jueves, 20 de diciembre de 2018

Jesús no es Eterno



JESÚS NO ES ETERNO
Por Samuel Jaque Barrios





La mayoría de doctrinas populares cristianas existentes concerniente a la identidad del Padre y del hijo, nos exponen que Jesús  es coeterno con el Padre, y ya habiendo invalidado en otra oportunidad la postura de la Santísima Trinidad y el Unicitarismo en uno de mis artículos que se adjunta en los enlaces relacionados al pie de página, donde probamos que la biblia no presenta al Dios compuesto por tres personas, ni al Dios que se manifiesta de tres maneras, respectivamente, demostrando en particular que Jesús no es Dios, afectando por consecuencia también la postura del Henoteismo, esta postura sostiene que el Padre y el Hijo son dos Dioses coeternos pero subordinados entre sí, siendo uno, el Dios mayor y otro, el Dios menor, tanto en autoridad como en poder. En este artículo nos enfocaremos en demostrar, contrario a lo que dicen estas tres posturas, que Jesús no puede ser eterno como sí lo es el Padre.

Para iniciar con esta exposición, es importante mencionar que no existe pasaje alguno que nos diga que Jesús es eterno. Y las doctrinas anteriores mencionadas, presuponen esta cualidad de Jesús debido a sus dogmas no bíblicos, y a un razonamiento circular. Para avanzar con esto, primeramente es necesario definir los términos, de modo que podamos entendernos en totalidad. El término “Eternidad”, se define como “aquello que no tiene principio ni final”, otras definiciones nos dicen “continuidad perpetua de tiempo sin principio ni final”, en pocas palabras, que no hay límites de tiempo, no tuvo origen ni tampoco tiene un final, aquello que existió, que existe y siempre existirá, nunca deja de ser o existir, tiene existencia continua en el tiempo a perpetuidad, y es esencial comprender que por su cualidad intrínseca de existir sin causa, no puede dejar de existir. Entonces, quien es eterno, no debe tener un punto inicial de existencia, esto incluye aun durante los momentos antes de la creación del mundo físico, porque por más que algunos individuos sostengan que todo lo que estuvo o existe antes del "universo conocido" no está sujeto al tiempo físico y por tanto es eterno, realmente no así, pues habiendo punto de inicio en un ser surgido aun ahí, deja de ser eterno, aun estando en esos momentos. Y tampoco debe tener una terminación, un evento que le quite la perpetuidad o continuidad de su vida o existencia. Debe entenderse que la interrupción de la existencia y la vida, si así se le puede llamar, quitan, categóricamente, la característica de eternidad, y esto se analizará luego.

Los defensores de la eternidad de Jesús nos citan el texto de Juan 1:1 y Juan 17:5 para sostener que Jesús estaba confirmando su eternidad al decirnos que existía antes de que el mundo existiese o al decir que estaba con el padre desde el principio. Pero para ser objetivo, ninguna de estas afirmaciones nos expresa eternidad, pues estar en el principio, o estar antes del principio de la creación del universo material conocido, no significa que siempre ha existido o que es eterno, más bien solo se puede inferir unívocamente que es preexistente a este suceso y que no forma parte de éste (universo material conocido).

Ahora bien, nuestra premisa sostiene que Jesús es un ser que tuvo origen, que procedió del Padre o que le dió existencia, quien es el único procedente directamente de él. Para la justificación a esta premisa, de mis argumentos yo distingo dos conjuntos que nos muestran la imposibilidad de que Jesús sea eterno, al primero le llamo el Conjunto de Argumentos filosóficos, y al segundo, el Conjunto de Argumentos Escriturales. Los aspectos del conjunto filosófico demuestran que Jesús no puede ser eterno, más bien nos dicen que es un ser que necesariamente debe tener un principio, y que relativamente tuvo un final, rompiendo la definición de eternidad, estos aspectos son tres, el aspecto de la relación de padre e hijo, el aspecto de la subordinación, y la muerte.

El Conjunto de Argumentos Filosóficos, se refiere a las características de Jesús que imposibilitan de manera lógica que Jesús sea eterno, y que nos conducen a considerar la premisa de su origen.

