martes, 16 de septiembre de 2014

La Verdadera Identidad del Padre y del Hijo, Contra el Trinitarismo, Unicitarismo y Henoteismo



La Verdadera Identidad del Padre y del Hijo, Contra el Trinitarismo, Unicitarismo y Henoteismo
Por Samuel Jaque Barrios




Actualmente existen doctrinas que quieren describir la identidad del Dios, para ello existen filosofías como el Trinitarismo, el Henoteismo, y el Unicitarismo, que son las más conocidas. En este estudio presentaremos cada una de estas y las contrastaremos con la biblia. Es necesario que cada cristiano sea diligente en conocer en detalle las verdades que el Dios nos ha entregado en su palabra. Existen muchas religiones y doctrinas, pero la verdad de cada enseñanza de la biblia solo es una. El Dios nos manda a predicar una doctrina limpia y sin contaminación con creencias externas a lo que él nos enseña en su palabra, es por ello que nos dice “ten cuidado de ti mismo y de la doctrina, persiste en ello, porque haciendo esto te salvarán a ti y los que te oyeren (1 Timoteo 4:16). Ahora es cuando más debemos estar firmes en la enseñanza de Cristo y los apóstoles, porque falsos profetas  y falsas doctrinas han surgido desviando las enseñanzas del Dios y llevando al creyente al error.

El propósito de este estudio es hacer un análisis crítico de las doctrinas que pretenden explicar la relación de Jesús y el Dios contrastándolas con la biblia, y presentar la doctrina más lógica y bíblica que se extrae al analizar los textos racionalmente y bajo reglas esenciales de interpretación. Al finalizar este estudio, llegaremos a la conclusión, bajo el correcto análisis de los textos, de las siguientes premisas:


Existe un Único y Verdadero Dios, el Padre, quien es el Dios y Padre de Jesús literalmente, Jesús se somete a él. El Padre y el Hijo no son el mismo ser ni forman un Dios entre ellos. El Padre es mayor en autoridad, conocimiento y poder que el Hijo; El Padre es la máxima o suprema autoridad, quien le delegó toda autoridad al Hijo sobre todos y todo. Solo el Padre es eterno, mientras que el Hijo proviene de Él, y por quien mediante hizo el universo. El Espíritu Santo es el Espíritu del Dios, es su fuera poderosa, la forma de manifestarse en la tierra y la forma de llenar todo el universo con su presencia.

Le invitamos a que pueda seguir este estudio bajo la dirección del Espíritu Santo del Dios para que sea partícipe de esta gran enseñanza de la biblia que hemos titulado La Verdadera Identidad del Padre y del Hijo, contra el trinitarismo, el unicitarismo y el henoteismo.




ÍNDICE DE CONTENIDO


- PRIMER CAPÍTULO:
Descripción de las doctrinas populares
I. La Doctrina de la Santísima Trinidad
II. El Unicitarismo o los "sólo Jesús" 
III. El Henoteismo Monólatra 

- SEGUNDO CAPÍTULO:
La verdadera identidad del Padre y del Hijo, y el Espíritu Santo
I. Un Único Dios Verdadero, el Padre 
II. El Hijo del Único Dios Verdadero, Jesús el Señor
III. El Espíritu Santo del Dios Verdadero

- TERCER CAPÍTULO:
Explicaciones de textos y refutaciones a argumentos utilizados para afirma que Jesús es el Dios, o un Dios
I. Textos explícitos que aparentan que Jesús es Dios – Refutación
II. Textos implícitos que aparentan que Jesús es Dios – Refutación

- CUARTO CAPÍTULO:
I. Objeciones a la doctrina trinitaria y unicitaria 
II. Objeciones a la doctrina henoteista

- CONCLUSIÓN

- Notas, referencias y fuente




PRIMER CAPÍTULO 

Descripción de las doctrinas populares
I. La Doctrina de la Santísima Trinidad

La trinidad: “Es una característica muy marcada en el hinduismo, y es perceptible en las mitologías niponas, persas, egipcias, romanas, indias y las más antiguas mitologías griegas” (el Diccionario Religioso, Lyman Abbott, p 944).
       Sin duda, la mayoría de los cristianos sostienen la creencia de la “Santísima Trinidad”, la más popular de todas, pero todos no saben cuál es el origen real de esta creencia. En este sencillo estudio conoceremos cuál es la procedencia de esta doctrina, y qué validez tiene en las escrituras, así como también mostraremos que es lo que realmente enseña la palabra del Dios. Aquí demostraremos que esta famosa creencia no es bíblica, sino que es introducida fraudulentamente en la palabra del Dios, pero gracias a Él, actualmente se dispone de los medios para que la verdad siempre salga a la luz y podamos conocerla, pero solo la hayan aquellos que realmente buscan la verdad y quieren conocer en detalle la verdadera enseñanza bíblica sin importar ideologías ni denominaciones.

El concepto de la trinidad fue gradualmente construida desde el II al siglos IV d.C, donde adoptó oficialmente en el cristianismo católico. Mientras que en el primer siglo no existía rastro en los cristianos primitivos tal creencia, fue en el segundo siglo donde se comenzó a desarrollar esta doctrina con la cristianización de paganos quienes poco a poco mezclaron la filosofía cristiana con las distintas filosofías de aquel entonces, mayoritariamente la griega y la romana, la cual se intensificó por este motivo, aquellos periodos donde el fenómeno del sincretismo religioso y cultural estaba en pleno apogeo.  Sin embargo, no existe registro histórico documental de que en el primero siglo se haya promovido una idea del concepto trinitario. Los apóstoles plasmaron sus enseñanzas sin presentar signos de un trinitarismo cristiano respecto a la identidad de la deidad y el mesias. La Nueva Enciclopedia Católica dice:
 “La formulación 'un Dios en tres personas' no fue sólidamente establecida, ciertamente no completamente asimilada en la vida y profesión cristiana antes del final del siglo IV. Pero es precisamente esta formulación que primero ha reclamado para el título el dogma trinitario. Entre los Padre Apostólicos, no había nada aún remotamente aproximado a tal mentalidad o tal perspectiva” (1967), Vol. XIV, p. 299.
La misma Institución Católica autora de la adopción de esta creencia reconoce que en los Padres Apostólicos no existía tal mentalidad o perspectiva trinitaria. Y es justamente que por ello, no existen registros de que el trinitarismo haya una fe histórica procedente de los discípulos de Jesús ni de los primeros cristianos. La Nueva Enciclopedia Británica nos declara lo siguiente:
“Ni la palabra trinidad ni la doctrina explícita aparece en el Nuevo Testamento, ni Jesús y sus discípulos tienen la intención de contradecir el Shema en las Escrituras Hebreas: "Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios, Jehová uno es" (Deuteronomio 06:04)... La doctrina se desarrolló gradualmente sobre varios siglos y a través de muchas controversias... Por el fin del siglo IV DC... La doctrina de la Trinidad tomó sustancialmente la forma que ha mantenido desde entonces” (1976), la X Microp Dia, Vol., p. 126.”
La doctrina completamente pronunciada se encuentra en el Credo de San Atanasio, fielmente abrazada por la Iglesia católica y adoptada por ella. La iglesia católica en sus distintos concilios, terminó por afirmar la deidad de Jesús. El Credo o Símbolo Niceno-Constantinopolitano es la consumación, el resumen o resolución del concilio de Nicea del año 325 y del concilio de Constantinopla del año 381, en este último también se adoptó la concepción de la deidad del Espíritu Santo como una persona divina. En el concilio de Nicea, surgido por la opinión dividida sobre si Jesús era o no Dios, debido a que la concepción trinitaria ya estaba tomando fuerza entre los cristianos, el climax de la controversia, conocida actualmente como Controversia Arriana, Atanasio defendió en concilio la doctrina trinitaria, donde presentaba a Jesús como el mismísimo Dios verdadero, aunque engendrado, pero eterno, eternamente engendrado sin tiempo donde no existía, mientras que Arrio, un erudito sacerdote, representante de los que no aceptaban esta nueva concepción que había surgido, sino que consideraban a Jesús como un ser creado, por ende, distinto del Dios y con un comienzo, es decir, que hubo algún momento en que no existía, siendo esta concepción la más primitiva de los cristianos y anterior incluso al mismo Arrio y a la trinidad, pero toma su nombre "Arrianismo" por ser Arrio uno de los más influyentes defensores de esa doctrina. En dicha controversia prevaleció la trinidad, y se declaró el Arrianismo como herejía y fue prohibida, Arrio como promotor, fue excomulgado y exiliado, diez años después fue exonerado por el Primer Sínodo de Tiro en el año 335, luego de su muerte en el mismo año, volvió a ser anatemizado. Aunque la filosofía arriana que promovía siguió expandiéndose, incluso algunos emperadores romanos de años posteriores adoptaron esta postura, como por ejemplo Constancio II y Valente. La Iglesia Católica Romana, es la autora de la promulgación y adopción del dogma trinitario originado por la mezcla de filosofías paganas con las enseñanzas cristianas.

Ciertamente la doctrina trinitaria no pertenece a la creencia original de la cristiandad, esta enseñanza no pertenece a la sana doctrina de los apóstoles ni del Señor Jesús. Sin embargo, los actuales trinitarios, sostienen que esta doctrina tiene sustento en las mismas escrituras bíblicas, algo que analizaremos más adelante. Como mencioné anteriormente, la actual creencia trinitaria se describe claramente en el credo de Atanasio, adoptada por el catolicismo luego de su institucionalización y desde entonces ha sido la creencia central del catolicismo y la mayoría de la iglesias protestantes en general. Este credo recita de la siguiente manera:

EL CREDO DE SAN ATANASIO[1]
Todo el que quiera salvarse, debe ante todo mantener la Fe Universal. El que no guardare ésta Fe íntegra y pura, sin duda perecerá eternamente. Y la Fe Universal es ésta: que adoramos a un solo Dios en Trinidad, y Trinidad en Unidad, sin confundir las Personas, ni dividir la Sustancia. Porque es una la Persona del Padre, otra la del Hijo y otra la del Espíritu Santo; mas la Divinidad del Padre, del Hijo y del Espíritu es toda una, igual la Gloria, coeterna la Majestad. Así como es el Padre, así el Hijo, así el Espíritu Santo. Increado es el Padre, increado el Hijo, increado el Espíritu Santo. Incomprensible es el Padre, incomprensible el Hijo, incomprensible el Espíritu Santo. Eterno es el Padre, eterno el Hijo, eterno el Espíritu Santo. Y, sin embargo, no son tres eternos, sino un solo eterno; como también no son tres incomprensibles, ni tres increados, sino un solo increado y un solo incomprensible. Asimismo, el Padre es Dios, el Hijo es Dios, el Espíritu Santo es Dios. Y sin embargo, no son tres Dioses, sino un solo Dios. Así también, Señor es el Padre, Señor es el Hijo, Señor es el Espíritu Santo. Y sin embargo, no son tres Señores, sino un solo Señor. Porque así como la verdad cristiana nos obliga a reconocer que cada una de las Personas de por sí es Dios y Señor, así la religión Cristiana nos prohíbe decir que hay tres Dioses o tres Señores. El Padre por nadie es hecho, ni creado, ni engendrado. El Hijo es sólo del Padre, no hecho, ni creado, sino engendrado. El Espíritu Santo es del Padre y del Hijo, no hecho, ni creado, ni engendrado, sino procedente. Hay, pues, un Padre, no tres Padres; un Hijo, no tres Hijos; un Espíritu Santo, no tres Espíritus Santos. Y en ésta Trinidad nadie es primero ni postrero, ni nadie mayor ni menor; sino que todas las tres Personas son coeternas juntamente y coiguales. 

De manera que en todo, como queda dicho, se ha de adorar la Unidad en Trinidad, y la Trinidad en Unidad. Por tanto, el que quiera salvarse debe pensar así de la Trinidad. Además, es necesario para la salvación eterna que también crea correctamente en la Encarnación de nuestro Señor Jesucristo. Porque la Fe verdadera, que creemos y confesamos, es que nuestro Señor Jesucristo, Hijo de Dios, es Dios y Hombre; Dios, de la Sustancia del Padre, engrendrado antes de todos los siglos; y Hombre, de la Sustancia de su Madre, nacido en el mundo; perfecto Dios y perfecto Hombre, subsistente de alma racional y de carne Humana; igual al Padre, según su Divinidad; inferior al Padre, según su Humanidad. Quien, aunque sea Dios y Hombre, sin embargo, no es dos, sino un solo Cristo; uno, no por conversión de la Divinidad en carne, sino por la asunción de la Humanidad en Dios; uno totalmente, no por confusión de Sustancia, sino por unidad de Persona. Pues como el alma racional y la carne es un solo hombre, así Dios y Hombre es un solo Cristo; El que padeció por nuestra salvación, descendió a los infiernos, resucitó al tercer día de entre los muertos. Subió a los cielos, está sentado a la diestra del Padre, Dios Todopoderoso, de donde ha de venir a juzgar a vivos y muertos. A cuya venida todos los hombres resucitarán con sus cuerpos y darán cuenta de sus propias obras. Y los que hubieren obrado bien irán a la vida eterna; y los que hubieren obrado mal, al fuego eterno. Esta es la Fe Universal, y quien no lo crea fielmente no puede salvarse. AMEN 

Ciertamente, si somos objetivos, demostrar que el origen de esta doctrina no pertenece al cristianismo primitivo sino al paganismo, no prueba que la trinidad sea falsa o que no se puede extraer de la biblia, sino solo su origen, es por ello que requerimos cotejarla con las mismas escrituras bíblicas para descartarla completamente. Por medio de este análisis escritural, demostraremos que esta creencia no pertenece verdaderamente a la enseñanza bíblica, sino que es una errónea percepción de la verdadera doctrina cristiana y va en contra de la enseñanza de Jesús y de los apóstoles.

Según el credo de Atanasio el dogma de la trinidad es la Fe universal de la cristiandad y el símbolo distintivo del catolicismo y aquel que no guarda esta fe, perecerá eternamente. Es decir, que todo aquel que lo rechaza, no puede ser salvo. En base a esto, podemos notar que todas las denominaciones protestantes y similares que heredan esta doctrina, realmente de este modo siguen ligadas al catolicismo en su pilar fundamental. Además, esta declaración carece de sustento bíblico, ya que en la biblia no se declara que creer en la Trinidad sea la forma de ser salvo. Los demás errores de este credo son evidentes ya que las sagradas escrituras no mandan a adorar a un Dios en trinidad; ni enseña que el Espíritu Santo sea una tercera persona divina de una trinidad ni que reciba la misma gloria que el Padre y el Hijo; ni que Jesús es el Dios. En el desarrollo de este estudio refutaremos estas premisas que son la base de este credo. 

Es importante mencionar que esta doctrina, no puede ser concebida lógicamente, debido a que su concepto no puede ser explicado por medio de razonamientos lógicos. Porque al afirmar que tres seres de naturaleza divina que son Dios cada uno, y además son un Dios entre ellos, transgrede el principio  lógico de No Contradicción, ya que tres seres no pueden ser un ser entre ellos, dicho esto en base al término general "Dios", que se define oficialmente como el Ser supremo creador del universo [2][3][4]. Esto descarta a esta postura como un concepto lógico, y que no puede ser comprendida racionalmente.

