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lunes, 28 de octubre de 2019

La dicotomía del ser vivo


La dicotomía del ser vivo
Por Samuel Jaque Barrios


Puedes ver este estudio en video y/o leerlo


La creencia popular sostiene que el hombre está compuesto por alma, cuerpo y espíritu, y postula que el alma es un ente inmaterial consciente e inmortal que se separa del cuerpo cuando el ser vivo muere, coherente con las ideas promovidas por Platón en el siglo IV a. C., tomadas del orfismo griego, y de él luego San Agustín[1] subsistentes hasta nuestros días y mantenidas por la mayoría de creyentes, y otros autores más osados, afirman que el espíritu también es un ente inmaterial distinto del cuerpo y el alma[2], haciendo del hombre un ser tripartito antropológicamente, dándole distintas funciones a cada uno de estos elementos según su naturaleza dinámica (emotiva, racional, física). Otros, tienden a confundir el alma con el espíritu como si fuesen lo mismo. Sin embargo, en el desarrollo de este breve estudio, veremos que, bajo una perspectiva bíblica, no solo que el ser vivo está compuesto por dos elementos constitutivos, es decir, que es bipartito o dicotómico, sino también, que el alma es algo susceptible a desaparecer o dejar de ser. El objeto de este estudio no solo es el ser humano, también lo son, por extensión, los animales, es por ello que el título se refiere al ser vivo, a modo de ser más abarcativo, pero considerando solo a estos dos tipos de seres vivos.  

Para comenzar a comprender este tema, debemos primordialmente analizar el acto de formación del hombre y los animales, es decir, iniciar por el principio de la creación. Para esto, usaremos dos textos bases como pilares de este análisis, el primero es Génesis 2:7, que se refiere al comienzo progresivo de la vida del hombre, y el segundo Eclesiastés 12:7, que se refiere al final regresivo de la vida del hombre. Estos textos serán los Principios regidores de toda la interpretación de los demás textos que se puedan citar o aludir, es decir, que cualquier interpretación que hagamos de otros textos que podamos mencionar, debe necesariamente ser coherente discursivamente a lo que presentan estos pasajes bíblicos, ya que estos nos presentan descriptivamente cómo aparece, se constituye y desaparece el hombre. El primer texto, como principio regidor y esencial para comenzar a entender este tema es el pasaje de Génesis 2:7. Leámoslo:
"Formó, pues, el Señor Dios al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz el aliento de vida; y fue el hombre un ser viviente." (LBLA)
En esta primera aproximación, vemos que en el texto se nos presentan los tres conceptos principales, el cuerpo, el espíritu y el alma, y la relación entre ellos: El primero es el cuerpo, al decirnos; "Formó, pues, el Señor Dios al hombre del polvo de la tierra", en esta etapa, es evidente que se está haciendo alusión al cuerpo del hombre hecho de la misma tierra, materia física, un cuerpo, que como conocemos, creado con multisistemas biológicos extraordinarios, permitiendo al cuerpo tener excepcionales capacidades psicomotoras e intelectuales, aquí tenemos al primer elemento constituyente, sin embargo, hasta ahí, el cuerpo aun es inanimado e inactivo vitalmente. En la segunda parte del pasaje, se nos incorpora el segundo elemento constituyente que compone al hombre, el espíritu o aliento de vida, al decirnos "y sopló en su nariz el aliento de vida", el término utilizado aquí para "aliento", es "neshamah" (נְשָׁמָה), que tiene por significado "espíritu, viento, hálito, aliento, respiración, soplo"[3] (entre otros significados referidos a otros contextos), estos términos y también la función del aliento de vida, se usa equivalentemente al término hebreo "ruaj" (ר֫וּחַ) con igual significado[4] (espíritu o aliento de vida del hombre: Génesis 6:17; 7:15,22, etc), términos equivalentes al griego “pneuma”[5]. En esta segunda etapa el Dios inyecta en el cuerpo inanimado hecho de la tierra, el hálito que generará la activación vital del cuerpo, como dice "aliento de <vida>", este aliento o espíritu, tiene la función de dar vida a la materia donde se aplica, así el ser humano, inicia la animación y el comienzo de su respiración como ser biológicamente vivo, es decir, este aliento viene a ser como aquella energía generadora de vida que proviene del Dios. Dando como resultado al ser vivo completo y pleno, es decir, al ser viviente, y es aquí donde se nos introduce el tercer concepto, pero no como un tercer elemento constituyente más, como lo fueron los dos anteriores (cuerpo y espíritu), sino como el resultado de esta unión elemental. Este tercer concepto es el alma, cuando leemos en el pasaje "...el aliento de vida; y fue el hombre un ser viviente" notaremos que el término hebreo usado en las palabras "vida" y "ser" mencionadas, es "nefesh" (נָ֫פֶשׁ), que tiene por significado "alma, ser, vida, yo, persona" [6] (entre otros significados referidos a otros contextos), equivalente al griego “psuché/psique”[7], es por ello que algunas traducciones en otras versiones bíblicas en vez de decirnos "ser viviente", nos lo presentan como "alma viviente", en otras palabras, según este pasaje, el alma viene a referirse al compuesto resultante de la unión del cuerpo y el espíritu, que dado estos dos elementos juntos, el hombre viene a ser un ser vivo, es decir, que el alma es expresado por el autor no como un ente o elemento más del individuo, sino como el ser completo del individuo, el ser animado que vive y existe material y sensiblemente, como resultado de la unión de los dos elementos anteriores. Es importante notar que antes de la creación del hombre, el alma (el resultante) no preexistía como un ente inmaterial o espiritual como un ser consciente, sino más bien que su estado previo era de inexistencia, no así el segundo elemento (el espíritu) que sí es preexistente, pues es energía que procede del Dios, quien es la fuente generadora de esta energía que da vida al cuerpo, por otro lado, el cuerpo no existía como tal, solo polvo de la tierra del cual fue hecho. La ecuación desarrollada en este primer texto citado de Genesis 2:7, ha de expresarse así: “cuerpo + espíritu = alma”.

