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jueves, 2 de abril de 2020

¿Qué significa ser Primero y Último?


¿Qué significa ser Primero y Último?
Por Samuel Jaque Barrios




Por lo general, al significado del título "Primero y Último" y "Principio y Fin", se les asigna un significado de eternidad o relacionado a ella. Sin embargo, ese significado carece absolutamente de sustento bíblico, pues en la biblia no se enseña tal cosa ni se da a entender, pero aun así la mayoría de cristianos lo cree, dada su popular divulgación. En esta ocasión, veremos qué sentido le dan los escritores bíblicos a estos títulos. El análisis es muy breve, y lo primero que debemos entender antes de entrar al tema es que, lógicamente, el hecho de que dos sujetos, seres o personas compartan un título,  es claro que no necesariamente significa que sean el mismo sujeto, ser o persona. Por eso, no caigamos en ese error tan común y absurdo. 

Para entender el significado de estos títulos, debemos analizar el contexto. Lo primero que podemos apreciar al estudiar las Escrituras, es que estos títulos son usados tanto por el Dios como también por el Hijo del Dios. Es decir, no es exclusivo del Dios, a diferencia de otros títulos que en la biblia sólo son usados por el Dios Padre, como por ejemplo, "todopoderoso" y "que es y que era y que ha de venir" y que se analiza en otro artículo que hemos publicado (ver artículo "¿Quién es el todopoderoso de Apocalipsis?"). Los textos donde están presentes los títulos "primero y último", "principio y fin", y "alfa y omega", son en Isaías 44: 6 y 48: 12, y en Apocalipsis 1: 8, 17; 2: 8. En Apocalipsis 1: 8; 21:6; 22:13 es usado el título "Alfa y Omega" que puede ser otro equivalente del título. Comencemos por el texto de Isaías 44: 6, éste dice así:
"Así dice Yahweh, Rey de Israel, y su Redentor, Yahweh de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo el postrero, y fuera de mí no hay Dios"
Aquí el Dios se atribuye ser el primero y el postrero, que es equivalente a decir "primero y último". Lo primero que debemos analizar en el pasaje es fijarnos en las oraciones que rodean ese título, y si notamos, el capítulo completo trata sobre los falsos dioses o los ídolos haciendo un contraste entre ellos y el Dios de Israel, afirmando ser él el único Dios. Es decir, el contexto nos habla la exclusividad de ser Dios, en el verso 8 se nos dice "no hay Dios sino yo", en el texto del verso 6, al final del pasaje se nos dice "y fuera de mí no hay Dios". Todo esto nos apunta a considerar que el sentido en que el Dios está usando ese título es para referirse a que es único. De modo de que al ser el primero y el último, está expresando una unicidad (no de unicitarismo, sino bajo el significado de "Cualidad de único") respecto a ser Dios frente a otros. Es decir, frente a todos los así llamados dioses a quienes los hombres adoran y hacen con sus manos, él es el único Dios, y fuera de él no hay otro. De la misma forma, a modo de ejemplo, que yo puedo decir a mi padre biológico, "yo soy tu hijo, yo soy el primero y soy el último". En este sentido, se hace más evidente que me estoy refiriendo a que soy el único hijo. Del mismo modo como sucede en la siguiente mención de estos título en Isaías 48: 12, éste dice:
"Óyeme, Jacob, y tú, Israel, llamado de mí: Yo mismo, yo soy el primero, yo también el postrero"
El capítulo completo el Dios se expresa nuevamente un contraste entre el Dios y los ídolos, por ejemplo, en el verso 5 se nos muestra cómo el Dios hace resaltar su autoría respecto al conocimiento de ciertos acontecimientos que sucederían, de modo que ellos no le atribuyeran tales cosas a los ídolos de fundición y las esculturas, posteriormente en el verso 11, antes de afirmar ser primero y el último, se nos dice "Por mí, por amor de mí mismo lo haré, para que no sea amancillado mi nombre, y mi honra no la daré a otro." Aquí se presenta cómo el Dios afirma no compartir con otros la honra de aquello que él hizo, sus obras, no compartir la honra con los ídolos o falsos dioses creados por manos de hombres, y en el verso siguiente usa el título "primero y último", haciendo alusión a la característica de su ser, nótese que el verso, similar a Deuteronomio 6: 4, hace un llamado de atención al pueblo para reafirmar enfáticamente una verdad incuestionable, en este caso, que él es primero y el último, y dicho en este contexto, se refiere a ser el "único" con respecto a otros dioses, de hacer esas obras que describe, es decir, que es el único que hace las obras que estaba narrando y en los versos siguientes se sigue expresando. Este pasaje de Isaías 48:12, a diferencia de Isaías 44:6 es que aunque ambos se refiere a ser único al usar el título, el primero se refiere a ser el único Dios, y en el segundo, a ser el único que hace esas obras.

Ahora dado estos antecedentes del antiguo testamento, podemos comprender mejor el uso que le da a estos títulos usados en Apocalipsis 1: 8; 17; 2: 8. En la primera mención del nuevo testamento, Apocalipsis 1:8, el Padre hace uso de ese título "Alfa y Omega", sin dar mayores detalles, refiriéndose a él mismo junto a ser Todopoderoso y quien es, que era y que ha de venir, también hace uso de Alfa y Omega y Primero y Último, Principio y Final en Apocalipsis 21: 6 y 22: 13. En los siguientes pasajes que citaré es usado por Jesús el título "Primero y Último":
"Al verlo, caí a sus pies como muerto; pero él, poniendo su mano derecha sobre mí, me dijo: «No tengas miedo. Yo soy el Primero y el Último, y el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y de la sepultura" (Apocalipsis 1: 17-18)
"Escribe al ángel de la iglesia de Esmirna: Esto dice el Primero y el Último, el que murió y volvió a vivir" (Apocalipsis 2: 8)
Es interesante que en ambas menciones, los títulos sean usados junto al hecho de que fue resucitado, de que estuvo muerto y ahora vive, esto nos permite asociar el uso a ese hecho, y comprender porqué lo usó y en qué sentido. Si vemos lo especial de la resurrección de Jesús, notamos algo excepcional, y es el hecho de que Jesús es el único ser que ha sido resucitado directamente por el Padre, y el único que será resucitado por él, ya que las demás resurrecciones será ejecutadas por el Hijo (Juan 6:40). En otras palabras, Jesús hace uso del título en el mismo significado que lo usó el Dios en el antiguo testamente, dándole una significancia de exclusividad o unicidad en determinado contexto, en este caso, único como resucitado, el único que estuvo muerto y hoy vive por los siglos de los siglos. Así, para ir concluyendo, podemos ver que la idea de que el título se refiere a "eternidad" no tiene un sustento bíblico (ni explícito ni implícito), la biblia no lo enseña ni lo da a entender, es más, un ser eterno no tiene principio ni fin, lo que se torna incoherente semánticamente si lo asociamos con un título que enuncia literalmente principio y final. Claramente este título, bajo el breve análisis previo que hemos presentado, nos apunta razonablemente que hace alusión a "exclusividad", a "único". Así como el Dios es único en determinados aspectos, Jesús es único en otros determinados aspectos.







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miércoles, 26 de febrero de 2020

¿Por qué Jesús es divino pero no es Dios?


¿Por qué Jesús es divino pero no es Dios?
Por Samuel Jaque Barrios



Una confusa cuestión ronda al título "Dios" respecto a su aplicación y a quién lo ostenta, principalmente, concerniente a la deidad de Jesús, es decir, si Jesús es o no el Dios, o si es divino o no, qué significa ser theos o elohim. En esta ocasión pretendo esclarecer de la manera más precisa posible este complejo tema que tanto da para debatir, ya se han tratados otros temas relacionados en esta misma página, que en su conjunto, ayudan a complementar este presente estudio. Primeramente comenzaré haciendo un sumario de etimologías y las respectivas definiciones de las mismas, de modo que al recopilar todos los datos necesarios para armarnos de los recursos esenciales, podamos extraer progresivamente la conclusión más correcta, exacta y objetiva posible. Es importante mencionar que, traducir como "Dios" los términos utilizados en los idiomas originales para referirse al Creador y otros seres espirituales no siempre es adecuado, y demostrar esto es el propósito de este estudio. Por lo tanto, inicialmente evitaré usar el título "Dios" para referirme al Creador hasta el momento en que éste mismo sea definido. Una buena comprensión de los términos que son usados en los idiomas originales para referirnos a las divinidades (seres sobrenaturales), nos permitirá conectar esos pequeños pero importantísimos detalles para determinar con exactitud la aplicabilidad lingüística del título "Dios" y su relación pragmática.

