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jueves, 2 de abril de 2020

¿Qué significa ser Primero y Último?


¿Qué significa ser Primero y Último?
Por Samuel Jaque Barrios




Por lo general, al significado del título "Primero y Último" y "Principio y Fin", se les asigna un significado de eternidad o relacionado a ella. Sin embargo, ese significado carece absolutamente de sustento bíblico, pues en la biblia no se enseña tal cosa ni se da a entender, pero aun así la mayoría de cristianos lo cree, dada su popular divulgación. En esta ocasión, veremos qué sentido le dan los escritores bíblicos a estos títulos. El análisis es muy breve, y lo primero que debemos entender antes de entrar al tema es que, lógicamente, el hecho de que dos sujetos, seres o personas compartan un título,  es claro que no necesariamente significa que sean el mismo sujeto, ser o persona. Por eso, no caigamos en ese error tan común y absurdo. 

Para entender el significado de estos títulos, debemos analizar el contexto. Lo primero que podemos apreciar al estudiar las Escrituras, es que estos títulos son usados tanto por el Dios como también por el Hijo del Dios. Es decir, no es exclusivo del Dios, a diferencia de otros títulos que en la biblia sólo son usados por el Dios Padre, como por ejemplo, "todopoderoso" y "que es y que era y que ha de venir" y que se analiza en otro artículo que hemos publicado (ver artículo "¿Quién es el todopoderoso de Apocalipsis?"). Los textos donde están presentes los títulos "primero y último", "principio y fin", y "alfa y omega", son en Isaías 44: 6 y 48: 12, y en Apocalipsis 1: 8, 17; 2: 8. En Apocalipsis 1: 8; 21:6; 22:13 es usado el título "Alfa y Omega" que puede ser otro equivalente del título. Comencemos por el texto de Isaías 44: 6, éste dice así:
"Así dice Yahweh, Rey de Israel, y su Redentor, Yahweh de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo el postrero, y fuera de mí no hay Dios"
Aquí el Dios se atribuye ser el primero y el postrero, que es equivalente a decir "primero y último". Lo primero que debemos analizar en el pasaje es fijarnos en las oraciones que rodean ese título, y si notamos, el capítulo completo trata sobre los falsos dioses o los ídolos haciendo un contraste entre ellos y el Dios de Israel, afirmando ser él el único Dios. Es decir, el contexto nos habla la exclusividad de ser Dios, en el verso 8 se nos dice "no hay Dios sino yo", en el texto del verso 6, al final del pasaje se nos dice "y fuera de mí no hay Dios". Todo esto nos apunta a considerar que el sentido en que el Dios está usando ese título es para referirse a que es único. De modo de que al ser el primero y el último, está expresando una unicidad (no de unicitarismo, sino bajo el significado de "Cualidad de único") respecto a ser Dios frente a otros. Es decir, frente a todos los así llamados dioses a quienes los hombres adoran y hacen con sus manos, él es el único Dios, y fuera de él no hay otro. De la misma forma, a modo de ejemplo, que yo puedo decir a mi padre biológico, "yo soy tu hijo, yo soy el primero y soy el último". En este sentido, se hace más evidente que me estoy refiriendo a que soy el único hijo. Del mismo modo como sucede en la siguiente mención de estos título en Isaías 48: 12, éste dice:
"Óyeme, Jacob, y tú, Israel, llamado de mí: Yo mismo, yo soy el primero, yo también el postrero"
El capítulo completo el Dios se expresa nuevamente un contraste entre el Dios y los ídolos, por ejemplo, en el verso 5 se nos muestra cómo el Dios hace resaltar su autoría respecto al conocimiento de ciertos acontecimientos que sucederían, de modo que ellos no le atribuyeran tales cosas a los ídolos de fundición y las esculturas, posteriormente en el verso 11, antes de afirmar ser primero y el último, se nos dice "Por mí, por amor de mí mismo lo haré, para que no sea amancillado mi nombre, y mi honra no la daré a otro." Aquí se presenta cómo el Dios afirma no compartir con otros la honra de aquello que él hizo, sus obras, no compartir la honra con los ídolos o falsos dioses creados por manos de hombres, y en el verso siguiente usa el título "primero y último", haciendo alusión a la característica de su ser, nótese que el verso, similar a Deuteronomio 6: 4, hace un llamado de atención al pueblo para reafirmar enfáticamente una verdad incuestionable, en este caso, que él es primero y el último, y dicho en este contexto, se refiere a ser el "único" con respecto a otros dioses, de hacer esas obras que describe, es decir, que es el único que hace las obras que estaba narrando y en los versos siguientes se sigue expresando. Este pasaje de Isaías 48:12, a diferencia de Isaías 44:6 es que aunque ambos se refiere a ser único al usar el título, el primero se refiere a ser el único Dios, y en el segundo, a ser el único que hace esas obras.

Ahora dado estos antecedentes del antiguo testamento, podemos comprender mejor el uso que le da a estos títulos usados en Apocalipsis 1: 8; 17; 2: 8. En la primera mención del nuevo testamento, Apocalipsis 1:8, el Padre hace uso de ese título "Alfa y Omega", sin dar mayores detalles, refiriéndose a él mismo junto a ser Todopoderoso y quien es, que era y que ha de venir, también hace uso de Alfa y Omega y Primero y Último, Principio y Final en Apocalipsis 21: 6 y 22: 13. En los siguientes pasajes que citaré es usado por Jesús el título "Primero y Último":
"Al verlo, caí a sus pies como muerto; pero él, poniendo su mano derecha sobre mí, me dijo: «No tengas miedo. Yo soy el Primero y el Último, y el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y de la sepultura" (Apocalipsis 1: 17-18)
"Escribe al ángel de la iglesia de Esmirna: Esto dice el Primero y el Último, el que murió y volvió a vivir" (Apocalipsis 2: 8)
Es interesante que en ambas menciones, los títulos sean usados junto al hecho de que fue resucitado, de que estuvo muerto y ahora vive, esto nos permite asociar el uso a ese hecho, y comprender porqué lo usó y en qué sentido. Si vemos lo especial de la resurrección de Jesús, notamos algo excepcional, y es el hecho de que Jesús es el único ser que ha sido resucitado directamente por el Padre, y el único que será resucitado por él, ya que las demás resurrecciones será ejecutadas por el Hijo (Juan 6:40). En otras palabras, Jesús hace uso del título en el mismo significado que lo usó el Dios en el antiguo testamente, dándole una significancia de exclusividad o unicidad en determinado contexto, en este caso, único como resucitado, el único que estuvo muerto y hoy vive por los siglos de los siglos. Así, para ir concluyendo, podemos ver que la idea de que el título se refiere a "eternidad" no tiene un sustento bíblico (ni explícito ni implícito), la biblia no lo enseña ni lo da a entender, es más, un ser eterno no tiene principio ni fin, lo que se torna incoherente semánticamente si lo asociamos con un título que enuncia literalmente principio y final. Claramente este título, bajo el breve análisis previo que hemos presentado, nos apunta razonablemente que hace alusión a "exclusividad", a "único". Así como el Dios es único en determinados aspectos, Jesús es único en otros determinados aspectos.







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miércoles, 26 de febrero de 2020

¿Por qué Jesús es divino pero no es Dios?


¿Por qué Jesús es divino pero no es Dios?
Por Samuel Jaque Barrios



Una confusa cuestión ronda al título "Dios" respecto a su aplicación y a quién lo ostenta, principalmente, concerniente a la deidad de Jesús, es decir, si Jesús es o no el Dios, o si es divino o no, qué significa ser theos o elohim. En esta ocasión pretendo esclarecer de la manera más precisa posible este complejo tema que tanto da para debatir, ya se han tratados otros temas relacionados en esta misma página, que en su conjunto, ayudan a complementar este presente estudio. Primeramente comenzaré haciendo un sumario de etimologías y las respectivas definiciones de las mismas, de modo que al recopilar todos los datos necesarios para armarnos de los recursos esenciales, podamos extraer progresivamente la conclusión más correcta, exacta y objetiva posible. Es importante mencionar que, traducir como "Dios" los términos utilizados en los idiomas originales para referirse al Creador y otros seres espirituales no siempre es adecuado, y demostrar esto es el propósito de este estudio. Por lo tanto, inicialmente evitaré usar el título "Dios" para referirme al Creador hasta el momento en que éste mismo sea definido. Una buena comprensión de los términos que son usados en los idiomas originales para referirnos a las divinidades (seres sobrenaturales), nos permitirá conectar esos pequeños pero importantísimos detalles para determinar con exactitud la aplicabilidad lingüística del título "Dios" y su relación pragmática.