El segundo texto base de este análisis,  y segundo principio regidor, con referencia a la composición del hombre, es Eclesiastés 12:7, que a diferencia del texto de Génesis 2:7, éste nos muestra lo que sucede al efectuarse el proceso final regresivo del hombre, es decir, la muerte. Cito: 
"Entonces volverá el polvo a la tierra como lo que era, y el espíritu volverá a Dios que lo dio." (LBLA)
En esta segunda aproximación, notamos que se mencionan los dos elementos constituyentes del hombre que fueron presentados anteriormente, después de que los versículos anteriores de Eclesiastés hicieran alusión a la muerte del hombre (v. 5-6), aquí se señala en la primera parte del verso, la etapa del proceso que el cuerpo sufre al morir; volver a la tierra de donde salió o lo que era antes de tener vida. Posteriormente, en la segunda parte del versículo, se nos menciona la separación del espíritu del cuerpo, que seguidamente vuelve al Dios, quien lo había soplado antes. Todo esto, hace alusión al conocimiento del autor, su forma de ver el proceso de muerte y la composición del hombre, es concordante con el conocimiento que tenía el autor del libro de Génesis. En este caso, Salomón, repite el mismo patrón, dos componentes constitutivos, siendo la ecuación “cuerpo – espíritu = muerte”, de manera tal que la desunión entre ambos, o la falta de uno de ellos, es equivalente a la muerte del ser vivo, o la existencia de uno solo, no es suficiente para la vida o el alma. Un texto preciso para confirmar esta idea, es el texto de Santiago 2:26 que nos dice “… el cuerpo sin el espíritu está muerto …” , dando validez y confirmación a lo expresado en lo antes analizado. Esta es la razón por la cual Jesús (Lucas 23:46) y Esteban (Hechos 7:59) momentos antes de morir, como cumplido, entregaron su espíritu, sabiendo que esa energía o fuerza que les permitía vivir regresaría a la fuente primaria, haciendo referencia a esta gran verdad enseñada. Por eso también nos enseña Jesús que cuando él venga y realice la primera resurrección, los hombres resucitados saldrán de sus tumbas, es decir, que volverán a recibir el aliento de vida que vivificará sus cuerpos (Juan 5:28,29), demostrando que la única forma de vida del hombre, es por medio de la unión del cuerpo y el espíritu. De lo contrario, sería innecesaria una resurrección del cuerpo, ya que el individuo al estar vivo en un hipotético estado espiritual o como un alma de características espectrales, no requeriría volver a su cuerpo para estar en el reino del Dios, pues se encontraría en un estado propicio para poder entrar a él (1 Corintios 15: 50-53), y la resurrección se tornaría absurda o vana ya que la biblia enseña los resucitados y arrebatados serán transformados a cuerpos espirituales. Esto sería como sacarlos de un estado espiritual y hacerlos físicos para volver a llevarlos injustificadamente de nuevo a un estado espiritual. En cambio, con la perspectiva correcta que acá estamos enseñando, se nos presenta una promesa de resurrección coherente y justificada, ya que el individuo solo vive en el cuerpo, por ende, es necesaria la resurrección y así posteriormente la transformación a cuerpos espirituales para heredar el reino del Dios.

De estas dos aproximaciones podemos inferir algunos principios básicos:
1. El alma es la unión del cuerpo y el espíritu. Por ende, no es un elemento constitutivo, sino un resultado total.
1.1. El cuerpo no es alma. 
1.2. El Espíritu no es alma.

2. La muerte es la separación del cuerpo y el espíritu.
2.1. El cuerpo sin el espíritu está muerto, por ende, no hay alma.
2.2. El alma no sobrevive o no existe (o deja de ser) a la separación del cuerpo y el espíritu.

En este punto, el aliento de vida o espíritu del hombre, no debe ser confundido con los seres espirituales o divinos, los cuales tienen cuerpo espiritual (ejemplo: ángeles, etc), ni mucho menos confundirlo con el Espíritu Santo del Dios, que aunque el Espíritu del Dios es también de vida, pues da vida, no son lo mismo. Dicho esto, para los siguientes textos bíblicos que se puedan prestar a interpretación respecto al mismo tema, debe hacerse de la siguiente manera: a) Si un texto X es coherente con los principios básicos, debe interpretarse literalmente, b) Si no es coherente con los principios básicos, debe interpretarse de manera figurada o de manera simbólica, según el caso. Leamos algunos otros versículos relacionados a esta enseñanza, y principalmente a la función del espíritu o aliento de vida en el cuerpo de cada ser vivo, responsable de la vida de estos: 
"Escondes tu rostro, y se desvanecen; les quitas el aliento, y dejan de ser. Así vuelven a ser polvo” (Salmos 104:29 RVA2015) 
“Y he aquí que yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en que haya espíritu de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra morirá” (Génesis 6:17 RV) 
“Vinieron, pues, con Noé al arca, de dos en dos de toda carne en que había espíritu de vida” (Génesis 7:15 RV) 
“Pereció todo ser que habitaba la tierra firme y tenía aliento de vida” (Génesis 7:22 NVI) 
“En su mano está el alma de todo viviente, Y el hálito de todo el género humano” (Job 12: 10 RV) 
“Pero después de tres días y medio entró en ellos el espíritu de vida enviado por Dios, y se levantaron sobre sus pies, y cayó gran temor sobre los que los vieron” (Apocalipsis 11:11 RV). 
En estos pasajes que acabo de citar, se nos presenta explícita y claramente la concepción que les estoy exponiendo, de que del espíritu o aliento de vida permite que el cuerpo de cada individuo tenga vida, sea humano o animal indistintamente. Respecto a los animales, otros pasajes que también nos presentan a los animales como seres vivientes (alma), son Génesis 1:20 para los animales acuáticos y aéreos, y Génesis 1:24 para los animales terrestres. 

Uno de los pasajes más citados para referirse al alma como un ente inmaterial que forma parte del ser humano, es Génesis 35: 18, que nos dice “Y aconteció que al salírsele el alma (pues murió), llamó su nombre Benoni; mas su padre lo llamó Benjamín”, sin embargo, además de que no se nos dice que el alma es algo inmortal y que subsiste al morir, tampoco se nos dice que ésta al salir va algún lugar, esto es simplemente porque el autor estaba diciendo que la persona murió, pues como hemos visto, cuando el hombre muere, el alma deja de ser, lo cual, podemos sin ningún problema decir que se nos va el alma o se nos salió, pues es la vida misma la que se nos va al fallecer. Otras traducciones nos presentan el pasaje de la siguiente manera: “Raquel murió al dar a luz. Antes de morir llamó a su hijo Benoni , pero su papá lo llamó Benjamín”(PDT), comprendiéndose claramente que el autor solo estaba refiriéndose a la muerte, y no literalmente a que el alma se desprendía y salía del cuerpo como una especie de ente inmaterial. Algo similar ocurre en Hechos 20:10, donde se nos dice “Entonces descendió Pablo y se echó sobre él, y abrazándole, dijo: No os alarméis, pues está vivo.” (RV60) Aquí en este versículo, el termino para la palabra "vivo", texto griego vierte el término “psuché”, refiriéndose a la vida, siendo ésta la traducción mayoritaria, sin embargo, algunas traducen el término como “alma” o “vida”, y redactan el versículo “su vida está en él” (RVA2015) o “su alma está en él” (RVA, JBS), en el caso de la versión RVA y versión JBS, dan equivocadamente la impresión de una subsistencia del alma al morir el cuerpo pudiendo confundir al lector, a pesar de que el texto realmente solo tiene la intención de referirse puramente a la vida del hombre, como lo traduce la mayoría de versiones, incluyendo la RVA2015, despejando toda confusión. 

Existen otros usos del  término  "alma/nefesh/psuché" en la biblia, por ejemplo, muchas veces alma es usado para referirse a la vida (Éxodo 4:19: Mateo 10:39; Juan 10:11, etc) y a la persona o personas (Éxodo 16:16; 1 Pedro 3:20; Hechos 27:37). También se hace uso del término para referirse a dos significados distintos simultáneamente en el mismo texto, como es el caso de Ezequiel 18:4, “He aquí, todas las almas (vidas) son mías; tanto el alma (vida) del padre como el alma (vida) del hijo mías son. El alma (persona) que peque, esa morirá.” (Los paréntesis son míos). Un texto que contundentemente nos demuestra que el alma no sobre vive a la muerte, pues el alma es la vida misma de la persona, o sea, si hay muerte, el alma deja de ser.