El Antiguo Testamento, también conocido como Tanaj hebreo o judío, estaba presente en el tiempo en que Jesús visitó la Tierra, fue escrito en hebreo y los términos para identificar al Creador fueron "Elohiym", "Eloha" y El", y su nombre personal es presentado con el tetragrámaton "YHVVH", en esta ocasión no trataremos los términos "adonay (der. adón)", "adonim", "shaday", y sustantivos similares derivados. El término hebreo "Elohim/Elohiym" (אֱלֹהִים) significa literalmente "poderosos", y no es exclusivo del Ser Supremo. Este plural se deriva de la raíz de la forma singular hebrea "El" (אֵל) y su significa original sería "el fuerte", "el poderoso", "el más importante" [1][2], por lo menos la gran mayoría de eruditos coinciden en esto, algunos eruditos, minoritariamente, sostienen que deriva de "Eloha" (Poderoso), sin embargo, se desacredita por el hecho de que la evidencia apunta a una aparición más tardía de este término, otros sostienen que ambos términos se derivan de "El", en definitiva, no hay dudas significativas de que la forma más primitiva es la palabra "El" que es la única palabra común entre todas las razas semitas y es referida exclusivamente al Ser Supremo. "Elohim" es usado en la biblia para referirse al Creador como también para otros seres; ángeles (Salmos 8:5), jueces (Salmos 82:1; Éxodo 21:6), hombres (Éxodo 7:1; Salmos 85), dioses ajenos (Éxodo 12:12) y como adjetivo, este punto lo trataremos más adelante. Puede ser usado en su plural numérico, haciendo relación a varios seres. Pero cuando este término plural se usa en un ser en particular con verbo en singular debe considerarse en sentido singular, el cual el contexto es quien lo determina, y se debe a un modismo hebreo que los lingüistas del idioma llaman "plural de abstracción", de majestad, rango o magnitud e intensidad, y debe entenderse como una palabra de excelencia o majestad, y no como un plural numérico[3]. Este término en todos sus usos o aplicaciones, nunca hace relación a una unidad compuesto de seres [4]. De este modo, se infiere que, el uso del término según en quién se aplique, debe determinarse bajo la consideración de los contextos involucrados. Por tanto, bajo estas premisas básicas, podemos señalar que además del Creador, hay muchos otros seres que son llamados elohim (poderoso/s), sin embargo, solo al Ser Supremo, le es exclusivo el término "El" según la evidencia bíblica e histórica. En otras palabras, el término "elohim" en el hebreo no se limita al ser supremo, sino también a todo tipo de ser sobrenatural en el que se creía existente, y además a hombres que poseían autoridad o poder.

Teniendo ya un antecedente claro del Antiguo Testamento para ulteriormente retomarlo, continuemos ahora con el griego del Nuevo Testamento. En este caso, el término usado para referirnos al Ser supremo, y el equivalente a "Elohim" es la palabra griega "Theos/Theon" (Θεὸς/Θεόν), está vinculada con la raíz indoeuropea "dhes/fes/fas" que tiene por significado "sagrado", era entendido como "el sagrado", aunque otras fuentes presentan "el invocado" [5][6]. Este título es usado en el griego como sustantivo común o genérico para todo ser sobrenatural sin discriminar, recordemos que la cultura griega es politeísta, de ahí que todos los seres sagrados eran llamados theos indistintamente, entre ellos también eran personificaciones de fenómenos naturales (como la lluvia, los rayos, etc) y de astros (sol, luna, etc), o como quienes causaban tales fenómenos, por ejemplo, Zeus, nombre del dios del trueno o rayo, o Poseidón el dios del mar, en este caso, las religiones politeísmo causaba que existiesen muchos theos o seres sobrenaturales considerados sagrados. Algo importante que debemos señalar, es que en el griego cuando se quiere usar el término para un ente o entes determinados, se antepone el artículo definido "Ho, hé, to" (ὁ) que significa el/la/ellos (ej. "Juan es 'el' humano"), ya que va en función de un sustantivo, de lo contrario, no se antepone artículo definido ya que no se trataría de un sustantivo sino de un adjetivo, el cual viene a referirse a una cualidad (característica o propiedades) del sujeto de una proposición, por ejemplo, "Juan es humano" (ausencia de artículo), en este caso, Juan se vincula a la naturaleza humana. Y equivalentemente a esto, con un mismo sentido del mensaje, se antepone el artículo indefinido "tis" (τις) que es "un, una", entre otros (que también es pronombre indefinido), para referirse a un ente o entes indeterminadamente, el cual indica clase, especie o género sin particularizarlo, por ejemplo: "Juan es un humano", en este ejemplo no se específica qué humano, sino que solo se le vincula con la naturaleza humana. Un ejemplo bíblico en que se presentan estos casos simultáneamente es Juan 1:1, donde en el texto griego se nos identifica a un theos en particular al anteponerle el artículo definido "el" ("ho" - "ho theos" - "el theos") con quien estaba el Logos ("el Logos estaba con el Theos"), el cual este theos en particular se refiere al Ser divino Supremo, y posteriormente se nos cualifica al Logos con características de theos ("theos era el Logos") al clasificarlo como theos, sin artículo definido, y esto significa que, aunque no se le identifica con el primer theos (es decir, no son el mismo), sí se le atribuye ser de las mismas características, naturaleza o especie, es decir, de la misma naturaleza que el primer theos. Nótese que aquí en este versículo de Juan se nos reconoce dos términos "theos", dos seres de la misma naturaleza, es decir, dos seres divinos. El propósito de Juan al hacer esta afirmación, según el contexto lingüístico, es referirse a la naturaleza del Logos antes de encarnarse, darnos un precedente de su naturaleza preexistente, o sea, presentarnos a Jesús, quien se encarnó, como un ser que existía preexistentemente en naturaleza divina o espiritual al igual que el Ser Supremo. Pero como mencioné al principio de este párrafo, este es un término genérico, y en la biblia no es usado exclusivo para estos dos seres antes aludidos, sino para otros, como por ejemplo, Satanás (2 corintios 4:4), ídolos (1 Corintios 8:5), y hombres con autoridad (Juan 10:35), de la misma manera como sucedía con "elohim". Por lo tanto, aquí también, la traducción y sentido que se le pueda dar al término, debe determinarse según los contextos involucrados.