El Antiguo Testamento, también conocido como Tanaj hebreo o judío, estaba presente en el tiempo en que Jesús visitó la Tierra, fue escrito en hebreo y los términos para identificar al Creador fueron "Elohiym", "Eloha" y El", y su nombre personal es presentado con el tetragrámaton "YHVVH", en esta ocasión no trataremos los términos "adonay (der. adón)", "adonim", "shaday", y sustantivos similares derivados. El término hebreo "Elohim/Elohiym" (אֱלֹהִים) significa literalmente "poderosos", y no es exclusivo del Ser Supremo. Este plural se deriva de la raíz de la forma singular hebrea "El" (אֵל) y su significa original sería "el fuerte", "el poderoso", "el más importante" [1][2], por lo menos la gran mayoría de eruditos coinciden en esto, algunos eruditos, minoritariamente, sostienen que deriva de "Eloha" (Poderoso), sin embargo, se desacredita por el hecho de que la evidencia apunta a una aparición más tardía de este término, otros sostienen que ambos términos se derivan de "El", en definitiva, no hay dudas significativas de que la forma más primitiva es la palabra "El" que es la única palabra común entre todas las razas semitas y es referida exclusivamente al Ser Supremo. "Elohim" es usado en la biblia para referirse al Creador como también para otros seres; ángeles (Salmos 8:5), jueces (Salmos 82:1; Éxodo 21:6), hombres (Éxodo 7:1; Salmos 85), dioses ajenos (Éxodo 12:12) y como adjetivo, este punto lo trataremos más adelante. Puede ser usado en su plural numérico, haciendo relación a varios seres. Pero cuando este término plural se usa en un ser en particular con verbo en singular debe considerarse en sentido singular, el cual el contexto es quien lo determina, y se debe a un modismo hebreo que los lingüistas del idioma llaman "plural de abstracción", de majestad, rango o magnitud e intensidad, y debe entenderse como una palabra de excelencia o majestad, y no como un plural numérico[3]. Este término en todos sus usos o aplicaciones, nunca hace relación a una unidad compuesto de seres [4]. De este modo, se infiere que, el uso del término según en quién se aplique, debe determinarse bajo la consideración de los contextos involucrados. Por tanto, bajo estas premisas básicas, podemos señalar que además del Creador, hay muchos otros seres que son llamados elohim (poderoso/s), sin embargo, solo al Ser Supremo, le es exclusivo el término "El" según la evidencia bíblica e histórica. En otras palabras, el término "elohim" en el hebreo no se limita al ser supremo, sino también a todo tipo de ser sobrenatural en el que se creía existente, y además a hombres que poseían autoridad o poder.

Teniendo ya un antecedente claro del Antiguo Testamento para ulteriormente retomarlo, continuemos ahora con el griego del Nuevo Testamento. En este caso, el término usado para referirnos al Ser supremo, y el equivalente a "Elohim" es la palabra griega "Theos/Theon" (Θεὸς/Θεόν), está vinculada con la raíz indoeuropea "dhes/fes/fas" que tiene por significado "sagrado", era entendido como "el sagrado", aunque otras fuentes presentan "el invocado" [5][6]. Este título es usado en el griego como sustantivo común o genérico para todo ser sobrenatural sin discriminar, recordemos que la cultura griega es politeísta, de ahí que todos los seres sagrados eran llamados theos indistintamente, entre ellos también eran personificaciones de fenómenos naturales (como la lluvia, los rayos, etc) y de astros (sol, luna, etc), o como quienes causaban tales fenómenos, por ejemplo, Zeus, nombre del dios del trueno o rayo, o Poseidón el dios del mar, en este caso, las religiones politeísmo causaba que existiesen muchos theos o seres sobrenaturales considerados sagrados. Algo importante que debemos señalar, es que en el griego cuando se quiere usar el término para un ente o entes determinados, se antepone el artículo definido "Ho, hé, to" (ὁ) que significa el/la/ellos (ej. "Juan es 'el' humano"), ya que va en función de un sustantivo, de lo contrario, no se antepone artículo definido ya que no se trataría de un sustantivo sino de un adjetivo, el cual viene a referirse a una cualidad (característica o propiedades) del sujeto de una proposición, por ejemplo, "Juan es humano" (ausencia de artículo), en este caso, Juan se vincula a la naturaleza humana. Y equivalentemente a esto, con un mismo sentido del mensaje, se antepone el artículo indefinido "tis" (τις) que es "un, una", entre otros (que también es pronombre indefinido), para referirse a un ente o entes indeterminadamente, el cual indica clase, especie o género sin particularizarlo, por ejemplo: "Juan es un humano", en este ejemplo no se específica qué humano, sino que solo se le vincula con la naturaleza humana. Un ejemplo bíblico en que se presentan estos casos simultáneamente es Juan 1:1, donde en el texto griego se nos identifica a un theos en particular al anteponerle el artículo definido "el" ("ho" - "ho theos" - "el theos") con quien estaba el Logos ("el Logos estaba con el Theos"), el cual este theos en particular se refiere al Ser divino Supremo, y posteriormente se nos cualifica al Logos con características de theos ("theos era el Logos") al clasificarlo como theos, sin artículo definido, y esto significa que, aunque no se le identifica con el primer theos (es decir, no son el mismo), sí se le atribuye ser de las mismas características, naturaleza o especie, es decir, de la misma naturaleza que el primer theos. Nótese que aquí en este versículo de Juan se nos reconoce dos términos "theos", dos seres de la misma naturaleza, es decir, dos seres divinos. El propósito de Juan al hacer esta afirmación, según el contexto lingüístico, es referirse a la naturaleza del Logos antes de encarnarse, darnos un precedente de su naturaleza preexistente, o sea, presentarnos a Jesús, quien se encarnó, como un ser que existía preexistentemente en naturaleza divina o espiritual al igual que el Ser Supremo. Pero como mencioné al principio de este párrafo, este es un término genérico, y en la biblia no es usado exclusivo para estos dos seres antes aludidos, sino para otros, como por ejemplo, Satanás (2 corintios 4:4), ídolos (1 Corintios 8:5), y hombres con autoridad (Juan 10:35), de la misma manera como sucedía con "elohim". Por lo tanto, aquí también, la traducción y sentido que se le pueda dar al término, debe determinarse según los contextos involucrados.