El primero aspecto es el título de Hijo, que se le aplica a él, y el título de Padre, que se le aplica al Supremo Ser del cual proceden todas las cosas. Para que un ser sea hijo de otro ser literalmente y para que el otro sea padre, pues Jesús es hijo del Dios literalmente, y es por ello que los judíos querian apedrearlo, ya que se refería al Padre Celestial como si fuese literalmente su padre (Juan 5:18), haciéndose un ser divino como el Padre, para que se apliquen estos títulos de padre e hijo de forma literal, necesariamente el hijo debe proceder del Padre, debe ser causado por el Padre, el padre debió haberle dado la vida o existencia. Pues la relación literal entre padre e hijo, lleva intrínseca la procedencia de uno por el otro. Entonces, si estos dos seres fuesen coeternos, no habría razón para llamar hijo a Jesús ya que no habría relación de procedencia entre ellos. Y sabemos que Jesús es hijo aun antes de despojarse de su divinidad para cubrirse de humanidad, en Proverbios 30:4 cuando se dirije a Itiel y a Ucal leemos que se les pregunta irónicamente “… ¿Cuál es su nombre, y el nombre de su hijo, si sabes?” refiriéndose al Todopoderoso y a su hijo. También recordemos que en Juan 3:16, se nos recita que el amor del Dios es tal “que envió a su único hijo”, dando a entender que aun siendo el su único hijo, lo envió por el gran amor a la humanidad, y no que envió a aquel que sería su hijo en la tierra, sino que ya era hijo (también 1 Juan 4:9). Demostrando la relación de Padre e hijo literal y evidente entre ellos antes de que el Logos se hiciera hombre. 

El segundo aspecto es la relación de subordinación que hay entre estos dos seres divinos. Este aspecto principalmente contradice la postura de la subordinación que sostienen los henoteistas, de dos Dioses coeternos subordinados uno del otro. La existencia de subordinación entre ellos, nos lleva racionalmente a la conclusión de que, aunque los dos existen antes de todo este mundo, necesariamente uno debió existir antes que el otro. Ya que si ambos hubiesen existido coeternamente, no existiría razón para que uno tenga dominio sobre el otro, porque tendrían el mismo derecho mutuamente de ser soberanos al mismo nivel jerárquico, porque recordemos que la subordinación se refiere a la sujeción del uno hacia el otro, y la sujeción no puede surgir de la nada, ni puede ser porque sí, una sujeción eterna es absurda, pues las estructuras de orden requieren necesariamente una causa, y no es un aspecto intrínseco de los seres inteligentes, sino adquiridos para una funcionalidad eficiente. Entonces, si uno surgió del otro, o uno es antecesor del otro, la subordinación sería completamente justificada y lógica, ya que uno es mayor y poderoso que el otro y uno existió antes que el otro, haciéndose uno menor, tanto en poder y autoridad. La relación de Padre e hijo justifican muy bien esta relación de subordinación. Esta relación jerárquica se nos dice que es antes de la encarnación, el mismo Jesús declara en Juan 4:34; 5:30; 6:38, qué vino a hacer la voluntad del que le envió, y a acabar la obra del que le envió, por lo tanto, él aun antes de encarnarse, ya estaba sometido a subordinación, y venir a la tierra es causa de su obediencia. Algunos dicen que estos seres divinos, supuestos coeternos, solo tuvieron subordinación un pequeño periodo antes de que el Logos se encarnara, sin embargo, eso no tiene sustento escritural.

El tercer aspecto es el rompimiento objetivo de la definición de "eternidad" causado por la muerte, me refiero, a la muerte de Jesús. Si bien es cierto que los dos puntos anteriores muestran un origen de Jesús, este punto los confirma. Este suceso quebranta una posible aplicación del término “eterno”, ya que surge una paradoja lógica entre los hechos y la definición. La evidencia escritural de que Jesús murió no la podemos ignorar, este suceso rompe la esencial característica de la eternidad, presentando un punto final a su vida, un momento de inexistencia, pues, como hemos dicho, “eternidad” es "perpetuidad de tiempo sin principio ni final" o “Que no tiene principio ni final”, causando que por definición, sea incongruente aplicarlo a Jesús ya que tuvo un final en un determinado momento y un momento sin vida o de inexistencia, independiente de que luego haya sido resucitado y vuelto a la vida, pues un ser eterno requiere que siempre haya existido, y siempre exista. (Para ver el fundamento de la inexistencia al morir, ver este artículo titulado: "El estado de los muertos parte 1: ¿qué sucede al morir?"). Demostrando taxativamente que no es un ser eterno, pues para ser eterno, no teniendo origen, debe mantenerse en vida o existencia perpetuamente sin final. Y requiere que este ser sea inmortal en cualidades absolutas para que sea eterno, su vida no debe depender de otros, ni debe ni puede estar sujeto a muerte en ningún sentido o circunstancia, su existencia debe ser permanente. Algunos sostienen (El henoteismo) que Jesús solo interrumpió su eternidad cuando murió, para luego volverla a tomar, pero eso es equivocado, ya que esta característica no se puede adquirir, ni se puede dejar y volver a tomar, como si fuese algo mutable, transferible, relativo, sino que es un atributo de algo o alguien que es así, y no que puede ser así. La eternidad es una cualidad que se aplica solo a seres que cumplen con ciertas características, a aquellos que no tienen principio ni final alguno, y siempre existen porque su existencia e inmortalidad son absolutas, a aquellos se les aplica este término, y solo hay uno con esta cualidad, y esto lo hablaremos en el siguiente argumento

