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lunes, 28 de octubre de 2019

La dicotomía del ser vivo


La dicotomía del ser vivo
Por Samuel Jaque Barrios


Puedes ver este estudio en video y/o leerlo


La creencia popular sostiene que el hombre está compuesto por alma, cuerpo y espíritu, y postula que el alma es un ente inmaterial consciente e inmortal que se separa del cuerpo cuando el ser vivo muere, coherente con las ideas promovidas por Platón en el siglo IV a. C., tomadas del orfismo griego, y de él luego San Agustín[1] subsistentes hasta nuestros días y mantenidas por la mayoría de creyentes, y otros autores más osados, afirman que el espíritu también es un ente inmaterial distinto del cuerpo y el alma[2], haciendo del hombre un ser tripartito antropológicamente, dándole distintas funciones a cada uno de estos elementos según su naturaleza dinámica (emotiva, racional, física). Otros, tienden a confundir el alma con el espíritu como si fuesen lo mismo. Sin embargo, en el desarrollo de este breve estudio, veremos que, bajo una perspectiva bíblica, no solo que el ser vivo está compuesto por dos elementos constitutivos, es decir, que es bipartito o dicotómico, sino también, que el alma es algo susceptible a desaparecer o dejar de ser. El objeto de este estudio no solo es el ser humano, también lo son, por extensión, los animales, es por ello que el título se refiere al ser vivo, a modo de ser más abarcativo, pero considerando solo a estos dos tipos de seres vivos.  

Para comenzar a comprender este tema, debemos primordialmente analizar el acto de formación del hombre y los animales, es decir, iniciar por el principio de la creación. Para esto, usaremos dos textos bases como pilares de este análisis, el primero es Génesis 2:7, que se refiere al comienzo progresivo de la vida del hombre, y el segundo Eclesiastés 12:7, que se refiere al final regresivo de la vida del hombre. Estos textos serán los Principios regidores de toda la interpretación de los demás textos que se puedan citar o aludir, es decir, que cualquier interpretación que hagamos de otros textos que podamos mencionar, debe necesariamente ser coherente discursivamente a lo que presentan estos pasajes bíblicos, ya que estos nos presentan descriptivamente cómo aparece, se constituye y desaparece el hombre. El primer texto, como principio regidor y esencial para comenzar a entender este tema es el pasaje de Génesis 2:7. Leámoslo:
"Formó, pues, el Señor Dios al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz el aliento de vida; y fue el hombre un ser viviente." (LBLA)
En esta primera aproximación, vemos que en el texto se nos presentan los tres conceptos principales, el cuerpo, el espíritu y el alma, y la relación entre ellos: El primero es el cuerpo, al decirnos; "Formó, pues, el Señor Dios al hombre del polvo de la tierra", en esta etapa, es evidente que se está haciendo alusión al cuerpo del hombre hecho de la misma tierra, materia física, un cuerpo, que como conocemos, creado con multisistemas biológicos extraordinarios, permitiendo al cuerpo tener excepcionales capacidades psicomotoras e intelectuales, aquí tenemos al primer elemento constituyente, sin embargo, hasta ahí, el cuerpo aun es inanimado e inactivo vitalmente. En la segunda parte del pasaje, se nos incorpora el segundo elemento constituyente que compone al hombre, el espíritu o aliento de vida, al decirnos "y sopló en su nariz el aliento de vida", el término utilizado aquí para "aliento", es "neshamah" (נְשָׁמָה), que tiene por significado "espíritu, viento, hálito, aliento, respiración, soplo"[3] (entre otros significados referidos a otros contextos), estos términos y también la función del aliento de vida, se usa equivalentemente al término hebreo "ruaj" (ר֫וּחַ) con igual significado[4] (espíritu o aliento de vida del hombre: Génesis 6:17; 7:15,22, etc), términos equivalentes al griego “pneuma”[5]. En esta segunda etapa el Dios inyecta en el cuerpo inanimado hecho de la tierra, el hálito que generará la activación vital del cuerpo, como dice "aliento de <vida>", este aliento o espíritu, tiene la función de dar vida a la materia donde se aplica, así el ser humano, inicia la animación y el comienzo de su respiración como ser biológicamente vivo, es decir, este aliento viene a ser como aquella energía generadora de vida que proviene del Dios. Dando como resultado al ser vivo completo y pleno, es decir, al ser viviente, y es aquí donde se nos introduce el tercer concepto, pero no como un tercer elemento constituyente más, como lo fueron los dos anteriores (cuerpo y espíritu), sino como el resultado de esta unión elemental. Este tercer concepto es el alma, cuando leemos en el pasaje "...el aliento de vida; y fue el hombre un ser viviente" notaremos que el término hebreo usado en las palabras "vida" y "ser" mencionadas, es "nefesh" (נָ֫פֶשׁ), que tiene por significado "alma, ser, vida, yo, persona" [6] (entre otros significados referidos a otros contextos), equivalente al griego “psuché/psique”[7], es por ello que algunas traducciones en otras versiones bíblicas en vez de decirnos "ser viviente", nos lo presentan como "alma viviente", en otras palabras, según este pasaje, el alma viene a referirse al compuesto resultante de la unión del cuerpo y el espíritu, que dado estos dos elementos juntos, el hombre viene a ser un ser vivo, es decir, que el alma es expresado por el autor no como un ente o elemento más del individuo, sino como el ser completo del individuo, el ser animado que vive y existe material y sensiblemente, como resultado de la unión de los dos elementos anteriores. Es importante notar que antes de la creación del hombre, el alma (el resultante) no preexistía como un ente inmaterial o espiritual como un ser consciente, sino más bien que su estado previo era de inexistencia, no así el segundo elemento (el espíritu) que sí es preexistente, pues es energía que procede del Dios, quien es la fuente generadora de esta energía que da vida al cuerpo, por otro lado, el cuerpo no existía como tal, solo polvo de la tierra del cual fue hecho. La ecuación desarrollada en este primer texto citado de Genesis 2:7, ha de expresarse así: “cuerpo + espíritu = alma”.

El segundo texto base de este análisis,  y segundo principio regidor, con referencia a la composición del hombre, es Eclesiastés 12:7, que a diferencia del texto de Génesis 2:7, éste nos muestra lo que sucede al efectuarse el proceso final regresivo del hombre, es decir, la muerte. Cito: 
"Entonces volverá el polvo a la tierra como lo que era, y el espíritu volverá a Dios que lo dio." (LBLA)
En esta segunda aproximación, notamos que se mencionan los dos elementos constituyentes del hombre que fueron presentados anteriormente, después de que los versículos anteriores de Eclesiastés hicieran alusión a la muerte del hombre (v. 5-6), aquí se señala en la primera parte del verso, la etapa del proceso que el cuerpo sufre al morir; volver a la tierra de donde salió o lo que era antes de tener vida. Posteriormente, en la segunda parte del versículo, se nos menciona la separación del espíritu del cuerpo, que seguidamente vuelve al Dios, quien lo había soplado antes. Todo esto, hace alusión al conocimiento del autor, su forma de ver el proceso de muerte y la composición del hombre, es concordante con el conocimiento que tenía el autor del libro de Génesis. En este caso, Salomón, repite el mismo patrón, dos componentes constitutivos, siendo la ecuación “cuerpo – espíritu = muerte”, de manera tal que la desunión entre ambos, o la falta de uno de ellos, es equivalente a la muerte del ser vivo, o la existencia de uno solo, no es suficiente para la vida o el alma. Un texto preciso para confirmar esta idea, es el texto de Santiago 2:26 que nos dice “… el cuerpo sin el espíritu está muerto …” , dando validez y confirmación a lo expresado en lo antes analizado. Esta es la razón por la cual Jesús (Lucas 23:46) y Esteban (Hechos 7:59) momentos antes de morir, como cumplido, entregaron su espíritu, sabiendo que esa energía o fuerza que les permitía vivir regresaría a la fuente primaria, haciendo referencia a esta gran verdad enseñada. Por eso también nos enseña Jesús que cuando él venga y realice la primera resurrección, los hombres resucitados saldrán de sus tumbas, es decir, que volverán a recibir el aliento de vida que vivificará sus cuerpos (Juan 5:28,29), demostrando que la única forma de vida del hombre, es por medio de la unión del cuerpo y el espíritu. De lo contrario, sería innecesaria una resurrección del cuerpo, ya que el individuo al estar vivo en un hipotético estado espiritual o como un alma de características espectrales, no requeriría volver a su cuerpo para estar en el reino del Dios, pues se encontraría en un estado propicio para poder entrar a él (1 Corintios 15: 50-53), y la resurrección se tornaría absurda o vana ya que la biblia enseña los resucitados y arrebatados serán transformados a cuerpos espirituales. Esto sería como sacarlos de un estado espiritual y hacerlos físicos para volver a llevarlos injustificadamente de nuevo a un estado espiritual. En cambio, con la perspectiva correcta que acá estamos enseñando, se nos presenta una promesa de resurrección coherente y justificada, ya que el individuo solo vive en el cuerpo, por ende, es necesaria la resurrección y así posteriormente la transformación a cuerpos espirituales para heredar el reino del Dios.

De estas dos aproximaciones podemos inferir algunos principios básicos:
1. El alma es la unión del cuerpo y el espíritu. Por ende, no es un elemento constitutivo, sino un resultado total.
1.1. El cuerpo no es alma. 
1.2. El Espíritu no es alma.