Es momento de tratar el principal término que nos invoca a este estudio. El término castellano o español "Dios" (dios), tiene por significado "Ser Supremo", el responsable de la creación del universo, y también para referirse a "seres divinos sagrados de las religiones politeístas" [7][8], éste no procede del griego "Theos" y de "Zeus", como equivocadamente señalan ciertas fuentes, sino más bien del latín "deus/divus" que significa "ser de luz", "ser brillante", que era el título para llamar a todos los seres divinos, sobrenaturales o espirituales sin discriminar (similar a Elohim), como seres de luz, o así eran entendidos primigeniamente, lo cual nos quiere decir que debe referirse a su aspecto visible. Y este término del latín a su vez proviene de la raíz indoeuropea "dyeu/dyu" que significa "brillo, brillante, día" (luz diurna). De esta raíz también se derivan las palabras griegas "zeus" y "júpiter"[5]. Es importante notar que, aunque el término "dios" tiene una raíz con un significado determinado y traducible al español (ser de luz), éste se separa e independiza de ese significado y toma las dos acepciones antes mencionadas haciendo alusión a seres de luz o sobrenaturales, resignificándola para el español, es decir, con significado conceptual distinto. La primera acepción hace alusión al ser supremo del monoteísmo, en este caso, cuando entramos al cristianismo, vemos que tanto Jesús como los apóstoles, solo consideraban a un ser divino como el supremo, que debían obedecer y que estaba sobre ellos y sobre todos (Lc 11:2; Jn 6:38; 20:19; Ef 4:6), este es YHWH presentado en el antiguo testamento y en el nuevo, el padre de Jesús (Jn 8:19), eso también demuestra que en el español, este título está relacionado con la jerarquía y autoridad, ya que el término "supremo" hace alusión a la superioridad en su clase, es un título que hace relación a la supremacía jerárquica. Por ende, aunque hayan muchos seres sobrenaturales (o seres divinos), en el cristianismo no todos los seres sobrenaturales son dios, sino solo aquel que es supremo. Es aquí donde los términos "deidad", "divino" y "divinidad" se hacen útiles de usar. Entenderemos como "deidad" a todo ser divino al que se le rinde culto[9], es equivalente a "dios", en cuanto a su significado etimológico (ser de luz) y tienen la misma raíz indoeuropea. Por otro lado, entendemos por ser "divino" al ser que posee divinidad o naturaleza sobrenatural, y "divinidad" a la naturaleza o esencia sobrenatural[10]. Entonces, podemos decir que; "divinidad" es la naturaleza sobrenatural; un ser "divino" es un ser que posee naturaleza sobrenatural; y "deidad" es un ser que posee naturaleza sobrenatural al que se le rinde culto. Un ejemplo de estos tres términos puede ser la comparación "rey", "humano" y "humanidad", mientras que "humanidad" se refiere a la naturaleza del ser, "ser humano" es el sujeto con esa naturaleza, y "rey" es el ser humano al que se le rinde honor. Por consiguiente, bajo este análisis, entenderemos que en el razonamiento cristiano no toda ser divino es dios porque no todo ser divino es supremo, pero sí todo dios es un ser divino, de la misma forma que, en el mundo no todo hombre o ser humano es rey, pero si todo rey es ser humano, comparando el título "rey" con el título "dios" o "deidad" al ser ambos títulos de jerarquía del sujeto, mientras que "humano" y "divino" son comparables en cuanto se refieren al sujeto con determinada naturaleza.
Recapitulando, tanto el término h. "elohim" y g. "theos", que son los términos que aparecen en la biblia, no son usados exclusivamente para referirse al ser supremo. Por lo tanto, traducir todos estos términos (Elohim/Eloha, Theos/Theos) al español como "dios" es incorrecto, e inevitablemente nos conduciría a un politeísmo si asumimos que estos términos solo pueden ser aplicados a seres supremos y eternos, multiplicando la cantidad de deidades, incongruentemente con el mensaje monoteísta general de la biblia. El cristianismo es monoteísta en cuanto afirma la existencia de solo un ser divino supremo, es decir, un solo dios, pero reconoce la existencia de más seres divinos no supremos, por ejemplo, arcángeles, ángeles, demonios, etc. Que al no ser supremo, no adoptan el título "dios" en el español. Por esto, el título "dios" del español en el cristianismo es equivalente al término "EL" (אֵל) del hebreo.

Por lo tanto, tenemos dos opciones en la aplicación del término "dios", una para referirse al ser divino supremo del monoteísmo, y otra para referirse a los seres divinos de las religiones politeístas. Llegados a este punto, es imprescindible asumir que la segunda acepción del término español "dios" referida a los dioses de otras religiones queda descartado en el cristianismo, ya que tales dioses de otras religiones se presuponen inexistentes. En otras palabras, en el cristianismo, el término "dios" definitoriamente solo asume la primera acepción, referida al ser divino supremo. Sin perjuicio del uso figurado o connotativo que se pueda sufrir del término. Cuando los términos se usan figurada o connotativamente, se aplica haciendo una asociación del sujeto con una característica del significado estricto del término. Por ejemplo, el término "rey" ("monarca o soberano de un reino") puede ser usado figuradamente para referirnos a quien supera a todos en una determinada disciplina o actividad, así, podemos llamar "rey del ajedrez" a quien ostenta el primer lugar del mundo en este juego. Ciertamente este jugador de ajedrez no es el monarca de un reino, como el significado estricto se refiere, sino más bien el título añadido al jugador hace una asociación o relación en que, así como el monarca o rey está por sobre todos en su reino, así el jugador de ajedrez está por sobre todos pero en el contexto del juego de ajedrez. De modo que, no es un rey literal, sino figurado. Este mismo fenómeno del lenguaje puede ser aplicado al término "dios" de manera figurada a distintos sujetos que puedan tener una superioridad de alguna clase.

El traductor bíblico, juntamente con traducir las escrituras, tiene un gran trabajo en interpretarlas, y estas, según los términos del nuevo idioma al que los trasladará, los que deben ser traducidos equivalente a la extensión o aplicabilidad de las palabras del nuevo idioma, y esta es la razón de que una palabra puede ser traducida de dos o más maneras distintas, por el hecho de que los entes representados en ese mismo término, en el nuevo idioma pueden tener distintas palabras que los identifiquen, y en esto influye principalmente el contexto. Un ejemplo de ello es el término hebreo "Ruaj" que en ocasiones puede traducirse al español como "aliento" o "viento" (Génesis 8:1), y como "espíritu" (Génesis 41:38), según el ente a quien se refiera y su contexto, pero en el idioma de origen solo se usa esa palabra para ambos, y en el nuestro son distintas palabras. Aplicar ese fenómeno del lenguaje es esencial para que el lector pueda comprender, en lo posible, la verdadera intención del autor. Un gran problema surge cuando el traductor no siempre aplica esta regla, considerando así que las nuevas traducciones de la biblia, pretenden en su visión, perfeccionar estos detalles de la manera más precisa posible, aunque no podemos afirman, por las evidencias, que todos son jueces que trabajan directamente de la neutralidad, tal hecho es imposible y sobrevalorado, sabiendo que la información siempre es parcial entre lo verdadero y lo falso, y determinar esto en la práctica, sí es un gran desafío para la investigación objetiva. 

Ahora bien, debemos ir a la cuestión central de esta material, el cómo aplicamos el término "dios" y a quién o quiénes. Porque seguramente hay una gran confusión que surge llegados a este punto, por un lado la biblia nos dice que solo hay un Dios, y que no hay nadie fuera de él, pero en innumerables pasajes se nos muestran explícita y claramente que muchos otros seres son llamados dios o dioses, es decir, en la biblia no solo uno es dios o es llamado dios, sino muchos, sin embargo, eso es incorrecto, ya que en la biblia no aparece el término "dios", sino "elohim" y "theos", que como ya sabemos, no necesariamente debe ser traducido como "dios", ya que no todo elohim o theos es el ser supremo, pero sí todo ser supremo debe ser traducido como "dios", ya que en español y en el cristianismo ese es su significado conceptual. La clave para comprender esto es extraer la idea central del pasaje en base al contexto, específicamente por el léxico contextual o vocabulario contextual, es decir, aplicar la acepción del término más precisa según el contexto lingüístico. Para recapitular lo visto hasta aquí, diremos lo siguiente: "elohim" (término genérico) tiene por significado "poderoso" y "fuerte" (tiene relación a autoridad y a fuerza), aplica a seres naturales como sobrenaturales, "theos" (término genérico) tiene por significado "ser sagrado" (relación con el culto) y "ser de luz" (relación a la naturaleza, puede ser equivalente a "divino"), aplica solo a seres sobrenaturales. El término "dios" tiene por significado "ser supremo", aplica exclusivamente al que posee la superioridad en su clase, al ser divino supremo. Por ende, "dios" solo puede ser traducido al elohim o theos que tenga la jerarquía suprema, los demás deben ser traducidos como "poderosos, fuertes, sagrados, o seres de luz (divinos o espirituales)". Comencemos con la aplicación de esto.