Es momento de tratar el principal término que nos invoca a este estudio. El término castellano o español "Dios" (dios), tiene por significado "Ser Supremo", el responsable de la creación del universo, y también para referirse a "seres divinos sagrados de las religiones politeístas" [7][8], éste no procede del griego "Theos" y de "Zeus", como equivocadamente señalan ciertas fuentes, sino más bien del latín "deus/divus" que significa "ser de luz", "ser brillante", que era el título para llamar a todos los seres divinos, sobrenaturales o espirituales sin discriminar (similar a Elohim), como seres de luz, o así eran entendidos primigeniamente, lo cual nos quiere decir que debe referirse a su aspecto visible. Y este término del latín a su vez proviene de la raíz indoeuropea "dyeu/dyu" que significa "brillo, brillante, día" (luz diurna). De esta raíz también se derivan las palabras griegas "zeus" y "júpiter"[5]. Es importante notar que, aunque el término "dios" tiene una raíz con un significado determinado y traducible al español (ser de luz), éste se separa e independiza de ese significado y toma las dos acepciones antes mencionadas haciendo alusión a seres de luz o sobrenaturales, resignificándola para el español, es decir, con significado conceptual distinto. La primera acepción hace alusión al ser supremo del monoteísmo, en este caso, cuando entramos al cristianismo, vemos que tanto Jesús como los apóstoles, solo consideraban a un ser divino como el supremo, que debían obedecer y que estaba sobre ellos y sobre todos (Lc 11:2; Jn 6:38; 20:19; Ef 4:6), este es YHWH presentado en el antiguo testamento y en el nuevo, el padre de Jesús (Jn 8:19), eso también demuestra que en el español, este título está relacionado con la jerarquía y autoridad, ya que el término "supremo" hace alusión a la superioridad en su clase, es un título que hace relación a la supremacía jerárquica. Por ende, aunque hayan muchos seres sobrenaturales (o seres divinos), en el cristianismo no todos los seres sobrenaturales son dios, sino solo aquel que es supremo. Es aquí donde los términos "deidad", "divino" y "divinidad" se hacen útiles de usar. Entenderemos como "deidad" a todo ser divino al que se le rinde culto[9], es equivalente a "dios", en cuanto a su significado etimológico (ser de luz) y tienen la misma raíz indoeuropea. Por otro lado, entendemos por ser "divino" al ser que posee divinidad o naturaleza sobrenatural, y "divinidad" a la naturaleza o esencia sobrenatural[10]. Entonces, podemos decir que; "divinidad" es la naturaleza sobrenatural; un ser "divino" es un ser que posee naturaleza sobrenatural; y "deidad" es un ser que posee naturaleza sobrenatural al que se le rinde culto. Un ejemplo de estos tres términos puede ser la comparación "rey", "humano" y "humanidad", mientras que "humanidad" se refiere a la naturaleza del ser, "ser humano" es el sujeto con esa naturaleza, y "rey" es el ser humano al que se le rinde honor. Por consiguiente, bajo este análisis, entenderemos que en el razonamiento cristiano no toda ser divino es dios porque no todo ser divino es supremo, pero sí todo dios es un ser divino, de la misma forma que, en el mundo no todo hombre o ser humano es rey, pero si todo rey es ser humano, comparando el título "rey" con el título "dios" o "deidad" al ser ambos títulos de jerarquía del sujeto, mientras que "humano" y "divino" son comparables en cuanto se refieren al sujeto con determinada naturaleza.
Recapitulando, tanto el término h. "elohim" y g. "theos", que son los términos que aparecen en la biblia, no son usados exclusivamente para referirse al ser supremo. Por lo tanto, traducir todos estos términos (Elohim/Eloha, Theos/Theos) al español como "dios" es incorrecto, e inevitablemente nos conduciría a un politeísmo si asumimos que estos términos solo pueden ser aplicados a seres supremos y eternos, multiplicando la cantidad de deidades, incongruentemente con el mensaje monoteísta general de la biblia. El cristianismo es monoteísta en cuanto afirma la existencia de solo un ser divino supremo, es decir, un solo dios, pero reconoce la existencia de más seres divinos no supremos, por ejemplo, arcángeles, ángeles, demonios, etc. Que al no ser supremo, no adoptan el título "dios" en el español. Por esto, el título "dios" del español en el cristianismo es equivalente al término "EL" (אֵל) del hebreo.

Por lo tanto, tenemos dos opciones en la aplicación del término "dios", una para referirse al ser divino supremo del monoteísmo, y otra para referirse a los seres divinos de las religiones politeístas. Llegados a este punto, es imprescindible asumir que la segunda acepción del término español "dios" referida a los dioses de otras religiones queda descartado en el cristianismo, ya que tales dioses de otras religiones se presuponen inexistentes. En otras palabras, en el cristianismo, el término "dios" definitoriamente solo asume la primera acepción, referida al ser divino supremo. Sin perjuicio del uso figurado o connotativo que se pueda sufrir del término. Cuando los términos se usan figurada o connotativamente, se aplica haciendo una asociación del sujeto con una característica del significado estricto del término. Por ejemplo, el término "rey" ("monarca o soberano de un reino") puede ser usado figuradamente para referirnos a quien supera a todos en una determinada disciplina o actividad, así, podemos llamar "rey del ajedrez" a quien ostenta el primer lugar del mundo en este juego. Ciertamente este jugador de ajedrez no es el monarca de un reino, como el significado estricto se refiere, sino más bien el título añadido al jugador hace una asociación o relación en que, así como el monarca o rey está por sobre todos en su reino, así el jugador de ajedrez está por sobre todos pero en el contexto del juego de ajedrez. De modo que, no es un rey literal, sino figurado. Este mismo fenómeno del lenguaje puede ser aplicado al término "dios" de manera figurada a distintos sujetos que puedan tener una superioridad de alguna clase.

El traductor bíblico, juntamente con traducir las escrituras, tiene un gran trabajo en interpretarlas, y estas, según los términos del nuevo idioma al que los trasladará, los que deben ser traducidos equivalente a la extensión o aplicabilidad de las palabras del nuevo idioma, y esta es la razón de que una palabra puede ser traducida de dos o más maneras distintas, por el hecho de que los entes representados en ese mismo término, en el nuevo idioma pueden tener distintas palabras que los identifiquen, y en esto influye principalmente el contexto. Un ejemplo de ello es el término hebreo "Ruaj" que en ocasiones puede traducirse al español como "aliento" o "viento" (Génesis 8:1), y como "espíritu" (Génesis 41:38), según el ente a quien se refiera y su contexto, pero en el idioma de origen solo se usa esa palabra para ambos, y en el nuestro son distintas palabras. Aplicar ese fenómeno del lenguaje es esencial para que el lector pueda comprender, en lo posible, la verdadera intención del autor. Un gran problema surge cuando el traductor no siempre aplica esta regla, considerando así que las nuevas traducciones de la biblia, pretenden en su visión, perfeccionar estos detalles de la manera más precisa posible, aunque no podemos afirman, por las evidencias, que todos son jueces que trabajan directamente de la neutralidad, tal hecho es imposible y sobrevalorado, sabiendo que la información siempre es parcial entre lo verdadero y lo falso, y determinar esto en la práctica, sí es un gran desafío para la investigación objetiva. 

Ahora bien, debemos ir a la cuestión central de esta material, el cómo aplicamos el término "dios" y a quién o quiénes. Porque seguramente hay una gran confusión que surge llegados a este punto, por un lado la biblia nos dice que solo hay un Dios, y que no hay nadie fuera de él, pero en innumerables pasajes se nos muestran explícita y claramente que muchos otros seres son llamados dios o dioses, es decir, en la biblia no solo uno es dios o es llamado dios, sino muchos, sin embargo, eso es incorrecto, ya que en la biblia no aparece el término "dios", sino "elohim" y "theos", que como ya sabemos, no necesariamente debe ser traducido como "dios", ya que no todo elohim o theos es el ser supremo, pero sí todo ser supremo debe ser traducido como "dios", ya que en español y en el cristianismo ese es su significado conceptual. La clave para comprender esto es extraer la idea central del pasaje en base al contexto, específicamente por el léxico contextual o vocabulario contextual, es decir, aplicar la acepción del término más precisa según el contexto lingüístico. Para recapitular lo visto hasta aquí, diremos lo siguiente: "elohim" (término genérico) tiene por significado "poderoso" y "fuerte" (tiene relación a autoridad y a fuerza), aplica a seres naturales como sobrenaturales, "theos" (término genérico) tiene por significado "ser sagrado" (relación con el culto) y "ser de luz" (relación a la naturaleza, puede ser equivalente a "divino"), aplica solo a seres sobrenaturales. El término "dios" tiene por significado "ser supremo", aplica exclusivamente al que posee la superioridad en su clase, al ser divino supremo. Por ende, "dios" solo puede ser traducido al elohim o theos que tenga la jerarquía suprema, los demás deben ser traducidos como "poderosos, fuertes, sagrados, o seres de luz (divinos o espirituales)". Comencemos con la aplicación de esto.