A continuación presentaremos algunas declaraciones de autoridades bíblicas e históricas con relación a la doctrina de la santísima trinidad, y en las notas con las fuentes al final de este estudio podrán acceder a una página con una cantidad mayor de esta citas.[5]
“En la Escritura no hay hasta ahora ningún término por el cual las Tres Personas Divinas son denotadas juntas. La palabra tri’as (de la cual el Latín trinitas es una traducción) es primera encontrada en Teófilo de Antioquía cerca del 180 AD. . . poco tiempo después aparece en su forma latina de trinitas en Tertuliano”  (La Enciclopedia Católica, 1912, Vol. 15, la Trinidad, p 47).
“Es una cosa buena examinar la revelación que Dios hizo al pueblo judío en el Antiguo Testamento. No encontraremos en él una lección sobre la trinidad- no hay ninguno." (Enciclopedia del Siglo Veinte del Catolicismo, Vol. 20, Qué es la Trinidad, Bernard Piault)”.
"Podemos rastrear la historia de esta doctrina, y podemos descubrir su fuente, no en la revelación cristiana, sino en la filosofía platónica... La Trinidad no es una doctrina de Cristo y sus Apóstoles, sino una ficción de la escuela de los posteriores platónicos" (Una Declaración de Razones, Andrews Norton, 1872, Quinta edición, Asociación Unitaria Americana, Boston, Massachusett, p 94, 104).
“La Biblia no enseña la doctrina de la trinidad. Ni la palabra trinidad misma, ni tal lenguaje como uno en tres, tres en uno, una esencia o sustancia o tres personas, es lenguaje bíblico. El lenguaje de la doctrina es el lenguaje de la Iglesia antigua, tomada no de la Biblia sino de la filosofía Griega clásica" (Shirley C. Guthrie, Jr., Doctrina Cristiana, p 92).
“No hay prueba de que los Apóstoles de Jesús alguna vez oyeron de una trinidad" [H. G. Wells, Bosquejo de la Historia, 1920 Edition, p 499] “.
“La trinidad platónica, misma meramente una nueva disposición de trinidades anteriores datando de regreso a anteriores pueblos, parece ser la trinidad filosófica racional de atributos que dieron nacimiento a los tres hipostasis o personas divinas enseñadas por las iglesias cristianas... Esta concepción filosofal Griega de la trinidad divina... puede ser encontrada en todas las religiones antiguas del paganismo” (Franch Nouveau Dictionnaire Universel New Universal Dictionary, Vol. 2, p. 1467).
“Este pronunciamiento sublime del monoteísmo absoluto fue una declaración de guerra en contra de todo politeísmo... Asimismo, la Shema excluye la trinidad del credo cristiano como una violación de la Unidad de Dios” (El Pentateuco y Haftorahs, J. H. El hertz, 1941, Vol. 1, p. 215).
“Miguel Servet sintió que la doctrina de la Trinidad era una perversión católica y él se vio a sí mismo como un buen Cristiano del Nuevo Testamento al combatir eso. Según su concepción, una trinidad compuesta de tres personas bien definidas en un Dios es una imposibilidad racional [nota: Juan Calvino, fundador de la Iglesia Presbiteriana consintió su muerte en la hoguera en una estaca debido a sus opiniones antitrinitarias]” (la Religión del Hombre, John B. Noss, 1968).
“Las doctrinas del logos y la Trinidad recibieron su forma de los Padres Griegos, quiénes... estaban muy influenciados, directamente o indirectamente, por la filosofía platónica... Que los errores y las corrupciones avanzaron a rastras en la Iglesia de esta fuente no puede negarse"  
(La Nueva Enciclopedia de Schaff Herzog del Conocimiento Religioso, editado por Samuel Macauley Jackson, 1957, Vol. IX, p. 91).
“Para Jesús y Pablo la doctrina de la trinidad no fue aparentemente nunca conocida. No dicen nada acerca de eso" [Origen y Evolución de la Religión, por el profesor de la Universidad de Yale, E. Washburn Hopkins].
“La Cristiandad no destruyó al paganismo; lo adoptó… De Egipto vino las ideas de una trinidad divina” (La Historia de La Civilización, César y Cristo, Will Durant, Parte III, 1944, p. 595).
“La trinidad” es una corrupción tomada de las religiones paganas, e insertada en la fe cristiana" (Un Diccionario de Conocimiento Religioso, Lyman Abbott, 1875, p944).
“Los teólogos hoy están de acuerdo que la Biblia hebrea no contiene una doctrina de la Trinidad… los teólogos están de acuerdo que el Nuevo Testamento también no contiene una doctrina explícita de la Trinidad. En el período inmediato post Nuevo Testamento de los Padres Apostólicos ningún intento fue hecho para resolver la relación Dios/Cristo” (Padre-Hijo) en los términos ontológicos" (La Enciclopedia de Religión, Mircea Eliade, Trinidad, Vol. 15, p53-57).
Podemos ver claramente bajo evidencias irrefutables la verdadera procedencia de la doctrina de la Santísima Trinidad que actualmente existe en la mayor parte de las congregaciones cristianas en el mundo. Su principal argumento entonces, es sostener que Jesús es el Dios verdadero. El análisis escrituras de esta doctrina, lo haremos en el siguiente capítulo, donde demostramos que Jesús no es el Dios, sino solo el Padre.




 II.   El Unicitarismo o los "sólo Jesús"
                

      La doctrina de la unicidad o "solo Jesús", también conocida como Monarquismo Modalista, o Pentecostalismo Unicitario, aunque los que sostienen esta postura consideran que existen pequeñas diferencias entre estos dos últimos títulos y por ende diferente variantes de la postura. Es la segunda filosofía más popular en el cristianismo, a estas se adhieren principalmente iglesias protestante de partes de todo el mundo. Su origen va seguido de la doctrina de la trinidad, se registra al siglo II y III con los primero precursores Noeto de Esmirna, Praxeas y Sabelio, estuvo presente en las controversias con la trinidad y el arrianismo desde el siglo II, aunque en el concilio de Nicea del 325 se rechazó y solo se disputaron las doctrinas trinitarios y arrianas, aunque se afirma por los historiadores que era la postura mayoritaria antes de introducirse las ideas trinitarios por la intensificación de la influencia de las filosofías griegas. En aquel entonces también se le llamaba Sabelianismo, por ser Sabelio el precursor más prominente. 

Esta doctrina sostiene que, Jesús es el Dios, así como también el Espíritu Santo y el Padre, sin embargo, afirman que son modos de manifestaciones del único Dios, que el Dios es un único Espíritu, que se ha manifestado o se manifestó durante la historia como Padre, en el Antiguo testamento, y como Jesús en el momento de encarnarse, y luego de la ascensión de Jesús, como Espíritu Santo desde Pentecostés. De modo que a diferencia de la trinidad, el unicitarismo no concibe al Dios compuesto de tres personas divinas coeternas en sí mismas, sino solo a un Dios que se manifiesta de modos distintos, siendo todos esos modos las manifestaciones del mismo ser Espiritual. Algunos unicitarios sostienen que realmente "Padre, Hijo y Espíritu Santo" son solo nombres del único Dios verdadero, y también es popular conocer esta doctrina por la afirmación que sostiene que Jesús es el mimo Padre, y no un ser distinto. Un ejemplo de esta postura, sería la dinámica del agua. Una masa de agua puede manifestarse en tres estados distintos, líquido, gaseoso y sólido, sin embargo, no deja de ser la misma masa de agua. 

Debemos reconocer que, a diferencia de la doctrina de la trinidad, este concepto del uncitarismo, no presenta ningún problema en términos lógicos, ya que representaría a tres entidades, con el mismo valor, y por lo tanto, aunque se presente en expresiones distintas, son el mismo en términos reales, por lo tanto, el error no es lógico, sino escritural, en cuanto a consistencia bíblica.  Una de las principales falencias de esta doctrina, es que pareciese ser una doctrina que directamente es rechazada por los escritos de Juan, ya que al considerar a Jesús el mismo Padre y Dios, hace que se supriman los dos seres y que en realidad solo sea uno, negando así la existencia de la figura del Padre y del hijo, ya que para ser padre e hijo, deben hacer dos sujetos distintos, 1 Juan 2:22-23  declara que los anticristos son aquellos que niegan al Padre y al Hijo. De esta manera, esta postura aparentemente es un blasfemia contra las enseñanzas bíblicas. 

Debemos recalcar que tanto esta doctrina como la trinitaria, sostiene que Jesús es el Dios, aunque lo expresen de maneras distintas, coinciden en este punto. Y es este punto, el que principalmente nos encargaremos de refutar en el siguiente capítulo, donde demostraremos que Jesús no es el Dios o el Padre.



III.   El Henoteismo Monólatra 


         El Henoteismo es una mezcla de monoteismo y politeísmo, ya que se caracteriza por considerar la existencia muchos dioses, pero a la misma vez, reconoce solo a un Dios soberano de todos, y a quien se le debe rendir la mayor adoración, de ahí viene llamarse Monólatra. Esta filosofía se remonta aun a las filosofías paganas como por ejemplo en las mitologías egipcias del culto al dios Atón del Antiguo Egipto en veneración al astro solar, el cual reconocen a otros dioses más, pero se considera a Atón como un Dios exclusivo y el creador de todo, el dador vida del universo. O también se puede localizar en las mitologías o religiones hindúes donde se pretende dar una exclusividad a Vishnú, junto a Brahma y Shivá, como una trinidad o triada, donde también se reconocen a otros dioses y trinidades. Y así, muchas otras mitologías ancestrales que presentan una adoración exclusiva a un dios o, a trinidades o triadas, reconociendo a otros dioses menores existentes. Algunos historiadores sostiene que el pueblo hebreo en sus inicios fue henoteista[6], al reconocer dioses de otros pueblos y naciones, sin embargo, la doctrina cristiana monoteista queda muy bien establecida en los profetas y en las enseñanzas paulinas, el cual, trataremos en el siguiente capítulo.

En este caso, el Henoteismo Monólatra cristiano, considera que existen muchos dioses, tanto celestiales como terrenales, pero que existen dos mayores sobre ellos, el Dios Padre y el Dios Hijo, es decir, Jesús y su Padre Yahweh, siendo el Padre superior en jerarquía que Jesús y por tanto, el supremo de todos los dioses. Al igual que las doctrinas anteriores, esta postura sostiene que Jesús es Dios, aunque no es Dios Verdadero, sino un Dios Verdadero distinto del Padre, es decir, dos Dioses Verdaderos, además de considerar a ambos como Dioses eternos, que ambos existen eternamente en situación de Padre e Hijo y en subordinación. 

En el siguiente capítulo demostraremos que la premisa de que Jesús es el Dios Verdadero o un Dios verdadero, no es realmente una enseñanza de las sagradas escrituras bíblicas, sino más bien, una tergiversación de los textos, y una incorrecta percepción de la identidad del Padre y del Hijo.






SEGUNDO CAPÍTULO
La verdadera identidad del Padre y del Hijo, y el Espíritu Santo


I.    Un Único Dios Verdadero, el Padre
                

         Las escrituras nos enseñan explícitamente que solo hay un Dios, el cual es el Padre, el Padre de Jesús y nuestro Padre que es sobre todo el universo. Y esto debemos tenerlo muy claro, solo existe un único Dios verdadero, a diferencia de lo que enseña el henoteismo, que existen muchos dioses, incluyendo a Jesús como otro Dios verdadero. Las escrituras desde el antiguo testamento se nos declara que solo existe un Dios, el cual no está acompañado de otro Dios o dioses, es decir, presentando a Jesús, que es preexistente con él, no como un Dios que habita con él, además de que ni siquiera lo nombra como un Dios, Por ejemplo leemos en  Deuteronomio 4:35, 39 y 32:39 lo siguiente:
“A ti te fue mostrado, para que supieses que Jehová es Dios, y no hay otro fuera de él. Aprende pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro.”
Ved ahora que yo, yo soy, y no hay dioses conmigo; Yo hago morir, y yo hago vivir; Yo hiero, y yo sano; y no hay quien pueda librar de mi mano”
Vemos que aquí se nos declara que Yahweh es Dios, y que no hay otro Dios fuera de él, si Jesús fuese otro Dios junto a él, claramente aquí se nos diría de su importante existencia como un Dios, pero aquí se declara la inexistencia de todo otro Dios, y el texto no se está refiriendo a la soberanía sobre otros dioses existentes o comparándose con otros, como podría objetar el henoteismo, sino a que es el único y no hay Dios con él ni fuera de él. Es más, el mismo Dios vuelve a insistir en Isaias 44:6-8  directamente con sus propias palabras que no hay Dios fuera de él ni dioses con él (Ver también Isaias 45:21; Salmos 18:31; 86:10). Y además, en  Deuteronomio 6:4 se establece tajantemente que el Dios, es solo "uno", uno en cantidad, y no uno en tres, o tres en uno; Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es”, (ver también "es uno" en Gálatas 3:20 y Santiago 2:19) si el Dios fuese un Dios compuesto, claramente aquí se nos diría eso, ya que sería la verdadera identidad del Dios, y desde un principio se nos declararía esta gran verdad, pues el Dios no tiene ningún problema de decir quién es ni cómo es, ya que a lo largo de las escrituras, él siempre está declarando sus atributos y cualidades, pero la declaración de ser un Dios compuesto no existe en ningún pasaje.

También en 2 Samuel 7:22; 1 Reyes 8:60 y ¡otros 20 textos más nos dicen que solo hay un Dios y no hay otro más que él!. Algunos pasajes del nuevo testamento que nos revelan esta misma verdad, por ejemplo, el mismo Jesús, además de siempre presentarse como un ser distinto del Dios verdadero, nos declara que solo su Padre es el único Dios verdadero, es decir, que no hay otro Dios más. Leamos:
"Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado." (Juan 17:3)
Aquí es importante mencionar que, Jesús reconoce a su Padre como único Dios verdadero, refiriendo a que no hay otro Dios verdadero más, ya que al decir "único" está excluyendo a todo otro ser de titularse como "Dios Verdadero". Este texto no está hablando de la soberanía del Dios padre, sino que explícitamente está hablando de su exclusividad como el Dios que existe, descartándose él mismo como un Dios, pues se menciona como un ser distinto y se identifica a sí mismo como "a quien has enviado". Este texto tiene tres verdades explícitas muy importantes que son principios para interpretar la biblia. Uno, se nos dice que la vida eterna consiste en conocer al Padre y al Hijo; dos, que el Padre es el único Dios verdadero; y tres, que Jesús es un ser divino distinto del único Dios verdadero. 
Pero no solo ese texto tenemos en el nuevo testamento donde se nos reconoce que solo hay un Dios y que es el Padre, por ejemplo, tenemos el famoso pasaje de Pablo a las cartas a los corintios que nos dice que sólo el Padre es el Dios, en la exhortación respecto a los llamados dioses que existen en el mundo, a los que los hombres consideran dioses y le rinden culto, y que a pesar de eso, para los cristianos, nosotros, sin embargo hay un Dios, y no dos ni tres ni varios, sino uno, en contraste con aquellos hombres, leamos:
"Entonces, ¿qué acerca de comer carne ofrecida a ídolos? Pues sabemos que un ídolo no es en verdad un dios y que hay solo un Dios. Puede que existen esos llamados dioses tanto en el cielo como en la tierra, y algunas personas de hecho rinden culto a muchos dioses y a muchos señores. Pero para nosotros: Hay un Dios, el Padre, por quien todas las cosas fueron creadas y para quien vivimos; y un Señor, Jesucristo, por medio de quien todas las cosas fueron creadas y por medio de quien vivimos"  (1 Corintios 8:4-6)
Como vemos aquí, en dos ocasiones se nos declara de un solo Dios, en el verso 4 se nos dice claramente que sabemos que hay solo un Dios, y aunque existan aquellos otros llamados dioses y señores a los cuales los hombres le dan culto, los cuales son falsos, para nosotros hay uno Dios y no dos Dioses ni tres, sino que ante todos los que los hombres creen que existen, realmente hay uno (v. 6), y ese es el Padre, y luego a Jesús, distinto del Dios, el Padre, se nos dice que es el Señor, es decir, aquí además de decirnos que es un ser distinto del Dios, y que no es Dios, también se nos dice que es el Señor, el cual, como sabemos, se refiere al señoría que ejerce sobre todos ya que el mismo Padre le dió potestad sobre todos, haciéndolo Señor. Pero este no es el único texto de Pablo respecto a esto, no solo menciona al Padre como el Dios distinto de Jesús, sino que vuelve a afirman en otras ocasiones más que solo hay un Dios, por ejemplo en 1 Timoteo 1:17 glorifica al Padre declarándolo como el inmortal, el invisible y el único y sabio Dios, y en 1 Timoteo 2:15, se nos dice también que hay un solo Dios existente, el cual solo Jesús es es mediador entre él y los hombres. Y como dejar pasar la carta de Efesios 4:6 que Pablo vuelve a parafrasear lo que dijo a los corintios, pero esta vez, siendo más restrictivo en el asunto, nos dice que solo hay un Señor, el cual es Jesús, y también una sola fe y un solo bautismo, y además, siguiendo la mima línea; un Dios y Padre de todos.