2. La muerte es la separación del cuerpo y el espíritu.
2.1. El cuerpo sin el espíritu está muerto, por ende, no hay alma.
2.2. El alma no sobrevive o no existe (o deja de ser) a la separación del cuerpo y el espíritu.

En este punto, el aliento de vida o espíritu del hombre, no debe ser confundido con los seres espirituales o divinos, los cuales tienen cuerpo espiritual (ejemplo: ángeles, etc), ni mucho menos confundirlo con el Espíritu Santo del Dios, que aunque el Espíritu del Dios es también de vida, pues da vida, no son lo mismo. Dicho esto, para los siguientes textos bíblicos que se puedan prestar a interpretación respecto al mismo tema, debe hacerse de la siguiente manera: a) Si un texto X es coherente con los principios básicos, debe interpretarse literalmente, b) Si no es coherente con los principios básicos, debe interpretarse de manera figurada o de manera simbólica, según el caso. Leamos algunos otros versículos relacionados a esta enseñanza, y principalmente a la función del espíritu o aliento de vida en el cuerpo de cada ser vivo, responsable de la vida de estos: 
"Escondes tu rostro, y se desvanecen; les quitas el aliento, y dejan de ser. Así vuelven a ser polvo” (Salmos 104:29 RVA2015) 
“Y he aquí que yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en que haya espíritu de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra morirá” (Génesis 6:17 RV) 
“Vinieron, pues, con Noé al arca, de dos en dos de toda carne en que había espíritu de vida” (Génesis 7:15 RV) 
“Pereció todo ser que habitaba la tierra firme y tenía aliento de vida” (Génesis 7:22 NVI) 
“En su mano está el alma de todo viviente, Y el hálito de todo el género humano” (Job 12: 10 RV) 
“Pero después de tres días y medio entró en ellos el espíritu de vida enviado por Dios, y se levantaron sobre sus pies, y cayó gran temor sobre los que los vieron” (Apocalipsis 11:11 RV). 
En estos pasajes que acabo de citar, se nos presenta explícita y claramente la concepción que les estoy exponiendo, de que del espíritu o aliento de vida permite que el cuerpo de cada individuo tenga vida, sea humano o animal indistintamente. Respecto a los animales, otros pasajes que también nos presentan a los animales como seres vivientes (alma), son Génesis 1:20 para los animales acuáticos y aéreos, y Génesis 1:24 para los animales terrestres. 

Uno de los pasajes más citados para referirse al alma como un ente inmaterial que forma parte del ser humano, es Génesis 35: 18, que nos dice “Y aconteció que al salírsele el alma (pues murió), llamó su nombre Benoni; mas su padre lo llamó Benjamín”, sin embargo, además de que no se nos dice que el alma es algo inmortal y que subsiste al morir, tampoco se nos dice que ésta al salir va algún lugar, esto es simplemente porque el autor estaba diciendo que la persona murió, pues como hemos visto, cuando el hombre muere, el alma deja de ser, lo cual, podemos sin ningún problema decir que se nos va el alma o se nos salió, pues es la vida misma la que se nos va al fallecer. Otras traducciones nos presentan el pasaje de la siguiente manera: “Raquel murió al dar a luz. Antes de morir llamó a su hijo Benoni , pero su papá lo llamó Benjamín”(PDT), comprendiéndose claramente que el autor solo estaba refiriéndose a la muerte, y no literalmente a que el alma se desprendía y salía del cuerpo como una especie de ente inmaterial. Algo similar ocurre en Hechos 20:10, donde se nos dice “Entonces descendió Pablo y se echó sobre él, y abrazándole, dijo: No os alarméis, pues está vivo.” (RV60) Aquí en este versículo, el termino para la palabra "vivo", texto griego vierte el término “psuché”, refiriéndose a la vida, siendo ésta la traducción mayoritaria, sin embargo, algunas traducen el término como “alma” o “vida”, y redactan el versículo “su vida está en él” (RVA2015) o “su alma está en él” (RVA, JBS), en el caso de la versión RVA y versión JBS, dan equivocadamente la impresión de una subsistencia del alma al morir el cuerpo pudiendo confundir al lector, a pesar de que el texto realmente solo tiene la intención de referirse puramente a la vida del hombre, como lo traduce la mayoría de versiones, incluyendo la RVA2015, despejando toda confusión. 

Existen otros usos del  término  "alma/nefesh/psuché" en la biblia, por ejemplo, muchas veces alma es usado para referirse a la vida (Éxodo 4:19: Mateo 10:39; Juan 10:11, etc) y a la persona o personas (Éxodo 16:16; 1 Pedro 3:20; Hechos 27:37). También se hace uso del término para referirse a dos significados distintos simultáneamente en el mismo texto, como es el caso de Ezequiel 18:4, “He aquí, todas las almas (vidas) son mías; tanto el alma (vida) del padre como el alma (vida) del hijo mías son. El alma (persona) que peque, esa morirá.” (Los paréntesis son míos). Un texto que contundentemente nos demuestra que el alma no sobre vive a la muerte, pues el alma es la vida misma de la persona, o sea, si hay muerte, el alma deja de ser.

Así como todo término lingüístico, éstos también son usados como sinónimos de otros conceptos y palabras, e incluso dentro de contextos figurados, que bajo el léxico contextual, pueden hacer referencia a otras cosas, lo que se deben interpretar restrictivamente según cada caso, lo cual, es un fenómeno que sufre todo término y el lenguaje mismo dentro del habla. Algunos usos del término “alma” en lenguaje figurado que podemos mencionar para ejemplificar son los siguientes: Bajo figura retórica de Personificación “Desde la ciudad gimen los moribundos, Y claman las almas de los heridos de muerte, Pero Dios no atiende su oración.”(Job 24:12); en Alegoría “Pero ellos a su propia sangre ponen asechanzas, Y a sus almas tienden lazo” (Proverbios 1:18); en Metáfora y Personificación “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mateo 11:29); Símbolo, refiriéndose a personas sacrificadas “Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían” (Apocalipsis 6:9) en el verso 10 las almas claman, aquí se hace uso de la Personificación “Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?” (Apocalipsis 6:10); Símbolo, refiriéndose a la persona “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años” (Apocalipsis 20:4); En Sinécdoque, “Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas” (Deuteronomio 6:5) y “Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento” (Marcos 12:30); en Atroísmo de enumeración, “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.” (1 Tesalonicenses 5:23) aquí donde en cada una se refiere a la persona misma, ya que el ser no es un elemento más aparte del espíritu y el cuerpo, tampoco el alma, mas bien vienen hacer alusión al individuo entero (nótese el contexto). Éstos entre muchos otros textos más que se pueden nombrar para ejemplificar este aspecto del lenguaje respecto al término alma dentro de un lenguaje retórico.

En conclusión, vimos cómo desde el principio se nos presenta la constitución bipartita del ser vivo de una manera muy simple y clara en la iniciación de la vida del hombre (Génesis 2:7; Apocalipsis 11:11) y también en la muerte del mismo (Eclesiastés 12:7; Santiago 2:26), de donde extraemos principios básicos para nuestra interpretación. El primer elemento constitutivo del ser vivo proveniente de la tierra y el segundo proveniente del mismo Creador como aquella energía que da vida al cuerpo, dando como resultado al ser vivo o el alma, así, al morir o dejar de ser, ambas partes vuelven a su lugar de origen. Así también, causando la cesación del alma al separarse sus partes constitutivas, no dejando lugar a una hipotética inmortalidad y subsistencia postmortem. También vimos cómo estos términos pueden ser utilizados maleablemente según el mensaje del autor dentro de un lenguaje figurado de modo tal que pueden prestarse burdamente para malas interpretaciones si no se toman en cuenta los usos y recursos de la lengua que los hablantes emplean al expresarse, dando como resultado incorrectas doctrinas como la inmortalidad del alma o la tricotomía antropológica del hombre que son incompatibles con la doctrina de la resurrección.





Notas y referencias:
[1] Ferrater Mora, José. Alma en Diccionario de filosofía. Alianza Editorial, Madrid 1979. Sección II, páginas 101 – 109. Puede leerse en línea:

[2] Como “Jaspers, Scheler, Ortega y Gasset, F. Noltenius” etc. 
Ferrater Mora, José. Alma en Diccionario de filosofía. Alianza Editorial, Madrid 1979. Páginas 101 – 109. Sección III, primer párrafo. Puede leerse en línea:

[3] Neshamah. #5397. Diccionario Strong. Puede leerse en línea aquí: 

[4] Ruaj. #7307. Diccionario Strong. Puede leerse en línea aquí:

[5] Pneuma. #4151. Diccionario Strong. Puede leerse en línea aquí:

[6] Nefesh. #5315. Diccionario Strong. Puede leerse en línea aquí:

[7] Psuché. #5590. Diccionario Strong. Puede leerse en línea aquí:




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domingo, 26 de mayo de 2019

La falsa analogía del ser humano y la trinidad


¿La composición del ser humano puede ser usada como analogía para el concepto de la Trinidad cristiana?
Por Samuel Jaque Barrios



Una de las comparaciones más comunes usadas para ejemplificar a la doctrina de la trinidad es el ser humano como analogía respecto a su unidad compuesta, en que, el ser humano está compuesto, supuestamente, por tres partes, y la Trinidad también (aunque nosotros no creemos que el ser humano está compuesto por tres partes sino solo por dos, pero vamos a suponer hipotéticamente que es tripartito). Aquí presentaré tres errores de esta comparación que demuestran que es una falsa analogía.