El primer texto que vamos a analizar para aplicar y esclarecer, y a la misma vez ilustrar esto, es el texto de Isaías 45:5, aquí se nos dice: 
"Yo soy Yhwh, y ninguno más hay. No hay elohim fuera de mí..." 
Lo primero que hay que captar es que él se identifica como un ser único, para determinar el significado de "elohim" aquí, remitiremos a las acepciones del término, como hemos visto antes, estos pueden significar "poderoso" o "fuerte", en este caso, la acepción más precisa y adecuada para el texto de Isaías citado, es "poderoso" pero no solo eso, se está haciendo alusión a la exclusividad en su clase de este "elohim", dado que ciertamente en la biblia hay muchos poderosos, fuertes o seres divinos, claramente solo hay un supremo, por ende, se está atribuyendo la identidad del ser supremo, por lo que la traducción al español debe ser "dios". Por lo tanto, el texto debe entenderse con la intención de que el autor se estaba refiriendo a que solo Yhwh es el supremo, y no hay otro (supremo) fuera de él, esta es la interpretación más cercana de este pasaje, lo mismo sucede en los textos Isaías 46:9, Deuteronomio 32:39, entre otros. En esta misma línea de discusión, es propicio traer a reunión el pasaje de 1 Corintios 8: 5-6 que también es bastante claro en esto, donde se nos dice: 
"Porque aunque haya algunos llamados theos, ya sea en el cielo o en la tierra, como por cierto hay muchos theos y muchos señores. Sin embargo, para nosotros hay un solo theos, el Padre..."
Como vemos, se nos dice expresamente la existencia de muchos theos y luego se nos dice lo contrario, pero es aquí donde debemos aplicar el léxico contextual e interpretar adecuadamente para no causar una contradicción. Recordemos que el término "theos" tiene como acepciones "ser sagrado" y "ser de luz", en este caso, el primer término "theos" se refiere a seres que los hombres consideran sus dioses, por lo que la acepción más adecuada es "seres sagrados", a quienes los hombres le rinden culto, mientras que el segundo término "theos" en el pasaje, el autor antepone su existencia contra los demás, alejando su exclusividad como ser sagrado, quien Pablo considera ser el que está sobre todos (verso 4), por ende, Pablo se refiere al ser sagrado supremo, pues el único que existe para nosotros, ya que en las cartas de Pablo, él reconoce en ese y en varios pasajes más a un ser que no tiene superiores, quien lo identifica como el padre de Jesús. Por ende, al lenguaje español puede ser traducido como "dios" como la interpretación más correcta según el contexto comunicativo, aunque la traducción literal sea "ser sagrado" etimológicamente. 

Ya comprendiendo como aplicar los términos, ahora nos corresponde responder la última cuestión y la principal, el porqué Jesús no puede ser titulado literalmente como dios, sino solo como ser divino. La razón es debido a que Jesús no es el ser supremo en la biblia, sino su padre. Independientemente de que se le titule "theos", no significa necesariamente que es el Dios o ser supremo, porque como sabemos, "theos" tiene más de una definición y es usado en más de un sujeto, por lo tanto, no es razón para titularlo Dios, de lo contrario, cometeríamos falacia de equívoco (ver artículo relacionado "El gran error del trinitarismo y el unicitarismo"). Para que Jesús sea titulado Dios, debe cumplir con los requisitos definitorios, esto es, que tenga supremacía jerárquica, o sea, que no posea un ser superior sobre él. Y ciertamente, no existe texto bíblico alguno que demuestra que él es el supremo ser divino. Pero sí hay numerosa evidencia de que Jesús se somete a su Padre tanto en la tierra como en el cielo, mientras que el Padre no se sujeta a nadie. Algunos textos que demuestran esto son los siguientes. 

- Jesús recibe nombre y autoridad del Dios. divino. Mateo 28:18; Filipenses 2:9-11:
"Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra."
"Por lo cual el Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre..."
Jesús aun después de resucitar, recibe autoridad sobre el cielo y la tierra, y aquel nombre que ostenta todo el poder, esto es para que ponga a sus enemigos bajo sus pies, Jesús recibe la completa autoridad sobre todos y todo, es delegado como un soberano rey sobre todos los reyes y señores, sin embargo, obviamente quien le dio la autoridad debe necesariamente ser superior a él o exceptuarse de estar sujeto a esta autoridad que le concedió. Jesús al no poseer autoridad propia, requiere necesariamente que la reciba de otro, la fuente válida de la potestad. Si Jesús fuese por sí mismo poderoso, no requeriría que se la deleguen. Jesús lógicamente al recibir potestad sigue siendo inferior jerárquicamente a aquel que le delegó autoridad, como se demuestra en el siguiente pasaje.

- Jesús se somete a aquel que le delegó autoridad. 1 Corintios 15:27-28:
"Porque ha sujetado todas las cosas debajo de sus pies. Pero cuando dice: “Todas las cosas están sujetas a él”, claramente está exceptuando a aquel que le sujetó todas las cosas. Pero cuando aquel le ponga en sujeción todas las cosas, entonces el Hijo mismo también será sujeto al que le sujetó todas las cosas, para que Dios sea el todo en todos."
A pesar de que Jesús ahora tiene potestad sobre el cielo y la tierra, sigue sujeto a aquel le delegó todas las cosas, quien sigue siendo el todo sobre todos, es decir, el ser supremo. En verso 24 identifica a este ser como el Dios y Padre. Es decir, que quien delega el poder es el ser divino que es el Dios y Padre. Para que el Dios (y Padre) pueda delegar, requiere necesariamente que sea un sujeto distinto a quien le delegó.

- El Dios es la autoridad de Jesús. 1 Corintios 11:3:
"Pero quiero que sepáis que la cabeza de todo hombre es Cristo, y la cabeza de la mujer es el hombre, y la cabeza de Cristo es Dios"
Algunos no solo intentan ignorar estos pasajes, sino también asumir a priori que Jesús es el Dios o ser supremo, sin embargo, este pasaje también refuta eso, bajo un lenguaje claro y sencillo. Aquí es evidente que el Dios es una persona distinta de Cristo, como también lo es Cristo del hombre, y el hombre de la mujer, dándose una relación jerárquica distinta entre ellos. En este caso, el Dios como autoridad jerárquica de Jesús. De este modo, y ya concluyente este análisis, podemos conocer que en las escrituras bíblicas, independientemente del empleo de los términos que se presentan, Jesús no posee una autoridad jerárquica suprema absoluta, sino que se sujeta a quien es todo sobre todos, el Padre. Por ende, a pesar de que Jesús es un ser divino o ser de luz (theos) y un ser poderoso (elohim), es decir, de la misma naturaleza que su Padre, definitivamente, no es el Dios del monoteísmo cristiano.








Referencias
[1]. TONER, P. (1909). Etimología de la palabra "Dios". En La Enciclopedia Católica. Nueva York: Robert Appleton Company. Consultado el 3 de abril de 2019 de New Advent: 
http://www.newadvent.org/cathen/06608x.htm

[2] Elohim, Diccionario enciclopédico de Biblia y Teología. Disponible en línea:

[3] NICOLAY, Fernando. "Historia de las creencias; supersticiones, usos y costumbres", libro primero, vertida al castellano por Juan Bautista Enseñat, p. 75.
Disponible en línea en:

[4]. GESENIUS, Friedrich Wilhelm. "Léxico Hebreo y Caldeo". Revisión Rödiger. 1858. Pag. 49. 

[5]. Etimología de Dios. Etimología Chile. Disponible en línea en:

[6]. Raíces proto-indoeuropeas (PIE) - dhes. Etimología Chile. Disponible en línea en:

[7]. Definición de Dios. Diccionario Definición.de. Disponible en línea en:

[8]. Definición de Dios. Diccionario de la Real Academia Española. Disponible en línea:

[9]. Definición de Deidad. Real Academia Española (Rae). Disponible en línea en:

[10]. Definición de Divinidad. Real Academia Española. Disponible en línea en:





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domingo, 26 de mayo de 2019

¿Quién escudriña la mente y el corazón?



