HISTORIA DEL PRE-TRIBULACIONISMO O DISPENSACIONALISMO
La teoría del rapto secreto pre-tribulacional
Esta teoría es joven, no más de 300 años, la cual proviene de gente que no estudio la Biblia desde el punto de vista judío, y se dejo llevar por el odio anti-Judío, y por una fantasía de escapar las pruebas del Eterno. El Señor Jesús regresa, eso si es cierto, y regresa una segunda vez, esta vez regresa a destruir los enemigos de Israel, y establecer el Reino Mesiánico aquí en la tierra. El Mesías vendrá dos veces, no tres, como dicen los pre-tribulacionistas. Él regresa en la última trompeta (la cual es sonada tradicionalmente en el servicio de Yom Kipur, al final).
El Rapto pre-tribulacional y el plan satánico: El jesuita La cunza escribió bajo un seudónimo, el de Iben Ezra, deseando infiltrar el protestantismo con su doctrina católico romana. Escribió usando el nombre de Rabino Iben Ezra a fin de hacer creer a los protestantes que era un cristiano hebreo adoptando una"postura judía tradicional". El conjunto de cuatro volúmenes de Iben Ezra vino a parar a la biblioteca del Arzobispo de Canterbury, el Dr. Maitland, el bibliotecario de la iglesia, que puso en circulación estas obras al mundo de habla inglesa, sin ser consciente de que estaba, en realidad, propagando una falsa invención católico romana jesuita del siglo XVIII. Parece ser que un joven ministro presbiteriano escocés se sintió tan cautivado por la teoría del "Rapto secreto" de Iben Ezra que tradujo la obra. Este hombre, Edward Irving, basándose en la idea del Rapto anterior a la tribulación propagó estas doctrinas en el medio evangélico dela época. Después, el movimiento de "Los Hermanos" en Irlanda adoptó el error de Iben Ezra y de Irving y adoptaron la enseñanza jesuita del "rapto secreto” anterior a la tribulación. Por medio de los Hermanos estas doctrinas pasaron a John Darby.
John Darby es reverenciado en los círculos protestantes como el moderno fundador de la teología de las "Dispensaciones" y del Rapto anterior a la tribulación, a pesar deque tomó la idea prestada del jesuita Iben Ezra y de Edward Irving. Darby se dio cuenta de que durante los siete años de la semana final de Daniel (Daniel 9:27) se tendrán que hacer las ofrendas de la Toráh (Ley Mosaica) en el Templo. Puesto que la Toráh es claramente observada durante este periodo de siete años,Darby llegó a la conclusión de que el cumplimiento de la Toráh se establecería de nuevo al comienzo de laGran Tribulación. Esta manera de pensar hizo que Darby separase la historia bíblica y profética en épocas como compartimentos (Dispensaciones). Darby consideró la Época de la Ley como la manera que tenía el Señor de tratar a Israel (es decir, solo los judíos) en la Tribulación, ya que el Señor trataría de manera exclusiva con Israel. Así que ¿qué sucede con la llamada "iglesia"? ¡Con ello aseguro que la iglesia no abandonará la gracia para volver a introducirse en la Ley de Moisés! Como resultado de ello, Darby adoptó la idea del Rapto anterior a la tribulación (de Irving y de Iben Ezra). Su idea respecto a la "llamada iglesia" marchándose "antes de la tribulación permitiría a Israel (es decir, a los judíos) volver a entrar de nuevo en la aparente época de (obediencia) a la ley de la Gran Tribulación"
La Doctrina del Rapto Pre-tribulacional ,es una herejía formalizada en el siglo XVIII por la Iglesia romanista católica, cuyo autor intelectual fue un jesuita chileno de nombre Manuel La cunza. Bajo un nombre falso (Iben Ezra), se hace pasar por un rabino judío y logra introducirse en el mundo -cristiano protestante- para depositar la semilla de maldad de la doctrina del Rapto Pretribulacional y que hoy sigue haciendo estragos entre los que profesan el cristianismo. Está documentado, que antes del siglo XVIII, los reformadores y la Iglesia de Jesucristo de los primeros siglos, jamás proclamaron tamaña mentira. La idea empieza con los romanistas para terminar infiltrada, paradójicamente, en las Iglesias que se hacen llamar –evangelistas- o –protestantes- y que tanto han injuriado con desdén (y no las culpo) a la Iglesia Papal por su condenable idolatría. Edward Irving, ministro presbiteriano escocés, aceptó la teoría de La cunza, después,el movimiento de los – Hermanos- en Irlanda, la aprobó de la misma manera; y por último, el Padre del Dispensacionalismo, JohnDarby, la abrigó para regarla con toda la libertad en las -Iglesias Evangélicas o Protestantes- que la aceptaron también erradamente. La Doctrina del Rapto Pre-tribulacional contradice con error craso lo que dice en 2 Ts. 2:1-4. Veamos el punto a discutir a continuación:
«Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos,hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, no os conturbéis, ni por espíritu,ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto del culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios »( 2 Ts. 2:1-4).
