domingo, 5 de enero de 2014

¿Es María reina del cielo e intercesora?


¿Es María la reina del cielo e intercesora? 
Por Samuel Jaque Barrios



El catolicismo sostiene que María es reina del Cielo y además, mediadora para los hombres, esta idea se desprende de la concepción de que, ya que Jesús es un rey, ella al ser su madre, es reina. El nombre de "reina del cielo" se le designa a María en el catolicismo en el año 1950, proclamada oficialmente por el padre Pio XII. Sin embargo, según la biblia, Maria no es reina del cielo, aunque sí, una bienaventurada mujer. El principal argumento para sostener esta creencia es que, según los católicos, en el pasado, todas las madres de los reyes eran reinas, de modo que si seguimos esa costumbre, María debería ser reina porque Jesús es un rey, y para respaldar esta premisa, ellos  usan los siguiente pasajes en donde se hace mención de las madres de los reyes: 1 Reyes 14:21; 1 Reyes 15:1‐2; 1 Reyes 15:1‐2; 2 Reyes 8:26; 2 Crónicas 22:2; 2 Reyes 12:1; 2 Crónicas 24:1; 2 Reyes 15:1‐2; 2 Reyes 15:32‐33; 2 Crónicas 27:1; 2 Crónicas 13:1‐2; 2 Crónicas 20:31; 2 Crónicas 25:1; 2 Crónicas 26:3; 2 Crónicas 29:1Estos pasajes bíblicos nos mencionan a los reyes que ejercieron, y  sus respectivas madres. Sin embargo, jamás nos dicen que ellas ejercieron como reinas, por lo tanto, es inválido usar estos textos para sustentar la premisa en cuestión.

El segundo argumento de los católicos es el pasaje de 1 Reyes 2:19‐20, donde David le coloca un trono a su madre Bersabé para “conversar” sentándola a su diestra. Este pasaje, los católicos creen que sustenta su creencia, no obstante, este pasaje no justifica que Betsabé era reina, sino que el texto solo selaña qur se le dió un "trono" específicamente ahí en ese preciso momento, este término "trono", varia según la versión bíblica, pues encontraremos  otras variantes como "sillón" y "silla", de modo que aquello que se le llevó fue un asiento ordenado por Salomón, es decir, Betsabé a pesar de que era madre de Salomón, no era reina, y cuando se le acercó su madre, él le proveyó un sillón o silla, así ella estaría con él en esas circunstancias para hablarle de Adonías su hermano. Ni antes, ni durante ni después se registra que ella ejerció reinado en un trono. Por lo tanto este pasaje, por ser una base muy débil, no es un argumento serio para fundamentar las enseñanza de que María siendo madre de Jesús, sería reina también como supuestamente es entronizada Betsabé, y tampoco es un texto que lo quiere dar a entender.

Respecto a su papel de mediadora o intercesora, los católicos más estudiosos, toman como referencia este pasaje de 1 Reyes 2:19‐20 para fundamentar la intercesión de Maria ante el Dios. Según ellos, así como Betsabé intercedió por Adonías ante el rey Salomón (2 Reyes 2:13-19), afirman que era una prefigura de la famosa historia de María cuando "Intercedió" ante Jesús por la falta de vino en las boda de un pueblo llamado Caná (Juan 2:1-12). Tal aseveración queda obsoleta totalmente ya que es una falsa analogía, pues en esos casos, todos los sujetos involucrados en esa interección estaban vivos, en cambio, ahora la mayoría de sujetos no están vivos físicamente, por lo que la relación es completamente distinta. La acción intercesión en vida, podía realizarla cualquier persona, además, es una acción que puede asemejarse a cualquier otra, como por ejemplo, la mediación que hicieron las mujeres cuando resucitó Jesús, llevando el mensaje de él a los discípulos. Al igual que la intercesión fraternal que se hace en oración ante el Dios por los hermanos. El relato de María cuando pidió por otras personas, en este caso por los novios para el vino, no es una base contundente para formar una doctrina de esta escena como intercesora. También, las escrituras no presentan garantía ni sugieren ni enseñan que los muertos puedan interceder ante el Dios por los vivos en la tierra, por lo que, no puede asumirse como una doctrina presentada por la bibloa o enselada por Jesús y los apóstoles para los cristianos. Por otro lado, la biblia nos enseña que los muertos duermen y que están esperando ser resucitados (Juan 5:29; 11:25). Incluso la biblia expresa que el Dios aborrece la comunicación a los muertos (Deuteronomio 18:10,11; Levítico 20:27 [E1 Samuel 28, se presenta un espíritu demoníaco suplantando a Samuel, ver artículo "¿Apareció el profeta Samuel en Endor?]). Más allá de todo eso, la biblia sólo se respalda la intercesión y mediación de Jesús ante el Dios por los escogidos, los santos (Romanos 8:27,33-34; 1 Juan 2:1; Hebreos 7:25; 9:15; 1 Timoteo 2:5; Efesios 2:18; 3:11,12; Juan 14:6). Lo cual es una doctrina clara y explícita, que no deja duda alguna, él  es el único mediador.