Como primer error diremos que, mientras que en el ser humano es necesario que cada parte esté junto a la otra para que se forme éste y que cada parte no es el ser humano en sí mismo, en la Trinidad no se cumple esto, pues esta doctrina sostiene que cada persona divina es el Dios por completo o en sí mismo, por lo que la composición de la unidad formada de la trinidad es de una manera distinta, me explicaré; El ser humano, en este caso hipotético, está compuesto por el alma, el cuerpo y el espíritu, que podemos representar así para ilustrarlo: A+B+C=X. Donde A es el alma; B es el cuerpo; C es el espíritu; y X es el ser humano. Si falta una de las partes, no se puede formar el entero del total o resultado de la suma que es el ser humano (X). También, en este caso A no es X ni ninguna de las partes es X en sí misma.  Si falta A el producto es B+C = X-A, por lo tanto, no forma X. En cambio en la trinidad, cada persona es Dios por completo y a la misma vez forman al Dios juntos, es decir, es el Dios tanto una persona sola como las tres juntas, en este caso, esto no tiene representación lógica  porque el valor de una parte es también el valor total de las tres partes juntas, es decir, A+B+C=X, donde A es El Padre; B es el Hijo; C es el espíritu; y X es el Dios como resultado, pero luego, se sostiene que A es completamente X, como también cada parte particularmente, en este caso la comparación es incogruente matemáticamente. Además de ser incongruente, ya que A es X, y A+B+C tambien es X, esto causaría que A (y los demás sumandos) tengan dos valores distintos a la misma vez para un mismo resultado, causando una contradicción lógica. (Esto además de demostrar un error en la comparación, prueba que la trinidad es ilógica). 

Como hemos dicho antes, hemos asumido hipotéticamente que el ser humano es tripartito (compuesto por tres partes), solo en con el fin de demostrar que una tripartidad no es comparable con la trinidad, por las razones antes presentadas. Pero nosotros realmente sostenemos que el ser humano es bipartito o dicotómico compuesto por dos partes, porque que en nuestra opinión, realmente no existe tal aspecto de comparación entre una tripartidad del hombre con la idea de la trinidad. Para mayor información sobre la composición del hombre, puede ver el artículo relacionado titulado "La dicotomía del ser vivo".

Continuando con los errores de la compración trinitaria, el segundo error es el siguiente. Mientras que la idea de la trinidad sostiene que cada persona que forma al Dios son de la misma esencia, es decir coiguales en esencia, el ser humano no cumple esto, ya que el ser humano está compuesto por fracciones de distintas esencias, mientras que el cuerpo es de esencia humana, el espiritu es de esencia o naturaleza espiritual, por ende, esta compuesto por partes de distintas esencias, es decir, no son coiguales.

Y para terminar, como tercer error podemos decir que, mientras la trinidad esta formado por tres entes conscientes, inteligentes e independientes entre sí en cuando a subsistencia (porque cada uno es Dios por completo en sí mismo), el ser humano no, por ejemplo el cuerpo no es un ser inteligente distinto del Espíritu, es más, estos dos deben estar juntos para que se forme un ser inteligente. El cuerpo sin el espiritu deja de ser, no es un ente con inteligencia personal o independiente. Distinto a como sucede con la trinidad, que cada persona divina tiene su propia inteligencia, y es un ser distinto del otro.






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- La Trinidad y el Razonamiento Lógico




martes, 18 de febrero de 2014

El estado de los muertos PARTE 2: La transfiguración, las almas bajo el altar y la parábola del rico y Lázaro.



El estado de los muertos. PARTE 2: 
Por Samuel Jaque Barrios



- La transfiguración (Mateo 17:1-13)
- Las almas bajo el altar (Apocalipsis 6:9-11)
- La parábola del rico y Lázaro (Lucas 16:19-31)


Muchos utilizan estos textos para sostener la inmortalidad del alma y un lugar intermedio inmediatamente después de morir, pues aquí desmentiremos estos mitos y veremos que la enseñanza de la inmortalidad del alma y el lugar intermedio no puede ser apoyada por estos textos bíblicos

La transfiguración.
Mateo 17:1-13

¿Estaba Elías y Moisés físicamente presentes con Jesús en Tabor?

Para sostener la inmortalidad del alma muchos citan este texto para respaldas su doctrina, diciendo que los muertos siguen vivos en un más allá. Pero a la luz de las escrituras notaremos que verdaderamente ellos no estaban presenta en la transfiguración de Jesús, sino solo Jesús, respecto a ellos, era solo su apariencia.

Para poder confirmar esto debemos leer el texto en el versículo 9, leamos.

Mateo  17:9 “Cuando descendieron del monte, Jesús les mandó, diciendo: No digáis a nadie la visión, hasta que el Hijo del Hombre resucite de los muertos.”

Es decir, ellos no estuvieron físicamente ahí, excepción de sus apariencias, solo Jesús estaba ahí verdaderamente. Si observamos todas algunas menciones de visiones en a biblia, notaremos que lo visto nunca está presente, sino que solo es un éxtasis. Las visiones no implican que lo mostrado esté presente necesariamente, esto mismo sucede con la visión de Pedro del lienzo en Hechos 10:9-17, si leemos este texto, nadie se atreverá a decir que Dios suspendió a todos esa cantidad de animales en el cielo (v. 12 “en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo”). Claramente aquí solo fue usado la apariencia de todos estos animales, y no sus cuerpos físicos.
También podemos ver el ejemplo de Pablo cuando vio a Ananías que le colocaba la mano sobre sus ojos cuando esta ciego después de su conversión en camino a Damasco, esto lo vemos en Hechos 9:10-12. Pablo vio en visión a Ananías, y que lo curaba, pero esto no fue real, y Ananías no estaba físicamente en esa visión, solo después de que Ananías fue físicamente a donde Pablo recién ahí lo tocó y lo curó. Esto nos muestra que en la visión Ananías no estaba físicamente y solo fue una ilusión dada por Dios a Pablo.

Y todo esto lo confirma el mismo Pedro en Hechos 12:6-10, donde es liberado de la cárcel por un ángel, y el reconoce la diferencia de una visión y la realidad, en el verso 9, leámoslo.

“Y saliendo, le seguía; pero no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, sino que pensaba que veía una visión.”

Pedro confirma que las visiones no son sucesos reales. Por lo tanto ni Moisés ni Elías estaban ahí presentes físicamente.


Los mártires bajo el altar
Apocalipsis 6:9-11

¿Los mártires estaban literalmente ahí bajo el altar?

Para responder esta interrogante, preguntémonos algunas cosas:
“¿Las almas claman?”, “¿Por qué las almas debajo del altar?’”

Muchos sostiene que los mártires se encontraban verdaderamente bajo el altar, aquellos que fueron muertos por la causa de Cristo. Pero ¿es así como dice?, la verdad es que no, este texto no es literal, sino simbólico, analicemos un brevemente este texto:

“Cuando el Cordero rompió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sufrido el martirio por causa de la palabra de Dios y por mantenerse fieles en su testimonio. Gritaban a gran voz: «¿Hasta cuándo, Soberano Señor, santo y veraz, seguirás sin juzgar a los habitantes de la tierra y sin vengar nuestra muerte?» Entonces cada uno de ellos recibió ropas blancas, y se les dijo que esperaran un poco más, hasta que se completara el número de sus consiervos y hermanos que iban a sufrir el martirio como ellos.”

Para comenzar a explicar este texto, debemos considerar que este texto no es literal, sino que es figurado, simbólico, aquí se utiliza una figura literaria llamada “personificación”, ésta consiste en atribuir a objetos o animales cualidades de ser humano, esta figura también es utilizada en Génesis 4:10, leamos este texto.

“—¡Qué has hecho! —Exclamó el Señor—. Desde la tierra, la sangre de tu hermano reclama justicia.”

Podemos apreciar aquí, que Dios dice que la sangre de Abel clama por justicia desde la tierra, no se requiere ser un doctor de la biblia o la literatura para decir que esto no es literal. Aquí Dios está expresando que él sabe lo que Caín hizo, y lo reprende.
Aquí en Génesis 4:10, cuando dice “sangre” es literal, y luego se le atribuyen cualidades y acciones  no pertenecientes a la sangre, esto es claramente la aplicación de la figura retórica “personificación” (o prosopopeya), tenemos otros ejemplos de esta figura aplicada en la biblia, lo podemos ver en 1 Cor 12:15-16, Job 28: 22; Salmos 19: 1-2; 35: 10; 85:10; 114: 3; Isaías 55:12; Lucas 19:40, entre otras. Esta figura mantiene el objeto de forma literal pero las cualidades son figuradas, los mismo sucede aquí, la sangre se mantiene, pero las cualidad atribuida es figurada, ésta representa que Dios está consciente del crimen de Caín.

Pero esto no queda aquí, para poder dar una mejor luz de esto, si logramos comprender que las almas están debajo del altar, esto no es casualidad que se diga, sino que un significado tiene, los mártires son personas que han sido muertas por una causa, ellos han sido sacrificados por el nombre de Cristo, su sangre a sido derramada por motivos del Señor, y dieron sus vidas hasta la muerte. Esto es una pista para entender este pasaje, ahora dirijámonos a Levítico 4:5-7, donde dice:

“El sacerdote ungido tomará un poco de la sangre del novillo y la llevará a la Tienda de reunión. Mojará el dedo en la sangre, y rociará con ella siete veces en dirección a la cortina del santuario, en presencia del Señor. Después el sacerdote untará un poco de la sangre en los cuernos del altar del incienso aromático, que está ante el Señor, en la Tienda de reunión. El resto de la sangre del novillo la derramará AL PIE DEL ALTAR del holocausto, que está a la entrada de la Tienda de reunión.”