Pablo advierte a los cristianos de esa época, el no dejarse engañar por aquellos que trataban de hacerles creer que la venida del Señor era próxima. La segunda venida en gloria del Señor está relacionada con el tiempo denominado como Día del Señor como apreciamos en los textos que se encuentran arriba, en 2 Ts., es decir, con la Gran Tribulación Final. El Día del Señor en el Nuevo Testamento (1 Ts. 5: 2, 2; Ap. 1:10) es conocido en el AT. Como El Día de Jehová ,que será un día de tinieblas (Am. 5:18), un día de tinieblas y oscuridad (Jl. 2:2), un día de venganza (Is.61:11). Pablo escribe que la aparición del Anticristo, el hijo de perdición (2 Ts. 2:3), es anterior a la apostasía (1 Tim. 4:1), y a la venida del Señor Jesucristo (2 Ts. 1,3). Los Pretribulacionalistas colocan una venida invisible al mundo (que la llaman la primera fase de la segunda venida, según ellos), que no concuerda con lo que Pablo dice, que habrá de aparecer primero el Anticristo, luego se daría la segunda venida de Jesús, visible para el mundo, arribando del cielo en gloria y en poder (Mt.13:26;Ap.1:7). Jamás Pablo refiere un Arrebato antes de la Gran Tribulación. Creemos que Pablo lo mencionaría con seguridad de haber sido una verdad Escritural, porque sería importante. Él previene con énfasis a los creyentes para que no fueran confundidos por los falsos maestros que vaticinaban que en ese tiempo El Día del Señor estaba cerca. Esto era imposible, debido a que la Iglesia estaba recién erguida y Pablo sabía que para extender el evangelio al mundo perdido no era factible en unos cuantos años. Se necesitaba mucho más tiempo, de otra manera, solo un –puñadito- de creyentes se hubieran salvado.
Para concluir, Ireneo de Lyón, uno de los más grandes padres de la Iglesia primitiva, discípulo de Policarpo, y éste ultimo del apóstol Juan, afirma que la Iglesia de Jesucristo pasará por la Gran Tribulación Final , sin considerar nunca algo que se parezca a un Rapto Pretribulacional:
«Más claramente aún Juan, discípulo del Señor, escribió en el Apocalipsis acerca de los últimos tiempos y de los diez reyes que se dividirán el reino que ahora impera. Cuando explica el significado de los diez cuernos que Daniel vio, dice que esto le fue revelado: «Y los diez cuernos que viste son diez reyes a los que aún no se les ha dado el reino, sino que por una hora recibirán el poder junto con la bestia. Estos tienen una sola idea en su mente, la de entregar a la bestia la fuerza y el poder. Estos lucharán con el cordero, y éste los vencerá porque es el Señor de los señores y Rey de los reyes» (Ap. 17,12-14).También se declara que aquel que viene matará a tres de ellos, los otros le quedarán sometidos, y el mismo será el octavo de ellos. Y devastarán Babilonia y la quemarán a fuego, le entregarán su reino ala bestia y perseguirán la Iglesia. Una vez acaecidas estas cosas, quedarán destruidos con la venida de nuestro Señor”»
(Ireneo de Lión, Contra las Herejías, Libro V, 26:1).