Por otro lado, nos queda preguntarnos ¿Qué nos muestran las escrituras acerca de la maternidad de María sobre Jesús? Si nos acercamos a las escrituras, notaremos algo muy sorprendente que lo católicos no se atreven a aceptar. Primero veamos que Cristo fue una obra del Espíritu Santo, y que Dios le preparó un cuerpo a Jesús, pues Jesús existía antes de encarnarse como hombre en la tierra. Leamos.
“Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; Mas me preparaste cuerpo” (Hebreos 10:5-10 RV)
Aquí podemos ver que se afirma que Jesús entró en el mundo, y que Dios le preparó un cuerpo para que habitara en medio de nosotros, mostrando su existencia previa. También podemos ver en Mateo como el ángel enviado a José en sueño le declara algo importante.
“Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.” (Mateo 18:20)
Podemos ver claramente que Jesús es obra del Espíritu Santo, es al Dios a quién se le atribuye como total autor de la encarnación de Jesús,  María no alteró ni fue parte de la encarnación, solo fue un vaso o intrumento útil para el Dios. Otro dato impoetante que debemos mencionar es que, observando las escrituras, nos daremos cuenta que Jesús nunca llamó a María "madre", sino que siempre la llamó "mujer". Leamos:
“Y Jesús le dijo: MUJER, ¿qué nos va a ti y a mí en esto? Todavía no ha llegado mi hora. Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que El os diga” (Juan 2,4-5). 
“Y cuando Jesús vio a su madre, y al discípulo a quien El amaba que estaba allí cerca, dijo a su madre: ¡MUJER, he ahí tu hijo! Después dijo al discípulo: ¡He ahí tu madre! Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su propia casa” (Juan 19:26).
Él le dice a su madre, "MUJER". Esta, es una expresión de distancia pero con mucho respeto, en esa cultura “mujer” representa “señora”, quitándole la atribución beneficiaria de tal título. Jesús en esta etapa no se interesa por las personas como un hijo de María, sino más bien, lo hace sabiendo que es  el mismísimo el hijo del Dios, preexistente y encarnado, y por lo tanto, preexistente y mayor en tiempo, autoridad y poder que María. El Cristo simplemente vino a esta tierra a cumplir su propósito como hombre.

En las escrituras no vemos ninguna referencia de María más de los que se lee, incluso en todas las referencias que se menciona, nunca se le da culto o se le atribuye que es o será reina del cielo. Pues maría en el reino del Dios, no será reina, pues en ese reino María no es madre de Jesús. María solo es una bienaventurada mujer que necesitó de la gracia del Dios para ser salva como todo hombre, María necesitaba de la gracia del Dios, al igual que el resto de nosotros. María misma comprendió esta hecho, al declarar en Lucas 1:47, “Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.” María reconoció que ella necesitaba ser salvada, que ella necesitaba al Dios como su Salvador. 

En todas las referencias que hay de maría en la biblia, no vemos algo acerca de ser la reina del cielo o algo más que una mujer. Estas son las apariciones o menciones de María en las escrituras de los evangelios.
Mateo – 1:16,18, 20; 2:11; 13:55; Marcos – 3:31; 6:3; Lucas – 1:27, 30, 34, 38, 39, 41, 46, 56; 2:5, 16,19, 34; Juan – 2:1-1219: 25-26. En Lucas, encontramos una sorprendente declaración.
“Mientras él[Jesús] decía estas cosas, una mujer de entre la multitud levantó la voz y le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y los senos que mamaste. Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan.” (Lucas 11:27,28)
Jesús nos deja bien en claro que ella no es más que otra mujer, aunque es dichosa por ser escogida por el Dios para su labor. En este pasaje, Cristo confronta la alabanza que hace esta mujer que dice que es bienaventurada su madre, más él le contesta que, más bienaventurados son los que oyen la palabra del Dios y la guardan. Cristo se guardó muy bien para no darle atribuciones a Maria más de las que debía. Podemos ver en todo esto como el mismo Señor derrumba la creencia de que ella es algo más que una humana, o que ella será la reina en el reino del Dios. Hay que dejar muy bien en claro que Jesús nunca hubiera tenido esa referencia hacia María si ella fuera la “reina del cielo o del universo”. Al contrario, si eso fuese cierto, él lo hubiese dicho, y los apóstoles lo sabrían, y ellos hubieran enseñado tal “verdad”, pero no, nada de eso se muestra en la biblia, solo Jesús es quien salva y el merecedor de su lugar como rey de los cielos.

Podemos concluir a través de todas estas evidencias que María no es la reina del cielo, sino solo fue una mujer que le fue hallada gracia ante los ojos de Dios, es decir, Dios la escogió para bendecirla. Sin embargo, ella necesitó de un salvador como todos nosotros. Ella debe ser respetada y admirada como los demás apóstoles utilizados por  el Dios. Ella es dichosa o feliz por lo que le fue permitido vivir. Pero no podemos atribuirle más de lo que es. Jesús es el único rey puesto por su Padre, y el único mediador en él y los hombres, y ppr el único que tenemos salvación, tal y como dice Hechos 4:12:
“Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos” (Hechos 4:12)








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