Por lo tanto, las escrituras son restrictivas en este asunto, tanto en el nuevo como en el antiguo testamento, se declara un monoteismo puro donde solo hay un Dios el cual es el Padre, y este Dios es uno, no un compuesto de varios seres divinos o acompañado de otro.





 II.    El Hijo del Único Dios Verdadero, Jesús el Señor,
   

      A lo largo de la biblia, es indiscutible que a Jesús se le identifica como el Hijo del Dios, sin embargo, a pesar de esto tan evidente y fundamental, doctrinas como la trinidad y la unicidad, insisten que Jesús es el único Dios verdadero. Ya vimos contundentemente en el ítem anterior, que solo hay un Dios (el Padre), refutando la existencia de todo otro dios, y así la reclamación del henoteismo de la existencia de más de un Dios. Luego de eso, ahora nos corresponde fundamentar de que Jesús es el Hijo del Dios, y que además, no es el Dios de quien se dice que es Hijo, es decir, que son seres distintos. Verdaderamente, no existe pasaje bíblico que nos diga legítimamente o nos enseñe que Jesús sea el Dios, o que sea el Padre, aunque existen textos que aparentemente pueden dar a entender eso, pero estos textos se analizarán en el capítulo siguiente. Pero sí debemos tener muy claro, que Jesús es el Hijo del único Dios, y que es hijo literal de él aún antes de encarnarse, esto excluye terminantemente que él sea el Dios de quien dicen y dice ser Hijo.

La declaración Unicitaria de que Jesús es el Padre, y por ende, el mismo Dios verdadero, rompe con el título de Hijo, haciendo de este título sea una mera forma figurada de llamarlo, hasta pareciese que fuese de uso para fines teatrales, como si Jesús se oraba así mismo, y todo el tiempo se oraba así mismo y se alababa a sí mismo, ya que sería el mismo Padre. De la misma forma, el trinitarismo, rompe la literalidad del título "Hijo del Dios", al decirnos que Jesús es el Dios, es decir, como expliqué en una anterior ocasión, decir que "Jesús es Dios", haría que llamarse "Hijo del Dios" se vuelva un título figurado y literalmente ilógico, ya que ningún ser puede ser padre de sí mismo. Es decir, estas dos doctrinas erran en predicar indirectamente o implícitamente, si somos lógicos, que el título de "Hijo", no es realmente literal, y que Jesús es el mismo Dios, es decir, no es Hijo del Dios literalmente; ya que un Hijo (Jesús) de un Padre (Dios), no puede ser el mismo Padre (Dios) de quien dice ser hijo (Jesús), es una evidente contradicción lógica y real. En este punto, los trinitarios podrían decir "Pero el Padre no es el mismo que el Hijo, sino personas distintas" efectivamente,  no son el mismo ser divino, pero ya hemos probado que el Dios es el Padre, y además que el título "Hijo del Dios" automáticamente presenta al Dios como Padre, es decir, el Padre de Jesús, la que, según la trinidad, es la primera persona. Por lo tanto, tal objeción es inválida. Es importante mencionar, para continuar, que las escrituras nos relatan a un Hijo literal del Padre, y que es Hijo aun antes de encarnarse, en el antiguo testamento tenemos varios pasajes que nos revelan esto, uno de los más explícitos es el siguiente, donde en medio de algunas preguntas irónicas, se nos da a conocer de la existencia del Hijo del Dios, del Creador:

"¿Quién subió al cielo, y descendió? ¿Quien encerró los vientos en sus puños? ¿Quién ató las aguas en un paño? ¿Quién afirmó todos los términos de la tierra? ¿Cuál es su nombre y el nombre de su Hijo, si sabes?" (Proverbios 30:4)
Son innumerables los versículos bíblicos que nos presentan a Jesús como el Hijo del Dios, es decir, un ser distinto de él. Y bajo una mirada lógica, esto es demasiado obvio, sin embargo, se hace necesario demostrarlo ante perspectivas tan irracionales como la trinidad, y tan inconsistentes como la unicidad.

Una de las más importantes declaraciones de Pedro sobre la identidad de Jesús, fue justamente reconocerlo como el Cristo, el Hijo del Dios viviente, luego de que Jesús le preguntara quién creían que era (Mateo 16:16). Semejante aseveración no es menor, ya que se está diciendo directamente quién realmente era Jesús, si el Cristo hubiese sido el Dios, y eso hubiesen creído los apóstoles, ¿no creen que Pedro lo hubiese afirmado? nos hubiese revelado una gran verdad al decirnos quién era Jesús. Pero pedro, inspirado por el Espíritu del Padre, declaró a Jesús como Hijo del Dios viviente, no como hijo del padre, la primera persona de la trinidad, ni mucho menos como el Dios viviente. Semejantes detalles no pueden pasar desapercibidos. Similar afirmación también la encontramos en Juan 6:69. Algo impresionante que podemos ver también es que hasta los demonios le reconocían como el Hijo del Dios, y no como el Dios (Lucas 4:41), sería bastante absurdo que le declararan ser Hijo del Dios si realmente es el Dios. o era el Padre.

El mismo Señor Jesús en reiteradas ocasiones hace notar la clara distinción entre él y el Dios, no solo en Juan 17:3 donde reconoce al Padre como único Dios verdadero, sino aun después de resucitar, quien literalmente declara que el Padre es su Dios (Juan 20:17), y aun después de ascender al reino del Dios, en las revelaciones de Juan, Jesús sigue reconociendo tener un Dios:
“Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo“ (Apocalipsis 3:12)
¿Pero cómo? ¿No se supone que Jesús era el mismo Dios verdadero? claramente no, y él se encargó de dejarlo muy claro, no solo porque él se presentaba siempre como un ser distintos, sino por declaraciones que hacen evidente que son distintos como cuando nos dijo que solo el Dios es bueno (Mateo 10:18) o cuando nos dice que el Padre es mayor que él (Juan 14:28) y más poderoso (Juan 10:29). Y él lo dejó tan claro, y además, era tan evidente, que así mismo lo consideraba Pablo, quien también nos enseña que el Padre es el único Dios y además es el Dios y Padre de Jesús, tales declaraciones podemos encontrarlas en Romanos 15:6, en 2 Corintios 1:3 y 11:31, en 1 Pedro 1:3 y Efesios 1:3, entre otros:
“Para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.” (Romanos 15:6)
“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación” (2 Corintios 1:3)
Otros declaraciones que el mismo Señor Jesús hace, y que demuestra que son seres distintos con el Dios, es que él se somete al Dios, quien es el que le envió a la Tierra (Juan 4:34) a hacer su voluntad, la voluntad (Juan 5:30; 6:38), Jesús se subordina estrictamente como Hijo (Juan 5:19). Hasta incluso, tal es su distinción, que nos declara que solo el Dios sabe el día y la hora de cuando él venga por segunda vez a la Tierra (Marcos 13:32; Hechos 1:6-7), además, se nos dice que nadie ha visto al Padre, y que a pesar de eso, Jesús nos lo da a conocer, porque le conoce, es su Hijo, y estuvo en íntima relación con él antes de encarnarse (Juan 1:18), pero algún día le veremos (Mateo 5:8). Pero el Dios aun así le da potestad para ejercer dominio sobre todo y todos en el cielo y en la Tierra, es por ello que se llama Señor, porque ejerce señoría, ese que le fue entregado por mismo Dios y Padre, pero un día todo ese poder y autoridad que le fue dado, será devuelto al Dios, para que él finalmente vuelva a ser el único sobre todos.
“Y cuando todo haya quedado sometido a Cristo, entonces Cristo mismo, que es el Hijo, se someterá a Dios, que es quien sometió a él todas las cosas. Así, Dios será todo en todos” (1 Corintios 15:28)
En consecuencia de los textos que hemos leído hasta ahora. Podemos afirmar que; solo hay un Dios, el cual es "uno", no "tres seres en un Dios" como sostiene la doctrina de la trinidad, o un Dios en tres manifestaciones como lo hace la doctrina de la unicidad. Jesús el Hijo del Dios, es un ser distinto del Padre. También unánimes Jesús y Pablo dicen que solo hay un Dios, el cual es el Padre. Jesús se somete al Padre, y nada puede hacer si no es la voluntad del Padre, en cambio el Padre,  a nadie se somete. El Padre es la máxima autoridad. 





III.    El Espíritu Santo del Dios Verdadero

Entonces ahora usted podría preguntarse, y ¿Quién es el Espíritu Santo?

      Este punto, ciertamente, no deja de ser controversial, es tan polémico como el ítem anterior sobre la identidad de Jesús. La cuestión de quién es el Espíritu Santo, se hace aun más importante cuando hay un pecado imperdonable detrás de esto. La discusión reside en, si el Espíritu Santo es una persona o no, las posturas son variadas, el trinitarismo sostiene que es una persona distinta del Padre, el unicitarismo sostiene que es ls misma persona del Padre, mientras que el henoteismo y el arrianismo afirman que es el poder manifestante del Padre. Analicemos cada posturas.

Hemos dicho que la doctrina de la trinidad sostiene que el Espíritu del Dios, es una persona divina, basándose en pasajes que aparentan cierta personalidad (ver, Juan 14: 26), pero esta declaración se vuelve ilógica en sí misma, si decimos que el Espíritu Santo es una persona divina que es Dios, y además que es el Espíritu del Dios, nos conduciría a sostener que hay una persona más a parte del Dios, ya que su Espíritu sería un ser distinto de Él al ser una persona. Sin embargo, eso contradice su misma doctrina donde sostiene que la persona del Espíritu Santo es el mismísimo Dios Verdadero. Porque por un lado lo hacen una persona individual, mientras que en otra lo reconocen como el Dios. Por lo que preguntar lo siguiente se hace necesario. Si el Espíritu Santo es una persona divina, ¿cómo puede ser el Espíritu del Dios si según eso, ambos serían seres divinos distintos? Recordemos que el Dios, es el "Ser supremo creador del universo" (por definición), pero si este Ser es tres personas, entonces su Espíritu que en teoría es una persona, sería otra persona más. Tendríamos a un (1) Ser, el Dios, compuesto por Padre, Hijo y Espíritu Santo, por lo que decir Espíritu del Dios sería incongruente, porque la misma declaración sugeriría a otro ser más: "Espíritu" (1) "del Dios" (1), sería semejante a decir, "Hijo" (1) "del rey" (1). Al darle una identidad como persona al Espíritu, decir "Espíritu del Dios", surgirían dos (2) personas o seres en ese enunciado, porque se independizaría de quien procede, es decir, "Espíritu" como un ser, y "Dios" como otro ser, que es tres personas además. En cambio, si el Espíritu del Dios no es un ser o una persona divina, no habrían dos seres, sino solo uno, ya que uno sería extensión del mismo ser de quien pertenece o procede, por ejemplo decir "El brazo del rey" o "el aliento del rey", aquí ninguno de los dos sustantivos "brazo" o "aliento" son personas, por lo que son parte del sujeto de quien proceden o pertenecen, y no un ser distinto de él. En este punto, hay dos aspecto del uso del lenguaje que debemos distinguir, el léxico contextual nos permite diferenciar entre un contexto A, en base a una relación de entidades, y el otro, en un contexto B, bajo una relación de causalidad. En el contexto A, podemos distinguir en la frase "Espíritu del Dios" a dos entes, uno es el Espíritu, y el otro el Dios,  de la misma forma cuando decimos "el aliento de rey" o "el brazo del rey", podemos distinguir a dos entes, el aliento y el rey, o el brazo (como parte del cuerpo) y el rey (como un entero), en estos casos, un ente impersonal y uno personal, respectivamente, por ende, con valores ontológicos distintos, mientras que en el contexto B, la forma del lenguaje cambia, si decimos "el viento del rey me ha soplado" o "el brazo del rey me ha tocado", no distinguiremos a los dos entes, sino que solo identificaremos al autor o responsable de la acción (causa eficiente), al tener a estos entes impersonales que no pueden actuar literalmente, y por lo tanto, solo a un ente distinguiremos, pues es claramente el mismo rey quien ha hecho tal acción, y no el aliento o el brazo como un ser o persona distinta del rey. El unicitarismo, comete el error en solo justificarse por el contexto B, mientras que ignoran el contexto A. En consecuencia, tal premisa de distinguir al Espíritu Santo como una persona divina, en términos lógicos se hace inválido, ya que por un lado sería un ser distinto del Dios, pero a la misma vez sería el mismo Dios, causando una contradicción lógica.

Al decir que el Espíritu Santo es el mismísimo Espíritu del Dios, entonces, debemos necesariamente entender que el Espíritu no es una persona distinta del Dios, porque como todos sabemos, nadie es un ser inteligente distinto de su propio espíritu, como si su espíritu fuese una persona más, no hay dos seres personales conviviendo en nuestro ser, no hay dos personas en nosotros como mi espíritu y yo, claramente no somos dos personas, sino que solo uno es persona mientras que el otro es parte o extensión de mí, por lo que reconocer al Espíritu del Dios como un ser personal distinto de él, es equivocado también en términos reales. Por otro lado, en las justificaciones bíblicas que podemos encontrar, veremos que las escrituras nos revelan que el Espíritu del Dios no es una persona divina más, como sostiene el trinitarismo, sino como afirma el henoteismo y el arrianismo, siendo su poder y su presencia, su Espíritu Santo es el medio por donde hace sus manifestaciones a los hombres en la Tierra, y el medio por el que llena todo el universo; la presencia misma del Todopoderoso. El salmista escribió líricamente lo siguiente:
"¿A donde me iré de tu Espíritu? ¿A dónde huiré de tu Presencia?" (Salmos 139:7)
Nótese que en este texto se usa como sinónimos o equivalentes "Espíritu" y "Presencia". De la misma forma, sabemos que en los hijos del Dios, la presencia de Él habita, y es equivalente a decir que el Espíritu Santo está en nosotros, y nos guía (Romanos 8:14). Por lo que conciliar "Espíritu del Dios" con un ser distinto a Él, nos llevaría a tergiversar su identidad. El Espíritu habitando en nosotros, es el Dios mismo habitando o actuando en nosotros (contexto B), ya que su Espíritu procede de Él, su aliento o presencia en nosotros, el poder o unción de lo alto. Las mismas escrituras nos declaran que el Espíritu del Dios es el Poder de Dios, es decir, que es el medio por el cual se manifiesta y actúa ante los hombres en la Tierra. Es impresionante como se nos revela que estos son equivalentes, ya que el mismo Jesús nos hace notar que él hacía milagros por medio del Espíritu del Dios, o por medio del Poder del Dios, es decir, que el Espíritu del Dios, era el Dios mismo actuando, ya que era su poder, y ¿cómo un poder o una presencia de alguien puede ser una persona, o un ser distinto de éste? claramente se hace inconsistente. Los escritores nos relatan de Jesús:
“En cambio, si expulso a los demonios por medio del Espíritu del Dios, eso significa que el reino del Dios ha llegado a ustedes” (Mateo 12:28)
“Pero si expulso a los demonios con el Poder del Dios, eso significa que ha llegado a ustedes el reino del Dios” (Lucas 11:20)
El Espíritu del Dios, es el mismo poder por el que Jesús hacía milagros, y a la misma vez, era el mismo Dios quien hacía eso por medio de Jesús, ya que como he dicho, el poder del Dios, es el mismo Dios actuando, ya que procede de él. Aquí en estos pasajes citados de Mateo y Lucas, se nos habla sobre la blasfemia contra el Espíritu Santo, según el contexto de estos pasajes, la blasfemia consiste en atribuirle a las operaciones del Espíritu Santo o del poder de Dios, acciones como, milagros, sanaciones, etc, obras que vienen de otro que no es Dios mismo, como por ejemplo, en este caso, de Bersebús. Aquí Jesús efectuaba sus obras milagrosas por el poder del Dios o Espíritu del Padre, y los fariseos le dijeron que él realizaba sus obras por el poder de Bersebús, príncipe de los demonios, y no por el poder del Dios, y es ahí cuando Jesús les da a entender que esa es la blasfemia contra el Espíritu Santo, la cual es imperdonable. Debemos recordar que Jesús nos dice que la blasfemia contra él puede ser perdonada, pero no las que son contra el poder del Dios, es decir, contra el Dios mismo (contexto B), aquellas que le atribuyen obras a Satanás u otro ser demoníaco cuando en realidad son obras del Dios.