El Conjunto de Argumentos Escriturales, se refieren a los textos bíblicos directos que nos presentan las claras evidencias que Jesús no es eterno como sí lo es el padre, ya que nos muestran que él no posee las caracteristicas o cualidades necesarias o esenciales para serlo. En esta ocasión mencionaré los textos bíblicos principales. Los primeros:
1 Timoteo 6:16 (NVI)"Al único inmortal, que vive en luz inaccesible, a quien nadie ha visto ni puede ver, a él mar el honor y el poder eternamente. Amén." 
1 Timoteo 1: 17 (NVI)"Por tanto, al rey eterno, inmortal, invisible, al único Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén"
Aquí se nos declara que el único que tiene inmortalidad o que no puede morir, es el Dios padre, algunos sostiene que se refiere a Jesús, sin embargo, existen datos suficientes para determinar que efectivamente es al Padre al que se refiere el autor. En primer lugar, Pablo ya previo a hacer esas declaraciones, establece una clara distinción entre el Señor Jesús y el Dios (1 Timoteo 1: 1-2; 6: 13-15). En segundo lugar, se nos dice que el único que tiene inmortalidad es aquel a quien nadie ha visto jamás, y como sabemos ese es el  Dios Padre (Juan 1: 18; 1 Juan 4: 12, 20), descartándose automáticamente a Jesús, quien ha sido visto. Este texto al decir "único" (que tiene inmortalidad) está excluyendo a todo otro ser de tener esta cualidad, que es intrínseca y definitoria para el título de eternidad, ya que un ser eterno no puede morir porque siempre existe. Un ser de inmortalidad absoluta no puede morir aunque quiera hacerlo, morir iría contra su naturaleza. Un ser sin inicio, conlleva la imposibilidad de morir, de lo contrario dejaría de ser eterno. En resumidas palabras, un ser inmortal es aquel que no muere y no puede morir, aunque tenga la intención de hacerlo, pues si muere, dejaría de ser inmortal y ya no cumpliría los requisitos para designarlo como tal. Pero no se confundan, un ser inmortal, no implica que no tenga origen, pues puede tener principio y ser hecho con la imposibilidad de morir, independiente de que esta inmortalidad sea relativa, ya que dependería de alguien, en cambio, un ser eterno es un ser inmortal que no tiene origen ni causa de su exitencia, es incausado, y posee una inmortalidad intrínseca y absoluta la cual depende de nadie, y por ende es inherente. El siguiente texto:
Juan 5:26 (NVI)"Porque así como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha concedido al Hijo el tener vida en sí mismo"
Este texto al igual que el anterior, son textos reveladores y claros respecto a la naturaleza de Jesús. Aquí se nos declara que jesús no tenía vida en sí mismo antes de que se le concediese por el padre, es decir, no le era una característica intrínseca o absoluta de su ser, y demuestra que su vida dependía de otro, en cambio, si fuese un ser eterno, al igual que el Padre, él tendría esta cualidad en sí mismo, y no le sería dada, porque ya la tendría. Esta cualidad adquirida por Jesús permite  por consecuencia que él pueda dar vida a otros, tal y como nos enseña el texto en los versículos siguientes. Y nos confirma la no eternidad de Jesús, ya que un ser eterno conlleva intrínsecamente tener vida en sí mismo para así ser de existencia incausada. Algunos dicen que esto sucedió solo por su naturaleza humana y en el contexto terrenal, sin embargo, eso no tiene sentido, ya que si Jesús fuese eterno, mantendría tal calidad aun siendo hombre, y no requeriría que se le concediese, pues la eternidad es una característica permanente.