El primer texto que vamos a analizar para aplicar y esclarecer, y a la misma vez ilustrar esto, es el texto de Isaías 45:5, aquí se nos dice: 
"Yo soy Yhwh, y ninguno más hay. No hay elohim fuera de mí..." 
Lo primero que hay que captar es que él se identifica como un ser único, para determinar el significado de "elohim" aquí, remitiremos a las acepciones del término, como hemos visto antes, estos pueden significar "poderoso" o "fuerte", en este caso, la acepción más precisa y adecuada para el texto de Isaías citado, es "poderoso" pero no solo eso, se está haciendo alusión a la exclusividad en su clase de este "elohim", dado que ciertamente en la biblia hay muchos poderosos, fuertes o seres divinos, claramente solo hay un supremo, por ende, se está atribuyendo la identidad del ser supremo, por lo que la traducción al español debe ser "dios". Por lo tanto, el texto debe entenderse con la intención de que el autor se estaba refiriendo a que solo Yhwh es el supremo, y no hay otro (supremo) fuera de él, esta es la interpretación más cercana de este pasaje, lo mismo sucede en los textos Isaías 46:9, Deuteronomio 32:39, entre otros. En esta misma línea de discusión, es propicio traer a reunión el pasaje de 1 Corintios 8: 5-6 que también es bastante claro en esto, donde se nos dice: 
"Porque aunque haya algunos llamados theos, ya sea en el cielo o en la tierra, como por cierto hay muchos theos y muchos señores. Sin embargo, para nosotros hay un solo theos, el Padre..."
Como vemos, se nos dice expresamente la existencia de muchos theos y luego se nos dice lo contrario, pero es aquí donde debemos aplicar el léxico contextual e interpretar adecuadamente para no causar una contradicción. Recordemos que el término "theos" tiene como acepciones "ser sagrado" y "ser de luz", en este caso, el primer término "theos" se refiere a seres que los hombres consideran sus dioses, por lo que la acepción más adecuada es "seres sagrados", a quienes los hombres le rinden culto, mientras que el segundo término "theos" en el pasaje, el autor antepone su existencia contra los demás, alejando su exclusividad como ser sagrado, quien Pablo considera ser el que está sobre todos (verso 4), por ende, Pablo se refiere al ser sagrado supremo, pues el único que existe para nosotros, ya que en las cartas de Pablo, él reconoce en ese y en varios pasajes más a un ser que no tiene superiores, quien lo identifica como el padre de Jesús. Por ende, al lenguaje español puede ser traducido como "dios" como la interpretación más correcta según el contexto comunicativo, aunque la traducción literal sea "ser sagrado" etimológicamente. 

Ya comprendiendo como aplicar los términos, ahora nos corresponde responder la última cuestión y la principal, el porqué Jesús no puede ser titulado literalmente como dios, sino solo como ser divino. La razón es debido a que Jesús no es el ser supremo en la biblia, sino su padre. Independientemente de que se le titule "theos", no significa necesariamente que es el Dios o ser supremo, porque como sabemos, "theos" tiene más de una definición y es usado en más de un sujeto, por lo tanto, no es razón para titularlo Dios, de lo contrario, cometeríamos falacia de equívoco (ver artículo relacionado "El gran error del trinitarismo y el unicitarismo"). Para que Jesús sea titulado Dios, debe cumplir con los requisitos definitorios, esto es, que tenga supremacía jerárquica, o sea, que no posea un ser superior sobre él. Y ciertamente, no existe texto bíblico alguno que demuestra que él es el supremo ser divino. Pero sí hay numerosa evidencia de que Jesús se somete a su Padre tanto en la tierra como en el cielo, mientras que el Padre no se sujeta a nadie. Algunos textos que demuestran esto son los siguientes. 

- Jesús recibe nombre y autoridad del Dios. divino. Mateo 28:18; Filipenses 2:9-11:
"Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra."
"Por lo cual el Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre..."
Jesús aun después de resucitar, recibe autoridad sobre el cielo y la tierra, y aquel nombre que ostenta todo el poder, esto es para que ponga a sus enemigos bajo sus pies, Jesús recibe la completa autoridad sobre todos y todo, es delegado como un soberano rey sobre todos los reyes y señores, sin embargo, obviamente quien le dio la autoridad debe necesariamente ser superior a él o exceptuarse de estar sujeto a esta autoridad que le concedió. Jesús al no poseer autoridad propia, requiere necesariamente que la reciba de otro, la fuente válida de la potestad. Si Jesús fuese por sí mismo poderoso, no requeriría que se la deleguen. Jesús lógicamente al recibir potestad sigue siendo inferior jerárquicamente a aquel que le delegó autoridad, como se demuestra en el siguiente pasaje.

- Jesús se somete a aquel que le delegó autoridad. 1 Corintios 15:27-28:
"Porque ha sujetado todas las cosas debajo de sus pies. Pero cuando dice: “Todas las cosas están sujetas a él”, claramente está exceptuando a aquel que le sujetó todas las cosas. Pero cuando aquel le ponga en sujeción todas las cosas, entonces el Hijo mismo también será sujeto al que le sujetó todas las cosas, para que Dios sea el todo en todos."
A pesar de que Jesús ahora tiene potestad sobre el cielo y la tierra, sigue sujeto a aquel le delegó todas las cosas, quien sigue siendo el todo sobre todos, es decir, el ser supremo. En verso 24 identifica a este ser como el Dios y Padre. Es decir, que quien delega el poder es el ser divino que es el Dios y Padre. Para que el Dios (y Padre) pueda delegar, requiere necesariamente que sea un sujeto distinto a quien le delegó.

- El Dios es la autoridad de Jesús. 1 Corintios 11:3:
"Pero quiero que sepáis que la cabeza de todo hombre es Cristo, y la cabeza de la mujer es el hombre, y la cabeza de Cristo es Dios"
Algunos no solo intentan ignorar estos pasajes, sino también asumir a priori que Jesús es el Dios o ser supremo, sin embargo, este pasaje también refuta eso, bajo un lenguaje claro y sencillo. Aquí es evidente que el Dios es una persona distinta de Cristo, como también lo es Cristo del hombre, y el hombre de la mujer, dándose una relación jerárquica distinta entre ellos. En este caso, el Dios como autoridad jerárquica de Jesús. De este modo, y ya concluyente este análisis, podemos conocer que en las escrituras bíblicas, independientemente del empleo de los términos que se presentan, Jesús no posee una autoridad jerárquica suprema absoluta, sino que se sujeta a quien es todo sobre todos, el Padre. Por ende, a pesar de que Jesús es un ser divino o ser de luz (theos) y un ser poderoso (elohim), es decir, de la misma naturaleza que su Padre, definitivamente, no es el Dios del monoteísmo cristiano.








Referencias
[1]. TONER, P. (1909). Etimología de la palabra "Dios". En La Enciclopedia Católica. Nueva York: Robert Appleton Company. Consultado el 3 de abril de 2019 de New Advent: 
http://www.newadvent.org/cathen/06608x.htm

[2] Elohim, Diccionario enciclopédico de Biblia y Teología. Disponible en línea:

[3] NICOLAY, Fernando. "Historia de las creencias; supersticiones, usos y costumbres", libro primero, vertida al castellano por Juan Bautista Enseñat, p. 75.
Disponible en línea en:

[4]. GESENIUS, Friedrich Wilhelm. "Léxico Hebreo y Caldeo". Revisión Rödiger. 1858. Pag. 49. 