¿Quién Escudriña La Mente y El Corazón?
Por Samuel Jaque Barrios



Ciertamente en el antiguo testamento leemos que el Dios escudriña los corazones y hasta los más íntimos pensamientos, por ejemplo, en los Salmos leemos:
"Acabe la maldad de los impíos, mas establece tú al justo, pues el Dios justo prueba los corazones y las mentes." (Salmos 7:9) 
"¿No se habría dado cuenta Dios de esto? Pues El conoce los secretos del corazón." (Salmos 44:21)
Entre otros textos más que lo revelan, aquí vemos indudablemente que el salmista está reconociendo que el Dios tiene la capacidad de conocernos internamente, de saber cuáles son nuestras intenciones y nuestros pensamientos, sin embargo, esto no es todo, maravillosamente, el Dios no es el único que tiene la capacidad de hacerlo, ya que Él le ha concedido al Hijo también hacerlo, porque como sabemos, todo lo que el Padre hace, el Hijo también lo hace igualmente, pues así se lo ha permitido y le ha placido al Padre (Juan 5:17-29), por consecuencia, el Hijo también puede escudriñar nuestros corazones y habitar en nosotros. En Apocalipsis leemos al Hijo declarádonos que tiene esta capacidad, leamos:
"Y mataré a sus hijos con muerte; y todas las asambleas sabrán que yo soy el que escudriño los riñones y los corazones: y daré a cada uno de ustedes según sus obras" (Apocalipsis 2:23)
Por lo tanto, el Dios como su Hijo Jesús tienen esta capacidad de escudriñar los corazones, y esto es debido a que el Padre comparte su propio Espíritu con su Hijo, es decir, comparte con su Hijo su poder, y por ende, sus capacidades (aunque sea relativamente, o sea, que depende del Padre) pues, de esa manera, Jesús puede estar en nosotros y conocernos e interceder ante el mismo Dios Todopoderoso. En Romanos leemos lo siguiente:
"Y el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos" (Romanos 6: 27)
Pero más allá todavía de esto, Jesús también debe escudriñar los corazones debido a que el juicio el Dios lo llevará acabo por medio de su Hijo Jesús quien nos pagará conforme a nuestras obras (Jn 5: 22, 27; Rom 2:16; Hch 10:42; 17:31; 2 Tim 4:1). Y esta gran capacidad, no es porque Jesús sea parte de una trinidad o unicidad, ni porque sea otro Dios, evidentemente no, pues de lo contrario no requeriría que el mismo Dios le concediera tales atributos, pues en esos casos, Jesús sería el mismo Dios y ya poseería tales atributos y no requeriría que se le concediese, esto implica, como inferencia lógica, que no poseía tales habilidades antes de que se le concediese por su Padre. Claramente, como se muestra explícitamente en los textos bíblicos, esto no es intrínseco a él, sino adquirido por la dación del Dios Todopoderoso quien se lo concedió por ser su Hijo amado y por su mérito, a quien puso como Señor de todos y todo.



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¿Quién creó el universo?



¿Quién es el Creador del Universo?
Por Samuel Jaque Barrios



Al comenzar a leer el libro de Génesis, lo primero que leemos es al Elohim creando los cielos y la Tierra y todo lo que hay en ella (Génesis 1). En estos pasajes es evidente y claro, el Dios Todopoderoso es el creador de todo, así se declara a lo largo de toda la biblia, el Diseñador que ha hecho todo según su voluntad y poder:
"«Digno eres, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria, la honra y el poder, porque tú creaste todas las cosas; por tu voluntad existen y fueron creadas»." (Apocalipsis 4:11 NVI)
Es él quien ha ajustado y coordinado cada parámetro de este universo complejo con suma inteligencia y sabiduría, como un director de orquesta crea su obra, la  diseña, la ajusta y hace como él quiere, quien además tiene una participación directa en la ejecución, incluyendo en su obra al mismo Jesús su Hijo, quien es el principio, el archē (ἀρχὴ) de todo lo que existe (Apocalipsis 3:14).

Sin embargo, eso no es todo, una incógnita y polémica surge cuando leemos en Génesis al Dios hablando con alguien, y esto se presenta en las expresiones que leemos, como por ejemplo, cuando expresa "hagamos" (Génesis 1:26) o "es como uno de nosotros" (Génesis 3:22). Sin embargo, los discípulos nos revelan este misterio, ellos nos aseveran que Jesús, aun siendo el primero de todo lo que existe, tuvo un lugar excepcional y protagónico en la obra de la creación de todas las cosas, pues nos afirman que él es el medio por el cual el Dios Todopoderoso creó el universo, como el músico en la ejecución en una obra sinfónica de una orquesta dirigida por su Padre, así mismo, como también testifica Salmos 148, en el verso 5:
"Alabad el nombre de Yahweh; porque él mandó y fueron creados"
El Dios de amor le ha dado un lugar y propósito especial a su Hijo en esta gran obra de la creación. Algunos testimonios de esta revelación la leemos en los siguientes pasajes:
"Todas las cosas fueron hechas por medio de El, y sin El nada de lo que ha sido hecho, fue hecho" (Juan 1:3) 
"En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por medio de El, y el mundo no le conoció" (Juan 1:10) 
"En estos últimos días, Dios nos ha hablado de nuevo a través de su Hijo. Él creó todo el universo por medio de su Hijo, a quien nombró heredero de todo lo que existe" (Hebreos 1:2) 
"Porque en El fueron creadas todas las cosas, tanto en los cielos como en la tierra, visibles e invisibles; ya sean tronos o dominios o poderes o autoridades; todo ha sido creado por medio de El y para El" (Colosenses 1:16) 
"Sin embargo, para nosotros hay un solo Dios, el Padre, de quien proceden todas las cosas y nosotros somos para El; y un Señor, Jesucristo, por quien son todas las cosas y por medio del cual existimos nosotros" (1 Corintios 8:6)
Una sorpredente revelación de la relación entre el Dios y Jesús respecto a la creación del universo. El Ser supremo nos ha creado y nos ha traido a la existencia y a todo lo que existe, por medio de su amado Hijo Jesús.




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¿Trinidad en Génesis 1: 26?


¿Trinidad en Génesis 1: 26?
Por Samuel Jaque Barrios

"Entonces dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza..."
El texto de Génesis nos presenta al Elohim diciendo a otro ser que hagan al hombre conforme a su imagen y semejanza, este texto es muy usado por trinitarios para sustentar su doctrina, sin embargo, este pasaje no satisface (ni puede) la postura trinitaria. Hay tres detalles que deben considerarse aquí para no equivocarse en la interpretación del texto.

1.- Evidentemente, Elohim le habla a un ser que está con él, el primer verbo usado en el pasaje antes del sustantivo "Dios" (Elohim) que es el sujeto, es "dijo" (אָמַר) el cual está en singular, que es la acción del sujeto, lo que significa que el sujeto debe ser interpretado de la misma manera, en singular, y se dirije diciendo "hagamos", es decir, a un ser distinto de Él, distinto del que habla, lo cual es algo lógico, ya que el sujeto que habló, emite un enunciado en plural, y no en singular, al estar en plural, naturalmente y de forma textual debe entenderse que habla a un ser externo de Él, de modo que cuantitativamente sean más de uno entre ellos y tenga sentido el uso del plural. Por lo que el "hagamos" se conforma de Elohim y otro ser u otros seres, y no solo Él, de lo contrario, si se hablase a sí mismo, él diría "haré al hombre a mi imagen" (singular). Cualquiera que interprete este texto no como aparece textualmente y quiera suponer que se hablaba a sí mismo o a seres dentro de él mismo, rompe la textualidad o letra del texto y evidentemente no pretende interpretarlo objetivamente, sino que busca acomodarlo deshonestamente.

2.- Ahora bien, en el supuesto de la hipótesis de la trinidad, independientemente de que Elohim sea trinidad o no lo sea y se quiera apelar una hipotética unidad compuesta del término "elohim", esto no influye en este pasaje, ya que, al ser el mismisimo Elohim el que habla, debe entenderse por defecto que es Él en su totalidad el que emite esas palabras, y no una fracción o parte de él, en este caso, si fuese una trinidad, sería la totalidad de esa trinidad que habla con otro ser, es decir, hablaría la unidad compuesta de personas con otro ser distinto de esta trinidad y no una persona de ésta a otra de esta misma unidad. Una cosa muy distinta sería que alguna persona de la trinidad dijera a otra de la misma trinidad "hagamos", por ejemplo, el Padre al Hijo, o al E.S. o viceversa, sin embargo, ahí no se nos menciona a ninguna de esas personas hablando, de modo que tenga validez esta hipótesis, sino que textualmente se muestra al Dios, es decir, que textualmente el mismo Dios Elohim habló a otro ser que estaba con él (Elohim + otro/ ser/es). Si hubiese trinidad, aun así, la trinidad hablaría a otro ser.