Así como todo término lingüístico, éstos también son usados como sinónimos de otros conceptos y palabras, e incluso dentro de contextos figurados, que bajo el léxico contextual, pueden hacer referencia a otras cosas, lo que se deben interpretar restrictivamente según cada caso, lo cual, es un fenómeno que sufre todo término y el lenguaje mismo dentro del habla. Algunos usos del término “alma” en lenguaje figurado que podemos mencionar para ejemplificar son los siguientes: Bajo figura retórica de Personificación “Desde la ciudad gimen los moribundos, Y claman las almas de los heridos de muerte, Pero Dios no atiende su oración.”(Job 24:12); en Alegoría “Pero ellos a su propia sangre ponen asechanzas, Y a sus almas tienden lazo” (Proverbios 1:18); en Metáfora y Personificación “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mateo 11:29); Símbolo, refiriéndose a personas sacrificadas “Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían” (Apocalipsis 6:9) en el verso 10 las almas claman, aquí se hace uso de la Personificación “Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?” (Apocalipsis 6:10); Símbolo, refiriéndose a la persona “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años” (Apocalipsis 20:4); En Sinécdoque, “Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas” (Deuteronomio 6:5) y “Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento” (Marcos 12:30); en Atroísmo de enumeración, “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.” (1 Tesalonicenses 5:23) aquí donde en cada una se refiere a la persona misma, ya que el ser no es un elemento más aparte del espíritu y el cuerpo, tampoco el alma, mas bien vienen hacer alusión al individuo entero (nótese el contexto). Éstos entre muchos otros textos más que se pueden nombrar para ejemplificar este aspecto del lenguaje respecto al término alma dentro de un lenguaje retórico.

En conclusión, vimos cómo desde el principio se nos presenta la constitución bipartita del ser vivo de una manera muy simple y clara en la iniciación de la vida del hombre (Génesis 2:7; Apocalipsis 11:11) y también en la muerte del mismo (Eclesiastés 12:7; Santiago 2:26), de donde extraemos principios básicos para nuestra interpretación. El primer elemento constitutivo del ser vivo proveniente de la tierra y el segundo proveniente del mismo Creador como aquella energía que da vida al cuerpo, dando como resultado al ser vivo o el alma, así, al morir o dejar de ser, ambas partes vuelven a su lugar de origen. Así también, causando la cesación del alma al separarse sus partes constitutivas, no dejando lugar a una hipotética inmortalidad y subsistencia postmortem. También vimos cómo estos términos pueden ser utilizados maleablemente según el mensaje del autor dentro de un lenguaje figurado de modo tal que pueden prestarse burdamente para malas interpretaciones si no se toman en cuenta los usos y recursos de la lengua que los hablantes emplean al expresarse, dando como resultado incorrectas doctrinas como la inmortalidad del alma o la tricotomía antropológica del hombre que son incompatibles con la doctrina de la resurrección.





Notas y referencias:
[1] Ferrater Mora, José. Alma en Diccionario de filosofía. Alianza Editorial, Madrid 1979. Sección II, páginas 101 – 109. Puede leerse en línea:

[2] Como “Jaspers, Scheler, Ortega y Gasset, F. Noltenius” etc. 
Ferrater Mora, José. Alma en Diccionario de filosofía. Alianza Editorial, Madrid 1979. Páginas 101 – 109. Sección III, primer párrafo. Puede leerse en línea:

[3] Neshamah. #5397. Diccionario Strong. Puede leerse en línea aquí: 

[4] Ruaj. #7307. Diccionario Strong. Puede leerse en línea aquí:

[5] Pneuma. #4151. Diccionario Strong. Puede leerse en línea aquí:

[6] Nefesh. #5315. Diccionario Strong. Puede leerse en línea aquí:

[7] Psuché. #5590. Diccionario Strong. Puede leerse en línea aquí:




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domingo, 13 de abril de 2014

Enoc y Elías, ambos muertos


ENOC Y ELIAS, AMBOS MUERTOS
Por Samuel Jaque Barrios



Según la creencia popular, tanto Enoc como Elías están en el cielo en este momento, pues se considera que ambos no murieron, y fueron ascendidos sin ver muerte al cielo celestial, donde está el Dios y el Señor Jesús, sin embargo, esta creencia nos produce una gran contradicción en las escrituras.

Siempre antes de hacer una interpretación sobre un pasaje específico debemos recopilar información objetiva de la enseñanza general de la biblia respecto a ese tema. Y para ello, debemos tener presente las declaraciones esenciales que tanto Jesús como Pablo nos entregan para así seguir esa línea para los demás textos. 

En primero lugar, las escrituras nos revelan en palabras de Jesús como principio básico, que nadie ha ido al cielo.
Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre” (Juan 3:13)
Posteriormente podemos notar que según Pablo enseña que ni carne ni sangre puede heredar el reino del Dios que es incorruptible, es decir, llegar a él en cuerpo físico corruptible, considérese esto también como un principio o regla básica, para estar en el reino de Dios. Leamoslo.
Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción” (1 Corintios 15:50)
Y sabemos muy bien que todos los hombres debe sufrir la muerte por causa del pecado, de lo contrario, el sacrificio de Cristo sería solo uno de los caminos para la salvación, sin embargo, eso transgrede todo el evangelio de salvación, las escrituras de Pablo nos declara que todos los hombres son pecadores desde Adán, y esto, necesariamente afecta a Enoc y a Elias, detalles que debemos tener en cuenta para proseguir con este estudio:
"Por tanto, como el pecado entró en le mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron" (Romanos 5:12)
"Y de manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto, el juicio" (Hebreos 9:27)
Por lo tanto, cuando exista algún pasaje que rompa estas reglas básicas, ha de analizarse detenidamente para llegar al fondo del asunto y esclarecer la cuestión que aparenta contradicción, y como sabemos, la biblia no se puede contradecir, pero cuando hablamos de Enoc y Elias, quienes se cree popularmente que fueron directamente al cielo celestial, se crea una aparente contradicción, y pareciese que estos hombres mortales se saltaron estos principios básicos, además pasar por alto la doctrina de la resurrección. Pero es mi tarea en este momento decirle que la biblia no se contradice, pues ella nos da las evidencias necesarias para que todo este tema esté armoniosamente en concordancia. 

La evidencia bíblica nos muestra que tanto Enoc como Elías fueron ascendidos solo al cielo terrenal y/o cósmico (el Libro de Enoc relata viajes cósmicos), y no al reino del Dios para estar con él.

Veamos las evidencias que nos proporciona la palabra del Dios para sostener esta premisa.


ENOC

De Enoc leemos el popular pasaje de Génesis:
Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios" (Génesis 5:24)
Como hemos dicho, los textos aparentemente muestran una contradicción, sin embargo, esta desaparición de Enoc podría consistir en un gran y sorprendente misterio. Pero es necesario preguntarse, el Dios ¿a dónde se llevó a Enoc? Y esta pregunta es legítima y adecuada, ya que el texto aunque dice que el Dios se lo llevó, no nos dice que fue a su reino celestial, si somos objetivos, y de acuerdo con los principios antes vistos, mayor aun se hace coherente esta pregunta. El lugar a donde fue llevado Enoc se torna un gran misterio que la biblia no nos da detalles. Sin embargo, en una referencia externa, como es el Libro de Enoc (libro apócrifo) podemos leer relatos muy coherentes con esto que nos relata la biblia, este libro dice que él realizó algunos viajes al espacio exterior o viajes cósmicos, haciendo la tarea de mensajero entre el Dios (o los arcángeles principales del Dios) y los ángeles caídos. Quién narra en gran parte el relato de estos seres angelicales que bajaron a la tierra en la era prediluviana, entre otras cosas. 