Ahora dirijámonos a otro pasaje muy ilustrativo respecto a la identidad del Espíritu. Remontémonos al texto de Joel 2: 28-29, donde el Padre, el Dios todopoderoso, promete derramar su Espíritu, el cual será sobre toda carne, es decir, sobre toda persona. Destaquemos aquí, que el Dios no se refiere a su Espíritu como si fuese una persona divina, sino como un tipo de unción que será derramada a las personas, quienes por causa de eso, profetizarán, tendrán sueños y visiones. Eso no es todo, los textos relacionados al cumplimiento de esta promesa, identifican al Espíritu como el mismísimo poder de lo alto.
“Después de esto, derramaré mi espíritu sobre la humanidad entera, y los hijos y las hijas de ustedes profetizarán; los ancianos tendrán sueños, y los jóvenes recibirán visiones. En aquellos días, también sobre los siervos y las siervas derramaré mi espíritu” (Joel 2 28-29)
“Ahora voy a enviarles lo que ha prometido mi Padre; pero ustedes quédense en la ciudad hasta que sean revestidos del poder de lo alto” (Lucas 24:49)
“pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8)
"Así que, exaltado por la diestra del Dios, habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís" (Hechos 2:33)
Debemos notar aquí que se especifica claramente que el Espíritu Santo es el poder que viene de lo alto. Así también nos dice Jesús que el Dios da su Espíritu a todo aquel que se lo pida (Lucas 11:13), se hace inconsistente apelar aquí a que esto dado a los hombres sea una persona que es derramada. Así mismo en otro pasaje más, muy ilustrativos y útiles para este tema, podemos notar que en el mismo apóstol Pedro nos muestra claramente que el Espíritu Santo es el mismísimo Dios actuando (contexto B):
“Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios” (Hechos 5:3-4)
El Espíritu de Dios es el que le dotaba de poder a los apóstoles para hacer señales y prodigios, y lo que los guiaba a toda verdad, y este era el mismo Padre quien lo hacía, como así lo expresa Pedro, su reacción fue debido a que los hermanos cristianos aun sabiendo que el Dios estaba con él y además él así lo había demostrado por medio de sus obras, ellos menospreciaron esta virtud de él, pensando que podían engañarle y así también al mismo Dios que habitaba en ellos. Esos no son los únicos pasajes que nos ilustran esta enseñanza del poder del Dios. Pablo el apóstol, también nos aporta información al respecto. Él hablando de la resurrección de Jesús, nos declara que el Dios lo resucitó de entre los muertos mediante su poder (1 Corintios 6:14), y a este poder también le llama "Fuerza poderosa" (Efesios 1:19-20). Sin embargo, en Romanos 8:11, nos hace una gran revelación, nos dice que esta fuerza poderosa que operó en Jesús para levantarlo, es el Espíritu Santo, el mismo que mora en nosotros, los hijos del Dios. Ahora nos preguntamos ¿cómo es posible que una persona divina sea considerado un poder o una fuerza poderosa? claramente hay inconsistencia notoria en este punto, la que seguramente, los trinitarios no podrían responder. 
“Y Dios, que resucitó al Señor, también nos resucitará nosotros mediante su poder” (1 Corintios 6:14)
“y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros, los que creemos, según la acción de su fuerza poderosa, la cual operó en Cristo, y lo resucitó de entre los muertos y lo sentó a su derecha en los lugares celestiales” (Efesios 1:19-20)
“Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús vive en ustedes, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu que vive en ustedes” (Romanos 8:11)
Estos pasajes nos hablan de la resurrección de Jesús, nos muestra muy claramente que fue el Dios por medio de su Espíritu, es decir, por su poder o su fuerza poderosa,  y es este mismo poder, que el Padre comparte con su Hijo y nos resucitará a nosotros y vive en nosotros. Algo sorprendente surge cuando analizamos un detalle importante en la biblia, Jesús a diferencia de lo que respecta a su Padre, él nunca enseña que el Espíritu Santo debe ser adorado, ni aun se muestra tal acto, siempre se dirige al Padre sin mencionar a otro ser con él. En Apocalipsis, por ejemplo, solo se habla de dos seres divinos, el Padre y el Hijo; El que está sentado en el Trono, que es el Todopoderoso, y el Cordero, Jesús el Cristo, mas no vemos al Espíritu del Dios como un ser divino junto a ellos que tiene parte dentro de la deidad o el el gobierno divino, o en esas posiciones de majestad y gloria, esta supuesta tercera persona de la trinidad, jamás hace sus apariciones, ni mucho menos se sienta en el trono de Dios como lo hace Jesús a su derecha, ni se le menciona como tal, sino que la única función que tiene en el libro de Apocalipsis es provocar las visiones de Juan, ya que es éste el que le provoca tener estas visiones, ya que el Espíritu actúa sobre él. Todo esto nos confirma que el Espíritu Santo no es una persona ni un ser distinto del Padre, sino él mismo, y no solo eso, sino que el Padre comparte su Espíritu con su Hijo Jesús, su poder (ver Mateo 10:20; Mateo 10:20Lucas 12:12; 21:15), Jesús también se manifiesta por medio del poder o Espíritu del Padre, tanto el Padre y Jesús son quien moran en nosotros por medio de éste (ver Juan 14:10Juan 14:17Romanos 8:9-112 Timoteo 1:14Juan 14:23, 28; 1 Juan 4:13), es por eso que solo por medio de éste podemos tener comunión con el Padre y el Hijo, y es por medio éste mismo que debemos adorarle y orarle. Debemos entender que esto nos muestra que el Espíritu Santo no es menor ni mayor que el Padre y el Hijo, debido a que no es un ser más entre ellos, sino el propio poder del Padre por el cual se manifiestan. 

En el Bautismo de Jesús ocurre un suceso que puede confundir a los lectores, pero en realidad no hay mayor complejidad en este acontecimiento, y está en armonía con lo que hasta ahora hemos esclarecido, Jesús una vez que fue bautizado por Juan el Bautista, Dios el Padre ungió a Jesús con su Espíritu, entiéndase que aquí la función del Espíritu es de ser el aceite espiritual de la unción, el cual la biblia lo narra que descendía como paloma, es decir, que así como hacen su descenso las palomas, así lo hacía su Espíritu, este pasaje no quiere decir que se convirtió en una paloma literalmente, sino solamente que su descenso fue comparable al de una paloma (Marcos 1:10) así descendió y se posó sobre Jesús, y el Dios desde las alturas dice, “este es mi Hijo Amado, en quien tengo complacencia”. Aquí es absurdo considerar que una tercera persona de una trinidad que es el Dios mismo, se haya convertido en una paloma y haya descendido, como muchos así lo creen actualmente. Sin embargo, como se mencionó, el Espíritu solo fue el aceite de la unción espiritual que marcaba el inicio del ministerio de Jesús ungiéndolo (Lucas 4:18).

Otro pasaje más que nos enseña y nos muestra que el Espíritu del Dios, no es un ser divino más en el cielo, es en la estructura jerárquica que nos muestra Pablo; Dios es la cabeza de Cristo, Cristo la cabeza del hombre, y el hombre cabeza de la mujer (1 Corintios 11:3), aquí no solo nos dice que el Padre es la autoridad de Jesús sino también nos muestra que el Espíritu Santo no tiene ninguna posición en esta jerarquía, aludiendo indirectamente que no es una persona divina, de lo contrario, no habría sido ignorado como tal, como si fuese un ser más que habita con el Dios.

Otros de los pasajes que los lectores pueden apelar para pensar que el Espíritu del Dios es una persona divina, son los distintos textos donde al Espíritu se le dan atributos como de un ser humano, donde oye, habla o se entristece, al igual que todo ser humano, pero en realidad esto no es una prueba real que apoye la premisa de que es una persona divina, de lo contrario, se provocaría una verdadera contradicción, ya que como hemos mostrado, muchos pasajes nos dicen que no es una persona, y que ahora se nos aparente que sí lo es, evidentemente causaría una contradicción.  Sin embargo, esto no es así, ya que como buenos estudiosos, sabemos que las escrituras no se contradicen. El fenómeno que vemos cuando al Espíritu aparenta tener personalidad de humano, es realmente el empleo de una figura retórica llamada prosopopeya o personificación, que consiste en darle cualidades que son propias del ser humano a entidades inanimadas. Es totalmente absurdo considerar que un poder piensa, se entristece o se alegra, en estos casos, claramente si vemos algo así, ha de interpretarse figuradamente. Por ejemplo, que analicemos uno, si yo digo, “mi espíritu se siente entristecido" o, "mi espíritu está afligido”, en realidad, soy yo mismo quien está triste o afligido, y no un ente distinto de mí, aquí solo se hace el empleo del lenguaje figurado. En la biblia vemos muchos ejemplos de esta figura retórica,  que nos sirven para ilustrar muy bien como funciona. Algunos ejemplos de personificación (o prosopopeya) en la biblia son los siguientes:
“Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?” (1 Corintios 12:15-16)
“El Abadón y la muerte dijeron: su fama hemos oído con nuestros oídos” (Job 28: 22)
“Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día y una noche a otra noche declara sabiduría.” (Proverbios 19: 1-2)
 Todos mis huesos dirán: Jehová, ¿quién como tú, que libras al afligido del más fuerte que él, y al pobre y menesterosos del que le despoja? (Proverbios 35: 10)
“La misericordia y la verdad se encontraron; La justicia y la paz se besaron.” (Proverbios 85:10)
“El mar lo vio, y huyó; El Jordán se volvió atrás” (Proverbios 114: 3)
“Porque con alegría saldréis, y con paz seréis vueltos; los montes y los collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso” (Isaías 55:12)
“Él, respondiendo, les dijo: Os digo que si éstos callaran, las piedras clamarían” (Lucas 19:40)
Como vemos en estos ejemplo, el escritor le atribuye cualidades de humano a algo inanimado; el pie y la oreja hablan, las piedras hablan, los montes cantan, el mar mira, la justicia y la paz se besan, la muerte habla, etc. este mismo fenómeno del lenguaje sucede con el Espíritu del Padre, se le aplica una figura retórica, lo cual es evidente, ya que un poder no tiene cualidades de humano, pues es inanimado y sin personalidad e inteligencia. Más bien es el mismo Padre quien se manifiesta por medio de él, y no el mismo Espíritu como un ser independiente y distinto.

En resumen, como hemos visto, las escrituras nos enseñan muy claramente que el Espíritu Santo no es un ser distinto del Padre, ni que es una persona más de una divinidad de tres personas o, una manifestación más del Padre, sino que es el mismo poder del Dios por el cual Él actúa y hace sus obras y además es por el mismo poder o Espíritu que Jesús también se manifiesta y actúa, ya que el Padre comparte su Espíritu con su Hijo, así nosotros también hemos recibido del poder del Dios o su Espíritu, por el cual tenemos comunión con el Padre y el Hijo.




- TERCER CAPÍTULO:
Explicaciones de textos y refutaciones a argumentos utilizados para afirma que Jesús es el Dios, o un Dios

A continuación haremos un análisis a los principales argumentos y textos que son utilizados para defender la premisa de la deidad de Jesús, esto es, que Jesús es Dios o el Dios, tanto por la doctrina trinitaria, la unicitaria y la henoteista. Textos que aparentemente muestran que Jesús es el Dios:


I. Textos explícitos que aparentan que Jesús es Dios – Refutación

1.- 1 Timoteo 3:16 “Dios se manifestó en carne”
2.- 1 Juan 5:7 “Estos tres son uno”
3.- Tito 2:13 “Nuestro gran Dios y salvador Jesucristo”
4.- 1 Juan 5 20 “Jesucristo, este es el Dios verdadero y la vida eterna”
5.- Hebreos 1:8 “Tu trono ¡Oh Dios!”
6.- Juan 1:1 “El verbo era Dios”
7.- Romanos 9:5 “Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas”
8.- Mateo 20:28 “¡mi Dios y mi Señor!”

II. Textos implícitos que aparentan que Jesús es Dios – Refutación

9.- Juan 10:30 “Yo y el Padre uno somos”
10.- Juan 14:9 “Yo soy en el Padre y el Padre en mí”
11.- Juan 8:58 “Antes que Abraham fuese Yo Soy”
12.- Isaías 9:6 “Dios fuerte, Padre eterno”
13.- Marcos 2:10 “Jesús perdonó pecados”
14.- Hechos 20:28 “La iglesia de Dios, comprada con su propia sangre”
15.- Mateo 2:11;14:3328:9,17Lucas 24:52Juan 9:38 “Jesús fue adorado”
16.- Juan 10:33 “Siendo hombre te haces a ti mismo Dios”



I.   TEXTOS EXPLÍCITOS QUE MUESTRAN QUE JESÚS ES EL DIOS – REFUTACIÓN



1. “DIOS SE MANIFESTÓ EN CARNE” 1 Timoteo 3:16
“E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, Visto de los ángeles, Predicado a los gentiles, Creído en el mundo, Recibido arriba en gloria.“ 1 Timoteo 3:16 (RV60)
El texto de 1 Timoteo 3:16 por lo general en muchas versiones bíblicas se presenta la frase "Dios fue manifestado en carne", sin embargo, esta frase no es legítima, ya que en los manuscritos más antiguos no aparece la palabra “Dios”, sino el pronombre singular en segunda persona "Él", quedando en su forma verdadera como "Él se manifestó en carne" (o "él fue manifestado en carne") refiriéndose a Jesús, quien fue que se hizo hombre, muchas versiones bíblicas modernas ya lo han corregido. Presento a continuación evidencia con uno de los manuscritos más antiguos que existen, el Cofex Sinaiticus

El texto debe leerse de esta forma:
“E indiscutiblemente[a], grande es el misterio de la piedad: El[b] fue manifestado en la carne, vindicado[c] en[d] el Espíritu, contemplado por ángeles, proclamado entre las naciones, creído en el mundo, recibido arriba en gloria.” 1 Timoteo 3:16 (LBLA)







2.- “ESTOS TRES SON UNO” 1 Juan 5:7
“Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno“ 1 Juan 5:7 (RV60)
Usted dirá que este texto es una prueba clara de la doctrina de la trinidad, y eso es correcto en el sentido de que ese texto efectivamente presenta una idea bastante cercana, este pasaje es una aparente evidencia, y asi ha sido por muchos siglos junto a otros textos más, hasta incluso todavía se sigue citando por algunos cristianos. Y no es de extrañar que históricamente el monopolio y el totalitarismo doctrinal haya pertenecido mayoritariamente al trinitarismo con la existencia de semejantes pruebas respaldatorias tan determinantes. Sin embargo, este predominio se debe principalmente a la reiterada manipulación de los manuscritos que el catolicismo ha cometido a lo largo de la historia, asi como también el monipolio de la lectura y la interpretación bíblica si nos remontamos a unos pocos siglos atrás donde los feligreses solo oian de la palabra del Dios y no tenian acceso a ella, asi fue por mucho tiempo en distintas partes del mundo, sea por falta de autorización o por asuntos de idioma. Pero hoy la situación es distinta, gracias al avance tecnológico que nos permite tener acceso a la información y documentación necesaria para conocer de "primera mano" la verdad, como es el caso de este texto de 1 Juan 5:7 que se cita comúnmente para respaldar la doctrina de la trinidad. A saber que gracias a este acceso y a las facilidades, hoy sabemos que este pasaje realmente no existe tal cual en los manuscritos más antiguos que se tienen y que es una añadidura realizada en manuscritos muy tardios, el versículo realmente sólo dice "porque tres son los que dan testimonio" y nada más. Afortunadamente son pocas las versiones bíblicas actuales que poseen este texto. Revise la versión NTV, NVI, BLP, BLA, DHH, PDT entre muchas otras más que ya han eliminado ese pasaje por ser espurio (falso).