Un ser eterno es inmortal y que tiene vida en sí mismo, taxativamente, no puede morir, si no, entonces dejaría de ser inmortal y eterno, y si deja de ser inmortal, entonces nunca lo fue en sentido absoluto, solo en términos relativos, el cual dependería de condiciones, como en el caso de Jesús, el cual pudo morir aun siendo de naturaleza espiritual o divina, y como en el caso de los cristianos, cuando sufran la transformación de sus cuerpos, cuando esto mortal y corruptible se vista de inmortalidad e incorrupción (1 Corintios 15:53), no sujetos a perecer o morir, de naturaleza que no se desgasta, pero cuerpo inmortales en su sentido relativo, pues dependemos del Dios, en cambio el Dios es absoluto,  porque depende de nadie.

Y como un bono extra, el siguiente texto:
Miqueas 5:2 (NVI)"Pero de ti, Belén Efrata, pequeña entre los clanes de Judá, saldrá el que gobernará a Israel, sus orígenes se remontan hasta la antigüedad, hasta tiempos inmemoriables"
Para ver el argumento de este texto, ingresar al artículo que lo trata  de forma particular, titulado "Miqueas 5: 2 ¿Origen o eternidad de Jesús?".


Es interesante ver  también los títulos “unigénito” y “primogénito”  aplicados a Jesús. Uno expresando que es el único hijo del Dios (como en Juan 3:16), porque es el único originado directamente por el Padre, y fue lo primero traido a la vida, ya que luego de su existencia, estando el Todopoderoso en compañía de él, todas las cosas fueron creadas por medio de él, él fue el agente mediador por el cual el Dios creó todo el mundo (Juan 1: 2,3). En el texto de Colosense 1:15 se usa la palabra “πρωτότοκος” (protótokos) que significa “primero en nacer” (o priner nacido), y antes se decirse que es el primogénito de la creación, se nos dice que es la imagen del Dios, claro reflejo de esta relación de padre e hijo, este término "protótokos" no es casualidad que esté empleado ahí, sino que es el que mejor describe esta relación entre ellos. Es impresionante ver en los versículos siguientes cómo Pablo expresa que el Padre quiso que él tenga el primado de todo, según escribe, porque a él le plació hacerlo así, siendo cabeza de todo, el primogénito de la creación, el primogénito de los muertos, la cabeza de la iglesia, sobre todos nosotros y sobre el cielo y la tierra, y todo dado por su padre, porque así lo quiso él (Colosenses 1:15-20). Y le heredó potestad para primar sobre todos y todo, hasta incluso heredó su propio nombre, modelo de aquella costumbre del don de la primogenitura, donde el primero en nacer por defecto recibía el dominio de todos los bienes y la autoridad sobre la familia.

Jesús es el ser que habitó con el Altísimo antes que toda la creación, él estaba y está en el seno del Padre, es decir, en intimidad directa, estaba siendo amado por él aun antes que todos, y nos lo dió a conocer, pues vino de su seno a nosotros, es el perfecto reflejo, la imagen de su Padre, y posee la plenitud de la naturaleza divina (Colosenses 2:9), en perfecta unión y armonía con el padre aun antes de este mundo (Juan 10:30: 17:5). El Dios hizo todo mediante él, es por ello que él no pertenece a la creación, sino que todo fue por medio de él. El Logos, que trasciende todo el universo, el motor y el propósito de este mundo, la razón de todo ser y de toda la naturaleza, emanado o "engendrado" directamente del eterno Ser supremo, del que decidió traer todo a la existencia.

Ahora sabemos, que este ser divino y poderoso, a quién el padre le delegó todo, y lo hizo Señor, por razones vistas aquí, nunca querría suplantar el lugar que solo le pertenece al Todopoderoso, al Omnipotente. Es por ello y las demás razones que vimos en este estudio, contundentemente, excluimos a Jesús de ser eterno, tanto por razones lógicas como por razones bíblicas. Y aunque no existe un pasaje explícito que diga que Jesús tuvo origen, nuestra visión integral y coherente, se puede sostener de manera racional y bíblica, porque las características de Jesús apuntan necesariamente a esta conclusión.

Proximamente agregaré las principales objeciones a esta postura si es que reaultan ser relevantes.






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