Pero más allá de esos relatos que tienen una clara concordancia. La biblia da un dato esencial para fundamentar la premisa principal de este artículo. El autor de Hebreos nos habla de los héroes de la fe, en el capítulo 11 de este libro, y dentro de ellos incluye a Enoc como un héroe de la fe, haciendo alusión también al texto de Génesis antes leído:
Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios”(Hebreos 11:5)
El autor de Hebreos, en estos versículos hace una mención de algunos hombres de Dios, dentro de ellos, Abel, Noé, Abraham y Sara. Y también a Enoc. Destacando su gran actuar de fe. Pero en el verso 11, el mismo autor nos señala que todos estos hombres, incluyendo a Enoc, murieron y sin recibir lo prometido, la patria celestial (v. 14). Leamos el texto.
Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra" (Hebreos 11:13)
Por lo tanto, podemos esclarecer esta cuestión y sacar las conclusiones correspondientes. Como vemos, las escrituras nos señalan que Enoc murió así como todos los demás mencionados, rompiéndose así la aparente contradicción que se señalaba al comienzo. Debemos reconocer que las referencias bíblicas de este personaje bíblico son escasas para referirnos a este asunto, pero podemos sostener esta premisa en base a los textos existentes presentados. La evidencia acumulativa nos muestra que: ningún hombre ha subido al cielo o al reino del Dios donde habita él, excepto el Hijo del Hombre; ni ningún cuerpo físico corruptible puede estar en su reino, y además, se nos señala que los héroes de la fe, que incluyen a Enoc, murieron todos sin recibir el reino del Dios, y es de esperarse, ya que todo hombre por causa del pecado debe morir. Fundamentándose así nuestra premisa.

Ahora bien, si el testimonio del Libro de Enoc es verdadero [1], podríamos deducir que él murió luego de terminar esta tarea por la cual fue encomendado.


ELIAS

De Elias leemos:
Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino”(2 Reyes 2:11)
Para sostener nuestra postura de que Elías murió también, no solo nos sujetamos a los principios básicos que nos presenta Jesús en Juan 3:13 y Pablo en 1 Corintios 15:50, sino que también hemos encontrado evidencia de Elías luego de este arrebatamiento que tuvo por un torbellino, él volvió o permaneció en la tierra. Es importante mencionar que aquí tampoco se nos dice que él fue llevado al reino del Dios, sino que solo  podemos afirmar que fue tomado o traspuesto, es decir, llevado o trasladado a otro lugar indeterminado, sea aquí en la tierra o a algún otro lugar fuera de ella, pero lo que sí sabemos, es que luego de ese suceso, él volvió a estar en la tierra. También debemos notar que luego de ser ascendido, cincuenta hijos de los profetas que estaban a lo lejos durante ese suceso (2 Reyes 2:7), quienes, además, sabían de que Elías sería separado de Eliseo (2 Reyes 2:3,5), le propusieron a él buscar a Elías por las cercanías del territorio por si el Dios lo había dejado en algún lugar que pudieran hallarlo, pero lo buscaron por tres días y no lo encontraron. Es decir, nadie pensó en aquel momento que Elías iba ser llevado al reino del Dios, sino que suponían que solo iba ser alejado y puesto en otro lugar.

Pero no solo eso, indagando en las escrituras, encontramos evidencias explícitas que nos dan más luz sobre el asunto. En el segundo libro de Crónicas, encontramos que Elías da señales de vida en la tierra después de ascendido, mostrándonos que a pesar de ser tomado, él volvió o permaneció en la tierra, es decir, no fue llevado al cielo celestial, sino que luego de arrebatamiento, fue puesto en otro lugar de la tierra. Luego de su "ascensión", él de algún lugar envía una carta, demostrando así que se encontraba en la tierra después de ser llevado en un torbellino. Leamos el texto:
Y le llegó una carta del profeta Elías, que decía: Jehová, el Dios de David tu padre, ha dicho así: Por cuanto no has andado en los caminos de Josafat tu padre, ni en los caminos de Asa rey de Judá” (2 Crónicas 21:12)
Aquí vemos como Elias le entrega profecía por medio de una carta
a Joram, hijo de Josafat, y esto sucede, cronológicamente, posterior a su ascensión. Algunos defensores de la creencia popular sostienen que no se puede determinar cuándo se envió esa carta, para luego especulan que probablemente fue antes de que haya ascendido, porque antes de eso, como sabemos, estaba en la tierra. Sin embargo esto no es correcto. Como he dicho, y esto se puede comprobar, la carta fue enviada después de ser tomado. 

La muerte del Rey Josafat rey de Judá nos muestra la cronología el orden de los sucesos. Cuando Elias fue ascendido, Josafat estaba reinando todavía en Judá, pero cuando la carta de Elías fue recibida, Josafat estaba ya muerto.

En los siguientes pasajes vemos que Josafat después de la ascensión estaba vivo y reinando en Judá.
Joram hijo de Acab comenzó a reinar en Samaria sobre Israel el año dieciocho de Josafat rey de Judá; y reinó doce años” (2 Reyes 3:1)
Y fue y envió a decir a Josafat rey de Judá: El rey de Moab se ha rebelado contra mí: ¿irás tú conmigo a la guerra contra Moab? Y él respondió: Iré, porque yo soy como tú; mi pueblo como tu pueblo, y mis caballos como los tuyos” (2 Reyes 3:7)
Pero alguien podría objetar, ¿y cómo sabemos de que eso fue después de su ascensión? en este caso, lo podemos notar por el orden de los capítulos del libro, además, un dato más que confirma que Josafat todavía estaba cuando Elías fue tomado, es que él apeló a Eliseo cuando ya estaba solitario, es decir, cuando ya no acompañaba o servía a Elías. 
Mas Josafat dijo: ¿No hay aquí profeta de Yahweh, para que consultemos a Yahweh por él? Y uno de los siervos del rey de Israel respondió y dijo: Aquí está Eliseo hijo de Safat, que daba agua a manos a Elías”(2 Reyes 3:11)
Estos pasajes citados evidencian claramente lo que afirmamos. Y luego de unos años del gran suceso, Josafat muere y lo sucede su hijo Joram, como nuevo rey de Judá, a quien le llegó la carta

Durmió Josafat con sus padres, y lo sepultaron con sus padres en la ciudad de David. Y reinó en su lugar Joram su hijo” (2 Crónicas 21:1)

En este cuadro con una línea cronológica podemos ver una ilustración de la ubicación de los hechos:





Entonces, dadas estas evidencias, podemos afirmar que Elías no fue llevado el cielo celestial o reino del Dios, sino solo trasladado de lugar. 

Todo esto rompe el mito popular de que Elías y Enoc no murieron. Una analogía de lo sucedido a estos hombres profetas del Dios, es lo acontecido a Felipe, que nos dice en Hechos.
Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino. Pero Felipe se encontró en Azoto; y pasando, anunciaba el evangelio en todas las ciudades, hasta que llegó a Cesarea.” (Hechos 8:39-40)
Como podemos apreciar, Felipe aunque fue arrebatado y desaparecido por el Señor, fue trasladado a otro lugar, un claro acontecimiento de misma categoría que las de Enoc y Elías.

Con esto hemos demostrado que el mito popular carece de fundamento legítimo, y solo se funda en una suposición. Considerar que un hombre ha sido llevado al reino del Dios, va contra la evidencia, y además, contradice la doctrina de la resurrección, ya que la resurrección de Jesús es el fundamento de nuestra fe, así como el prometió vida eterna, y lo respalda con su resurrección, así también nosotros seremos resucitados como él si creemos en él para recibir la vida eterna, de modo al afirmar que alguien tuvo un pase directo al reino de los cielo, significaría el acceso al Dios sin la necesidad de creer en Jesús y en su promesa. 