A continuación comparto evidencia del Codex Sinaiticus del siglo IV donde ser muestra que el texto de 1 juan 5:7 no presenta la frase "en el cielo: el padre, el verbo y el espíritu santo; y estos tres son uno. Y los tres son los que dan testimonio en la tierra" añadida por copistas católicos para fabricar evidencias a favor del trinitarismo.





3.- “NUESTRO GRAN DIOS Y SALVADOR JESUCRISTO” Tito 2:13
aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo,” Tito 2:13 (RV)
Este pasaje nos dice que Jesucristo es Dios pero contradice lo que el mismo autor de esta carta dice en ella y otros escritos más.
a Tito, verdadero hijo en la común fe: Gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y del Señor Jesucristo nuestro Salvador.” Tito 1:4 (RV)
para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.” 1 Corintios 8:6 (RV)  
Y el mediador no lo es de uno solo; pero Dios es uno.”Gálatas 3:20 (RV)
Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,” 1 Timoteo 2:5 (RV)
Claramente las demás cartas que se le atribuyen al mismo autor demuestran que "Jesucristo" no es el Dios sino el hombre, el mediador, el Cristo (Ungido) de Dios, por lo cual Tito 2:13 contradice al autor y es incorrecto. El texto debe leer de la siguiente manera.
Tito 2:13 (KJV1769)
“Looking for that blessed hope, and the glorious appearing of the great God and our Saviour Jesus Christ;”
Tito 2:13 (PER)
“esperando la promesa dichosa y la manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y de nuestro salvador Jesucristo.”
Tito 2:13 (ECR)
aguardando la bendita esperanza y manifestación gloriosa de nuestro gran Di-os y de nuestro libertador, Yeshua el Mashiaj,”



4.- “JESUCRISTO, ESTE ES EL DIOS VERDADERO Y LA VIDA ETERNA” 1 Juan 5:20
Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna.” (1 Juan 5:20 RV60) 
Este pasaje nos dice que Jesucristo es el verdadero Dios. Sin embargo contradice al autor de esta carta quien es también el autor del evangelio que lleva su nombre en donde dice que el Padre es el Dios verdadero.
Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.” Juan 17:3 (RV)
Y contradice otras cartas del mismo autor.
Sea con vosotros gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y del Señor Jesucristo, Hijo del Padre, en verdad y en amor.” 2 Juan 1:3 (RV) 
En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios;”1 Juan 4:2 (RV)
Las cuales demuestran que Jesucristo es un hombre y no el Dios mismo.
Así es como reconocerán al Espíritu de Dios: el que diga que cree que Jesucristo vino al mundo y vino como ser humano, es de Dios.” 1 Juan 4:2 (PDT)
El versículo muestra no solo una inconsistencia con otros pasajes, también posee una evidente inconsistencia en su redacción de esa traducción. El pasaje menciona a Jesús como el sujeto que nos mostró o da a conocer al otro sujeto identificado como el Verdadero, sin embargo, ponga mucha atención, seguidamente se invierte la posición de los sujetos, poniendo a Jesús como el que fue mostrado por el Dios, algo inconsistente con la primera parte del versículo. Además debemos mencionar que ese pasaje o esa traduccion omite "mediante" o "por medio" presente en los manuscritos más antiguos. Es por ello, que 1 Juan 5:20 debe leerse de la siguiente manera:
1Juan 5:20 (RVR2011)
"Pero sabemos que el Hijo del Poderoso ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y mediante su Hijo Yahshúa el Mesías estamos en el verdadero. Este es el verdadero Poderoso, y la vida eterna."
1 Juan 5:20 (PDT)
También sabemos que el Hijo de Dios vino y nos dio el entendimiento para conocer a Dios, al único Dios verdadero. Nosotros lo conocemos, pues estamos en su Hijo Jesucristo. El Padre es el verdadero Dios y la vida eterna.”
1 Juan 5:20 (NTV)
“Y sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento, para que podamos conocer al Dios verdadero. [A] Y ahora vivimos en comunión con el Dios verdadero porque vivimos en comunión con su Hijo, Jesucristo. Él es el único Dios verdadero y él es la vida eterna.”
De esta manera no hay contradicción ni irregularidad en la traducción y redacción del texto, mostrando así también, coherencia con la enseñanza general de la biblia, el Padre es el Dios verdadero y Jesús es su Hijo enviado.




5.- “TU TRONO, ¡OH DIOS!” Hebreo 1:8

¿Es Jesús Dios verdadero en Hebreos 1:8 “Tu trono, ¡Oh Dios!”?

Este pasaje en una alusión al libro de Salmos 45:7, que se dirige al rey de Israel, probablemente al rey salomón. Versión Reina-Valera, revisión de 1960 (RV60):
“Mas del Hijo dice: “Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; Cetro de equidad es el cetro de tu reino. Has amado la justicia, y aborrecido la maldad, por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros”.
La nota que hace NAB en el Salmo 45:6
Tu trono, Oh Dios: "El Rey Hebreo era llamado Elohim, "Dios," no en el sentido politeísta común entre los paganos ancianos, sino significando "semejante como dios," o tomando el lugar de Dios."
dios: "el rey es llamado "dios," representando a Dios antes el pueblo."
Nótese que aquí se nos informa que llamar a un ser humano como "dios" significa que es un ser repesentante del Dios, o que está en su lugar, en el caso del rey de Israel y de Jesús, un rey, un ser que gobierna y tiene autoridad. Aun así, a pesar de ello, muchos trinitarios, unicitarios y henoteistas sostienen que este pasaje de Hebreos 1:8 es una clara prueba de que Jesús es el Dios. Pero eso contradice lo que el verso 9 nos declara:
“Has amado la justicia, y aborrecido la maldad, Por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, Con óleo de alegría más que a tus compañeros” Hebreos 1:9
En este pasaje se nos muestra que el Dios ungió al ser del que se habla. Es conocimiento general que solo hay un  Dios y que el Dios no tiene un Dios superior a él, sin embargo, como vemos, aparentemente a aquel que se le llama "Dios" tiene un Dios. La causa del problema de este pasaje está en la engañosa traducción, pues en este pasaje se vierte la palabra "Elohyim" que tiene por significado literal "poderoso o divino" por lo que si somos coherentes, cuando se habla del trono del Dios y sin artículo definido antepuesto, es importante comprender que el término pasa a ser un adjetivo (del sujeto), es decir, que el texto está diciendo que el trono es poderoso o divino, concordando lógicamente con el mensaje del pasaje, donde se destaca el gran gobierno de justicia del rey. 

Muchas traducciones entregan este pasaje de manera muy diferente a la traducción común que nos entrega la RV60 y otras. Donde nos dan la correcta intención del autor del texto según el contexto. Mostrando que el adjetivo debe adjuntarse al trono, representando al reinado divino. Algunas traducciones son las siguientes: 

La biblia Reina Valera Restaurada 2011 nos vierte el pasaje de la siguiente pamenra manteniendo em significado literal del término "Elohiym":
"Mas al hijo: Tu trono es poderoso, por el siglo del siglo; vara de equidad la vara de tu reino;"
Biblia Textual de Reina-Valera [nueva] nos respeta la regla gramatical del adjetivo y lo aplica también al trono, pero no lo traduce como "poderoso" sino como "Dios":
"Pero respecto al hijo: Tu trono es Dios por los siglos de los siglos; Y el cetro de la rectitud, cetro de tu realeza; Amaste la justicia, y aborreciste la maldad; Por eso te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más a tus compañeros".
La Versión Hebraica Textual, El Código Real también respeta esta regla:
Pero del Hijo dice: "Tu trono divino es para siempre y el cetro de la realeza es cetro de equidad. 9 Amaste la justicia y aborreciste la maldad; justamente ha hecho Di-os, tu Di-os, escogiéndote para ungirte con óleo de gozo más que al resto de tus compañeros"
Otras versiones alternativas que traducen este pasaje de una manera distinta son:

Hebreos 1:8 en otras versiones:

La Biblia Hebreo-Español por Moisés Katznelson. (En las Biblias hebreas es Salmo 45:7) "El trono que te dio Dios es por siempre y para siempre"

Traducción en lenguaje actual: “Su reinado, como el de Dios, durará para siempre”

Biblia de Jerusalén: “Tu trono es eterno, como el de Dios”.

El Libro del Pueblo de Dios. La Biblia: “Tu trono, como el de Dios, permanece para siempre”.

Nueva Biblia Española: “Tu trono, como el de un dios, permanece para siempre”.

Biblia del Peregrino: “Tu trono, como el de un Dios, permanece para siempre”.

La Biblia. Serafín de Ausejo y equipo interconfesional: “Tu trono, cual de Dios, es eterno, para siempre”.

La Biblia. Editorial La Casa de la Biblia: “Tu trono, como el de Dios, es eterno”.

The New English Bible. Oxford/Cambridge: “Your throne is like God’s throne, eternal” (Español: “Tu trono es como el trono eterno de Dios”).

Revised Standard Version , 1952: “Your divine throne endures for ever and ever” (Español: “Tu trono divino dura siempre y para siempre”).

A New Translation of The Bible. James Moffatt, 1950: “Your throne shall stand for evermore” (Español: “Su trono permanece para siempre”).


The Holy Scriptures According to the Masoretic Text: “Thy throne given of God is for ever and ever” (Español: “El trono que Dios le ha dado existe para siempre”).

La Biblia traducida por Moses Katznelson: “El trono que te dio Dios es por siempre y para siempre”.

Sagrada Biblia, Nácar-Colunga: “Tu trono subsistirá por siempre jamás”.

La Sagrada Escritura por profesores de la Compañía de Jesús: “Tu trono, ¡oh Poderoso!, será por siempre jamás”.

Por ultimo. Hebreos 1:8, 9 la Traducción del Nuevo Mundo, edición con referencias, revisión de 1987 (TNM), entrega una correcta traducción de este pasaje:
"Pero respecto al Hijo: “Dios es tu trono para siempre jamás, y [el] cetro de tu reino es el cetro de rectitud. Amaste la justicia, y odiaste el desafuero. Por eso Dios, tu Dios, te ungió con [el] aceite de alborozo más que a tus socios”."



6.-  “EL VERBO ERA DIOS” Juan 1:1
“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el verbo era Dios.” 
Respecto al texto de Juan 1:1, sabemos claramente que el verbo se hizo carne, pero no Dios. La biblia no dice que el Dios se hizo carne. Además el Verbo no era Dios, la mala traducción de algunas biblia traducen, "el verbo era Dios" sin embargo, pasan por alto la gramática del griego Koiné, y además muchos eruditos reconocen que Juan 1:1 no debe traducirse "el verbo era Dios".

En su Análisis Gramatical del Griego del Nuevo Testamento, el erudito católico Max Zerwick señala: "'La Palabra era divina', el predicado sin artículo insiste sobre la naturaleza de la Palabra".
Y la obra evangélica Clave Lingüística del Nuevo Testamento Griego ofrece la misma explicación.

Philip B. Harner dice que la construcción gramatical de Juan 1:1 incluye un predicado sin el artículo definido "el" antecediendo al verbo, una construcción que tiene principalmente un significado cualitativo y que muestra que "el logos posee la naturaleza de theós". Más adelante dice: Creo que "en Juan 1:1 la fuerza cualitativa del predicado es tan importante que el nombre [theós] no puede considerarse definido". (Journal of Biblical Literature, 1973, págs. 85, 87.)

Otros traductores también reconocen que el término griego es cualitativo y se refiere a la naturaleza de la Palabra, por lo que traducen la frase: "la Palabra [...] era divina". (Sd; compárese con An American Translation, Moffat)

William Barclay, famoso traductor de la Biblia, que curiosamente escribe:
"Ahora bien, normalmente, excepto por razones especiales, los sustantivos griegos siempre tienen el artículo determinado antepuesto a ellos,. . . Cuando un sustantivo griego no tiene el artículo antepuesto, se convierte más bien en descripción que identificación, y tiene carácter de adjetivo en vez de sustantivo. Podemos ver exactamente lo mismo en [español]. Si yo digo: 'Santiago es el hombre,' entonces identificó a Santiago con algún hombre determinado en el cual pienso; pero, si digo: 'Santiago es hombre,' entonces simplemente estoy describiendo a Santiago como ser humano, y la palabra hombre se ha convertido en descripción y no identificación. Si Juan hubiese dicho ho theos ēn ho logos, utilizando un artículo determinado antepuesto a ambos sustantivos, entonces definitivamente habría identificado al logos [la Palabra] con Dios, pero porque no tiene artículo determinado antepuesto a theos éste se convierte en descripción, y más en adjetivo que en sustantivo. Entonces la traducción llega a ser, expresándola algo torpemente: 'La Palabra estaba en la misma clase que Dios, pertenecía al mismo orden de ser que Dios'. . . . Aquí Juan no está identificando a la Palabra con Dios. Expresándolo muy sencillamente, no dice que Jesús era Dios."—Many Witnesses, One Lord (1963), páginas 23, 24

El texto debe traducirse; "El verbo era divino" (o poderoso)

Aquí en este ENLACE podemos ver como esto concuerda con muchos eruditos de reconocidas versiones bíblicas reconocer que el texto de Juan 1:1 debe ser traducido por "era divino" y no "era Dios".

Otros traductores también reconocen que el término griego es cualitativo y se refiere a la naturaleza de la Palabra, por lo que traducen la frase: "la Palabra [...] era divina". (Sd; compárese con An American Translation, Moffat)


La version Reina Valera Restaurada 2011, nos traduce de la siguiente manera: 
"Y el Verbo era Poderoso"
La versión hebraica textual del nuevo testamento, traduce el texto de la siguiente manera. 
"Desde un principio era dabar de Elohim y aquél dabar estaba siempre ante Elohim y el dabar que ya existía era la expresión misma de Elohim."
Traduccion Americana Goodspeed, 1939:
"La palabra era divina"
La biblia de Moffatt, 1972:
"El Logos era un ser divino"
En este ENLACE podemos ver más de 42 versiones bíblicas que nos traducen Juan 1:1 “el verbo era divino”, y equivalente que dan a entender el mismo mensaje. 