[5]. Etimología de Dios. Etimología Chile. Disponible en línea en:

[6]. Raíces proto-indoeuropeas (PIE) - dhes. Etimología Chile. Disponible en línea en:

[7]. Definición de Dios. Diccionario Definición.de. Disponible en línea en:

[8]. Definición de Dios. Diccionario de la Real Academia Española. Disponible en línea:

[9]. Definición de Deidad. Real Academia Española (Rae). Disponible en línea en:

[10]. Definición de Divinidad. Real Academia Española. Disponible en línea en:





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jueves, 14 de noviembre de 2019

Respondiendo a la página Chris Du Pond sobre la lógica y la trinidad


Respondiendo a la página Chris Du Pond sobre la lógica y la trinidad
Por Samuel Jaque Barrios



Me ha llegado una publicación de parte de un trinitario de una página conocida en temas de apologética cristiana, Chris Du Pond, escrita por Matias E. Arancibia, en la cual, se intenta encuadrar el trinitarismo con los principios lógicos aristotélicos, para intentar demostrar que la trinidad no es ilógica, sin embargo, al analizar sus justificaciones, vemos que esas justificaciones no logran cumplir su cometido, a continuación, presento el porqué en ella se hace una ineficiente justificación de su premisa:

La publicación que rebatiré está en el siguiente enlace:


1. Sobre el principio de No Contradicción
En el punto uno, el autor sostiene que no hay contradicción en el dogma trinitario, por cuanto el Dios es uno en "ser", y tres en "personas", es decir, un Dios que es uno y tres pero en distintas categorías referenciales. Y no tres y uno en una sola categoría, como por ejemplo sería; tres seres en un ser, o tres personas en una persona. En principio, esto suena correcto, si asumimos que los términos no son interdependientes, sin embargo, el autor olvida (quizás voluntariamente) definir el término "ser" y "persona", sabiendo que estos conceptos tienen una amplia variación en sus significados según el contexto. Por lo que se nos hace delicado criticar los enunciados (A y B) al no saber en definitiva a qué exactamente se refiere el autor. Debido a eso, acudiremos nosotros a las definiciones estándares de estos términos para fines de esta refutación, así "ser" es definido como "ente particular o sujeto referencial que se individualiza existencialmente sea físico o no"[1], y "persona" se define como "ser con capacidad de raciocinio y consciencia, con propia identidad"[2]. Y en este caso, "personalidad" es el "conjunto de cualidades que constituyen a la persona o sujeto inteligente"[3] de modo que la personalidad hace a las cualidades, y la persona al sujeto con estas cualidades, así, en consecuencia, una persona es un ser con personalidad, por ende, cuando hablamos de una persona, necesariamente estamos hablando de un ser, y lógicamente, si hablamos de tres personas, estaríamos hablando de tres seres y no de uno. Lo cual, es incompatible con la idea trinitaria que se nos ha presentado en la publicación, pues en estos términos, la trinidad es una contradicción, porque tres personas vendrían a ser tres seres, sin embargo, el autor de la publicación alega que el Dios solo es un ser, causando una contradicción lógica. Por lo tanto, el argumento no pasa la regla de la no contradicción.


2. Sobre el principio de Identidad
En el punto dos, el autor demuestra la inoperancia de la transitividad de los términos que representarían algebraicamente a las personas, de modo de que, cada persona no son el mismo, sino iguales, descartando una identidad transitiva, tal y como lo hace con el ejemplo de las dos monedas que esencialmente son iguales (identidad isológica o en esencia[4], de la misma especie) más no la misma moneda (identidad autológica o en sustancia[5]). Así, por ello, podemos ejemplificarlo con tres individuos de la especie humana, mientras que hay igualdad en esencia entre las tres personas, o "una esencia" (singularidad específica, o identidad isológica) común, los individuos como tal aunque siendo la misma esencia, se distinguen entre sí por ser entes distintos. Por eso que el autor termina este punto con "la transitividad es inaplicable". Dicho lo anterior, el punto problemático aquí no es respecto a las personas, sino más bien a las implicaciones que conlleva afirmar que el ser del Dios es el patrón divino de las personas, haciendo que el "ser del Dios" sea la esencia o naturaleza misma de las personas, o sea, se reduce al Dios a ser solo características o cualidades del sujeto, en este caso, el Dios deja de ser un ente o ser, y se atribuye como cualidad de los sujetos, lo cual, es equivalente a referirse a tres monedas distintas o a tres personas humanas distintas, donde la especie viene a ser "Dios", lo cual, no es el reflejo del concepto de la trinidad, ya que la distinción de las personas poseyendo cada una la cualidad de ser Dios, causa la multiplicación de la especie, y por ende, tres dioses. Así, por ejemplo, tres monedas con mismas características, son del mismo material o esencia, pero no la misma sustancia, causando tres entes iguales (tres monedas de mismas características materiales y técnicas).

Por otro lado, apartado de lo anterior, la ecuación que presenta el autor al final de este punto 2 es errado, pues para dejar de expresar transitividad, el autor separa los términos a través de comas (",") lo cual, en términos prácticos, es igual a la unión de estos términos, es decir, a la adición o suma. Por lo que causa que cada componente sea fracción del total (del ser), lo cual, es irreconciliable con la trinidad y con la explicación antes dada, ya que cada persona divina, según el trinitarismo, es el Dios 100% en sí mismo y no una parte o fracción. Hasta ahora, no existe ecuación conocida que pueda representar el enunciado trinitario.


3. Sobre el principio del tercero excluido
En el punto tres se presentan ejemplos para abarcar la regla del tercero excluido, el problema de ese punto es que se excluyen alternativas solo en determinados aspectos y no en todos, además, no excluye a todas las alternativas. El propósito del tercero excluido es que al presentar dos posibles opciones en una proposición contingente, y estas opciones deben ser contradictorias disyuntivamente, o es una o es la otra, pero no las dos. Sin embargo, el autor presenta un enunciado en determinado aspecto que no abarca totalmente el enunciado trinitario y lo respalda con citas bíblicas y presenta excluida determinada alternativa incompatible con el enunciado y la cita, algo que realmente es errado, pues existen otras alternativas que satisfacen ese enunciado. Por ejemplo, en el punto A se afirma "solo hay un Dios que es inmutable, eterno e indivisible y simple" y se descarta al "triteismo", no obstante, tal enunciado puede fácilmente ser compartido por el unicitarismo y el arrianismo, el cual sostiene la misma premisa en cuestión, por lo que excluir al triteismo no causa lógicamente que la trinidad sea la alternativa correcta. O sea, el autor se equivoca en hacer el tercer excluido, ya que este principio solo aplica bajo enunciados necesariamente duales y contradictorios, por ejemplo "Es el Dios en tres personas o no es el Dios en tres personas", además, el autor pretende hacer una suma acumulativa de anunciados con aparente soporte bíblico que al juntarlos, como una suerte de cadena, intenta validar a la trinidad, lo cual, ese es otro problema, no solo porque el mismo unicitarismo y cualquier otra doctrina podría hacer y aparentar validez si hace una conveniente selección de textos bajo su interpretación, sino también porque ese método solo funciona con demostraciones fácticas, hechos que pueden demostrarse y resolver la disyuntiva.

Esta cuestión más que ser abarcado en términos fácticos, debe ser abarcado en términos hermenéuticos, ya que los textos respaldatorios pueden ser igualmente usados por una o más doctrinas distintas, lo cual, dependerá de la interpretación. Y como demostración, tómese el siguiente ejemplo: "Jesús es el Dios verdadero o no es el Dios verdadero." No es el Dios verdadero según Juan 17:3, ya que al decir que su Padre es el único Dios verdadero, se excluye a sí mismo de serlo al aplicar el término "único" (exclusividad). Como vemos, aquí claramente se descartaría a Jesús de ser el Dios y por lo tanto significaría la invalidez del trinitarismo bajo el principio del tercero excluido, sin embargo, este texto por lo general sufre distintas interpretaciones por diferentes doctrinas que afirman la deidad de Jesús, por ello escapan de la conclusión del ejemplo dado anteriormente. En otras palabras, el tercero excluido siempre será correcto según quien lo esté aplicando pero puede ser incorrecto por quien lo critique, pues el respaldo para sustentar el enunciado, es la biblia, y ésta, desafortunadamente está sometida a múltiples interpretaciones aun en un solo texto. Por lo que este punto queda a discusión doctrinaria.