Nota
[1] Según el libro de Enoc, él fue trasladado a un lugar dentro del cosmo para ser de mensajero entre Dios y los vigilantes, seres angelicales encargados de cuidar a los hombres. Es decir, si consideramos estos relatos del Libro de Enoc como ciertos, podemos ver el por qué Enoc fue tomado de la Tierra. Al final del libro, en el Capítulo 107, se relata a Enoc en la Tierra, donde Matusalem va por él para consultarle por su nieto recién nacido (Noé), hijo de Lamec. Es decir, él nunca fue, ni fue llevado al tercer cielo, ni sus últimos días fueron en el cosmo o espacio exterior sino en la Tierra, siendo el mismo de carne y hueso, está sujeto a la muerte como todo otro hombre, y así señala Hebreos 11.





ENTRADA RELACIONADA







martes, 18 de febrero de 2014

El estado de los muertos PARTE 2: La transfiguración, las almas bajo el altar y la parábola del rico y Lázaro.



El estado de los muertos. PARTE 2: 
Por Samuel Jaque Barrios



- La transfiguración (Mateo 17:1-13)
- Las almas bajo el altar (Apocalipsis 6:9-11)
- La parábola del rico y Lázaro (Lucas 16:19-31)


Muchos utilizan estos textos para sostener la inmortalidad del alma y un lugar intermedio inmediatamente después de morir, pues aquí desmentiremos estos mitos y veremos que la enseñanza de la inmortalidad del alma y el lugar intermedio no puede ser apoyada por estos textos bíblicos

La transfiguración.
Mateo 17:1-13

¿Estaba Elías y Moisés físicamente presentes con Jesús en Tabor?

Para sostener la inmortalidad del alma muchos citan este texto para respaldas su doctrina, diciendo que los muertos siguen vivos en un más allá. Pero a la luz de las escrituras notaremos que verdaderamente ellos no estaban presenta en la transfiguración de Jesús, sino solo Jesús, respecto a ellos, era solo su apariencia.

Para poder confirmar esto debemos leer el texto en el versículo 9, leamos.

Mateo  17:9 “Cuando descendieron del monte, Jesús les mandó, diciendo: No digáis a nadie la visión, hasta que el Hijo del Hombre resucite de los muertos.”

Es decir, ellos no estuvieron físicamente ahí, excepción de sus apariencias, solo Jesús estaba ahí verdaderamente. Si observamos todas algunas menciones de visiones en a biblia, notaremos que lo visto nunca está presente, sino que solo es un éxtasis. Las visiones no implican que lo mostrado esté presente necesariamente, esto mismo sucede con la visión de Pedro del lienzo en Hechos 10:9-17, si leemos este texto, nadie se atreverá a decir que Dios suspendió a todos esa cantidad de animales en el cielo (v. 12 “en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo”). Claramente aquí solo fue usado la apariencia de todos estos animales, y no sus cuerpos físicos.
También podemos ver el ejemplo de Pablo cuando vio a Ananías que le colocaba la mano sobre sus ojos cuando esta ciego después de su conversión en camino a Damasco, esto lo vemos en Hechos 9:10-12. Pablo vio en visión a Ananías, y que lo curaba, pero esto no fue real, y Ananías no estaba físicamente en esa visión, solo después de que Ananías fue físicamente a donde Pablo recién ahí lo tocó y lo curó. Esto nos muestra que en la visión Ananías no estaba físicamente y solo fue una ilusión dada por Dios a Pablo.

Y todo esto lo confirma el mismo Pedro en Hechos 12:6-10, donde es liberado de la cárcel por un ángel, y el reconoce la diferencia de una visión y la realidad, en el verso 9, leámoslo.

“Y saliendo, le seguía; pero no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, sino que pensaba que veía una visión.”

Pedro confirma que las visiones no son sucesos reales. Por lo tanto ni Moisés ni Elías estaban ahí presentes físicamente.


Los mártires bajo el altar
Apocalipsis 6:9-11

¿Los mártires estaban literalmente ahí bajo el altar?

Para responder esta interrogante, preguntémonos algunas cosas:
“¿Las almas claman?”, “¿Por qué las almas debajo del altar?’”

Muchos sostiene que los mártires se encontraban verdaderamente bajo el altar, aquellos que fueron muertos por la causa de Cristo. Pero ¿es así como dice?, la verdad es que no, este texto no es literal, sino simbólico, analicemos un brevemente este texto:

“Cuando el Cordero rompió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sufrido el martirio por causa de la palabra de Dios y por mantenerse fieles en su testimonio. Gritaban a gran voz: «¿Hasta cuándo, Soberano Señor, santo y veraz, seguirás sin juzgar a los habitantes de la tierra y sin vengar nuestra muerte?» Entonces cada uno de ellos recibió ropas blancas, y se les dijo que esperaran un poco más, hasta que se completara el número de sus consiervos y hermanos que iban a sufrir el martirio como ellos.”

Para comenzar a explicar este texto, debemos considerar que este texto no es literal, sino que es figurado, simbólico, aquí se utiliza una figura literaria llamada “personificación”, ésta consiste en atribuir a objetos o animales cualidades de ser humano, esta figura también es utilizada en Génesis 4:10, leamos este texto.

“—¡Qué has hecho! —Exclamó el Señor—. Desde la tierra, la sangre de tu hermano reclama justicia.”

Podemos apreciar aquí, que Dios dice que la sangre de Abel clama por justicia desde la tierra, no se requiere ser un doctor de la biblia o la literatura para decir que esto no es literal. Aquí Dios está expresando que él sabe lo que Caín hizo, y lo reprende.
Aquí en Génesis 4:10, cuando dice “sangre” es literal, y luego se le atribuyen cualidades y acciones  no pertenecientes a la sangre, esto es claramente la aplicación de la figura retórica “personificación” (o prosopopeya), tenemos otros ejemplos de esta figura aplicada en la biblia, lo podemos ver en 1 Cor 12:15-16, Job 28: 22; Salmos 19: 1-2; 35: 10; 85:10; 114: 3; Isaías 55:12; Lucas 19:40, entre otras. Esta figura mantiene el objeto de forma literal pero las cualidades son figuradas, los mismo sucede aquí, la sangre se mantiene, pero las cualidad atribuida es figurada, ésta representa que Dios está consciente del crimen de Caín.

Pero esto no queda aquí, para poder dar una mejor luz de esto, si logramos comprender que las almas están debajo del altar, esto no es casualidad que se diga, sino que un significado tiene, los mártires son personas que han sido muertas por una causa, ellos han sido sacrificados por el nombre de Cristo, su sangre a sido derramada por motivos del Señor, y dieron sus vidas hasta la muerte. Esto es una pista para entender este pasaje, ahora dirijámonos a Levítico 4:5-7, donde dice:

“El sacerdote ungido tomará un poco de la sangre del novillo y la llevará a la Tienda de reunión. Mojará el dedo en la sangre, y rociará con ella siete veces en dirección a la cortina del santuario, en presencia del Señor. Después el sacerdote untará un poco de la sangre en los cuernos del altar del incienso aromático, que está ante el Señor, en la Tienda de reunión. El resto de la sangre del novillo la derramará AL PIE DEL ALTAR del holocausto, que está a la entrada de la Tienda de reunión.”

Si notamos aquí en Levítico, la sangre de los animales víctimas de sacrificio es es derramada AL PIE DEL ALTAR, los mismo es descrito en el texto de Apocalipsis 6, donde las alma están debajo del altar, y  clamando por justicia al igual que Abel, esto es lo mismo paralelamente, así como la sangre Abel clama, las almas de los mártires claman, la sangre del sacrificado en derramada debajo del altar, las almas de los mártires están debajo del altar, claramente el hecho de que los mártires están en aquel lugar nos representa que han sido muertos, y esto por causa del Señor.