En conclusión sobre Juan 1:1. El texto según la gramática del griego koiné nos dice que la Palabra o Verbo era "divino" es decir, que tenía cualidades divinas, y no como lo traduce la mayoría de las versiones traduciendo incorrectamente "el verbo era Dios".




7.- “CRISTO, EL CUAL ES DIOS SOBRE TODAS LA COSAS” Romanos 9:5 
"De quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén."
Este pasaje dice que Cristo es el Dios  sobre todas las cosas, un pasaje traducido y presentado convenientemente incorrecto, que contradice lo que el mismo autor de esta carta dice en ella y otros escritos.
"a todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo." (Romanos 1:7 RV60)
“Para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.” (Romanos 15:6)
“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación” (2 Corintios 1:3)
"para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él" (1 Corintios 8:6 RV60)
"Y el mediador no lo es de uno solo; pero Dios es uno." (Gálatas 3:20 RV60) 
"Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre," (1 Timoteo 2:5 RV60)
Claramente las demás cartas que se le atribuyen al mismo autor presentan a  Jesús no como el Dios sino como el mediador, el Cristo (Ungido) del Dios, el Hijo del Dios, y lógicamente un sujeto distinto, por lo cual, Romanos 9:5 por su incorrecta traducción, causa que se contradiga el autor. El texto debe traducirse de la siguiente manera:

Texto griego Codex Sinaitico:






ὧν QUIENES οἱ LOS πατέρες PADRES καὶ Y ἐξ DE ὧν QUIEN  EL χριστὸς CRISTO τὸ PROVIENE κατὰ CON RESPECTO σάρκα A LA CARNE  EL ὢν QUE ESTÁ ἐπὶ SOBRE πάντων TODO θεὸς DIOS εὐλογητὸς BENDITO SEA εἰς HACIA τοὺς LOS αἰῶνας SIGLOS  ἀμήν AMÉN 

Algunas de las versiones que mejor y más correctamente traducen el texto son las siguientes:
RVR2011 "Cuyos son los padres, y de los cuales es el Mesías según la carne. El Poderoso sobre todas las cosas seabendito por los siglos. Amén."
KJV1769 "Whose [are] the fathers, and of whom as concerning the flesh Christ [came], who is over all. God blessed for ever. Amen."
BJ3 "y los patriarcas; de ellos también procede Cristo según la carne, el cual está por encima de todas las cosas. Dios bendito por los siglos. Amén."
LBLA "de quienes son los patriarcas, y de quienes, según la carne, procede el Cristo, el cual está sobre todas las cosas. Dios bendito por los siglos. Amén."
VM "de quienes son los padres, y procedente de quienes, según la carne, vino el Cristo; ¡el cual es sobre todos! Dios bendito para siempre!"
VIN "de ellos son los patriarcas; y del linaje de ellos proviene el Mashíaj, quien está sobre todas las cosas. Bendito sea Elohim por los siglos. Amén."
Expresando así, en su contexto o con el versículo 4, que el cristo que está sobre todos vino biológicamente de los patriarcas que adoraban al Dios, finalizando el versículo con una exaltación al Dios. Un detalle adicional que se puede apreciar en este punto, y que apoya aun más este argumento, es que el término "bendito" del griego "εὐλογητὸς / εὐλογητοῦ / eulogētos" usado aquí solo es aplicado al Dios y Padre celestial en la biblia (Marcos 14:61; 2 Corintios 11:31; Efesios 1:3; Lucas 1:68, entre otros), mientras que para otros seres es usado "εὐλογημένος / εὐλογημένη / Eulogêmene" para "bendito" (Marcos 11:10; Mateo 23:39, entre otros). Según los antecedentes, formas griegas distintas de llamar a alguien bendito, y una es exclusiva para el Dios el Padre, que justamente es usada aquí en Romanos 9:5 en favor de la traducción que presentamos.




8.- “¡MI DIOS Y MI SEÑOR!”  Juan 20:28

¿Llamó Tomás "mi Dios" a Jesús?
“—¡Señor mío y Dios mío! —exclamó Tomás.” ( Mateo 20: 28 NVI)
El realidad cuando nosotros observamos a simple vista las palabras de Tomás, podríamos pensar que Tomás le dijo "Dios mío" a Jesús, pero esto solo mostraría la idea preconcebida de una deidad de Jesús, que no nos permite ver la verdadera intención de esas palabras. Si analizamos el texto de una manera más cuidadosa notaremos algo muy importante y que sin duda nos mostrará qué significan exactamente esas palabras del apóstol Tomás o qué mensaje es el que nos entrega, para esto analizaremos dos aspectos importantes, el contexto sociocultural de la época y el contexto lingüístico.

Es necesario recordar y considerar que en aquel entonces, la doctrina de la trinidad (y el modalismo) como la conocemos hoy no se había desarrollado aun, ya que ésta fue establecida en el siglo IV dC. Y según la historia, solo en el segundo y en el tercer siglo se comenzó gradualmente a formar. También debemos considerar que la unicidad tampoco existía para entonces, ya que ésta nace en más de un milenio y medio después y un poco más de la era cristiana. Por lo tanto, era imposible que el apóstol Tomás haya sido trinitario o unicitario sobre la idea del Dios y su Hijo, ideas similares a esta doctrina solo pertenecían a religiones paganas y que el judaísmo aborrecía. Pero no solo eso, sino que Tomás era judío, así como los discípulos de Jesús, y a decir verdad, los judíos no son trinitarios ni unicitarios, sino muy celosos en cuanto a su monoteísmo, los judíos para aquella época aunque estaban muy influenciados por creencias externas a las de su cultura, debido a las guerras e invasiones que sufrió a lo largo de su historia aun más en aquel entonces, ellos mantenía su estructura divina monoteísta, y hasta ahora la mantienen. Tomás y cada uno de los discípulos tenían muy claro que el Dios no era una trinidad ni nada similar a las religiones no judías subsistentes en aquel entonces ni ahora, un Dios compuesto por tres personas es todo lo contrario a lo que ellos con celo creían, sabían muy bien que su Dios era un sólo Ser; exclusivo y unipersonal (Deuteronomio 6:4) como se ha mantenido hasta ahora, y sabían que un hombre no podía ser un Dios ni el Dios Todopoderoso mismo, mucho menos el mesías que ellos esperaban, ya que esa no era ni es su creencia acerca del mesías que había de venir, sino que estaban muy adoctrinados en cuanto a este tema, ya que era de suma importancia para su linaje o pueblo y estrictas leyes judías, ellos sabían que el mesías, el ungido del Dios, era el que había sido profetizado hace muchos siglos antes, y que éste era el Hijo del Dios, y no el mismísimo Dios encarnado. Así mismo, Jesús adoctrinó a sus discípulos en la fe al único Dios Verdadero, que es el Padre celestial, su Dios y Padre así como de ellos, y promovió esta línea doctrinal hasta el final de sus días en la Tierra. En base a lo mencionado, podemos comenzar a tener una referencia básica sobre el pensamiento judío, y por ende, el de Tomás.

Según el contexto lingüístico de esta narración sobre la resurrección de Jesús y su aparición, podemos notar que los discípulos estaban consternado, deprimidos y desilusionados, sus esperanzas habían decaído notablemente por causa de la muerte de su maestro Jesús. Y no recordaban las predicciones de él respecto a su resurrección de entre los muertos. Entonces ocurrió algo sorprendente y sobrenatural, Jesús se les apareció a ellos sus discípulos, pero Tomás no estuvo presente en ese momento (Juan 20:24). Entonces Tomás una vez que los demás le contaron este suceso, él estaba muy incrédulo o escéptico a lo que decían, tanto era su escepticismo, que incluso exageró a tal punto de que estaba seguro de que no era cierto, que declaró en hipérbole "Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré" (verso 25). Estas palabras de Tomás nos demuestran que para él la visita de Jesús a sus compañeros no era real, aun cuando ellos mismo le notificaban de lo sucedido. Pero "Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros" (verso 26). Presentándose en medio de ellos, Tomás fue sorprendido por la inesperada aparición de Jesús, sobre todo cuando ya habían pasado 8 días desde que le habían contado de la resurrección, es decir, algo completamente inesperado para él. Y Tomás asombrado, estupefacto de lo que estaba viendo, como cuando nosotros vemos un acontecimiento asombroso exclamamos "¡Dios mío!", "¡Santo Cielo!" o "Santos cielos del Bendito!" Y otros dicen "¡Madre de Dios!" para demostrar la impresión de sorpresa y su asombro, de esta misma manera, Tomás, despojándose ya de todo escepticismo, en este caso exclamó "¡Dios mío y Señor mío!", demostrando su impresión con esta expresión de sorpresa y asombro. Tomás, al exclamar, dada la situación, no pretendía hacer una declaración blasfema contra el Padre celestial al deificar a Jesús, su Rabí, ni muchos menos llamar a Jesús su propio Dios, cuando todos ellos tenían en común a un Dios, Yhwh, a quienes toda su vida en la tierra se dedicaron a adorar, incluido Jesús. Cuando nosotros utilizamos esta expresión, que es por costumbre de toda persona, pueblo, nación y época, no es una frase para llamar a alguien o identificarlo, aun si es en respuesta a alguien o dentro de una conversación, sino una frase que demuestra el asombro del momento, la emocionante situación. Tomás nunca dijo que Jesús sea el Dios, sus principios y doctrinas le imposibilitaban declarar a Jesús como el Dios, ni antes ni después de este sucedo Tomás llamó "Dios" a Jesús, ni nunca dio a entender eso, ni ninguno de sus discípulos. Podemos decir, en consecuencia, que Tomás evidentemente reaccionó con una exclamación emocional de asombro, hablada a Jesús, pero aludiendo a su más preciado tesoro, su Dios, el Padre celestial.

Uno de los aspectos más importantes y efectivos para respaldar esta premisa, es que ni Tomás ni algún otro apóstol se registra en los relatos de ellos en compañía de Jesús, que le llamaran o pensaran que Jesús fuera el Dios Todopoderoso a quienes ellos en común adoraban y era el motivo de la venida de Jesús, porque él y los demás apóstoles, además, sabían que Jesús nunca había afirmado ser Dios, sino que él mismo asevero que solo Yhwh es "el único Dios verdadero" (Juan 17:3.), sobre todo cuando los apóstoles hicieron declaraciones explicitas de que él era el Hijo del Dios Viviente, lo cual es lógicamente contrario a ser el Dios. El contexto nos sigue ayudando a entender este asunto. Pocos días antes, Jesús ya resucitado, había dicho a María Magdalena que dijera a los discípulos: "Asciendo a mi Padre y Padre de ustedes y a mi Dios y Dios de ustedes". (Juan 20:17.) Aunque Jesús ya había sido resucitado en la condición de espíritu poderoso, Jehová todavía era su Dios como lo enseña este pasaje citado, es evidente Jesús le continuaba afirmando que tenían un Dios en común con ellos, el cual es el Padre que también tenían en común, al cual estaban subordinados. Entonces, si el Dios y Padre era para Jesús de la misma forma que para sus discípulos, claramente para Tomás también, porque era parte de los discípulos. Esta declaración de Jesús a estas mujeres es la que muchos trinitarios y unicitarios pretenden pasar por algo cuando leen tendenciosamente el asombro de Tomás. Pero eso no solo esto, como si no bastase eso, ahora Jesús sigue aportándonos más evidencias respaldatorias; Así como él se refería a su Padre como su Dios en la Tierra, siguió refiriéndose así aun después de ascendido a su diestra, es decir, manteniéndose como un ser distinto del Dios mismo hasta en el último libro de la Biblia, después de su glorificación, como se puede ver en Apocalipsis 1:5, 6; 3:2, 12.

Pero no nos detengamos aquí, solo tres versículos después de la exclamación de Tomás, en Juan 20: 31, el autor del evangelio nos aclara más este asunto al decir: "Estas han sido escritas para que ustedes crean que Jesús es el Cristo el Hijo del Dios", es decir, no que fuera el Dios Todopoderoso, sino su Hijo, y que tal creencia nos lleva a vida eterna. Y en este texto se dice "Hijo" en sentido literal, como cuando se habla de un padre natural y su hijo, no como si Jesús fuera alguna parte misteriosa de una deidad trinitaria o una manifestación unicitaria que rompe la letra de los textos, o si fuese una forma figurada como es el uso común al referirnos al Dios. De modo que si pensamos que Tomás estaba llamando a Jesús su Dios, sería una interpretación totalmente fuera del contexto e ignoraría la enseñanza general de la biblia; Jesús como Hijo del Dios Altísimo  y no el mismo Dios Altísimo.

Es una costumbre muy repetida que los defensores de la unicidad y la trinidad utilicen este texto para argumentar a favor de una trinidad o unicidad, que sin duda está totalmente fuera de contexto, y muy lejos de lo que el apóstol Tomás creía y quiso expresar con estas palabras.




II.                  TEXTOS IMPLÍCITOS QUE MUESTRAN QUE JESÚS ES EL DIOS –REFUTACIÓN


9.-  “YO Y EL PADRE UNO SOMOS” Juan 10:30
"y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Yo y el Padre uno somos." (Juan 10: 28-30)
Uno de los textos más abusados por los unicitarios y trinitarios para defender su doctrina es Juan 10:30, que nos dice la famosa frase "Yo y el Padre uno somos", y los trinitarios y unicitarios citan con el fin de afirmar que Jesús estaba declarando ser el mismo Padre (unicitarios) o ser un Dios literalmente entre ellos (trinitarios). Sin embargo, si este texto fuese literal, donde el Señor Jesús nos dice que es uno con el Padre, entonces habría un gran problema con el pasaje a continuación:
"Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean UNO, así COMO NOSOTROS.... para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean UNO en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste... La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean UNO, así como nosotros SOMOS UNO." (Juan 17: 11, 21, 22) (énfasis añadido)
En estos pasajes, leemos claramente que Jesús alude nuevamente a la unidad que tiene con el Padre, y en este caso, además, pide a su Padre, que sus discípulos seamos "uno" entre ellos, así como él es uno con su Padre, y luego en el mismo sentido, que como el Padre está en él y él en el Padre, así de igual manera los discípulos estén en él y en el Padre. Ciertamente, decir que este la idea de unidad a la que se está refiriendo Jesús es literal, sea en la unidad de su Padre como la de los discípulos, es una total deficiencia interpretativa que causa un resultado bíblico improcedente, porque la misma implicación que se le aplica al Padre y al Hijo, debe también ser aplicado a los discípulos, ya que la unidad está referido en el mismo sentido, es decir, si Jesús fuese la misma persona, o el mismo ser, o el mismo Dios con el Padre, los discípulos también deberían ser un solo ser entre ellos, y más aun, si son uno con Jesús y el Padre, serían un Dios entre todos ellos. Como vemos, esa interpretación está totalmente fuera de lugar, y lógicamente, el lenguaje que utiliza Jesús en estas frases es figurado (no literal), ya que cada uno de nosotros no podemos ser uno literalmente, porque somos varios seres, no podemos ser la misma persona ni ser el mismo ser. Ser "uno" en este contexto significa estar en armonía y comunión, en un solo sentir, y un solo propósito, en unidad de conexión. Jesús y el Padre están en esa unidad, indudable y definitivamente, y nosotros como hermanos en la fe, debemos ser de la misma forma unidos, o sea, en armonía y comunión, como si fuésemos un solo cuerpo, donde todos los miembros trabajan en conjunto y están conectados. Un dato adicional podemos observar en estos pasajes, en el verso 29 de Juan 10, Jesús nos dice algo muy revelador, él afirma que el Padre es Mayor que todos, lo que puede deducirse en términos lógicos, que el Padre es un ser distinto a todos, incluyendo Jesús, ya que él se narra (gramaticalmente) como un sujeto distinto de su Padre, porque lo que para los unicitarios, este es un segundo golpe bajo a su doctrina.
 "Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre." (Juan 10: 29)