Si notamos aquí en Levítico, la sangre de los animales víctimas de sacrificio es es derramada AL PIE DEL ALTAR, los mismo es descrito en el texto de Apocalipsis 6, donde las alma están debajo del altar, y  clamando por justicia al igual que Abel, esto es lo mismo paralelamente, así como la sangre Abel clama, las almas de los mártires claman, la sangre del sacrificado en derramada debajo del altar, las almas de los mártires están debajo del altar, claramente el hecho de que los mártires están en aquel lugar nos representa que han sido muertos, y esto por causa del Señor.

Pero usted puede decir “pero en Apocalipsis no dice sangre, dice alma, esto cambia todo, se está refiriendo a la persona”.

Pues en eso no hay contradicción ni inconsistencia en mis palabras, en el texto de Levítico, unos capítulos más adelante podemos leer algo alentador:

Levítico 17:11 (NVI)
“Porque la *vida de toda criatura está en la sangre. Yo mismo se la he dado a ustedes sobre el altar, para que hagan propiciación por ustedes mismos, ya que la propiciación se hace por medio de la sangre.”

*Lit. Alma

Esto nos ilumina aun más todo esto lo dicho, y también si leemos Deuteronomio 12:23, veamos.

“Pero asegúrate de no comer la sangre, porque la sangre es la *vida. No debes comer la *vida con la carne.”

*Lit. Alma
Y también en Génesis 9:4.

“Pero no deberán comer carne con su *vida, es decir, con su sangre.”

*Lit. Alma

Podemos apreciar claramente que la sangre representa el alma o vida, según los diccionarios hebreos, alma y vida son sinónimos, y literalmente en esto dos últimos pasajes presentados, literalmente dice “alma”. Cuando el Apocalipsis nos presenta alma, fácilmente podemos entenderlo como sangre, pues según en Levítico 17:11, la vida o el alma está en la sangre, y en Deuterononio y Génesis lo detalla más, diciendo que la sangre es la vida o alma misma. Es decir, la sangre de los mártires clama por justicia, así como Abel.

Claramente no eran las personas muertas, sino la sangre, así como la de Abel. Este pasaje nos enseña por medio de este símbolo, que Dios está consciente y recuerda a los mártires y hará justicia. Todo esto descrito en Apocalipsis 6:9-11 es figurado. Los muertos no están en el altar en el cielo.


La parábola del hombre rico y Lázaro
Lucas 16:19-31

¿Existen estos lugares descritos en esta parábola?
¿Los hombres después de morir siguen conscientes y vivos y va a estos lugares?

Para conocer con más detalle esta parábola ingresa aquí http://embajadores-delreinodedios.blogspot.com/2014/01/parabola-del-rico-y-lazaro-explicada.html  o busca la entrada en este blog con el título de la parábola

Muchos sustentan el infierno  y la inmortalidad del alma citando esta parábola, pero a la luz de las escrituras nos daremos cuenta que Jesús al relatar esto, nunca nos quiso dar a entender que los lugares descritos existen o que los muertos siguen vivos después de muertos y van a estos lugares.

La Parábola del hombre rico y Lázaro, es una representación, Jesús la utilizó para darles la enseñanza a los que estaban escuchando en ese momento, estas enseñanzas fueron directamente dirigidas a estos espectadores, confrontándolos y dándole lecciones para su aprendizaje.

Esta parábola como toda otra contiene aspectos reales como, hay un Dios, hay un juicio, hay un destino para el hombre. Pero esta parábola contiene estos aspectos para  representar la realidad que los hombre deben saber. Jesús relata esta parábola no solo con el fin de dar una enseñanza; que hay castigo y recompensa después de que mueren, y solo Jesús utiliza todo esto para representar el fin de los tiempos. Jesús utiliza estos recursos que ciertamente no son posibles en la realidad, para solo entregar su enseñanza, esto no es literal. El hombre rico es llevado a un tormento y Lázaro al lado de Abraham, representado el destino de cada uno, y luego comienzan un diálogo, es ahí donde Jesús comienza a entregarles la enseñanza central, y comienzan a hablar.

Si esos lugares  mencionados como tales fuesen reales, entonces también sería real que ellos se están viendo unos a otros, el rico con Lázaro, pero NO, esto no es literal, los lugares no son literales, solo Jesús utilizó estos destino representado el destino del hombre que será determinado en el juicio al final de los tiempo, esto solo Jesús lo hizo para representar el contexto. Solo hay un juicio (Apocalipsis 20:11-15), no dos, y este juicio es el del fin de los tiempos, donde los destinos de los hombres se determinan. 

Como he dicho, esto solo representa el destino de los hombres (y que no hay vuelta atrás). En el diálogo podemos ver que Jesús mismo les da una lección para aquellos que creen que hay vida después de muertos  (inmortalidad del alma), esta creencias es sostenida por el rico, ya que él le dice a Abraham:

“Entonces te ruego, padre, que mandes a Lázaro a la casa de mi padre, para que advierta a mis cinco hermanos y no vengan ellos también a este lugar de tormento.”(Lucas 16:27, 28)-

 El hombre rico creía en la inmortalidad del alma, es decir, que el hombre sigue con vida después de muerto, y que Lázaro podía comunicarse con los vivos si viajaba a donde sus hermanos, aquí el hombre rico nos expresa la creencia de la no necesidad de resurrección para tener comunicación con los vivos.

En las segundas palabras del hombre rico, el insiste en que si un “muerto” es enviado a los hermanos, ellos se arrepentirán (v.30). Pero Abraham nos entrega la enseñanza contraria a ésta, y esto para dar la verdadera enseñanza, Abraham dice en su primera respuesta al hombre rico:

“Ya tienen a Moisés y a los profetas; ¡que les hagan caso a ellos!”(v.29)

Abraham nos entrega la importancia de la palabra de Dios, en el caso de los tiempo de Jesús es el A.T. y que en ella encontrarán la salvación, por medio de Moisés y los profetas, para no llegar a esa situación donde se encontraba el hombre rico.
Los destinos que se representan en esta parábola son definitivos, no intermedios, Lázaro recibiendo “consuelo”, y el rico es su instancia de“angustia”. Abraham en su segunda respuesta confronta la creencia del hombre rico y responde:

“Si no les hacen caso a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán aunque alguien se levante de entre los muertos. »”(v.31)

Abraham sostiene que para que un hombre pueda tener comunicación con los “vivos” debes necesariamente ser “levantado de los muertos”, es decir resucitado, y esto en cuerpo, esto es contrario a los que el rico sostenía, ya que él sostenía que fuese un muerto a sus hermanos.
Los diágolos que Jesús nos presenta aquí, son la verdadera enseñanza que se debe adquirir. Los lugares no son literales, solo representan el destino del hombre, de ser literal como he dicho, si existiesen como tal, sus descripciones serian tal y como se presentan de igual forma; un destino inmediato al morir, un lugar donde se comunican los dos lugares de destino.

Esta es la enseñanza general de esta parábola resumida. La intensión de Jesús era dar estas verdades utilizando estos recursos; un contexto del destino del hombre y que los muertos hablasen. Esto confrontó a los oyentes para ese entonces, esto fue un balde de agua fría para los judíos que escuchaban, ya que ellos creían en un lugar intermediario. Si se toma literal además de presentar inconsistencias por sus descripciones, también contradiría lo dijo por el autor de Hebreos al decir que Abraham al igual que los demás héroes de la fe nombrados, no recibieron recompensa celestial (Hebreos 11:8, 13-16), en cambio en la parábola se nos describe a Abraham en el lugar de consuelo con Lázaro, en la recompensa. Es por ello que definitivamente este lugar no es literal y no existe como tal, sino que solo es una representación del destino del hombre como contexto. Con esta parábola definitivamente no podemos sustentar la creencias del un lugar llamado el “seno de Abraham”, de ser sustentada, tendríamos obligadamente que decir que los justos y los injustos se pueden comunica, que Abraham está ahora en la recompensa del consuelo.
Esto contradiría las escrituras, los lugares y el rico y Lázaro no era personas reales, Abraham representa a Dios. Por lo antes explicado no podemos apoyar que existe el Seno de Abraham ni lugar intermedio descrito en esta parábola.

(Para conocer con más detalle esta parábola ingresa aquí http://embajadores-delreinodedios.blogspot.com/2014/01/parabola-del-rico-y-lazaro-explicada.html   ó busca la entrada en este blog con el título de la parábola).

Podemos concluir que los textos anteriormente mencionados y explicados no enseñan ni apoyan que los muertos están conscientes o vivos en un lugar intermedio como si hubiese inmortalidad del alma.

Las almas son mortales, ya que solo es el producto de la unión entre el cuerpo y el espíritu o aliento de vida (Génesis 2:7; Eclesiastés 12:7-8). Y solo tendremos alma inmortal después de ser resucitados (Juan 11:23-25; Marcos 10:30; Juan 12:25; Romanos 2:7, 16; Mateo 25:46)


martes, 4 de febrero de 2014

¿Dónde está el Ladrón arrepentido de la cruz?