Pero usted puede decir “pero en Apocalipsis no dice sangre, dice alma, esto cambia todo, se está refiriendo a la persona”.

Pues en eso no hay contradicción ni inconsistencia en mis palabras, en el texto de Levítico, unos capítulos más adelante podemos leer algo alentador:

Levítico 17:11 (NVI)
“Porque la *vida de toda criatura está en la sangre. Yo mismo se la he dado a ustedes sobre el altar, para que hagan propiciación por ustedes mismos, ya que la propiciación se hace por medio de la sangre.”

*Lit. Alma

Esto nos ilumina aun más todo esto lo dicho, y también si leemos Deuteronomio 12:23, veamos.

“Pero asegúrate de no comer la sangre, porque la sangre es la *vida. No debes comer la *vida con la carne.”

*Lit. Alma
Y también en Génesis 9:4.

“Pero no deberán comer carne con su *vida, es decir, con su sangre.”

*Lit. Alma

Podemos apreciar claramente que la sangre representa el alma o vida, según los diccionarios hebreos, alma y vida son sinónimos, y literalmente en esto dos últimos pasajes presentados, literalmente dice “alma”. Cuando el Apocalipsis nos presenta alma, fácilmente podemos entenderlo como sangre, pues según en Levítico 17:11, la vida o el alma está en la sangre, y en Deuterononio y Génesis lo detalla más, diciendo que la sangre es la vida o alma misma. Es decir, la sangre de los mártires clama por justicia, así como Abel.

Claramente no eran las personas muertas, sino la sangre, así como la de Abel. Este pasaje nos enseña por medio de este símbolo, que Dios está consciente y recuerda a los mártires y hará justicia. Todo esto descrito en Apocalipsis 6:9-11 es figurado. Los muertos no están en el altar en el cielo.


La parábola del hombre rico y Lázaro
Lucas 16:19-31

¿Existen estos lugares descritos en esta parábola?
¿Los hombres después de morir siguen conscientes y vivos y va a estos lugares?

Para conocer con más detalle esta parábola ingresa aquí http://embajadores-delreinodedios.blogspot.com/2014/01/parabola-del-rico-y-lazaro-explicada.html  o busca la entrada en este blog con el título de la parábola

Muchos sustentan el infierno  y la inmortalidad del alma citando esta parábola, pero a la luz de las escrituras nos daremos cuenta que Jesús al relatar esto, nunca nos quiso dar a entender que los lugares descritos existen o que los muertos siguen vivos después de muertos y van a estos lugares.

La Parábola del hombre rico y Lázaro, es una representación, Jesús la utilizó para darles la enseñanza a los que estaban escuchando en ese momento, estas enseñanzas fueron directamente dirigidas a estos espectadores, confrontándolos y dándole lecciones para su aprendizaje.

Esta parábola como toda otra contiene aspectos reales como, hay un Dios, hay un juicio, hay un destino para el hombre. Pero esta parábola contiene estos aspectos para  representar la realidad que los hombre deben saber. Jesús relata esta parábola no solo con el fin de dar una enseñanza; que hay castigo y recompensa después de que mueren, y solo Jesús utiliza todo esto para representar el fin de los tiempos. Jesús utiliza estos recursos que ciertamente no son posibles en la realidad, para solo entregar su enseñanza, esto no es literal. El hombre rico es llevado a un tormento y Lázaro al lado de Abraham, representado el destino de cada uno, y luego comienzan un diálogo, es ahí donde Jesús comienza a entregarles la enseñanza central, y comienzan a hablar.

Si esos lugares  mencionados como tales fuesen reales, entonces también sería real que ellos se están viendo unos a otros, el rico con Lázaro, pero NO, esto no es literal, los lugares no son literales, solo Jesús utilizó estos destino representado el destino del hombre que será determinado en el juicio al final de los tiempo, esto solo Jesús lo hizo para representar el contexto. Solo hay un juicio (Apocalipsis 20:11-15), no dos, y este juicio es el del fin de los tiempos, donde los destinos de los hombres se determinan. 

Como he dicho, esto solo representa el destino de los hombres (y que no hay vuelta atrás). En el diálogo podemos ver que Jesús mismo les da una lección para aquellos que creen que hay vida después de muertos  (inmortalidad del alma), esta creencias es sostenida por el rico, ya que él le dice a Abraham:

Entonces te ruego, padre, que mandes a Lázaro a la casa de mi padre, para que advierta a mis cinco hermanos y no vengan ellos también a este lugar de tormento.”(Lucas 16:27, 28)-

 El hombre rico creía en la inmortalidad del alma, es decir, que el hombre sigue con vida después de muerto, y que Lázaro podía comunicarse con los vivos si viajaba a donde sus hermanos, aquí el hombre rico nos expresa la creencia de la no necesidad de resurrección para tener comunicación con los vivos.

En las segundas palabras del hombre rico, el insiste en que si un “muerto” es enviado a los hermanos, ellos se arrepentirán (v.30). Pero Abraham nos entrega la enseñanza contraria a ésta, y esto para dar la verdadera enseñanza, Abraham dice en su primera respuesta al hombre rico:

“Ya tienen a Moisés y a los profetas; ¡que les hagan caso a ellos!”(v.29)

Abraham nos entrega la importancia de la palabra de Dios, en el caso de los tiempo de Jesús es el A.T. y que en ella encontrarán la salvación, por medio de Moisés y los profetas, para no llegar a esa situación donde se encontraba el hombre rico.
Los destinos que se representan en esta parábola son definitivos, no intermedios, Lázaro recibiendo “consuelo”, y el rico es su instancia de“angustia”. Abraham en su segunda respuesta confronta la creencia del hombre rico y responde:

“Si no les hacen caso a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán aunque alguien se levante de entre los muertos. »”(v.31)

Abraham sostiene que para que un hombre pueda tener comunicación con los “vivos” debes necesariamente ser “levantado de los muertos”, es decir resucitado, y esto en cuerpo, esto es contrario a los que el rico sostenía, ya que él sostenía que fuese un muerto a sus hermanos.
Los diágolos que Jesús nos presenta aquí, son la verdadera enseñanza que se debe adquirir. Los lugares no son literales, solo representan el destino del hombre, de ser literal como he dicho, si existiesen como tal, sus descripciones serian tal y como se presentan de igual forma; un destino inmediato al morir, un lugar donde se comunican los dos lugares de destino.

Esta es la enseñanza general de esta parábola resumida. La intensión de Jesús era dar estas verdades utilizando estos recursos; un contexto del destino del hombre y que los muertos hablasen. Esto confrontó a los oyentes para ese entonces, esto fue un balde de agua fría para los judíos que escuchaban, ya que ellos creían en un lugar intermediario. Si se toma literal además de presentar inconsistencias por sus descripciones, también contradiría lo dijo por el autor de Hebreos al decir que Abraham al igual que los demás héroes de la fe nombrados, no recibieron recompensa celestial (Hebreos 11:8, 13-16), en cambio en la parábola se nos describe a Abraham en el lugar de consuelo con Lázaro, en la recompensa. Es por ello que definitivamente este lugar no es literal y no existe como tal, sino que solo es una representación del destino del hombre como contexto. Con esta parábola definitivamente no podemos sustentar la creencias del un lugar llamado el “seno de Abraham”, de ser sustentada, tendríamos obligadamente que decir que los justos y los injustos se pueden comunica, que Abraham está ahora en la recompensa del consuelo.
Esto contradiría las escrituras, los lugares y el rico y Lázaro no era personas reales, Abraham representa a Dios. Por lo antes explicado no podemos apoyar que existe el Seno de Abraham ni lugar intermedio descrito en esta parábola.