10.- “YO SOY EN EL PADRE Y EL PADRE EN MÍ” Juan 14:9
"Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto. Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras." (Juan 14: 7-11)
Este otro pasaje es el complemento del argumento esgrimido de Juan 10: 28-30, mencionado en el punto anterior, abusado por los unicitarios y trinitarios para demostrar su hipotética unicidad o trinidad, y es que este pasaje tiene el mismo mensaje que el texto de Juan 10:30, donde Jesús menciona que él y el Padre son "uno", en este caso, que el Padre está en él y él en el Padre. El lector ha de tener presente y comprender las palabras de Jesús al hacer la interpretación respectiva de este pasaje conforme a cómo expliqué en el punto anterior. Jesús nos dice como primera instancia "Si me conocieses a mí, también conoceríais al Padre" Jesús al hacernos esta declaración, nos revela que él al ser como su padre, ya que como regla general un hijo es como su padre, él nos expresa su carácter y personalidad, pues debemos tener presente que Jesús nos da a conocer al Padre, de esta forma, al conocer a Jesús, estamos conociendo al Padre, valga la redundancia. Así se confirma en diversos otros pasajes más que demuestran este punto:
"Nadie ha visto jamás a Dios; el unigénito Dios, que está en el seno del Padre, Él le ha dado a conocer" (Juan 1:18 LBLA) 
"Todas las cosas me han sido entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni nadie conoce al Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar" (Mateo 11:27)  
“Y sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento, para que podamos conocer al Dios verdadero. [A] Y ahora vivimos en comunión con el Dios verdadero porque vivimos en comunión con su Hijo, Jesucristo. Él es el único Dios verdadero y él es la vida eterna.” (1 Juan 5:20 NTV)
Jesús vino a darnos a conocer al Padre, él es el reflejo de su carácter y amor. Felipe aun no comprendía eso, y él quería conocer al Padre. Es por eso que Jesús le dijo: "¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre", con esto, le explicaba a Felipe que él era el reflejo del Padre, la representación de la persona del Padre, que él era como su Padre. Por otro lado, para llegar a la interpretar unicitaria, que sostiene que Jesús es el mismo con el Padre, es una total ignorancia de lo que Jesús es verdaderamente y además una muestra más del bajo nivel de comprensión lectora, donde Jesús habla retóricamente aquí, como acostumbraba hacerlo.

Otro aspecto a considerar, al leer el texto, es que se usa el término "también" en el verso 7, al añadir esta palabra, se está señalando que el Padre es un ser distinto de él. De la misma forma que yo digo, "si hablas conmigo, también hablas con mi padre", el término "también" es un adverbio que en este contexto, al nombrar a dos sujetos, tiene el sentido de afirmar una semejanza o igualdad de algo entre un sujeto y otro, en este caso, al conocer a Jesús, es igual o semejante a conocer al Padre también, porque el Hijo es el reflejo, la imagen del Padre (ver también 2 Corintios 4:4; Colosenses 1: 15), este término es un detalle importante que demuestra que Jesús expresa que él es un ser distinto de su Padre, y no el mismo. Así también aparece en el Codex Sinaiticus, el manuscritos completo más antiguo. Otros pasajes más que ilustran esta enseñanza y además hacen la clara distinción gramatical de los dos sujetos:
"Todas las cosas me han sido entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni nadie conoce al Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar." (Mateo 11:27) 
"Y harán estas cosas porque no han conocido ni al Padre ni a mí." (Juan 16:3) 
"Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado." (Juan 17:3,21,23) 
"Entonces le decían: ¿Dónde está tu Padre? Jesús respondió: No me conocéis a mí ni a mi Padre. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre." (Juan 8:19)



11.- “ANTES QUE ABRAHAM FUESE, YO SOY” Juan 8:58
“Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: antes que Abraham naciera, yo soy.” (Juan 8:58 LBLA) 
Es común que este texto sea usado burdamente para dos cosas respecto a Jesús, una, para decir que Jesús estaba afirmando ser eterno, y dos, para afirmar por consecuencia que era el Dios. Sin embargo, en términos lógico, la única conclusión objetiva que podemos hacer de este pasaje es, que Jesús estaba afirmando existir antes de Abraham, y por lo tanto, que era preexistente, lo cual, no es lo mismo a eternidad. El argumento principal presentado en base a este pasaje por trinitarios y unicitarios, es que Jesús al decir "yo soy" él estaba afirmando que era el Dios, ya que, esta frase la relacionan con el nombre que aparece en Éxodo 3: 14, donde el Dios se hace llamar "YO SOY", sin embargo, esta es una relación incorrecta. El aspecto más importante a considerar para no cometer ese error es interpretarlo en base al contexto para comprender el mensaje de Jesús, analicemos brevemente este asunto, para ello, leamos los versos antecedentes:
" ¿Eres tú acaso mayor que nuestro padre Abraham que murió? Los profetas también murieron; ¿quién crees que eres? [p]  Jesús respondió: Si yo mismo me glorifico, mi gloria no es nada; es mi Padre el que me glorifica, de quien vosotros decís: “Él es nuestro Dios.”. Y vosotros no le habéis conocido, pero yo le conozco; y si digo que no le conozco seré un mentiroso como vosotros; pero sí le conozco y guardo su palabra. Vuestro padre Abraham se regocijó esperando ver[q] mi día; y lo vio y se alegró. Por esto los judíos le dijeron: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?. Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: antes que Abraham naciera, yo soy." (Juan 8: 53-58)
Póngase atención en las primeras palabras de Jesús, ya desde el comienzo de esa confrontación, esclarece muy bien que él no es el Dios que los Judíos decían tener, porque declara que su Padre es el Dios que ellos decían tener. La idea lógica que podemos extraer aquí, esto contra el trinitarismo, es que si el Dios de los judíos era el Padre de Jesús, entonces, Jesús no es el Dios, ya que él no es su Padre. También, es evidente que Jesús al hablar de su Padre, estaba hablando de un ser distinto que él, pues nadie cuando menciona a su Padre puede estar refiriéndose a sí mismo, porque es imposible que uno mismo siendo hijo sea su propio padre, además, al decir, que es su Padre quien lo glorifica y no él mismo (nótese, "no él mismo") confirma que es un ser distinto del Padre, de lo contrario, no sería necesario decir eso y hacer esa clara distinción, por lo tanto, el alegato unicitario de que el Padre es el mismo que Jesús, no tiene lugar ni asidero para este pasaje. Volviendo al primer punto, como vemos, los judíos lo confrontaron y le dijeron que él no es mayor que Abraham, posteriormente, Jesús afirma que Abraham se regocijó esperando ver su día (el de Jesús) y se alegró, y es ahí donde se calientan el ambiente con los judíos, ellos reaccionaron y replicaron "Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?." Apelando a la edad de vida que tenía Jesús, es decir, al tiempo de su existencia, y que al no tener cincuenta años, era imposible que él hubiese visto a Abraham, y es ahí donde Jesús hace su declaración, "antes que Abraham fuese yo soy" en el mismo sentido del alegato de los judíos, apelando a su existencia, Jesús asevera que él existe antes que Abraham, Jesús no estaba hablado de su identidad, sino de su preexistencia, acorde a lo que demandaban las palabras de los judíos al cuestionarle la edad de su vida. Jesús al afirmar esto, él estaba alegando su preexistencia, y por lo tanto, que era divino, pues solo un ser divino puede existir ante que Abraham y seguir existiendo en ese momento, a lo que los judíos intentaron apedrearlo, pues estaba prohibido como blasfemia, hacer semejante injuria según sus leyes. 

La frase dicha por Jesús, guarda en sí mismo la explicación, en el primera parte de la oración, habla de la existencia de Abraham, pues dice, "antes que Abraham fuese", esta palabra "fuese"que es una conjugación en pasado del verbo "ser", hace referencia a la existencia, en este caso, a la existencia pasada de Abraham, de cuando él existía, o sea, antes de su existencia, por lo tanto, la continuación debe ser coherente con ello, posteriormente, en la segunda parte, en la continuación, Jesús usa el mismo verbo "ser", que se refiere a la existencia, para contraponer su existencia frente a la de Abraham, al decir, "yo soy", eso significa, que él era antes de Abraham, que él es antes que Abraham fuese, que él existe antes que Abraham existiera, entonces, como resultado su preexistencia confesa. Sería muy incoherente que Jesús en ver de continuar la frase como lo hizo, apelara a su identidad, hagamos un ejemplo, si "Yo soy", y más bien, ya un título de su persona, y por lo tanto fuese una identidad, sería equivalente a decir "Antes que mi mamá existiera, Juan", en esta frase suceden dos cosas, hay una evidente falta de cohesión de las palabras de las oraciones, y también, se suprime su persona, pues no se usaría el verbo "ser" ni el pronombre "yo" en su sentido literal que permite vincularse él mismo al mensaje del texto, por lo tanto, queda totalmente una frase desconfigurada, más bien la frase el sentido semántico equivalente a decir "antes que mi hermano fuese, yo soy" lo cual, nadie pensaría que yo estoy afirmando del el Dios del Antiguo testamento, todo lo contrario, se interpretaría que me estoy refiriendo a que existo antes que mi hermano o que soy mayor que mi hermano, como de hecho quiero expresar. Dicho esto, es claro por el contexto y la coherencia de la frase es que Jesús se refería a su existencia, y no que él estaba apelando a un título de su persona. Un detalle más a señalar es que uno de los motivos de la mala interpretación de esta frase no solo es la presencia del "yo soy", sino la forma en que es expresa la oración, en el sentido de que las palabras "yo soy"están presentadas al final del verso, haciendo una aparente distinción como resaltándose. Sin embargo, esto sucede porque Jesús utiliza un figura literaria o retórica llamada hipérbaton, que consisten en cambia el orden de las palabras en la oración, es decir, invirtiendo la frase, la frase sin esta figura retórica o figura literaria, diría “yo soy antes que Abraham”, de esta forma se entendería mucho mejor el sentido de las palabras de Jesús, como la versión bíblica DHH lo presenta, y otras que escriben "yo existo" como la versión NBV y LBP, la versión TLA  coloca "ya existía yo". Otro detalle a resaltar, pero no menos importante, es que las palabras usadas por Jesús son "Ego Eimi" que significa "yo soy", también son utilizada por el ciego de nacimiento en Juan 9:9, es decir, que si esta frase fuese una alusión al título del antiguo testamento, entonces, el ciego también sería el Dios. Evidentemente esta palabras solo son un pronombre y un verso usados en su sentido literal, y no como un título.




12.- "DIOS FUERTE, PADRE ETERNO" Isaías 9:6

Este texto de Isaías 9: 6 bajo un análisis simple no prueba que Jesús es Dios o el mismo Padre. Este texto no es literal debido a que ADMIRABLE CONSEJERO, PADRE ETERNO, PRÍNCIPE DE PAZ, ni es DIOS FUERTE son nombres, sino títulos, es decir, no es literal, estos títulos solo son características cualitativas de su personalidad. Este pasaje solo nos representa el poder y autoridad de Jesús, ya que tiene las cualidades de ser como un consejero admirable, un príncipe que hace la paz, un padre eterno, siempre estará con nosotros, y como un Dios fuerte, ya que él tiene poder y autoridad. Pero este pasaje no tiene la intención de enseñarnos que Jesús es Dios o el Dios verdadero. Ya que es el mismo Dios quien le da esta autoridad y poder para compararle a todas estas representaciones mencionadas en este pasaje.

Para leer el estudio más profundo de este punto, ingrese a este enlace: 




13.- “JESÚS PERDONÓ PECADOS” Marcos 2: 5; Mateo 9: 2
"Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados." (Marcos 2: 5 RV60)
Los defensores de la deidad de Jesús no se retienen en citar la atribución que él tiene de perdonar pecados a los hombres, para tratar de respaldar su doctrina. Este argumento trinitario y unicitario se funda en el relato de Marcos 2 y Mateo 9, cuando Jesús perdona los pecados del paralítico que posteriormente sanó, este argumento tiene el siguiente razonamiento, “Si Jesús no es el Dios, ¿por qué perdonó pecados? si solo el Dios puede perdonar pecados, y Jesús perdonó pecados, por ende, él es el Dios". Luego añaden para fortalecerlo que solo el ofendido puede perdonar la ofensa que a él se le hace, y no otro persona distinta. 

El error de este argumento a favor de la deidad de Jesús es ignorar lo que el mismo Jesús nos enseñó, que a él le fue dada toda autoridad por el Padre, es decir, Jesús perdonó pecados por la sencilla razón de que estaba autorizado para ello. Así mismo Jesús nos señala en el mismo relato:
“Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico):” (Marcos 2:10 RV) 
“Pues para que sepáis que el Hijo de Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dice entonces al paralítico): Levántate, toma tu cama, y vete a tu casa.” (Mateo 9:6 RV)
Debemos recordar que, a Jesús se le delegó ser señor de todos y todo, es decir, le fue dada una autorización para enseñorearse de todo en cuanto hay en el universo, tanto en el cielo como en la tierra, y es este mismo mandato es el que le permite perdonar pecado, de la misma forma que cuando posicionas a una persona la administración de todo tu patrimonio (bienes), o de la misma forma cuando un abogado es delegado por su contratante por medio de un contrato de mandato (representación legal), aquí, el abogado está autorizado para administrar el patrimonio de su cliente, de la misma forma, se le da la autorización de todas las acciones en cuando el contrato lo delimite, así, puede llegar a cabo acciones legales, demandas, querellas, etc, para iniciar, continuar, o terminar acciones en nombre de su representado, contra todo aquel que vaya contra el interés de su representado, en este caso, el abogado toma para sí autorización de responder a las ofensas legales dirigidas a su cliente. Así, analógicamente, Jesús al ser representante del Dios y el individuo delegado también para juzgar a los hombres, como enseña Juan 5: 22, se le debe necesariamente, autorizar para perdonar las ofensar o pecados de los hombres ante el Dios. Es por ello, que usar este argumento, es una deficiencia doctrinal por parte de los defensores de la deidad de Jesús.