¿DÓNDE ESTÁ EL LADRÓN ARREPENTIDO DE LA CRUZ?
  Por Samuel Jaque Barrios


Muchos aseveran que el ladrón que se encontraba en la cruz con Jesús, aquel que se arrepintió, ahora está en el cielo con Dios, esto es un error que contradice la enseñanza general de las escrituras, ahora veremos brevemente la verdad de este pasaje del evangelio de Lucas.


El Ladrón de la cruz
Leamos el texto.
“Y decía: Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces El le dijo: En verdad te digo, hoy estarás conmigo en el paraíso.”(Lucas 23:42, 43)

Analicemos algunos puntos importante para poder concluir de manera correcta la verdad de este pasaje.

PRIMERO, cuando Jesús pronunció la palabra “Paraíso”, hizo alusión, a la palabra tercer cielo, esta palabra son equivalente, el relato de Pablo de un hombre que fue al tercer cielo (posiblemente él), Pablo en ese relato, Tercer cielo y Paraíso son lo mismo (2 Corintios 12:2-4), nótese, Jesús no dijo cielo, sino Paraíso, (estos NO son sinónimos). Cuando el Hijo de Dios mencionó el Paraíso se estaba refiriendo a la ciudadanía celestial, también encontrarás esa equivalencia, donde se encuentra el árbol de la vida (Apoc 2:7). Es decir, Jesús se refirió a la cuidad celestial con la palabra Paraíso. Primero. Debes saber que: Todos los muertos están muertos, y ninguno a excepción de Jesús está en el cielo (Juan 3:13), solo Jesús, Jesús no se puede contradecirse. Jesús dijo que nadie ha subido al cielo, y él hace la excepción que solo sube al cielo el que ha descendido del cielo, él mismo. Debes saber también que en el griego no existen signos de puntuación, es decir. La frase "de cierto te digo, hoy estará conmigo en el paraíso" la coma es totalmente viable tanto antes de hoy como después de hoy, ambas tiene la misma probabilidad de ser. Cuando colocamos la coma después de "hoy", el texto cambia totalmente su sentido, estaría diciendo de esta forma. 

“Y dijo [el Ladrón] a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo hoy, estarás conmigo en el paraíso.”(Lucas 23:42-43).

La traducción textual del nuevo testamento, versión textual hebraica "El Código Real", lo traduce de esta manera:
Lucas 23: 43 "Y le dijo: "De cierto te digo hoy que estarás conmigo en el Gad Edem".

Si te das cuenta, en este orden Jesús NO está prometiendo que el Ladrón estaría ese mismo día en el paraíso. Considero que esta es la mejor forma y más acertada de transcribir el texto, ya que todo apunta a que debió transcribirse así. Veamos como la misma biblia confirma esto.

SEGUNDO. El Ladrón dijo "Acuérdate de mí CUANDO VENGAS EN TU REINO", nos damos cuenta que el Ladrón tenía conocimiento del mesías y sabía que él vendría un día a establecer su reino, en ese momento él creyó en Jesús como mesías, pero el ladrón no pidió que ese mismo día fuese, sino que cuando venga Jesús en su reino, es decir el ladrón también sabía que los muertos resucitarían el día de la venida de Jesús (1 Tes 4:15-17, Mt 24:29-31), cuando los muertos creyentes fueren resucitados para vida eterna, el ladrón pedía a Jesús que no lo olvidara cuando venga en su reino, sino que se acuerde para que lo resucite. Espero que me esté siguiendo hasta aquí, continuo. El ladrón nunca se refirió ni pensó que él estaría ese mismo día en el paraíso, y Jesús al hablarle le responde “Paraíso”, mientras que el Ladrón dijo “reino”, esto sucede por que esto es equivalente, podemos ver que en Apocalipsis la cuidad celestial desciende a la tierra, es decir, nadie irá al cielo, pues la misma cuidad, el reino de Dios será establecido en la tierra (Apoc. 21:2), la biblia enseña esto en muchos textos ( Mateo 5:5; Hebreos 13:14; Hebreos 11:8,10; Proverbios 2:21; Isaías 65:17; Isaías 66:22; 2 Pedro 3:13; Apoc 21:1). Por lo tanto Jesús como el ladrón se refirieron al reino que él establecería en la tierra cuando él venga en la nubes, esto hasta ahora concuerda y no se contradice con las palabra de Jesús en Juan 3:13.

TERCERO. La verdad es que Jesús nunca dijo que él estaría con el ladrón ese mismo día en el Paraíso, y nunca quiso dar a entender eso. Si nos damos cuenta la correcta traducción del texto no está diciendo eso. Ésto podemos seguir confirmándolo si seguimos razonando con otros conocimientos que muestran que Jesús nunca dijo que el Ladrón estaría “hoy en el Paraíso”, ya hemos dicho que nadie ha ido al cielo, y que nadie irá, pues el reino de Dios vendría, también que todos los muertos están esperando ser vueltos a la vida (juan 5:28-29). Ahora con lo que diré nos daremos cuenta con toda seguridad que Jesús no le prometió el paraíso en ese momento inmediatamente. Jesús nunca prometió eso. Yo te pregunto ahora ¿Cómo es posible que el Ladrón esté con Jesús ese mismo día en el Paraíso si Jesús no estuvo en el paraíso ese mismo día, sino que  resucitó al tercer día después de decir dichas palabras?, La verdad es que decir y asegurar tal barbaridad es estar ignorando todo lo que nos muestra las escrituras respecto al estado de Jesús después de muerto. Jesús no estuvo ese día en el Paraíso, ni resucitó ese mismo día, sino que ese mismo día murió, fue sepultado, y resucitó al tercer día. Jesús no mentiría de esta forma, aseverar que Jesús prometió el paraíso al Ladrón, es tratar de mentiroso a Jesús, ya que él mismo sabía que no estaría ese mismo día en el paraíso o el cielo, sino muchos días después de muero  y resucitado. Este texto de "el Ladrón en la cruz" generalmente se utiliza para enseñar y sostener que los muertos siguen vivos después de morir (alma inmortal), y otros más ignorante para decir que los muertos van al cielo, esto contradice toda la enseñanza de la resurrección si nos damos cuenta.

ANTES DE CONTINUAR CON EL PUNTO CUANTO Y FINAL, a modo de resumen de lo dicho, podemos decir que:
1). El texto bien transcribido no quiere enseñar que el Ladrón estaría con él en el Paraíso ese mismo día, confirmando esto con que:
2) el reino de Dios vendría a nosotros y no vino ese mismo día, nadie ha subido al cielo excepto Jesús (Juan 3:13), los muertos están esperando ser resucitados en la venida de Jesús (1 Tes 4:16), 3). Jesús no resucitó ese mismo día por lo tanto era imposible que él cumpliera que ese mismo día estarían ambos en el Paraíso.

¿Como podría cumplir Jesús esa promesa en “ese mismo día” si ni él ese mismo día estuvo en el Paraíso? O la transcripción actual dada es la errada, o cuando dijo Paraíso se refería a la sepultura, decir que ambos estuvieron en la sepultura ese mismo día no es seguro, ya que no se tiene registro de que el ladrón muriera ese mismo día. Claramente la transcripción entregada está errada.

CUARTO. Jesús cuando resucitó no subió inmediatamente al cielo (Juan 20:17) sino que estuvo 40 día en la tierra hablado acerca del reino de Dios después de su resurrección. (Hechos 1:3) aunque no dice que los 40 días son seguido. Podemos decir a grandes rasgos que fueron 43 días que Jesús estuvo en la tierra después de ser resucitado, y no subió al Padre, sino después de estos días el lo hizo (Hechos 1:9-11).

En conclusión, Jesús nunca prometió que el Ladrón estaría ese mismo día con él en el Paraíso, sino que le prometió que cuando él venga en la nubes (Como el Ladrón pidió: “cuando vengas en tu reino” (Lucas 23:42) él sería resucitado y así estará con él en el Paraíso. Jesús no podría haber cumplido la “promesa” al Ladrón ya que ni él subió al cielo ese mismo día, sino que después de 43 días. El Ladrón está muerto actualmente, y será resucitado según la verdadera promesa de Jesús en su venida. De todos los hombres muertos, solo Jesús está en el cielo. Podemos decir entonces que es una mala interpretación y una contradicción decir que el Ladrón ese mismo día fue al Paraíso porque Jesús lo prometió. Y finalmente el texto debería decir así:

“Y dijo [el Ladrón] a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo hoy, estarás conmigo en el paraíso.”(Lucas 23:42).





jueves, 23 de enero de 2014

Parábola del hombre Rico y Lázaro - Explicada

Parábola del hombre Rico y Lázaro - Explicada
Por Samuel Jaque Barrios



Este es uno de los textos más utilizados para sustentar la creencia de un infierno ya existente, activo y eterno, y  también, la inmortalidad del alma. En esta ocasión, veremos detalladamente el relato del rico y Lárazo, basados en la enseñanza general de la biblia respecto al estado de los muertos, para extraer el verdadero sentido y propósito de las palabras de Jesús. Las mismas escrituras nos revelan las verdades y las respuestas para poder comprender correctamente este relato. Jesús no presentó esta historia simplemente para mostrar que cada hombre tiene una paga al terminar su vida en la tierra, sino que también entregó enseñanzas importantísimas que los hombres de aquel tiempo tenían que conocer, así como también darles unas lecciones a aquellos opositores que se encontraban oyendo las palabras de Jesús.