En resumen, en el punto uno, se asume al Dios como un ser y tres personas, pero la justificación carece de una correcta demostración semántica, lo cual, es esencial para validar la lógica de los enunciados A y B, y al definirlos, se pone en evidencia la contradicción lógica ya que asumen al Dios como un ser, pero al hablar de tres personas, definitoriamente se apela a tres seres. En el segundo punto, aunque esté correcto en la no transitividad de las personas, hace su justificación incompatible al punto uno, aquí, indirectamente no se asume al Dios como un ser, sino como en función de esencia, lo cual, estos son conceptos distintos, y al asumirlo como esencia, causa que las tres personas sean equivalentes a tres Dioses y no a uno. En el punto tres, se hace irrelevante aplicar este punto, ya que la demostración variará según los textos bíblicos respaldatorios que se citen y su respectiva interpretación, y estos, son en sí mismas cuestionables y sujetos a diversas interpretaciones, por lo que el debate se traslada a temas hermenéuticos y no fácticos.




NOTAS
[1] Ser (como sustantivo): Ente particular o sujeto referencial que se individualiza existencialmente, independientemente de que sea físico o no. Puede leerse una definición más detallada en:

[2] Persona: Ser con capacidad de raciocinio y consciencia con identidad propia. Ver definición ampliada en:

[3] Personalidad: Conjunto de cualidades queconstituyen a la persona o sujeto inteligente. RAE. Acep. 8. Disponible en línea en:

[4] Esencia: Conjunto de características que hacen ser lo que es. Aristóteles lo llama sustancia segunda. Lo universal. Ampliación de concepto:

[5] Sustancia: Donde residen o inheren el conjunto de características que hacen ser lo que es. Aristóteles lo llama sustancia (substancia), o sustancia primera. Lo particular. Ampliación de concepto:




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jueves, 25 de julio de 2019

El verdadero significado de tener la plenitud de la deidad


El verdadero significado de tener la plenitud de la deidad

Por Samuel Jaque Barrios


"Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad" (Colosenses 2:9)

Es conocido el texto que nos dice que Jesús tiene la plenitud del Dios en su persona, el texto de Colosenses 2:9 es el protagonista a la hora de mencionarlo. Muchos consideran que esta idea nos declara que Jesús es cien por ciento Dios o el Dios en un sentido trinitario o unicitario, sobre todo cuando lo relacionamos al texto de Filipenses 2:6 ("siendo en forma divina...")  o al texto de Colosenses 1:14 ("es la imagen del Dios invisible..."). Sin embargo, aunque Jesús es un ser divino y poderoso, esa concepción está alejada del verdadero significado de esa declaración. Si bien es cierto que Jesús es un ser divino como el Dios y los demás seres espirituales, este texto no se refiere ni a naturaleza ni a la identidad de él. El registro bíblico integral nos enseña que esta cualidad de Jesús se refiere a que él posee todos los atributos de la personalidad perfecta del Dios, es decir, el Amor, y por ende, los demás atributos que se subordinan por consecuencia (bondad, mansedumbre, etc, etc). Y que los cristianos también podemos tener esa plenitud del Dios si Cristo habita en nosotros. Para ello, vamos a leer los pasajes que nos iluminan sobre este regalo maravilloso del Dios:
"Para que por fe Cristo habite en sus corazones. Y pido que, arraigados y cimentados en amor, puedan comprender, junto con todos los santos, cuán ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo; 19 en fin, que conozcan ese amor que sobrepasa nuestro conocimiento, para que sean llenos de la plenitud de Dios" (Efesios 3:17-19 NVI)
Aquí se nos declara que podemos ser llenos de la plenitud del Dios si habita en nuestros corazones el Cristo, quien ya tiene la plenitud del Dios, de modo que al tener a Cristo, llegamos a conocer la grandeza de su amor que excede todo conocimiento, y por ende, el amor del Dios que habita en él. Jesús es la representación perfecta del amor del Dios, por eso, en el versículo siguiente de Colosenses 2:9 luego de afirmar que Jesús tiene la completitud (plenitud/llenura) del Dios, se nos dice que nosotros también la tenemos si él habita en nosotros, quiero citar la versión NVI que nos trasmite perfectamente esto y concuerda identicamente con lo anterior expuesto (también la RVC, NBV, CST, entre otras) que es una de las versiones que nos lo expresa con mucha claridad:
"Toda la plenitud de la divinidad habita en forma corporal en Cristo; y en él, que es la cabeza de todo poder y autoridad, ustedes han recibido esa plenitud." (Colosenses 2: 9-10 NVI)
Sería equivocado asumir que Jesús contiene literalmente en sí mismo al Dios mismo, como asumen algunas doctrinas populares, eso significaría que los cristianos también tendrían al Dios en sí mismos en su cuerpo, lo cual, claramente nadie está dispuesto a afirmar. Es por ello que, al asumir lo primero, debería significar asumir lo segundo, pero nadie hace eso, demostrándose la inconsistencia en la interpretación del texto. Adicional a ello, es sorprendente la ligereza con que tratan al Dios todopoderoso al reducirlo a un cuerpo, lo absurdo que es afirmar que un Ser Eterno e Infinito (INFINITO), que no tiene límites y que todo lo llena, esté literalmente contenido en un cuerpo, esas es una de las consecuencia aberrantes que condice en creer en doctrinas como la trinidad y la unicidad. Volviendo al tema, el texto de Colosenses 1:19-20 tambien nos habla de la plenitud dada por el Dios, y nos señala aquel sacrificio que nos reconcilia con él, esto es, el sacrificio de la cruz, la muerte de Jesús, la demostración de amor del Padre llevada a cabo por el Hijo, dándonos paz mediante ese sacrificio de amor que se corporizó en él:
"Porque a Dios le agradó habitar en él con toda su plenitud y, por medio de él, reconciliar consigo todas las cosas, tanto las que están en la tierra como las que están en el cielo, haciendo la paz mediante la sangre que derramó en la cruz" (Colosenses 1:19-20 NVI)
Así, cuando decimos que en él o en su cuerpo habita la plenitud del Dios, nos estamos refiriendo que él es la representación plena del gran amor del Padre, donde todos sus atributos amorosos convergen y se manifiestan en su sacrificio y en él mismo, así por siempre él es el emblema celestial del Dios, por ello también, que debido a eso, él está por sobre todos, y el Dios lo ha puesto como Señor del universo, y como dice el texto, porque así le plació al Dios para con su Hijo. Una idea más similar podemos extraer de la biblia, la plenitud de Cristo, esto es, obtener plena fe y conocimiento, conocer al Dios y tener fe en él a un grado óptimo así como Jesús, para estar a la estatuta de su plenitud, y esto, por medio de la edificación en la unidad de unos a otros. (Efesios 4:13). Entonces cuando alguno quiera decir que está lleno del amor del Dios, puede decir que tiene la plenitud del Dios.







viernes, 28 de junio de 2019

Tres Personas; Una Naturaleza. Una pseudoexplicación de la trinidad


Tres personas; una naturaleza
Una pseudoexplicación de la trinidad
Por Samuel Jaque Barrios



La mayoría de la doctrina trinitaria comúnmente intenta explicar la idea de la trinidad apelando a los términos "persona" y "naturaleza" (y "ser") para cargarle un sentido lógico al concepto, al presentar términos distintos, y lo que hace es aseverar que la trinidad es; tres (3) personas, en una (1) naturaleza, pretendiendo construir así un concepto lógico del trinitarismo, ya que, como sabemos, no podemos conciliar valores desiguales como si fuesen iguales, es decir, tres(3) personas(p) o seres que son una(1) persona(p) (3p=1p), porque causaría una contradicción lógica, por lo que a cada término numérico de la fórmula se le atribuye una categoría descriptiva distinta, entonces,  los "tres"(3) entes se identifican con "personas"(p) o "seres", y el ente "uno"(1) se refiere a "naturaleza"(n), lo cual, son semánticamente referentes de categorias distintas, que consecuentemente significa que el Dios es; tres(3) personas(p) en una (1) única y misma naturaleza(n) (3p=1n), el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo equivalentes a un solo Dios, así se elimina la incoherencia. En otras palabras (si queremos imaginarlo), tratando de formar a tres personas que comparten una naturaleza como si esta naturaleza que es Dios, fuese una especie de energía o alguna clase de materia divina o espiritual constitutiva escindible que forma o compone a las tres personas dotándolas inherentemente de las cualidades omnipoderosas características de deidad sin dejar de ser un solo Dios, significando así, un único Dios en tres personas. Eso sin duda cumple su cometido en confeccionar una idea completamente lógica que abarca unidad en tres personas, sin embargo, al mismo tiempo al hacer esto, causa que se alejen del correcto concepto de la trinidad y por consecuencia, dejen de explicarla, haciéndola insuficiente para describirla, creando una pseudoexplicación, ya que la nueva idea construida, no implica a una trinidad en sentido estricto.