(Para conocer con más detalle esta parábola ingresa aquí http://embajadores-delreinodedios.blogspot.com/2014/01/parabola-del-rico-y-lazaro-explicada.html   ó busca la entrada en este blog con el título de la parábola).

Podemos concluir que los textos anteriormente mencionados y explicados no enseñan ni apoyan que los muertos están conscientes o vivos en un lugar intermedio como si hubiese inmortalidad del alma.

Las almas son mortales, ya que solo es el producto de la unión entre el cuerpo y el espíritu o aliento de vida (Génesis 2:7; Eclesiastés 12:7-8). Y solo tendremos alma inmortal después de ser resucitados (Juan 11:23-25; Marcos 10:30; Juan 12:25; Romanos 2:7, 16; Mateo 25:46)


lunes, 17 de febrero de 2014

¿Fue el profeta Samuel el que apareció en Endor?


¿Fue el profeta Samuel el que apareció en Endor?
   Por Samuel Jaque Barrios




  Un tema polémico respecto a la inmortalidad o no del alma, surje cuando se analiza el acontecimiento concerniente a la aparición de Samuel cuando es invocado por la adivina de Endor. A través de este sencillo y breve estudio, conoceremos la verdad haciendo un análisis de la información que nos presenta la biblia en torno a lo sucedido en el pasaje de 1 Samuel 28: 3-20, donde aparece, en teoría, el profeta Samuel ante Saul después de que una adivina lo haya invocado estando él muerto.

Datos importantes como antecedentes:
1). Las escrituras nos revelan que los muertos no pueden volver a esta vida (Job 7:9 – 10)
2). Dios prohíbe consultar a los muertos (Deuteronomio 18:10 – 12)
Dios no contestaría por medio de un acto que prohíbe, ni Samuel sería partícipe de tal cosa, la consulta de los muertos es aborrecido por Dios.
3). Saul consultó a Dios, pero Dios no respondió, y ni siquiera por profetas (1 Samuel 28:6). Si el Dios no contestó a Saul, menos lo hará por este medio aborrecido por él.

No fue el profeta Samuel
4). La espiritista vio a un elohim subir de la tierra (1 Samuel 28:13), los únicos que se les puede calificar como “elohim” en este contextode sucesos sobrenaturales, es algo diferente de un humano, aunque tenga similitud en la forma, ya que se parecía en ese aspecto. La espiritista distinguió a un ser sobrenatural o diferente a un hombre , por eso le llamó elohim (el hombre es descrito inferior a los ángeles en Salmo 8:5). Por este motivo podemos decir que era un ser de naturaleza espiritual.

5).  La espiritista vio subir de la tierra a un ser diferente al hombre (1 Samuel 28:13). Samuel estaba muerto, él no puede volver a pisar esta tierra mientras esté en ese estado  según Job 7:9 – 10. Si estuviera en alma con Dios, entonces Samuel bajaría del cielo, como sostienen los defensores de la inmortalidad del alma, enseñando que los salvos están en el cielo en el reino del Dios, por lo tanto, debería bajar del cielo, si fuera un ángel, también bajaría del cielo. Este ser subió de la tierra, un signo que apunta a un ente espiritual extraño no perteneciente al cielo.

6). Saul entendió que era Samuel (1 Samuel 28:14), la biblia no afirma que fue Samuel, sino que Saul “entendió” que era Samuel, es decir, supuso, pero no lo vió, sino que todo fue por medio de la medios, la adivina.

7).  Saul se postró delante del ser que apareció (1 Samuel 28:14). Se registra en la biblia que los ángeles cuando son adorados no aceptan reverencia, no aceptan tal honor (Apoc. 19:10; 22:8 – 9). Un hombre conocedor de Dios y siervo de él no acepta adoración  por prinvipio de humildad (Hechos 10:25-26). Un ente espiritual maligno se deja que le adoran y desea ser adorado (Mateo  4:9), como tenemos el ejemplo del mayor de ello, Satanás, mas aun los espiritus malignos.

El mensaje no viene de parte de Dios
8). Todo mensaje que viene de Dios por parte de un profeta se cumple, de esta forma se distingue si el profeta y el mensaje es de Dios (Deut 18:21, 22).

9). Las predicciones de este ente maligno no se cumplieron.
“Y Jehová entregará a Israel también contigo en manos de los filisteos; y mañana estaréis conmigo, tú y tus hijos; y Jehová entregará también al ejército de Israel en mano de los filisteos." (1 Samuel 28:19)
Analicemls esta supuesta profecía punto por punto y determinemos según el tesrimonio bíblico si fue cumplida completamete:

9.1) “Y Jehová entregará a Israel también contigo en manos de los filisteos”

Saul no estuvo en las manos de los filisteos ni fue muerto por ellos, Saul se suicidó, como enseña 1 Samuel 31:4.

9.2) “y mañana estaréis conmigo, tú y tus hijos”


No murieron todos los hijos de Saul al día siguiente. Is-Boset hijo de Saul murió tiempo después, como nos muestta 2 Samuel 4:6-8

9.3). “y Jehová entregará también al ejército de Israel en mano de los filisteos."
La derrota en la batalla, no era cuestión de adivinar, todo el mundo sabía que Dios había desechado a Saul anteriormente y que no iba a estar con él en la batalla. Así que esa no es una "predicción" en toda regla.

10). El motivo de la causa de muerte de Saul fue su desobediencia y por haber consultado a la adivina:
"Así murió Saul por su rebelión con que prevaricó contra Jehová, contra la palabra de Jehová, la cual no guardó, y porque consultó a una adivina, y no consultó a Jehová; por esta causa lo mató, y traspasó el reino a David hijo de Isaí. " (1 Crónicas 10:13 – 14)

11). Dios provee una fuente de revelación en tiempos de Saul, su ley y los profetas.
"Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos? ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido. " (Isaías 8:19 – 20). (Ley de Moisés y en testimonio de los profetas equivale al antiguo testamento. Actualmente aplicado a hoy, para nosotros es la biblia)

Dios prohíbe esta práctica (espiritismo), pues de esta forma no seremos engañados por Satanás ni por sus demonios.

En conclusión, como hemos visto, no fue el profeta Samuel el que apareció en tal acto de espiritismo, sino un ente sobrenatural distinto, además, hemos comprobado que las predicciones no se cumplieron. Dios aborrece el acto de la consulta de los muertos, además, una de las causas de la muerte de Saul fue este acto de espiritismo.


martes, 4 de febrero de 2014

¿Dónde está el Ladrón arrepentido de la cruz?





¿DÓNDE ESTÁ EL LADRÓN ARREPENTIDO DE LA CRUZ?
  Por Samuel Jaque Barrios


Muchos aseveran que el ladrón que se encontraba en la cruz con Jesús, aquel que se arrepintió, ahora está en el cielo con Dios, esto es un error que contradice la enseñanza general de las escrituras, ahora veremos brevemente la verdad de este pasaje del evangelio de Lucas.


El Ladrón de la cruz
Leamos el texto.
Y decía: Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces El le dijo: En verdad te digo, hoy estarás conmigo en el paraíso.”(Lucas 23:42, 43)

Analicemos algunos puntos importante para poder concluir de manera correcta la verdad de este pasaje.