Debemos informar desde ya, que este relato es una parábola, original de Jesús, pero narrada en base a un cuento talmúdico que está documentada históricamente, ya que los judíos en los tiempos de Jesús, tenían muchas parábolas, e inclusive Jesús utilizó muchas de ellas para enseñar lo contrario a lo que ellos creían, y la parábola del Rico y Lázaro aunque no es exactamente uno de esos casos, tiene cierta relación.  Joaquín Jeremías, el mundialmente reconocido experto de las parábolas de Jesús, en su libro "Las Parábolas de Jesús" págs. 183-185, establece que los judíos tenían una historia muy similar a la que aparece en Lucas 16. [1]. Para ejemplificar esto, veamos un ejemplo de una de estas parábolas que los judíos tenían en los tiempos de Jesús; y que se encuentra bien documentada históricamente, observemos como Jesús utilizó la siguiente parábola judía para su parábola de los obreros y la viña, para enseñar una lección muy diferente a la que los judíos creían.
“¿A qué compararemos este asunto?  Es como un rey que contrató muchos obreros y juntos a ellos se hallaba un obrero que había trabajado para el rey por muchos días. Todos los obreros fueron a recibir sus salarios del día, y este obrero especial fue también. El rey le dijo a este obrero especial, yo te recompensaré más a ti, los otros que han trabajado poco para mí, recibirán poca paga, pero tú una recompensa grande.”
¿Le parece esta historia familiar?  ¿A qué parábola de Jesús se asemeja ésta?
Esta parábola se asemeja bastante a la parábola de Jesús de los obreros y la viña, donde todos los obreros, aunque comienzan a trabajar a diferentes horas para el dueño de la viña, todos al final reciben la misma paga o recompensa.  Esta parábola de Jesús es muy similar a la de los fariseos pero el fin es muy diferente. Los judíos interpretaban que los israelitas y los gentiles, fueron a buscar sus salarios delante de Dios, y que Dios les dice a los israelitas: mis hijos, yo los favoreceré mucho a ustedes, los demás pueblos han hecho muy poco por mí y recibirán poco; pero ustedes recibirán una recompensa grande.  Tanto se dice yo los favoreceré a ustedes. (Lev.26:9). Notemos que este es un fin lógico de la parábola, porque el que trabaja más, y por más tiempo, debe de recibir más; pero, ¿cómo termina Jesús esta misma parábola?  Jesús les enseña que no importa que ellos hayan sido llamados primero, en el plan de Dios todos recibirán la misma recompensa, pues el pago no está basado en las obras; sino en la bondad y la gracia de Dios.  Jesús tomaba las parábolas de los judíos y les daba un giro de 180 grados, para enseñar la doctrina del plan de salvación.

Respecto a la historia del rico y Lázaro. “Muchos estudiantes de la Biblia consideraron el relato acerca del rico y Lázaro (Lc. 16:19-31) como una reelaboración de un cuento antiguo de origen egipcio. Hugo Gressmannn un investigador sostuvo en una monografía este contraste. “Unos investigadores encontraron una historia egipcia, escrita en lengua demótica al dorso de un documento griego, fechado el año siete del emperador Claudio (año 47 d. C)” Gressmann sostuvo que la leyenda egipcia fue introducida en el judaísmo por medio de los judíos alejandrinos cristalizándose en el cuento del publicano rico Bar Maʿyan (j Ḥagiga 77d [2:2]). El relato talmúdico cuenta acerca de dos hombres santos, y se sostiene que la versión judía en el Talmud palestino es aparentemente la misma historia egipcia, pero se duda que el relato de Jesús en Lucas 16, sea exactamente la misma, ya que presentan algunas diferencias.” [2]

La historia del rico y Lázaro narrada por Jesús tiene como referencia aquella historia antigua ficticia, la cual, no es la misma, a la cual creemos que Jesús modificó para adaptarla a la enseñanza que quería plasmar en los oyentes. Jesús la utiliza dentro de su secuencia de parábolas, por la cual no es literal. A continuación analizaremos de manera detallada esta parábola de Jesús.

Una parábola según la Real Academia Española, (del latín, parabŏla, y este del griego. παραβολή), se define como "Narración de un suceso fingido, de que se deduce, por comparación o semejanza, una verdad importante o una enseñanza moral"[3], comencemos.
Las personas que consideran este historia literalmente se basan es estos argumentos.

1. Las historia del rico y Lázaro comienza con “Había un hombre…” (Lucas 16:19). Y todas las parábolas de Jesús comienzan con una comparación “¿A que es semejante el reino…?” o “El reino de los cielos es semejante…” (Mateo 18:23; 22: 2; 25:1).

Esto es un error, la historia del rico y Lázaro no son la única que tiene ese comienzo, encontramos Lucas 10:30, Lucas 15: 11, Mateo 21:28. Que tienen un mismo comienzo sin comparaciones.

2. La historia del rico y Lázaro es la única historia que utiliza nombres propios, eso quiere decir que fue real.

Esto también es un error, ya que usar nombres de personas no es una regla necesaria para asumir que se refiere a personas reales. Jesús utilizó un nombre propio por una razón muy especial, al finalizar este análisis obtendremos la respuesta de esto. Esta historia no es literal ni es una historia real como muchos dicen, sino que esta enseñanza es una figura que Jesús utilizó para entregar verdades relevantes que acontinuación desarrollaremos.  Comencemos con la lectura del relato.

Lucas 16: 19-31 (RV60)
El rico y Lázaro 
19 “Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. 20 Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas, 21 y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. 22 Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. 23 Y en el Hades* alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. 24 Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. 25 Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. 26 Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. 27 Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, 28 porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. 29 Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. 30 Él entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. 31 Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.” 
*”Hades” del orig. Griego, y “Seol” del orig. Hebreo: Lugar de los muertos; sepultura.

Al leer este texto, podemos decir que esta historia no es literal por estas razones:
1.      Esta es la única parte en toda la biblia en que los muertos reciben su paga inmediatamente cuando mueren. Esto contradice las enseñanzas bíblicas.
Las menciones de la paga del hombre siempre son señaladas y enseñadas en relación a la segunda venida de Cristo y el tiempo del fin y el juicio. Veamos algunos textos que enseñan esto.

Los muertos permanecen muertos hasta ser resucitados y luego recibir su paga:
Juan 5: 24 "»Ciertamente les aseguro que el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no será juzgado, sino que ha pasado de la muerte a la vida. 25 Ciertamente les aseguro que ya viene la hora, y ha llegado ya, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán. 26 Porque así como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha concedido al Hijo el tener vida en sí mismo, 27 y le ha dado autoridad para juzgar, puesto que es el Hijo del hombre. 28»No se asombren de esto, porque viene la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz, 29 y saldrán de allí. Los que han hecho el bien resucitarán para tener vida, pero los que han practicado el mal resucitarán para ser juzgados." 
Mateo 13:37-43 “Y respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena simiente es el Hijo del Hombre.  El campo es el mundo, la buena simiente son los hijos del reino, la cizaña son los hijos del malo; el enemigo que la sembró es el diablo, la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.  De manera que como es arrancada la cizaña, y quemada al fuego, así será en el fin de este siglo. Enviará el Hijo del Hombre sus ángeles, y juntaran de su reino todos los escándalos, y los que hacen iniquidad, y los echaran en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.” 
Mateo 25:31-31 “Y cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentara sobre el trono de su gloria. Y serán reunidas delante de él todas las gentes; y los apartara los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.” 
Mateo 25: 41-46 “Entonces dirá también a los que estarán a la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me recibisteis; desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis. Entonces también ellos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, o sediento, o forastero, o desnudo, o enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? Entonces les responderá, diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos pequeñitos, ni a mí lo hicisteis.  E irán estos al tormento eterno, y los justos a la vida eterna.” 
Apocalipsis 20:11-15 “Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado sobre él, de delante del cual huyó la tierra y el cielo; y no fue hallado el lugar de ellos.  Y vi a los muertos, grandes y pequeños, que estaban ante Dios.  Y los libros fueron abiertos; y otro libro fue abierto, el cual es de la vida.  Y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar dio los muertos que estaban en él; y la muerte y el infierno (Hades: sepultura) dieron los muertos que estaban en ellos; y fue hecho juicio de cada uno según sus obras.  Y el infierno (sepultura) y la muerte fueron lanzados en el lago de fuego.  Esta es la muerte segunda. Y el que no fue hallado escrito en el libro de la vida, fue lanzado en el lago de fuego.”


2.      Según este relato, Lázaro el que no sufrió el “infierno” fue llevado al seno de Abraham. Las escrituras enseñan que los salvos no van al seno de Abraham o a un lugar intermedio, sino que una vez resucitados estarán con el Señor para siempre luego de recibirlo en las nubes. (para luego descender juntos a la tierra y establecer el reino de Dios). Veamos algunos textos.