3.- Por ende, ni teológica, lógica ni bíblicamente el texto soporta la hipótesis de la trinidad, ya que solo el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo podrían ser candidatos creadores involucrados en este pasaje, y si son los únicos, necesariamente con quien hablaba el Elohim, debe ser distinto de Él, lo que causa una separación y distinción entre estos seres, solo de este modo el plural sería adecuado y tendría validez gramatical su uso; en que Elohim habla con otro ser. Por lo que la hipótesis de la trinidad, de que Elohim se hablaba a sí mismo, no puede aplicar en este pasaje, ni se extrae del mismo, por lo tanto, los canditatos creadores deben ser, por lo menos uno, distinto de Elohim.

Ahora bien, si Elohim está hablando con otro/s más distinto/s de Él, ¿Quién es este otro ser o seres con el que habla?. Bíblicamente es Jesús o el Logos, ya que fue con él y por medio de él que Elohim creó el universo. Todo esto apoya la premisa de que Jesús es un ser distinto del Elohim, y no el mismo ser, y si es Jesús quien estaba con el Elohim, entonces se produce una clara inconsistencia con la doctrina de la trinidad o la unidad compuesta, lo que la hace inviable en este pasaje. Para leer sobre Jesús y su participación en la obra de la creación del universo, ingrese al siguiente enlace relacionado titulado "¿Quién creó el universo?"




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sábado, 23 de febrero de 2019

¿Jesús es un Padre Eterno?


¿Jesús es un Padre Eterno?
Por Samuel Jaque Barrios




"Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos hadado; y el principado sobre su hombro: y se llamará sunombre Admirable Consejero, Poderoso Héroe, PadreEterno, Príncipe de Paz" (Isaias 9:6 RVR 2011)


Aparentemente el texto citado aquí, a primera vista nos da a entender que Jesús es eterno, ya que nos dice que es padre eterno, pero ¿es realmente lo que nos quiere decir el autor del pasaje? ¿es ésta una declaración explícita de la eternidad de Jesús? ¿Jesús es realmente un "padre eterno"?. Los defensores de la deidad de Jesús (Unicitarios, trinitarios y henoteistas) no se retrasan en invocar este pasaje para apoyar su doctrina sobre la deidad y eternidad de Jesús e interpretan literalmente el versículo sin un análisis lógico de las palabras. 

El término hebreo "Ad" (Strong #5703) usado aquí tiene distintos significados o acepciones, entre ellos, "eterno", "perpetuo", "por siempre", "continuamente", "tiempo muy prolongado o de "tiempo indefinido", "antigüo", entre otros, todos estos significados, por lo general pueden ser sinónimos según el contexto. La palabra que vierte la versión que cité es "eterno", que como sabemos, éste puede poseer varias acepciones, pero denotativamente se define "que no tiene principio ni final" que es el significado literal de la palabra, luego los demás significados connotativos como "que se prolonga muchísimo o excesivamente", también podemos encontrar "perpetuo" o "que dura para siempre o mucho tiempo", entre muchos otros. Sin embargo, de todas las acepciones, solo el significado denotativo conlleva no tener principio o inicio, todos las demás acepciones de "eterno" se refieren a algo que dura mucho o para siempre.

En el título de "Padre Eterno" hay varios aspectos que se deben considerar para interpretarlo correctamente, y ahora daré 4 razones por la que el título no debe interpretarse literalmente, sino que representa el carácter o personalidad de Jesús:


1.- Jesús no fue ni es un padre literalmente, ya que no tuvo ni tiene hijos literalmente, es decir, no engendró ni trajo a la vida a ningún hijo literalmente por lo que el significado del término "padre" aplicado a Jesús corresponde en otro sentido del lenguaje, y es el figurado, es decir, que Jesús representa cualidades comparables a la de un padre, por ejemplo, él es quien tiene autoridad como un padre, educa e instruye con sus enseñanzas como un padre, nos protege o cuida como un padre, etc. Además de ser quien establece el inicio una nueva línea de pensamiento o filosofía y dogma en la fe hacia el Dios, el de la salvación por gracia, que posteriormente el apóstol Pablo desarrolla en sus cartas, de la misma forma que a un hombre de Ciencia se le llama "padre" de una ciencia determinada al iniciar un nuevo método de estudio o de aplicación. Jesús es un Padre en ese aspecto, mas el verdadero Padre Celestial es el Padre de Jesús, es decir, el Dios (Juan 20:17; Efesios 4:6; Mateo 23:9)

2.- El término "Padre" conlleva necesariamente un principio en sí mismo, ya que para ser padre, se requiere de tener hijo, sea literal o figurado, en otras palabras, un ser u hombre solo comienza a ser padre cuando llega un hijo a la vida. Es decir, un hombre o ser, no puede ser padre desde el inicio de su existencia, sino desde que nace un hijo. Por consiguiente, el término "eterno" en este título "padre eterno" no puede ser entendido en su significado denotativo ni literal como un padre sin principio ni final, ya que sería contradictorio, nadie puede ser eternamente padre, ya que constituiría una contradicción lógica, porque un ser comienza a ser padre en un momento determinado, y eterno no conlleva comienzo. 

En este caso, el término "eterno" debe entenderse como "perpetuidad" o "tiempo indefinido" que estaría representando a un ser que será padre pertetuamente o un tiempo largo o indefinido hasta incluso podria significar para siempre o sin final, pero no sin comienzo.

3.- Los hijos de los cuales se considera que es padre (los cristianos), no son eternos, ni pueden serlo, porque tienen comienzo, y si tienen comienzo, entonces no pueden tener un padre eternamente en forma literal. Además, si fuese un padre eterno literalmente, entonces el hijo sería también un hijo eterno literalmente, para que así el padre sea llamado como tal siempre, el cual es otra contradicción, porque un hijo solo es hijo cuando es engendrado o traido a la vida por su padre, y eso significa origen, pero si fuese eterno literalmente, no podria haber sido engendrado, porque no tendría comienzo u origen, por lo tanto, es una contradicción lógica. En conseuencia, también debe entenderse figuradamente.

4.- El pasaje en sí mismo presenta aspectos que apuntan a que el título o los títulos que se le darán al futuramente nacido (Jesús), deben interpretarse figuradamente y no literal, por ejemplo, nos dice "y se llamará su nombre" es evidente que "padre eterno", "principe de paz", etc, no son su nombre, ni siquiera son nombres propios, esto da más claridad al sentido en que se está refiriendo el autor, en que el nacido tendrá características personales como las de un padre, de un príncipe que hace la paz, etc.


Los defendores de la deidad de Jesús, desafortudamente al usar este texto de manera apresurada y ciega, descuidan analizarlo coherentemente según el sentido de las palabras y sus inplicaciones.





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jueves, 20 de diciembre de 2018

Jesús no es Eterno



JESÚS NO ES ETERNO
Por Samuel Jaque Barrios





La mayoría de doctrinas populares cristianas existentes concerniente a la identidad del Padre y del hijo, nos exponen que Jesús  es coeterno con el Padre, y ya habiendo invalidado en otra oportunidad la postura de la Santísima Trinidad y el Unicitarismo en uno de mis artículos que se adjunta en los enlaces relacionados al pie de página, donde probamos que la biblia no presenta al Dios compuesto por tres personas, ni al Dios que se manifiesta de tres maneras, respectivamente, demostrando en particular que Jesús no es Dios, afectando por consecuencia también la postura del Henoteismo, esta postura sostiene que el Padre y el Hijo son dos Dioses coeternos pero subordinados entre sí, siendo uno, el Dios mayor y otro, el Dios menor, tanto en autoridad como en poder. En este artículo nos enfocaremos en demostrar, contrario a lo que dicen estas tres posturas, que Jesús no puede ser eterno como sí lo es el Padre.