Como ya en otras ocasiones se ha tratado esto, no es posible conciliar el concepto de la trinidad con la lógica matemática, y se ha dejado claro en el artículo titulado "La Trinidad y el Razonamiento Lógico" presente en esta página y que he adjuntado al final de este artículo. En esta ocasión, nos enfocaremos en el área lingüística del argumento. Los trinitarios, al apelar a tres personas en una naturaleza, se alejan del concepto de la trinidad, ya que esta nueva idea concebida, no implica trinidad, porque estaríamos afirmando que Dios es una naturaleza en tres personas, lo cual, no tiene sustento bíblico, ya que el Dios no es una naturaleza, las escrituras nos enseñan claramente que el Dios (YHWH) es un único ser divino, con una sola personalidad individual (Dt 4:35, 39; Sal 18:31; Isa 43:10-11; Jn 17:3; 1 Cor 8:4,6), un ser individual y excepcional que se distingue de otros seres, aun del mismo Jesús, su Hijo (Ro 15:6; 2 Cor 1:3; 11:31), y ciertamente, el término "ser" y "persona" no son lo mismo, ni "ser" y "naturaleza", pero tienden a confundirse en el discurso trinitario, y este es uno de sus más comunes errores, la carencia de comprensión de estos términos, para entender esto, debemos conocer las definiciones de estas palabras y la relación entre ellas, y eso es lo que haremos aquí. Pero como he señalado, no nos referiremos a la lógica aritmética o matemática de las entidades entre sí, para eso está el artículo antes mencionado, sino que nos referiremos en forma breve al aspecto y coherencia semántica de los enunciados.

El término "ser" es el ente, es la entidad real, es decir, es aquello que “es” que tiene existencia real; forma parte de la realidad, y se distinguen de otros seres según su naturaleza, cantidad e identidad. Mientras que "naturaleza" (o "esencia") es aquello que caracteriza a un ser o ente, las características y propiedades inherentes que lo hacen ser lo que es. Por otro lado, "persona" es un ser con poder de raciocinio y cuenta con consciencia e identidad propia. Dicho esto, ahora sí entenderemos de manera correcta al Dios, no como una naturaleza, sino como; un ser, ente o entidad; con personalidad (persona), porque es un ser con raciocionio, consciencia e identidad propia; de naturaleza divina (o espiritual). Por esto, toda persona es un ser y tiene naturaleza determinada. La naturaleza son las características constitutivas del ser, por eso, cuando nos referimos a ella, no nos estamos refiriendo a un sujeto (ente) en particular o persona/s, sino a las características determinadas y diferenciadas de una especie de ser/es, según de que o quien hablemos. Así, a modo de ejemplo; Juan es una persona humana, lo que significa que es un ser de naturaleza humana, el cual está dotado de personalidad determinada (persona). Ahora, si lo aplicamos a un ente celestial diremos; el Dios es una persona divina (o espiritual), lo que significa que es un ser de naturaleza divina (o espiritual), dotado de personalidad determinada (persona).

Con esto, ya podemos entender que si queremos referirnos al Dios (YHWH) como si fuese usa esencia o naturaleza, sería semánticamente incorrecto, debido que, si decimos eso, estamos refiriéndonos a cualidades o características determinadas y no a un ser determinado, y a cada ser o persona que se le atribuya ser "Dios" sería distinto de otro, y por ende, otro Dios, por lo que al reconocer al Padre, al Hijo y al Espiritu Santo como tres personas, y que cada una de ellas es Dios en sí mismo, es prácticamente afirmar que son tres Dioses, ya que "Dios" pasa a ser la naturaleza divina constitutiva de estos seres distintos. Así mismo, si decimos que Juan, Pedro y Marcos, son tres personas que pertenecen a una misma naturaleza, que son de una sola naturaleza, la humana, solo estamos diciendo que cada uno es humano, porque cada uno tiene o lleva en sí mismo la naturaleza humana, pero siguen siendo tres entes distintos, tres personas humanas, y no un humano, y lo único que los une o los designa como iguales es su naturaleza constitutiva, pero no en un sentido de ser una misma entidad entre ellos, sino en ser entes de una misma especie. Esta lógica de los trinitarios resulta muy distinto al correcto concepto de una trinidad, el cual es; tres personas divinas distintas que son Dios completamente en sí mismas cada una, y que forman un solo Dios entre ellos.

Como vemos, sostener que el Dios es una naturaleza en tres personas, conduce irremediablemente al politeismo, y no satisface la definición de la trinidad. El Dios es un Ser inteligente unipersonal y autosuficiente, que no es una naturaleza, sino que su Ser tiene una naturaleza, la divina (espiritual), por lo tanto, es un ser divino, que tiene la propiedad de ser eterno y todopoderoso a diferencia de los demás seres divinos (espirituales) que son creados por él, es por eso que él ostenta el título jerárquico de "Dios" y además, el único Dios, porque es el Ser supremo y el único supremo, es decir, que él está sobretodos y nadie está sobre él ni nadie es igual a él, además de ser el creador de todo lo que existe. Misma naturaleza divina a la que pertenecen los demás seres espirituales (ejemplo; ángeles), y que un día los redimidos alcanzaremos, como ya se ha explicado en el artículo "Los redimidos serán divinos", que se encuentra en esta página y que he adjuntado al final de este estudio.

En conclusión, el término "Dios" no hace alusión a una naturaleza, ni el término "naturaleza" se refiere a una especie de masa o energía espiritual que une y compone o se distribuye en tres personas o seres, sino que el Dios es un ser con identidad particular, de naturaleza divina (y con jerarquía suprema), por lo tanto, lógicamente, es un ser inteligente divino unipersonal.






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domingo, 26 de mayo de 2019

La Trinidad y la Lógica



La Trinidad y El Razonamiento Lógico
Por Samuel Jaque Barrios


Puedes ver este estudio en video



Dentro de la comunidad cristiana trinitaria, respecto a la validez lógica del concepto de la santísima trinidad, predominan dos afirmaciones opuestas entre sí, aquella que sostiene que la trinidad no puede ser entendida por la mente humana ni se puede concebir por la lógica y la razón, y que por lo tanto, no tiene sentido tratar de representarla en estos términos. Por el otro lado, tenemos la afirmación contraria, que sostiene que el concepto trinitario es lógicamente válido, y que por lo tanto, puede ser concebida por la mente humana racional. Este artículo está dirigido principalmente al grupo de cristianos que sostiene esta segunda afirmación. Haremos un breve y sencillo análisis de la consistencia lógica de los enunciados del concepto de la trinidad, para demostrar que tal doctrina no puede sostenerse racionalmente, debido a su incoherencia o invalidez lógica, además, usaremos de complemento unas simples representaciones algebraicas básicas y un ejemplo para hacer más ilustrativo el análisis y pueda ser comprendido con mayor facilidad. Se comunica desde ya, que este breve análisis no se refiere a la biblicidad o no de esta doctrina, sino a la validez lógica y semántica de su premisa principal.