Mateo 24: 30 “Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. 31 Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro” 
1Tesalonisenses 4:15-17 “Por lo cual, os decimos esto en palabra del Señor; que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no seremos delanteros a los que durmieron.  Porque el mismo Señor con aclamación, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitaran primero.  Luego nosotros, los que vivimos, los que quedamos, juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes a recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.”
Las escrituras enseñan que los muertos no van al seno de Abraham, pero Jesús dijo esto en esta parábola por una razón muy especial. Según Flavio Josefo nacido el año 37 d.C, en su libro “Historia de los Judíos”; nos dice que los judíos creían que el paraíso era un lugar intermedio entre el cielo y la tierra, donde Dios colocaba las almas de los buenos y los malos hasta que él decidiera mandarlos al cielo o al infierno, o sea que el paraíso tenía dos secciones; una sección de luz para los buenos, que se llama seno de Abrahán.  Creían que Abrahán daba la bienvenida a sus hijos (los judíos), en el paraíso en una forma muy parecida a la que ahora, a veces, se representa a Pedro recibiendo a los cristianos en la puerta del cielo. Jesús utiliza el concepto judío para enseñarles algo diferente.

3. En la historia del rico y Lázaro, inmediatamente de ser muertos reciben su paga, y sus cuerpos están con ellos. Pero en ese mismo texto nos dicen que su cuerpo está sepultado y siguen sepultados, Abraham sigue muerto hasta su resurrección (Hebreo 11:8, 10, 13, 39, 40, 35). El rico en esos lugares tenía dedos, lengua, ojos, etc. Es decir que estaba con su cuerpo siendo castigado inmediatamente después de morir. Las escrituras enseñan que el cuerpo será echado al lago de fuego para recibir la paga solo después de ser resucitado y juzgado, y este es un evento futuro no presente.
Mateo 5:29-30 “Por tanto, si tu ojo derecho te fuere ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti.  Mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.  Y si tu mano derecha te fuere ocasión de caer, córtala, y échala de ti.  Mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al “infierno”* 
* (Orig. Griego. “Gehena”, valle de Hinon o valles de los hijos, fig. Hace referencia al Lago de fuego y azufre).”
Este es un evento futuro como hemos visto en los puntos anteriores.

4. Según el relato, el rico podía ver a Abraham en el paraíso y viceversa, ambos de cada lado podían apreciar el lugar donde estaban cada uno. En las escrituras no encontramos ningún texto que apoye esta idea literalmente. Ninguna que diga los que estén en el gozo de Dios verán el infierno y como son atormentado los malvados, o que los malvados vean como los buenos están en el lugar de gozo. Si fuese así, esto no sería grato para ninguno de las dos partes. El lugar de los bueno no sería para nada de gozo ni felicidad si uno viera como sus familiares no salvos, padre o madre o hermano, o amigos o conocidos estuviera sufriendo terriblemente en ese lugar. Esto contradice claramente las escrituras. Pues esto no ha de considerarse literal, sino simbólico.

5. Según el relato, se menciona el seno de Abraham, pero los que apoyan la creencia del infierno aceptan que cuando dice seno de Abraham esto es simbólico o figurado. Entonces se presenta una contradicción claramente, o todo es simbólico o todo es literal. Claramente es simbólico.

6. Según el relato, en el verso 27, el rico pide a Abraham que envía a Lázaro a la casa de su padre para que hable con sus hermanos. Esto es interesante, pues aquí Jesús nos enseña varias cosas. Aquí podemos apreciar que el rico creía en la inmortalidad del alma. El rico creía en la comunicación de los muertos con los vivos, doctrina que es aborrecido totalmente por Dios (Deut. 18:10-12; Isa. 8:19). Notemos aquí que Abraham les responde “A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos” esto hace alusión a las escrituras del antiguo testamento que ellos en esa época poseían, el antiguo testamento, y notemos que dice, a Moisés y los profetas, Moisés no vivió con los profetas, esto es una clara evidencia que se refiere al Tan aj hebreo (A.T). Debes escuchar a  Moisés y a los profetas, las escrituras, y no a los muertos. Ellos creerían a los muertos antes que a la palabra Dios. Luego el rico le insiste en que creerán al muerto levantado, es evidente que el no aceptaba la palabra de Dios como evidencia convincente y ni sus hermanos la consideraban así. Ellos tenían acceso a la palabra de Dios y conocían, pero durante toda su vida no habían tenido ningún beneficio alguno, esto mismo sucede actualmente con la mayoría de los “cristianos” actuales, tiene las escrituras con las verdades y a pesar de eso ningún beneficio obtienen de ello, es lamentable. La evidencia adicional que el rico exigía, reflejaba los diversos pedidos de los escribas y los fariseos para que Jesús les mostrara una señal. Las enseñanzas, obras y la vida de Jesús eran evidencia suficiente para que todos tuvieran motivos sinceros, pero al parecer no era lo que ellos deseaban. Abraham tenía el concepto claro; Abraham ahora corrige al rico y le muestra su error: “Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán, si alguno se levantare de los muertos.” Notemos que aquí Abraham no cree en la inmortalidad del alma, ni que los muertos pueden hablar con los vivos, él cree en la resurrección.
Notemos que el rico  llama tres veces a Abraham “padre”, y Abraham lo llama una vez “hijo”, El rico se dirigía a Abraham  como si fuera Dios. Pero es interesante ver como ellos tenían doctrinas muy diferentes. El rico creía en la inmortalidad del alma y Abraham en la resurrección.

Jesús tuvo un propósito muy especial con esta parábola, es muy interesante ver como Jesús de esta forma enseña a su audiencia y confronta diversas creencias erradas que había. Veamos la audiencia que había cuando Jesús contaba esta parábola, “Y oían también todas estas cosas los fariseos, los cuales eran avaros, y se burlaban de él.” (Luc. 16:14; 15:2); los discípulos (16:1); los publícanos y los pecadores (15:1) y un gran público (12:1; 14:25; 15:1) Recordemos que los judíos, según Flavio Josefo, “Antigüedades de los Judíos, Cap. 18, Pág. 1, párrafo 3” [4], nos dice: “Ellos creen que las almas tienen poder para sobrevivir la muerte y que hay recompensa y castigo debajo de la tierra para aquellos que han llevado vidas de virtud o de iniquidad.  El aprisionamiento eterno es la suerte de las almas malas, las almas buenas reciben una entrada fácil a una vida nueva.”  Esto es exactamente lo que Jesús describe en la parábola del Rico y Lázaro. El Señor Jesús comenzó esta parábola con la mayordomía (Cap. 16:1-12), esta fue dirigida a los discípulos, pero luego se dirigió a los fariseos presentes (v.9). Y estos sin embargo se burlaban de su enseñanza de la mayordomía y de él, Jesús les señaló que tal vez ellos podían ser honrado por los hombres, pero Dios conocía el corazón de cada uno, Ellos durante mucho tiempo tuvieron la oportunidad de gozar de las enseñanzas bíblicas; la ley y de los profetas, durante mucho tiempo tuvieron luz suficiente, incluso tuvieron la oportunidad de conocer el evangelio de parte de Juan.

En los vers. 17-18 Jesús afirma que los principios expuestos en “la ley” son inmutables, puesto que Dios no cambia, y da un ejemplo de esta sublime verdad.  Y a continuación presenta la parábola del rico y Lázaro para mostrar que el destino se decide en esta vida de acuerdo al uso de los privilegios y oportunidades que se tengan.
Jesús estaba hablando a la gente de acuerdo con lo que ella conocía.  Muchos de los presentes, sin tener el menor apoyo del AT, habían llegado a creer en la doctrina de que los muertos están conscientes entre la muerte y la resurrección.  Esta falsa creencia, que no aparece en el AT (ni tampoco en el NT), impregnaba, en general, la literatura judía posterior al exilio, y como muchas otras creencias tradicionales se había convertido en parte del judaísmo en el tiempo de Jesús.  En esta parábola Jesús sencillamente se valió de una creencia popular para presentar con claridad una importante lección que deseaba inculcar en sus oyentes. 

Hemos establecido que en esta parábola no se enseña; que el alma es inmortal, el fuego eterno, o que el hombre cuando muere va inmediatamente al infierno o al paraíso, para nada, esta parábola no tiene ese propósito ni quiere dar a entender ese sentido, no podemos formar doctrinas de una parábola, y arreglarlas para hacer creer algo que las escrituras no sustentan, aquí Jesús enseña que tanto Lázaro como el rico, fue a sus destinos con su cuerpo entero, esto quiere decir que el rico fue recompensado con el fuego, no dice cuando fue, ni cuánto durará allí, pero sabemos que él será echado al fuego por su vida de maldad ni arrepentimiento en la tierra. Pero Jesús dice en el versículo 31: “Mas Abrahán le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán, si alguno se levantare de los muertos.”; a través de Abraham, les está enseñando la doctrina de la resurrección, usando para ello la propia historia de los judíos.

A continuación, presentaremos un replanteamiento de la interpretación basados en un artículo externo[5]

¿A quién representa el rico?  Al leer los versos 19-29, se deduce que el rico representa a los judíos, específicamente a los fariseos.  El hombre rico está vestido de púrpura y lino, como se vestían los fariseos; el rico llamaba a Abraham “padre”, y los judíos, especialmente los fariseos llamaban “padre” a Abrahán: “Respondieron y dijeron: Nuestro padre es Abraham.  Diceles Jesús: Si fuerais hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais.” (Ju. 8:39).  Los judíos lo tenían todo: La Ley, el Templo, Moisés, los profetas, el Sacerdocio, todo, eran ricos.