PRIMERO, cuando Jesús pronunció la palabra “Paraíso”, hizo alusión, a la palabra tercer cielo, esta palabra son equivalente, el relato de Pablo de un hombre que fue al tercer cielo (posiblemente él), Pablo en ese relato, Tercer cielo y Paraíso son lo mismo (2 Corintios 12:2-4), nótese, Jesús no dijo cielo, sino Paraíso, (estos NO son sinónimos). Cuando el Hijo de Dios mencionó el Paraíso se estaba refiriendo a la ciudadanía celestial, también encontrarás esa equivalencia, donde se encuentra el árbol de la vida (Apoc 2:7). Es decir, Jesús se refirió a la cuidad celestial con la palabra Paraíso. Primero. Debes saber que: Todos los muertos están muertos, y ninguno a excepción de Jesús está en el cielo (Juan 3:13), solo Jesús, Jesús no se puede contradecirse. Jesús dijo que nadie ha subido al cielo, y él hace la excepción que solo sube al cielo el que ha descendido del cielo, él mismo. Debes saber también que en el griego no existen signos de puntuación, es decir. La frase "de cierto te digo, hoy estará conmigo en el paraíso" la coma es totalmente viable tanto antes de hoy como después de hoy, ambas tiene la misma probabilidad de ser. Cuando colocamos la coma después de "hoy", el texto cambia totalmente su sentido, estaría diciendo de esta forma. 

Y dijo [el Ladrón] a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo hoy, estarás conmigo en el paraíso.”(Lucas 23:42-43).

La traducción textual del nuevo testamento, versión textual hebraica "El Código Real", lo traduce de esta manera:
Lucas 23: 43 "Y le dijo: "De cierto te digo hoy que estarás conmigo en el Gad Edem".

Si te das cuenta, en este orden Jesús NO está prometiendo que el Ladrón estaría ese mismo día en el paraíso. Considero que esta es la mejor forma y más acertada de transcribir el texto, ya que todo apunta a que debió transcribirse así. Veamos como la misma biblia confirma esto.

SEGUNDO. El Ladrón dijo "Acuérdate de mí CUANDO VENGAS EN TU REINO", nos damos cuenta que el Ladrón tenía conocimiento del mesías y sabía que él vendría un día a establecer su reino, en ese momento él creyó en Jesús como mesías, pero el ladrón no pidió que ese mismo día fuese, sino que cuando venga Jesús en su reino, es decir el ladrón también sabía que los muertos resucitarían el día de la venida de Jesús (1 Tes 4:15-17, Mt 24:29-31), cuando los muertos creyentes fueren resucitados para vida eterna, el ladrón pedía a Jesús que no lo olvidara cuando venga en su reino, sino que se acuerde para que lo resucite. Espero que me esté siguiendo hasta aquí, continuo. El ladrón nunca se refirió ni pensó que él estaría ese mismo día en el paraíso, y Jesús al hablarle le responde “Paraíso”, mientras que el Ladrón dijo “reino”, esto sucede por que esto es equivalente, podemos ver que en Apocalipsis la cuidad celestial desciende a la tierra, es decir, nadie irá al cielo, pues la misma cuidad, el reino de Dios será establecido en la tierra (Apoc. 21:2), la biblia enseña esto en muchos textos ( Mateo 5:5; Hebreos 13:14; Hebreos 11:8,10; Proverbios 2:21; Isaías 65:17; Isaías 66:22; 2 Pedro 3:13; Apoc 21:1). Por lo tanto Jesús como el ladrón se refirieron al reino que él establecería en la tierra cuando él venga en la nubes, esto hasta ahora concuerda y no se contradice con las palabra de Jesús en Juan 3:13.

TERCERO. La verdad es que Jesús nunca dijo que él estaría con el ladrón ese mismo día en el Paraíso, y nunca quiso dar a entender eso. Si nos damos cuenta la correcta traducción del texto no está diciendo eso. Ésto podemos seguir confirmándolo si seguimos razonando con otros conocimientos que muestran que Jesús nunca dijo que el Ladrón estaría “hoy en el Paraíso”, ya hemos dicho que nadie ha ido al cielo, y que nadie irá, pues el reino de Dios vendría, también que todos los muertos están esperando ser vueltos a la vida (juan 5:28-29). Ahora con lo que diré nos daremos cuenta con toda seguridad que Jesús no le prometió el paraíso en ese momento inmediatamente. Jesús nunca prometió eso. Yo te pregunto ahora ¿Cómo es posible que el Ladrón esté con Jesús ese mismo día en el Paraíso si Jesús no estuvo en el paraíso ese mismo día, sino que  resucitó al tercer día después de decir dichas palabras?, La verdad es que decir y asegurar tal barbaridad es estar ignorando todo lo que nos muestra las escrituras respecto al estado de Jesús después de muerto. Jesús no estuvo ese día en el Paraíso, ni resucitó ese mismo día, sino que ese mismo día murió, fue sepultado, y resucitó al tercer día. Jesús no mentiría de esta forma, aseverar que Jesús prometió el paraíso al Ladrón, es tratar de mentiroso a Jesús, ya que él mismo sabía que no estaría ese mismo día en el paraíso o el cielo, sino muchos días después de muero  y resucitado. Este texto de "el Ladrón en la cruz" generalmente se utiliza para enseñar y sostener que los muertos siguen vivos después de morir (alma inmortal), y otros más ignorante para decir que los muertos van al cielo, esto contradice toda la enseñanza de la resurrección si nos damos cuenta.

ANTES DE CONTINUAR CON EL PUNTO CUANTO Y FINAL, a modo de resumen de lo dicho, podemos decir que:
1). El texto bien transcribido no quiere enseñar que el Ladrón estaría con él en el Paraíso ese mismo día, confirmando esto con que:
2) el reino de Dios vendría a nosotros y no vino ese mismo día, nadie ha subido al cielo excepto Jesús (Juan 3:13), los muertos están esperando ser resucitados en la venida de Jesús (1 Tes 4:16), 3). Jesús no resucitó ese mismo día por lo tanto era imposible que él cumpliera que ese mismo día estarían ambos en el Paraíso.

¿Como podría cumplir Jesús esa promesa en “ese mismo día” si ni él ese mismo día estuvo en el Paraíso? O la transcripción actual dada es la errada, o cuando dijo Paraíso se refería a la sepultura, decir que ambos estuvieron en la sepultura ese mismo día no es seguro, ya que no se tiene registro de que el ladrón muriera ese mismo día. Claramente la transcripción entregada está errada.

CUARTO. Jesús cuando resucitó no subió inmediatamente al cielo (Juan 20:17) sino que estuvo 40 día en la tierra hablado acerca del reino de Dios después de su resurrección. (Hechos 1:3) aunque no dice que los 40 días son seguido. Podemos decir a grandes rasgos que fueron 43 días que Jesús estuvo en la tierra después de ser resucitado, y no subió al Padre, sino después de estos días el lo hizo (Hechos 1:9-11).

En conclusión, Jesús nunca prometió que el Ladrón estaría ese mismo día con él en el Paraíso, sino que le prometió que cuando él venga en la nubes (Como el Ladrón pidió: “cuando vengas en tu reino” (Lucas 23:42) él sería resucitado y así estará con él en el Paraíso. Jesús no podría haber cumplido la “promesa” al Ladrón ya que ni él subió al cielo ese mismo día, sino que después de 43 días. El Ladrón está muerto actualmente, y será resucitado según la verdadera promesa de Jesús en su venida. De todos los hombres muertos, solo Jesús está en el cielo. Podemos decir entonces que es una mala interpretación y una contradicción decir que el Ladrón ese mismo día fue al Paraíso porque Jesús lo prometió. Y finalmente el texto debería decir así:

Y dijo [el Ladrón] a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo hoy, estarás conmigo en el paraíso.”(Lucas 23:42).





Creación EX DEO: Todo procede del Dios