Para iniciar con esta exposición, es importante mencionar que no existe pasaje alguno que nos diga que Jesús es eterno. Y las doctrinas anteriores mencionadas, presuponen esta cualidad de Jesús debido a sus dogmas no bíblicos, y a un razonamiento circular. Para avanzar con esto, primeramente es necesario definir los términos, de modo que podamos entendernos en totalidad. El término “Eternidad”, se define como “aquello que no tiene principio ni final”, otras definiciones nos dicen “continuidad perpetua de tiempo sin principio ni final”, en pocas palabras, que no hay límites de tiempo, no tuvo origen ni tampoco tiene un final, aquello que existió, que existe y siempre existirá, nunca deja de ser o existir, tiene existencia continua en el tiempo a perpetuidad, y es esencial comprender que por su cualidad intrínseca de existir sin causa, no puede dejar de existir. Entonces, quien es eterno, no debe tener un punto inicial de existencia, esto incluye aun durante los momentos antes de la creación del mundo físico, porque por más que algunos individuos sostengan que todo lo que estuvo o existe antes del "universo conocido" no está sujeto al tiempo físico y por tanto es eterno, realmente no así, pues habiendo punto de inicio en un ser surgido aun ahí, deja de ser eterno, aun estando en esos momentos. Y tampoco debe tener una terminación, un evento que le quite la perpetuidad o continuidad de su vida o existencia. Debe entenderse que la interrupción de la existencia y la vida, si así se le puede llamar, quitan, categóricamente, la característica de eternidad, y esto se analizará luego.

Los defensores de la eternidad de Jesús nos citan el texto de Juan 1:1 y Juan 17:5 para sostener que Jesús estaba confirmando su eternidad al decirnos que existía antes de que el mundo existiese o al decir que estaba con el padre desde el principio. Pero para ser objetivo, ninguna de estas afirmaciones nos expresa eternidad, pues estar en el principio, o estar antes del principio de la creación del universo material conocido, no significa que siempre ha existido o que es eterno, más bien solo se puede inferir unívocamente que es preexistente a este suceso y que no forma parte de éste (universo material conocido).

Ahora bien, nuestra premisa sostiene que Jesús es un ser que tuvo origen, que procedió del Padre o que le dió existencia, quien es el único procedente directamente de él. Para la justificación a esta premisa, de mis argumentos yo distingo dos conjuntos que nos muestran la imposibilidad de que Jesús sea eterno, al primero le llamo el Conjunto de Argumentos filosóficos, y al segundo, el Conjunto de Argumentos Escriturales. Los aspectos del conjunto filosófico demuestran que Jesús no puede ser eterno, más bien nos dicen que es un ser que necesariamente debe tener un principio, y que relativamente tuvo un final, rompiendo la definición de eternidad, estos aspectos son tres, el aspecto de la relación de padre e hijo, el aspecto de la subordinación, y la muerte.

El Conjunto de Argumentos Filosóficos, se refiere a las características de Jesús que imposibilitan de manera lógica que Jesús sea eterno, y que nos conducen a considerar la premisa de su origen.

El primero aspecto es el título de Hijo, que se le aplica a él, y el título de Padre, que se le aplica al Supremo Ser del cual proceden todas las cosas. Para que un ser sea hijo de otro ser literalmente y para que el otro sea padre, pues Jesús es hijo del Dios literalmente, y es por ello que los judíos querian apedrearlo, ya que se refería al Padre Celestial como si fuese literalmente su padre (Juan 5:18), haciéndose un ser divino como el Padre, para que se apliquen estos títulos de padre e hijo de forma literal, necesariamente el hijo debe proceder del Padre, debe ser causado por el Padre, el padre debió haberle dado la vida o existencia. Pues la relación literal entre padre e hijo, lleva intrínseca la procedencia de uno por el otro. Entonces, si estos dos seres fuesen coeternos, no habría razón para llamar hijo a Jesús ya que no habría relación de procedencia entre ellos. Y sabemos que Jesús es hijo aun antes de despojarse de su divinidad para cubrirse de humanidad, en Proverbios 30:4 cuando se dirije a Itiel y a Ucal leemos que se les pregunta irónicamente “… ¿Cuál es su nombre, y el nombre de su hijo, si sabes?” refiriéndose al Todopoderoso y a su hijo. También recordemos que en Juan 3:16, se nos recita que el amor del Dios es tal “que envió a su único hijo”, dando a entender que aun siendo el su único hijo, lo envió por el gran amor a la humanidad, y no que envió a aquel que sería su hijo en la tierra, sino que ya era hijo (también 1 Juan 4:9). Demostrando la relación de Padre e hijo literal y evidente entre ellos antes de que el Logos se hiciera hombre. 

El segundo aspecto es la relación de subordinación que hay entre estos dos seres divinos. Este aspecto principalmente contradice la postura de la subordinación que sostienen los henoteistas, de dos Dioses coeternos subordinados uno del otro. La existencia de subordinación entre ellos, nos lleva racionalmente a la conclusión de que, aunque los dos existen antes de todo este mundo, necesariamente uno debió existir antes que el otro. Ya que si ambos hubiesen existido coeternamente, no existiría razón para que uno tenga dominio sobre el otro, porque tendrían el mismo derecho mutuamente de ser soberanos al mismo nivel jerárquico, porque recordemos que la subordinación se refiere a la sujeción del uno hacia el otro, y la sujeción no puede surgir de la nada, ni puede ser porque sí, una sujeción eterna es absurda, pues las estructuras de orden requieren necesariamente una causa, y no es un aspecto intrínseco de los seres inteligentes, sino adquiridos para una funcionalidad eficiente. Entonces, si uno surgió del otro, o uno es antecesor del otro, la subordinación sería completamente justificada y lógica, ya que uno es mayor y poderoso que el otro y uno existió antes que el otro, haciéndose uno menor, tanto en poder y autoridad. La relación de Padre e hijo justifican muy bien esta relación de subordinación. Esta relación jerárquica se nos dice que es antes de la encarnación, el mismo Jesús declara en Juan 4:34; 5:30; 6:38, qué vino a hacer la voluntad del que le envió, y a acabar la obra del que le envió, por lo tanto, él aun antes de encarnarse, ya estaba sometido a subordinación, y venir a la tierra es causa de su obediencia. Algunos dicen que estos seres divinos, supuestos coeternos, solo tuvieron subordinación un pequeño periodo antes de que el Logos se encarnara, sin embargo, eso no tiene sustento escritural.

El tercer aspecto es el rompimiento objetivo de la definición de "eternidad" causado por la muerte, me refiero, a la muerte de Jesús. Si bien es cierto que los dos puntos anteriores muestran un origen de Jesús, este punto los confirma. Este suceso quebranta una posible aplicación del término “eterno”, ya que surge una paradoja lógica entre los hechos y la definición. La evidencia escritural de que Jesús murió no la podemos ignorar, este suceso rompe la esencial característica de la eternidad, presentando un punto final a su vida, un momento de inexistencia, pues, como hemos dicho, “eternidad” es "perpetuidad de tiempo sin principio ni final" o “Que no tiene principio ni final”, causando que por definición, sea incongruente aplicarlo a Jesús ya que tuvo un final en un determinado momento y un momento sin vida o de inexistencia, independiente de que luego haya sido resucitado y vuelto a la vida, pues un ser eterno requiere que siempre haya existido, y siempre exista. (Para ver el fundamento de la inexistencia al morir, ver este artículo titulado: "El estado de los muertos parte 1: ¿qué sucede al morir?"). Demostrando taxativamente que no es un ser eterno, pues para ser eterno, no teniendo origen, debe mantenerse en vida o existencia perpetuamente sin final. Y requiere que este ser sea inmortal en cualidades absolutas para que sea eterno, su vida no debe depender de otros, ni debe ni puede estar sujeto a muerte en ningún sentido o circunstancia, su existencia debe ser permanente. Algunos sostienen (El henoteismo) que Jesús solo interrumpió su eternidad cuando murió, para luego volverla a tomar, pero eso es equivocado, ya que esta característica no se puede adquirir, ni se puede dejar y volver a tomar, como si fuese algo mutable, transferible, relativo, sino que es un atributo de algo o alguien que es así, y no que puede ser así. La eternidad es una cualidad que se aplica solo a seres que cumplen con ciertas características, a aquellos que no tienen principio ni final alguno, y siempre existen porque su existencia e inmortalidad son absolutas, a aquellos se les aplica este término, y solo hay uno con esta cualidad, y esto lo hablaremos en el siguiente argumento