Representaremos cada término con los siguientes signos alfabéticos:

    Dios         = E
    Padre      = A       
    Hijo         = B     
    E. Santo  = C     

Según la doctrina trinitaria (basados en el credo de Atanasio principalmente): Hay tres (3) personas o seres divinos distintos; el Padre (A), el Hijo (B) y el Espíritu Santo (C). Y nos dice; El Padre es Dios (A = E), el Hijo es Dios (B = E),  el Espiritu Santo es Dios (C = E). Pero luego nos dice que, no son tres (3) Dioses (E), sino un (1) solo Dios (E). Al reunir esta información, surge la cuestión de su validez lógica, ya que muchos se preguntan, cómo puede Dios ser uno y a la misma vez tres personas, lo que aparentemente puede ser contradictorio,  lo que seguidamente para entenderlo, necesariamente debemos pregutarnos, qué es Dios entonces, y solo respondiendo esta pregunta, podremos analizar su validez lógica, pues, si el Dios fuera una mera organización de seres, o un grupo de estas tres personas, el problema estaría resuelto para algunos, pero significaría que Dios solo es el nombre o título formal de este grupo de seres divinos, de la misma forma que cualquier organización de cualquier otros seres o personas, como una empresa, un club de fútbol, un equipo de bailarines, o como cualquier otro nombre o título del que se vale un grupo de personas para hacerse llamar. Sin embargo, sabemos muy bien que la biblia no presenta al Dios como un mero título,  y sobre todo, no refleja el credo trinitario antes recitado. Por eso, es pertinente centrar este análisis basándonos en qué concepción tenemos de aquello que llamamos "Dios", para ello, existen dos hipótesis posibles para interpretar ésto, y así analizar su validez.

1.- La primera hipótesis es considerando el término "Dios" como una esencia, es decir, en función de adjetivo, como si fuese una naturaleza, ya que por definición "esencia" es naturaleza; las propiedades y características de una entidad que lo hacen ser lo que es[1], y no como un sustantivo o título que representa a la entidad misma. Si asumimos esta hipótesis, entonces, necesariamente concluiríamos que hay tres Dioses, ya que la esencia o naturaleza, solo determina cómo es ontológicamente la entidad a la que se vincula (identidad isológica), y no quién es esta entidad, lo que causa que a estas personas (en este caso, tres) solo se les atribuya la naturaleza en cuestión y no que sean uno o formen uno entre ellos. Veámoslo ilustrativamente de la siguiente manera.
                          
Todos poseen la naturaleza "E":

      A = E           
      B = E                     
      C = E  

Al ser "E" no una entidad con valor cuantitativo, sino cualitativo de la entidad, debe sujetarse al valor unitario de la entidad a la cual pertenece esta naturaleza, por lo tanto si unimos cada entidad sería:

       A + B + C 

Pero al ser todos "E" es equivalente a representarlos así:

       A + B + C = E + E + E  

Lo que es igual a:

       A + B + C = 3E

Resultado: Tres (3) Dioses (E)

Ejemplo: Tres hombres, la esencia o naturaleza de los tres hombres es la humana (H). Entonces, tres hombres humanos. Por más que tengan o compartan la misma esencia, son tres (3) humanos (H) y no un (1) humano (H). Por lo tanto, esta hipótesis es inaplicable a la doctrina de la trinidad. Esta hipótesis también se desarrolla en forma particular en el artículo titulado "Tres personas: Una naturaleza. Una pseusoexplicación de la trinidad"

2.- La segunda hipótesis es considerando el término "Dios" como una entidad o ser, es decir, en función de sustantivo, como el Ser divino supremo creador de todas las cosas, entendiendo ser como, ente particular o sujeto referencial que se individualiza existencialmente sea físico o no[2]. En este caso, si decimos que hay un solo Dios, concluiríamos lógicamente que los tres seres divinos realmente son un solo ser, el mismo ser (identidad autológica), y no tres. Ya que al ser "Dios" un ser, el valor que se les atribuye a las entidades es un vínculo de identificación, es decir, se les identifica con este ser, por lo que es lo mismo a decir que son este ser. Podemos representarlo de la siguiente manera.

Todos son "E":

      A = E                   
      B = E                
      C = E                 

Al ser todos el ser "E", se les atribuye el mismo valor cuantitativo y se les identifica con él, es decir, responden a quiénes son estas entidades, lo que causa que todos sean el mismo:

       E =A = B = C 

Resultado: Todos (A, B, C) son el mismo (E).

Ejemplo, una cantidad cierta y determinada de agua, esta masa la podemos tener en líquido, también en gaseoso y en sólido, pero no los tres estados simultáneamente en esta misma masa. Esta masa seguirá siendo la misma masa aunque cambie de estado.  Por lo tanto, esta opción es inaplicable a la doctrina de la trinidad. (Pero sí aplicable al concepto dogmático del unicitarismo: un ser; tres manifestaciones)

Considerar en esta misma hipótesis que tres seres son el ser que es el Dios subsistiendo entre sí (tres seres en uno), causaría una contradicción lógica, ya que no pueden existir tres seres que son un solo ser simultáneamente. Algo que por lo general es entendido y advertido por la mayoría de trinitarios. 

Para ir concluyendo lo antes dicho hasta aquí,  hemos demostrado que las opciones lógicas aplicables a las dos posibles concepciones del término "Dios" no son compatibles con el concepto de la doctrina de la trinidad. Esto demuestra que el anunciado trinitario no puede representarse lógicamente. Un artículo relacionado donde encontrarás un planteamiento de estas dos concepciones trinitarias simultáneamente es el artículo titulado "Respondiendo a Chris Du Pond sobre la lógica y la trinidad" donde se analiza el concepto de la trinidad en contraste a los principios lógicos aristotélicos.

Antes de terminar, ya que he presentado formulaciones algebraicas de complemento, se hace necesario mencionar lo siguiente. Es muy probable que, quienes son trinitarios, consideren y/o hayan leido o escuchado que la trinidad puede representarse bajo la ecuación la "1 × 1 × 1 = 1", usada específicamente por algunos cristianos para demostrar que la doctrina de la trinidad es lógica, y que en este momento la tengan en mente. Sin embargo, esa formulación no es usada aquí (ni nadie con nociones básicas de la aritmérica lo haría en estos plantemientos semánticos), debido a que carece de representatividad fáctica. Es cierto que es una ecuación lógica, y que además, podemos atribuirle a sus factores las identidades y valores de los dos casos hipotéticos expuestos anteriormente si queremos ir más lejos. No obstante, el problema de esta formulación es que no puede aplicarse fácticamente en esta determinada situación, debido a que la relación multiplicativa no puede usarse entre personas (entre una persona y otra), ya que las personas (y las cosas) no pueden cumplir la función del factor "multiplicador" (cantidad de veces en que ha de repetirse el factor  o coeficiente "multipicando") en una relación entre ellas, sino que solo pueden cumplir la función del factor "multiplicando" (el valor que ha de repetirse la cantidad de veces que indique el factor "multiplicador"). 

Cuando hablamos de la multiplicación, recordemos que, tenemos un factor que es repetido determinada cantidad de veces según el valor del otro factor que lo acompaña, por ejemplo, "2 × 3", entendemos que el valor "2" debe repetirse 3 veces (o al revés, dada la conmutatividad), dando como producto "6", así mismo, podemos asumir que 2 son personas o cosas, de modo que al multiplicarlas por 3 (veces), nos dará una cantidad de 6 personas, sin embargo, el factor "3" no puede sustituirse por personas, ya que representa la cantidad de veces, de lo contrario, quedaría como, 2 personas multiplicadas por 3 personas, y no tendría solución, ya que no podemos multiplicar una persona por otra persona. De este modo, si le queremos atribuir las identidades de la trinidad, no podremos realizar la multiplicación, pues no podemos multiplicar "Padre (A) × Hijo (B)", ni seguir configurando esta formulación sin caer en el absurdo más que mantener la misma relación algebraica, o sea, un producto de "A × B". De modo que es válido aplicarla para términos alfanúmericos o entidades abstractas, pero no para entidades reales como personas o cosas. Es por ello que en estos planteamientos antes usados para las dos concepciones hipotéticas del término "Dios" se usa la suma o adición, porque representa la unión de los seres o personas, lo cual es posible fácticamente y la forma idónea de relacionarlos entre ellos.







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