14.- “LA IGLESIA DE DIOS, COMPRADA CON SU PROPIA SANGRE” - Hechos 20:28
"Por lo tanto, estén atentos y cuiden de toda la congregación, en la cual el Espíritu Santo los ha puesto como pastores para que cuiden de la iglesia de Dios, que él compró con su propia sangre." (Hechos 20: 28 DHH)
Este texto de Hechos 20:28 en la versión BLA, DHH, NVI y varias otras más, nos dicen que el Dios compró la iglesia con "su propia sangre", el cual, nos dan a entender que fue el Dios quien murió en la cruz. No obstante, esto contradice la enseñanza general de toda la biblia, ya que, uno: fue el Dios el que entregó a su Hijo, es decir, el Hijo del Dios, para que diera la vida y derramara su sangre por los hombres, no él mismo, y dos: no existe ningún texto o registro que nos diga que el Dios se hizo carne ni que él murió o que fue sacrificado, y el texto de 1 Timoteo 3: 16 no debe considerarse, ya que en su versión más antigua no dice que el Dios se hizo carne, como lo hemos probado anteriormente en el punto 1 de esta serie de refutaciones. Además, objetivamente, en el libro de Hechos, el autor nunca atribuye el título "Dios" a Jesús, es decir, hay una ausencia de antecedente en cuando a esto. La enseñanza clara de la biblia es que el Hijo del Dios fue el que se encarnó y murió en la cruz, por ejemplo, tenemos el siguiente y famoso texto de Juan:
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Juan 3:16 RV)
Aquí se nos dice que el Dios envió a su único Hijo, y no que ese Hijo es el Dios, ni que el Dios se envió a sí mismo, o que el Dios fue el que vino, sino que fue enviado un ser distinto de él, su Hijo unigénito (ver también Gálatas 2: 20; Hebreos 4: 14; 6: 6). Por lo tanto, la forma textual en que se presenta en las distintas versiones bíblicas, que traducen "con su propia sangre" no es correcta si a coherencia escritural se refiere. Por otro lado, existen expertos o eruditos del griego del nuevo testamento, que nos entregan una explicación del porqué este texto llegó a transmitirse y presentarse de la manera en que lo hemos leido. Algunos eruditos sostienen que, el texto "διὰ τοῦ αἵματος τοῦ ἰδίου" ("que adquirió con el suyo propio"), originalmente tenía la intención de presentar "el suyo propio" (ὁ ἴδιος) o "de su propio", como un modismo griego de los primeros cristianos, que hacía alusión a Jesús, el Hijo del Dios, es decir, que tenía la intención de decir "de su propio hijo" comparable a "el amado", y que los cristianos de la época así lo interpretasen, pero con el paso del tiempo, dejó de usarse por los cristianos y que "τοῦ ἰδίου" se malinterpretó por lo copistas, y fue considerado como una variante de "αἵματος" (su propia sangre), tal vez en referencia de Hebreos 9: 12 [7][8]. Por otra parte, eso también explicaré las distintas variantes de la presentación que hacen los traductores en las distintas versiones bíblicas sobre la frase "iglesia de Dios" que varía en al menos 4 formas de presentarla, sea cambiando "Dios" por "Señor", o ambos juntos y hasta con conjunción (y), debido a las implicaciones dogmáticas que recoge hablar de la sangre del Dios y las incongruencias escriturales que provoca.

Algunas versiones que nos entregan este texto con un mensaje más coherente con la enseñanza general de la biblia, donde nos muestran que es el Señor Jesús a quien se está refiriendo el autor de los Hechos con respecto a la sangre. Dado los antecedentes anteriores mencionados, el texto debe leerse y entenderse de la siguiente manera:
Palabra de Dios para Todos (PDT): “Tengan cuidado de ustedes mismos y de toda la gente que Dios les ha dado. El Espíritu Santo les dio el trabajo de cuidar [a] al rebaño de la iglesia de Dios, [b] la cual compró pagando con la sangre de su propio Hijo.”
Traducción Lengua Actual (TLA): “»Ustedes deben cuidarse a sí mismos, y cuidar a los miembros de la iglesia de Dios. Recuerden que el Espíritu Santo los puso como líderes de la iglesia, para que cuiden a todos los que Dios salvó por medio de la sangre de su propio Hijo.”
Otras versiones que traducen similar son: Biblia de Jerusalén revisión de 1975, Nueva Biblia Española, Nuevo Testamento de la Casa de la biblia, Sagrada Biblia Cantera-Iglesias, Traducción del Nuevo Mundo, entre otras. 





15.- “JESÚS FUE ADORADO” Mateo 2:11;14:3328:9,17Lucas 24:52Juan 9:38 
"Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra." (Mateo 2: 11)
Este argumentos es com[un mente usado por trinitarios y unicitarios para referirse a Jesús como el mismo Dios, ya que solo al Dios se le debe adorar. Para comenzar, el término griego empleado para referirse a la adoración recibida por Jesús (Proskuneo), también se aplica no solo para el Dios en otras ocasiones, sino también a personas, según el diccionario Strong James - Diccionario Strong De Palabras Originales Del At Y Nt:
 4352. προσκυνέω proskunéo; de 4314 y un probable der. de 2965 (sign. besar, como el perro lame la mano del amo); abanicar o agazaparse a, i.e. (lit. o fig.) postrarse en homenaje (hacer reverencia a, adorar):— postrarse, reverencia, suplicar.
Esta misma palabra que se traduce por adorar y se usa con Jesús y el Dios, está utilizada en Apocalipsis 3:9, refiriéndose a personas humanas de la iglesia de Filadelfia. Dicho esto, si Jesús fue adorado por ser el Dios, eso nos permitiría, según ese mismo razonamiento, afirmar que los cristianos de Filadelfia que fueron adorados también son el Dios, lo cual, es totalmente absurdo, lo que demuestra el error de este argumento trinitario y unicitario. La verdad sobre el tema de la adoración es el siguiente, la adoración que recibe el Dios (el Padre) es una adoración máxima, rendición de culto con la intención de reconocerlo como el ser supremo, el mismo Jesús nos dice que al Dios se debe adorar de una manera especial en Juan 14:21-30, en espíritu y en verdad" y así mismo en Mateo 4:10, y a nadie más se indica que se le debe adorar así, ni aun a Jesús, es decir, esta forma de adoración debe ser exclusiva para el Dios. Siendo coherentes, Jesús nunca fue ni permitió ser adorado como si fuese el mismo Dios mientras estaba en la Tierra, mas aun cuando él mismo nos declara que su Padre es su Dios, al igual que de nosotros (Juan 20:17; Apocalipsis 3:12), y que su Padre es el único Dios verdadero (Juan 17:3). 

Ahora bien, Jesús no recibió ni recibe una adoración como se le da al Dios o de la misma forma ("en Espíritu y en Verdad" Juan 14:21-30), sin embargo, el Dios mismo le dio la potestad de que él reciba alabanza, honor, gloria y poder, haciéndolo digno por ser quien es, su Hijo el Señor, y por su obra de sacrificio. Por ejemplo, Filipenses 2:5-11 dice lo siguiente: 
"La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús, quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos. Y, al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz! Por eso Dios lo exaltó hasta lo sumo y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre." (NVI)
Jesús, después de haber entregado su vida, como un cordero sin manchas ante un altar, recibió de parte del Dios verdadero una exaltación superior en los cielos, así, Jesús fue reconocido como el Señor de todos, el Señor delegado por el Padre para dominar sobre todos y todo en cuanto existe. El Dios determinó que en su nombre se doble toda rodilla, que se le glorifique por ser quien es, para gloria del Dios Padre, es decir, todo en pos y reconocimiento del Padre, quien lo puso en semejante posición. Es por ello, que Jesús es adorado en gran manera (Apocalipsis 5:12), toda esa exaltación es propia del hijo, dirigida a él, como Hijo del Dios y no como el Dios, más bien esa exaltación es para el Hijo, en pos de la gloria del Padre, pues finalmente es el Dios quien recibe toda la gloria, ya que él es quien puso a Jesús ahí. Así, cada uno es adorado y alabado por ser quién es cada uno, dos seres distintos, y no por ser ambos un solo Dios entre ellos. Por ejemplo, tenemos el verso siguiente:
"Y oí a cuanta criatura hay en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra y en el mar, a todos en la creación, que cantaban: «¡Al que está sentado en el trono y al Cordero, sean la alabanza y la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos!» Los cuatro seres vivientes exclamaron: «¡Amén!», y los ancianos se postraron y adoraron." (Apocalipsis 5:13-14 NVI)
Por lo antes dicho, podemos decir que, el Padre es nuestro Dios, él recibe la adoración especial que es en Espíritu y en Verdad, así lo enseñó Jesús su Hijo, es decir, una adoración que nadie más puede recibir, el hecho de dar a otro ser esta adoración se convertiría en idolatría. El Padre, Dios de Jesús y nuestro, es el único que recibe una adoración así, la máxima expresión en adoración, porque es el único Dios verdadero. Por ende, aunque se adora al Hijo, por autorización del Padre, no se le adora por ser el Dios, sino por ser el Hijo del Dios, el Señor de todos delegado por el Padre.







16.- “SIENDO HOMBRE, TE HACES DIOS” - Juan 10:33
"Los judíos le contestaron: No te apedreamos por ninguna obra buena, sino por blasfemia; y porque tú, siendo hombre, te haces Dios." (Juan 10:33 LBLA)
En base este pasaje de la biblia muchos sostienen que Jesús declaró ser el Dios, y que esto provocó la alteración de los judíos, el cual declararon:“Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre te haces Dios”. Pero en realidad Jesús no declaró ser el Dios, sino Hijo del Dios, esto lo podemos corroborar es el verso 36, y los judíos al entender esto lo relacionaron a la igualdad en naturaleza divina con el Dios por cuanto era Hijo del Dios, un ser de procedencia divina, el Hijo literal del Dios, el cual, las leyes judías prohibían que algún hombre se hiciera pasar por el Hijo literal del Dios.
¿al que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy?” (Juan 10:36)
"los judíos le respondieron: Nosotros tenemos una ley, y según esa ley El debe morir, porque pretendió ser el Hijo de Dios." (Juan 19: 7 LBLA)
Para leer el análisis más largo y profundo de este argumento ingrese al siguiente artículo:
"¿Siendo hombre te haces a ti mismo Dios?".



En conclusión, en base a todo lo antes expuesto, podemos concluir que los textos que pueden interpretarse que afirman la deidad de Jesús, sea implícita o explícitamente, son causados por textos añadidos (espurios, falsos) y adulterados, por malas traducciones, y malas interpretaciones, así también que contradicen enseñanzas básicas de la biblia.




QUINTO
Inconsistencias o preguntas que los unicitarios y trinitarios no pueden responder



Si una doctrina es bíblica, no debe poseer contradicciones o preguntas sin respuestas. Si la doctrina posee una de estas dos características, no es una doctrina correcta debido a que es inconsistente. A continuación presento algunas cuestiones para la doctrina trinitaria y unicitaria que contradicen su postura, y que ellos no pueden responder:

Para los Trinitarios
1). Por qué en toda la biblia el Espíritu Santo no es adorado, así como se le da a Jesús y al Padre, si se supone que el Espíritu Santo es el Dios.
2). Por qué al Espíritu Santo no se le ora, si se supone que él es el Dios con el Padre y el Hijo, el mismo Dios.
3). Por qué el Espíritu Santo siendo una "persona" como el Padre y el Hijo (según ellos) no se sienta en el trono del Padre así como Jesús lo hace, si supuestamente los tres son un solo Dios.
4). Por qué no se le ora a Jesús ni se enseña a orarle, si Jesús es el Dios así como el Padre. 
5). Cómo puede Jesús dos naturaleza en el mismo cuerpo si era humano. Si Jesús fuese el Dios verdadero, no podría haber sido hombre y Dios a la misma vez, ya que al ser Dios en la tierra, no podría ser hombre completamente, ya que el hombre se caracteriza por no ser Dios. La biblia dice que Jesús se despojó de las cualidades divinas, es decir, las cualidades que tenía semejantes a Dios, que es el Padre. Y se hizo hombre, es decir, como nosotros, nosotros no somos Dios, era necesario que Jesús se hiciera igual a nosotros para que viviera como nosotros, sintiera como nosotros y se entregara como hombre. Al decir que Jesús era Dios y hombre a la misma vez, quebranta el requerimiento de que Jesús como hombre para entregarse en semejanza a el ser humano como sacrificio ante Dios. Jesús al ser humano y Dios a la misma vez, deja de ser humano.
6). Si Jesús era el Dios ¿el Dios murió? el Dios no puede morir, ya que es eterno o inmortal. 
7). Por qué Jesús no conoce el día ni la hora en que el Padre ha determinado para su segunda venida. Si se supone que Jesús es el Dios mismo junto con el Padre.
8). Si Jesús era el Dios, entonces ¿es falsa la declaración “a Dios nadie lo ha visto”?


Para los Unicitarios
1). Por qué Jesús siempre se dirige al Padre como si fuese otro ser distinto a él
2). Por qué se somete al Padre, si según ellos él es el mismo Padre. 
3). Por qué el Padre aparece en forma simultánea en diversos pasajes de la biblia junto a Jesús, si se supone que ellos son el mismo. ¿Dios estaba jugando con nosotros?
4). Por qué los apóstoles nunca llamaron a Jesús “Padre”, aun cuando después de que ascendiera y se encontrara en el cielo, mantenían mencionando a Jesús distinto del Padre.
5). La misma pregunta 5 que está hecha para los trinitarios.
6). La misma pregunta 6 que está hecha para los trinitarios. Pero añadiendo, también ¿Quién resucitó al Dios?
7). Por qué Jesús no conoce el día ni la hora en que él mismo ha determinado para su segunda venida. Si se supone que Jesús es el Padre, el mismo que determinó los detalles de tal suceso.
8). Por qué Jesús fue abandonado por el Padre cuando estaba en la cruz.
9). Si Jesús era el Dios o el Padre, entonces ¿es falsa la declaración “a Dios nadie lo ha visto”?



SEXTO
Conclusión final



Coherentemente con lo expuesto en este estudio hemos conocido que la verdadera identidad del Padre y del Hijo no es una trinidad ni una unicidad ni el henoteismo, doctrinas que superan la razón humana, y superan la verdad de las sagradas escrituras.

Hemos aprendido que el Dios es el Padre de Jesús y también es Padre y Dios nuestro. Jesús y el Dios no son el mismo ser ni forman un Dios entre ellos junto al Espíritu Santo, ni son cada uno de ellos manifestaciones de un solo ser, sino seres distintos, el Padre y el Hijo. El Padre es la máxima autoridad en el universo, seguidamente Jesús es a quien el Dios le ha delegado toda la potestad de lo que está en el cielo y en la Tierra, y por ello recae el título de Señor, a quien Dios lo ha exaltado por sobre toda la creación, y el Espíritu del Dios es el poder del Dios, la fuerza poderosa, por medio de él Dios actúa y/o lo llena todo el universo.

En base a todo lo que hemos explicado en este estudio, podemos conocer que la doctrina de la trinidad, la unicidad y el henoteismo, no son doctrinas que se sustentan legítimamente en las sagradas escrituras, sino que son producto de malas traducciones, y constantes adulteraciones o interpolaciones de la palabra de Dios a lo largo de la historia para tratar de fundar esas perversas doctrinas que tergiversan la verdadera identidad del Padre y del Hijo.




Notas y referencias:
[1] "Credos de la iglesia católica". The Catholic Treasure Chest. Disponible en: http://www.thecatholictreasurechest.com/screeds.htm
[2] "Dios, sa". En Diccionario de la lengua española. Real Academia Española. Edición del tricentenario. Disponible en: https://dle.rae.es/srv/fetch?id=DpH1nYv
[3] "Dios". En Definición.de. Disponible en: https://definicion.de/dios/
[4] "Dios". En: Significados.comDisponible en: https://www.significados.com/dios/
[5] OLCESE, Mario. "Sorprendentes declaraciones de eruditos bíblicos con relación a la trinidad". El blog del apologista cristiano. Disponible en: https://apologista.wordpress.com/2009/02/19/sorprendentes-declaraciones-de-eruditos-biblicos-con-relacion-a-la-doctrina-de-la-trinidad/
[6] TOYNBEEArnold : Los griegos: herencias y raíces (última edición 1988). Fondo de cultura económica. México, 1995, Pág.14.
[7] METZGER, Bruce M. Un Comentario Textual al Nuevo Testamento griego. German Bible Society, Stuttgart, 2006, págs. 421-423). 
[8] Colaboradores de la edición. La Sagrada Escritura. Texto y comentario por profesores de la Compañía de Jesús. Nuevo Testamento. Tomo II. Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1965, pág. 139.




Fuente:
JAQUE B, Samuel. La verdadera identidad del Padre y del Hijo, contra el trinitarismo, el unicitarismo y el henoteismo. Apologética Doctrinal. Blogger (Blog online). Chile. 2014. Disponible en:
https://apologeticadoctrinal.blogspot.com/2014/09/la-verdadera-identidad-del-padre-y-del.html






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