El Conjunto de Argumentos Escriturales, se refieren a los textos bíblicos directos que nos presentan las claras evidencias que Jesús no es eterno como sí lo es el padre, ya que nos muestran que él no posee las caracteristicas o cualidades necesarias o esenciales para serlo. En esta ocasión mencionaré los textos bíblicos principales. Los primeros:
1 Timoteo 6:16 (NVI)"Al único inmortal, que vive en luz inaccesible, a quien nadie ha visto ni puede ver, a él mar el honor y el poder eternamente. Amén." 
1 Timoteo 1: 17 (NVI)"Por tanto, al rey eterno, inmortal, invisible, al único Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén"
Aquí se nos declara que el único que tiene inmortalidad o que no puede morir, es el Dios padre, algunos sostiene que se refiere a Jesús, sin embargo, existen datos suficientes para determinar que efectivamente es al Padre al que se refiere el autor. En primer lugar, Pablo ya previo a hacer esas declaraciones, establece una clara distinción entre el Señor Jesús y el Dios (1 Timoteo 1: 1-2; 6: 13-15). En segundo lugar, se nos dice que el único que tiene inmortalidad es aquel a quien nadie ha visto jamás, y como sabemos ese es el  Dios Padre (Juan 1: 18; 1 Juan 4: 12, 20), descartándose automáticamente a Jesús, quien ha sido visto. Este texto al decir "único" (que tiene inmortalidad) está excluyendo a todo otro ser de tener esta cualidad, que es intrínseca y definitoria para el título de eternidad, ya que un ser eterno no puede morir porque siempre existe. Un ser de inmortalidad absoluta no puede morir aunque quiera hacerlo, morir iría contra su naturaleza. Un ser sin inicio, conlleva la imposibilidad de morir, de lo contrario dejaría de ser eterno. En resumidas palabras, un ser inmortal es aquel que no muere y no puede morir, aunque tenga la intención de hacerlo, pues si muere, dejaría de ser inmortal y ya no cumpliría los requisitos para designarlo como tal. Pero no se confundan, un ser inmortal, no implica que no tenga origen, pues puede tener principio y ser hecho con la imposibilidad de morir, independiente de que esta inmortalidad sea relativa, ya que dependería de alguien, en cambio, un ser eterno es un ser inmortal que no tiene origen ni causa de su exitencia, es incausado, y posee una inmortalidad intrínseca y absoluta la cual depende de nadie, y por ende es inherente. El siguiente texto:
Juan 5:26 (NVI)"Porque así como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha concedido al Hijo el tener vida en sí mismo"
Este texto al igual que el anterior, son textos reveladores y claros respecto a la naturaleza de Jesús. Aquí se nos declara que jesús no tenía vida en sí mismo antes de que se le concediese por el padre, es decir, no le era una característica intrínseca o absoluta de su ser, y demuestra que su vida dependía de otro, en cambio, si fuese un ser eterno, al igual que el Padre, él tendría esta cualidad en sí mismo, y no le sería dada, porque ya la tendría. Esta cualidad adquirida por Jesús permite  por consecuencia que él pueda dar vida a otros, tal y como nos enseña el texto en los versículos siguientes. Y nos confirma la no eternidad de Jesús, ya que un ser eterno conlleva intrínsecamente tener vida en sí mismo para así ser de existencia incausada. Algunos dicen que esto sucedió solo por su naturaleza humana y en el contexto terrenal, sin embargo, eso no tiene sentido, ya que si Jesús fuese eterno, mantendría tal calidad aun siendo hombre, y no requeriría que se le concediese, pues la eternidad es una característica permanente.

Un ser eterno es inmortal y que tiene vida en sí mismo, taxativamente, no puede morir, si no, entonces dejaría de ser inmortal y eterno, y si deja de ser inmortal, entonces nunca lo fue en sentido absoluto, solo en términos relativos, el cual dependería de condiciones, como en el caso de Jesús, el cual pudo morir aun siendo de naturaleza espiritual o divina, y como en el caso de los cristianos, cuando sufran la transformación de sus cuerpos, cuando esto mortal y corruptible se vista de inmortalidad e incorrupción (1 Corintios 15:53), no sujetos a perecer o morir, de naturaleza que no se desgasta, pero cuerpo inmortales en su sentido relativo, pues dependemos del Dios, en cambio el Dios es absoluto,  porque depende de nadie.

Y como un bono extra, el siguiente texto:
Miqueas 5:2 (NVI)"Pero de ti, Belén Efrata, pequeña entre los clanes de Judá, saldrá el que gobernará a Israel, sus orígenes se remontan hasta la antigüedad, hasta tiempos inmemoriables"
Para ver el argumento de este texto, ingresar al artículo que lo trata  de forma particular, titulado "Miqueas 5: 2 ¿Origen o eternidad de Jesús?".


Es interesante ver  también los títulos “unigénito” y “primogénito”  aplicados a Jesús. Uno expresando que es el único hijo del Dios (como en Juan 3:16), porque es el único originado directamente por el Padre, y fue lo primero traido a la vida, ya que luego de su existencia, estando el Todopoderoso en compañía de él, todas las cosas fueron creadas por medio de él, él fue el agente mediador por el cual el Dios creó todo el mundo (Juan 1: 2,3). En el texto de Colosense 1:15 se usa la palabra “πρωτότοκος” (protótokos) que significa “primero en nacer” (o priner nacido), y antes se decirse que es el primogénito de la creación, se nos dice que es la imagen del Dios, claro reflejo de esta relación de padre e hijo, este término "protótokos" no es casualidad que esté empleado ahí, sino que es el que mejor describe esta relación entre ellos. Es impresionante ver en los versículos siguientes cómo Pablo expresa que el Padre quiso que él tenga el primado de todo, según escribe, porque a él le plació hacerlo así, siendo cabeza de todo, el primogénito de la creación, el primogénito de los muertos, la cabeza de la iglesia, sobre todos nosotros y sobre el cielo y la tierra, y todo dado por su padre, porque así lo quiso él (Colosenses 1:15-20). Y le heredó potestad para primar sobre todos y todo, hasta incluso heredó su propio nombre, modelo de aquella costumbre del don de la primogenitura, donde el primero en nacer por defecto recibía el dominio de todos los bienes y la autoridad sobre la familia.

Jesús es el ser que habitó con el Altísimo antes que toda la creación, él estaba y está en el seno del Padre, es decir, en intimidad directa, estaba siendo amado por él aun antes que todos, y nos lo dió a conocer, pues vino de su seno a nosotros, es el perfecto reflejo, la imagen de su Padre, y posee la plenitud de la naturaleza divina (Colosenses 2:9), en perfecta unión y armonía con el padre aun antes de este mundo (Juan 10:30: 17:5). El Dios hizo todo mediante él, es por ello que él no pertenece a la creación, sino que todo fue por medio de él. El Logos, que trasciende todo el universo, el motor y el propósito de este mundo, la razón de todo ser y de toda la naturaleza, emanado o "engendrado" directamente del eterno Ser supremo, del que decidió traer todo a la existencia.

Ahora sabemos, que este ser divino y poderoso, a quién el padre le delegó todo, y lo hizo Señor, por razones vistas aquí, nunca querría suplantar el lugar que solo le pertenece al Todopoderoso, al Omnipotente. Es por ello y las demás razones que vimos en este estudio, contundentemente, excluimos a Jesús de ser eterno, tanto por razones lógicas como por razones bíblicas. Y aunque no existe un pasaje explícito que diga que Jesús tuvo origen, nuestra visión integral y coherente, se puede sostener de manera racional y bíblica, porque las características de Jesús apuntan necesariamente a esta conclusión.

Proximamente agregaré las principales objeciones a esta postura si es que reaultan ser relevantes.






Creación EX DEO: Todo procede del Dios