¿A quién representa Lázaro?  Lázaro representa a los gentiles, que no tenían la ley, ni los escritos de Moisés, ni a los profetas, ni el templo, etc. Los judíos desdeñaban a los gentiles, pensaban que ellos estaban destituidos de la gracia del Dios y los llamaban con epítetos despectivos: perros, cerdos, piedras, etc.
“No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen y se vuelvan y os despedacen.” (Mat. 7:6); “El respondiendo dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.  Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: Señor, ¡socórreme!  Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos.  Y ella dijo: Sí Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.  Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres.  Y su hija fue sanada desde aquella hora.” (Mat. 15:21-28). 
Fijémonos aquí, que Jesús le llama cerda y perra a esta mujer.  Al estudiar el contexto de estos versículos se entiende que Jesús se desvió de su camino exclusivamente para encontrarse con esta mujer.  Al principio no le presta atención y luego parece que la insulta pero esto él lo hace para probar la fe de los discípulos y enseñarles que Dios no hace acepción de personas, pues los mismos discípulos hubieran tratado a esta mujer de peor forma ya que ella no era judía, y Jesús usa los epítetos que ellos le atribuían a los gentiles.
   “Y no penséis decir dentro de vosotros mismos; A Abraham tenemos por padre; porque  yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras.  Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego.” (Mat. 3:9-10).  
No pensemos que Jesús se estaba refiriendo a piedras literales, si fuera así la enseñanza no tendría base alguna.  Jesús se estaba refiriendo a los gentiles. Así como también los árboles no son literales. Los judíos que escuchaban esta parábola, al igual que el hombre rico se decían ser hijos de Abraham y que los gentiles eran más bajos que ellos, pero notemos en la parábola que aparte de Jesús enseñarles la doctrina bíblica de la resurrección, también le enseña que es el que hace la voluntad de Dios el que heredará el reino de Dios. Lázaro termina donde los judíos y el hombre rico pensaban que el rico iría; al seno de Abraham; y el rico termina donde los judíos pensaban que iba a terminar Lázaro.
“Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentaron con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos; más los hijos de reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.” (Mat. 8:11-12).
Estos versículos son muy significativos, Jesús les dice a  aquí a sus oyentes, que se consideraban la mayoría de ellos hijos de Abraham, que muchos de todo el mundo se sentarán con los patriarcas “en el reino de los cielos” no en el seno de Abraham.

Simplemente esta historia es usada para representar lo que sucederá cuando Cristo venga por segunda vez. Lo que sucederá con los hipócritas, malvados, etc. Y con los santos, que estarán con los demás santos, en entre ellos estará Abraham. Esta parábola no está representado la vida después de la muerte, sino solo el destino de los hombres después de ser juzgados, y echados al lago fuego tanto alma como cuerpos (Mateo 10:28). Los malos serán atormentado por el fuego, es decir, sabiendo ellos que serán echados al lago de fuego, estarán aterrorizados, es por ello que el rico pide refrescar la lengua, eso muestra que el no está siendo quemado, eso es absurdo, si sería así, pedir mojar la lengua con agua sería absurdo, pedir una gota de agua para refrescar la lengua quiere decir, que el rico estaba aterrorizado.

Ahora bien, recordemos que ésta es la única parábola que emplea un nombre propio “Lázaro”, y volvamos a leer el versículo 31 “Mas Abraham les dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.” ¿De qué ellos no se van a persuadir aunque uno de los muertos se levantare? ¡De que Jesús es el Mesías! De eso no persuadirían. Pocas semanas después de Jesús decir esta parábola, Jesús resucita a un hombre llamado Lázaro. ¡Increíble!  Jesús quería conectar esta parábola con la resurrección de Lázaro, y esta es la razón por la cual Jesús usa un nombre propio en esta parábola.
“Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera!  Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario.  Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir.  Entonces muchos de los judíos que habían venido para acompañar a María, y vieron lo que hizo Jesús, creyeron en él.
Pero algunos de ellos fueron a los fariseos y les dijeron lo que Jesús había hecho. Entonces los principales sacerdotes y los fariseos reunieron al concilio, y dijeron: ¿Qué haremos?  Porque este hombre hace muchas señales.  Si le dejamos así, todos creerán en él y vendrán los romanos, y destruirán nuestro lugar santo y nuestra nación.  Entonces Caifás, uno de ellos, sumo sacerdote aquel año, les dijo: Vosotros no sabéis nada; ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca.  Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación.”(Ju. 11:43-51)

¡Qué maravillosa es la Palabra de Dios! Cuando estudiamos la Santa Biblia con el deseo de aprender la voluntad de Dios; ésta se nos abre y nos regala sus santos tesoros. Esta parábola no sólo es una enseñanza de Jesús acerca del verdadero estado de los muertos al morir y de la doctrina bíblica de la resurrección de los muertos; sino también una profecía de cómo los dirigentes religiosos iban a reaccionar frente a Jesús. Lázaro fue levantado de los muertos, fue y predicó a los cinco hermanos del hombre rico, ya que aparte de los fariseos (representados por el hombre rico en la parábola), en los tiempos de Jesús habían cinco diferentes sectas judías: Esenios, Escribas, Herodianos, Saduceos y Zelotes.  Todas eran judías pero tenían doctrinas y creencias diferentes; todas se odiaban, pero lo más interesante es que todas las sectas y sus líderes religiosos se unieron para matar a Jesús.  Como decíamos anteriormente, Lázaro fue y le predicó a los cinco hermanos del hombre rico, y como lo profetizó Jesús en esta parábola: “Tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.” Por el contrario, la resurrección de Lázaro marca el destino de Jesús, porque no solamente no se persuaden de que Jesús es el Mesías, sino también que lo condenan a muerte e inclusive al mismo Lázaro también: 
“Gran multitud de los judíos supieron entonces que él estaba allí, y vinieron, no solamente por causa de Jesús, sino también para ver a Lázaro, a quien había resucitado de los muertos. Pero los principales sacerdotes acordaron dar muerte también a Lázaro.  Porque a causa de él muchos de los judíos se apartaban y creían en Jesús.” (Ju. 12:9-11) 
"Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos, y la muerte no será más. Y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas son pasadas. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nueva todas las cosas. Y me dijo: Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas." (Ap. 21:4-5).
¡Que versículos más conmovedores!  La Santa Biblia nos dice que al final nuestro Dios eliminará el sufrimiento para siempre, que ya no habrá más dolor ni tristeza ni llanto.  Porque nuestro Creador hará nuevas "todas" las cosas. Sin embargo, los que toman esta parábola para torcerla y enseñar que hay un infierno eterno, colocan a Dios como mentiroso.  Si tomamos como literal esta parábola, entonces no sólo existe un "infierno eterno", sino también que los salvados podrán ver a los perdidos quemándose en el fuego. Entonces Dios "miente" al decir que no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque en el infierno siempre habrá llanto, clamor y dolor. Si esto fuera así inclusive en el paraíso, entre los redimidos y salvos habría dolor.  Imaginemos a una madre en el paraíso, disfrutando de la presencia de Dios. Pero su hijo, está en el "infierno eterno", quemándose día y noche, sin descanso ni paz; y ella mira desde el paraíso y ve a su hijo en "llamas eternas" sufriendo; ¿podrá ella tener gozo en el paraíso?  ¿Irá ella al Santuario Celestial y adorar y decir que Dios es amor?  La Biblia nos enseña que el pecado será eliminado para siempre, y que no se levantará más; pero si hay un "infierno eterno", donde los pecadores se están quemando "eternamente" sin morir, entonces el pecado existirá eternamente. Hablando de Esto, las Escrituras nos dicen que los malvados serán destruidos para siempre:
"Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno; y todos los soberbios, y todos los que hacen maldad, serán estopa; y aquel día que vendrá, los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, el cual no les dejará ni raíz ni rama." (Mal. 4:1-2).
Dios destruirá para siempre al originador del pecado: Satanás; y a todos los pecadores y hasta las obras de sus manos.  Entonces el pecado para siempre jamás se levantará, y en verdad ya no habrá más llanto ni dolor.
   
Esta parábola enseña verdades eternas, verdades importantes no sólo acerca de la doctrina de la resurrección y de que nuestro destino eterno se decide en esta vida; también nos enseña que Jesús tuvo que luchar en contra de falsas doctrinas en su tiempo, que no estaban de acuerdo con las Santas Escrituras. Nos enseña de que al igual que hoy, en los tiempos de Jesús habían muchas religiones con doctrinas muy diferentes y que sus miembros se odiaban los unos a los otros, pero todos decían que eran judíos y que eran el verdadero pueblo de Dios.  Al igual que hoy, hay muchas religiones, todas con diferentes doctrinas, profesando ser cristianas y  ser la verdadera iglesia de Dios.  Pero hoy también  Jesús nos dice al igual que a los judíos que tenemos que escuchar a  “Moisés y a los Profetas” o sea la Santa Biblia, ella y sólo ella.  En esta parábola la Biblia nos enseña verdades muy diferentes a lo que enseñan los dirigentes religiosos modernos. 



Notas y referencias
[1]. Libro “Las Parábolas de Jesús”, Por Juaquin Jeremías.
[2]. Joseph A. Fitzmyer, S.J., El evangelio según Lucas III: traducción y comentario. Capítulos 8,22-18,14 (Madrid: Cristiandad, 1985), 749. // Cf. Jacob Neusner, The Jerusalem Talmud: A Translation and Commentary (Peabody,: Hendrickson, 2008), j Ḥagiga 77d (2:2).
[3]. Real Academia Española, Parábola
[4]. Libro “Antigüedad de los judío” Por Flavio Josefo 
[5]. Este fragmento final fue tomado y adaptado del estudio; El estado de los muertos. Palabradeyhwh.blogspot.com



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